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Leyendas colombianas: indígenas, para niños, y más

Las denominadas leyendas colombianas son todas aquellas historias que se han encontrado dentro de las costumbres del pueblo colombiano, las cuales han pasado de manera oral de generación en generación. Todo lo que necesitas saber acerca de las leyendas colombianas podrás encontrarlo a lo largo de este artículo.

¿Qué son las leyendas colombianas?

Son todas las narraciones que surgieron dentro de las costumbres del pueblo colombiano. Estas leyendas conforman una gran e importante tradición que se ha mantenido a través de los años en generación en generación; estos relatos son transmitidos de forma oral y cuentan con una gran fantasía que se encuentra con grandes raíces populares y de diferentes creencias,

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Son el resultado de muchos cuentos que se han modificado a través del tiempo, muchas de éstas cargan con un gran factor de fantasía que las acompañan, gracias a un gran colectivo que se encargó de proporcionar las primeras explicaciones de todos estos actos mediantes fenómenos que se encontraban fuera de lo habitual y de lo que muchos conocen.

La Llorona

Es una de las leyendas más famosas del territorio colombiano por las amplias versiones que posee y el profundo pánico que causa esta criatura cuando se manifiesta a todas las personas. La Llorona es conocida por ser el espíritu de una mujer que según las historias perdió a sus hijos.

Esta criatura aparece como una mujer hermosa y se manifiesta en las diferentes lagunas, ríos, valles o incluso montañas del territorio colombiano. Se dice que esta mujer busca consecutivamente a su hijo y se le conoce también por su aberrante alarido o llanto que es afirmado por muchos como aterrador.

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La historia varía, ya que hay muchas versiones las cuales hablan como en un momento de descuido ella ve como su hijo pequeño es ahogado en el rio. Dentro de esta narración se encuentra otra donde dice que ella misma ahogó a su propio bebé en un golpe de ira y desesperación. (Ver articulo: El Galipote)

Por este motivo, su alma se encuentra penando debido a que cuando se encontraba viva enloqueció por la situación económica en la que se encontraba, la cual no le permitía poder sostener a sus hijos y menos a ella misma.

Dentro de la cultura colombiana se conoce a la Llorona por su gran vestido negro el cual le llega hasta los talones, las mangas de éste le llegan hasta sus muñecas, posee un largo cabello el cual siempre se encuentra rizado y es de color ceniza, como también hay personas que reconocen a esta por su cabello dorado. Posee un rostro que se asemeja mucho a una calavera y siempre vive acompañada por insectos como: luciérnagas, grillos y mariposas; muchas personas que aseguran haberla visto dicen que sus ojos giran y brillan como esferas incandescentes, esta criatura también carga a su bebé muerto entre sus brazos.

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Por lo general esta criatura sólo se aparece frente a las mujeres que han cometido actos pecaminosos, a los hombres borrachos, como también a aquellas personas que deambulan en altas horas de la noche en los lugares oscuros.

La Patasola

La Patasola es una de las leyendas colombianas más populares, se dice que es conocida por ser una criatura que vive dentro de la maleza espesa de la selva virgen, siempre se le ve en las llanuras, esta criatura es muy misteriosa ya que se mueve con gran rapidez, siendo un aterrador monstruo para los colonos, mineros, cazadores, vigilantes y agricultores. Muchos que han logrado ver a esta criatura la definen como una hermosa mujer que suele encantar a los hombres con su voz para así enamorarlos.

Cuando esta criatura logra captar la atención de un hombre, retrocede muy lentamente hacia la oscuridad del bosque donde lo conduce con una mirada hipnotizante, esto para llevarlo lo suficientemente lejos para que no pueda huir. Cuando consigue este punto se transforma en una horrible criatura con grandes ojos rojos como la sangre. (Ver articulo: Coricancha)

Muchas personas aseguran también que la Patasola posee ojos de fuego, tiene una enorme boca con grandes colmillos como los de un león, su cabello se transforma y se desgreña de manera rápida mostrando su verdadero rostro.

Hay historias donde aseguran que ésta se hace pasar por una mujer que se encuentra extraviada o en desgracia, la cual llora incesablemente. Cuando su víctima logra escuchar su llanto y se dirige a auxiliarla, ésta lo embosca y muestra su verdadera naturaleza como monstruo el cual chupa toda la sangre de la persona y devora su carne dejando sólo sus huesos. En las leyendas colombianas muchas personas se han logrado librar de esta criatura rodeándose de animales domésticos, la cual ella considera como sagrados.

El Sombrerón

Es conocido por ser un personaje que vivió durante las épocas pretéritas en los diferentes pueblos colombos. Se le conoce por ser un gran hombre que se encuentra vestido de negro y que posee a su vez un gran sombrero del mismo color, esta criatura monta un gran caballo de color negro que se confundía en las noches más oscuras y sin viento.

Esta persona nunca hablaba y no se le acercaba a nadie, aparecía y desparecía como un acto mágico. El Sombrerón vivió hasta que llegó a convertirse en un anciano que falleció en las orillas de un camino. Desde ese momento muchas personas siguen aún sintiendo la presencia de esta criatura. (Ver articulo: Templos egipcios)

Éste se manifiesta como un hombre maduro, que posee un rostro muy sombrío y el cual tiene una actitud de observación muy permanente. Muchas de las personas que aseguran haberlo visto declaran que éste siempre vive acompañado por dos enormes perros, los cuales lleva con una gran cadena gruesa; aparece a altas horas de las noches donde acecha a los trasnochados y borrachos.

Se estima que cuando aparece esta criatura persigue a la persona gritando: “Si te alcanzo te lo pongo” aludiendo al collar que lleva sus grandes perros. Siempre se manifiesta en los lugares solitarios, y proyecta su sombrero entre las ramas y los arbustos.

El Duende

Es conocido dentro de las tantas leyendas colombianas como un espanto que camina con sus pies al revés, cuando esta criatura anuncia su paso lo hace emitiendo un horrible chillido aterrador, éste se dedica a fastidiar a todas las familias y los hogares de las personas. Normalmente se pueden encontrar a esta criatura en los campos.

Se dice que el Duende logra aturdir tanto a las personas que ataca que hace que éstas se desesperen y tengan que emigrar hacia las ciudades; la mayoría de las veces éste se dedica a cambiar las cosas de lugar o esconderlas. Este duende habita en grandes cuevas que se ubican en los barrancos, en las leyendas colombianas se conoce a esta criatura por secuestrar a niños pequeños y hacerlos comer excremento o sencillamente los enloquece.

Durante las noches, esta criatura se dedica a tirar múltiples piedras a los techos de las casas, también se encarga de perseguir a las mujeres adolescentes, mientras que las mujeres duermen éste se mete a los cuartos y les teje grandes trenzas de caballo; como otras veces se dedica a tocar instrumentos musicales.

Dentro de la cultura colombiana se conoce que el Duende fue una vez un hermoso ángel del cielo, el cual fue desterrado por su profunda envidia hacia Dios; por este motivo fue condenado a vagar por muchos de los campos asustando a las personas. Se conoce también a este por atacar a las mujeres jóvenes murmurándoles múltiples cosas en el oído, y por volverlas locas. Una de las formas de poder alejar a esta feroz criatura es el uso de los rezos cristianos.

El Hombre Caimán

El Hombre Caimán es conocida dentro de las grandes leyendas colombianas por lo profundo de su historia y la forma aterradora en la cual esta criatura ataca a sus víctimas. Cuentan como hace mucho tiempo un hombre muy alegre y divertido, el cual trabajaba como comerciante, tenía que realizar constantes viajes a diferentes pueblos para poder así vender sus mercancías.

Un día, el hombre se encontraba mostrando sus productos, cuando una hermosa mujer de tez morena pasó caminando por el lugar donde éste se encontraba, de esta forma el hombre dejó lo que se encontraba haciendo para acercarse a la muchacha, en vista de esto surgió una fuerte atracción entre estos dos personajes. (Ver articulo: Silfide)

La mujer era conocida por ser la hija de un gran comerciante, el cual era muy gruñón, severo y estricto, éste siempre se mantenía constantemente vigilando los pasos que daba su hija. El padre al enterarse de la relación que llevaba su hija con aquel hombre, le creó un fuerte rechazo hacia él; tanto fue el desagrado del padre que prohibió a la hija que se acercara de nuevo al hombre.

Esta pareja sólo se podía ver cuando se dirigía a bañarse en un gran río, en donde iban todos los muchachos del pueblo a bañarse. Este río se encontraba dividido por un gran remolino, los hombres ocupaban un extremo del río mientras que las mujeres ocupaban el otro. Se dice que el vendedor podía convertirse en un gran caimán y de esta forma podía acercarse al otro extremo de río para poder estar al lado de su amada. Esto fue hermoso por mucho tiempo, hasta que el padre de la muchacha se dio cuenta de esto y organizó un gran cerco para poder atrapar al hombre.

En el momento que fueron a buscarlo el vendedor se encontraba tomando unas copas muy tranquilo en el pueblo y en medio de la gran brusquedad que realizaba el padre, el hombre se transformó en caimán y decidió meterse en el río, buscó a su amada, la cual se encontraba dormida al otro lado del río, se la colocó en su espalda y se fue con ella; desde ese momento no se volvió a saber nada acerca de estas dos personas. (Ver articulo: Eósforo)

Existe otra versión de esta historia que habla como un pescador que poseía la costumbre de espiar a las mujeres del pueblo mientras se bañaban en el río Magdalena. Esto causó un gran pánico entre él, ya que le daba miedo ser descubierto por las personas, por lo que decidió recurrir a la ayuda de un famoso brujo del pueblo.

Éste le dio una pócima roja y una blanca y le indicó que la  roja podría convertirlo en un caimán y de esa forma podría espiar a todas las muchachas que quisiera en el río, y la pócima blanca sería la única capaz de retornarlo a su forma humana. Este hombre fue con un amigo, quien era el que le aplicaba la pócima blanca para poder convertirlo en un  hombre de nuevo.

Por mucho tiempo espió a las mujeres sin ningún tipo de problema, hasta que un día su mejor amigo no pudo acompañarlo y llevó a otra persona para que lo asistiera con la pócima blanca. Cuando ésta se dirigió al río a esperar al hombre se llevó una gran sorpresa al ver un gran caimán como se acercaba a él, esto hizo que se asustara tanto que dejó caer la pócima blanca; el contenido del frasco desapareció y sólo quedaron algunas gotas, las cuales cayeron encima del animal transformando su cabeza en la de un hombre y la otra mitad de su cuerpo quedó como un caimán. De esta forma se empezó a conocer la historia del hombre caimán el cual causó un fuerte terror en los ríos; Los hombres que intentaban espiar a las mujeres mientras se bañaban en el río, dejaron de hacerlo por miedo de encontrarse con esta criatura. (Ver articulo: Leyenda del padre Almeida)

La madre de aquel hombre era la única que viajaba al río para poder visitarlo y cuando éste murió dejó arrastrar su cuerpo por todo el río hasta que desapareció, para nunca más ser visto.

El Mohán

Según las leyendas colombianas el Mohán es conocido por ser una criatura horrible y corpulenta, el cual tenía una larga cabellera que cubre casi todo su cuerpo, este ser es conocido por ser muy travieso, buscador de múltiples aventura, también se le conoce por ser malintencionado y buscador de problemas.

Cuando se manifiesta a las mujeres aparece como un sátiro, engañador, manipulador, seductor y sucio. Dentro de la cultura colombiana la presencia de esta criatura es indicio de grandes catástrofes como: inundaciones, terremotos, pestes entre otros. Se dice que esta criatura posee un gran palacio subterráneo el cual se encuentra tapizados completamente de oro.

Se conoce porque acumula muchas piedras preciosas y abundantes tesoros. Dentro de las leyendas se le conoce también por ser un centinela que siempre vive resguardando y cuidando a la naturaleza y a los animales, por tal motivo nunca pudo enamorarse de alguien o dedicarse a escoger otro estilo de vida para él. (Ver articulo: Señora Claus)

María la Larga

Dentro de las leyendas colombianas se puede encontrar a María la Larga como una criatura que se encontraba en los pueblos de Antioquia, se manifiesta en las madrugadas, cuando los bares, discotecas y cantinas cierran sus puertas. Es en este momento cuando muchas personas, en especial los borrachos, caminan por las diferentes calles solitarias, aquí aparece María la Larga, una joven muy alta que posee un hermoso cuerpo y viste una falda corta, un escote y grandes tacones altos, ésta con su particular forma de caminar atrae a todos los hombres que se fijan en su gran belleza, la persiguen, y María utiliza eso para dirigir a los hombres a los cementerios más cercanos.

Muchos de estos hombres hipnotizados por su lujuria se dejan arrastrar por la mujer, hasta que consiguen alcanzarla y abrazarla y mientras están en su acto amatorio, la mujer muestra su verdadera forma en la cual alarga todo su cuerpo, creciendo todas sus extremidades. Según las personas que han sobrevivido al ataque de esta criatura aseguran que es capaz de alargar su cuerpo hasta cincuenta metros.

María la Larga agarra a los hombres y los empieza a besar mientras muestra su verdadera cara la cual es la de una calavera, en ese momento los hombres entran en shock y comienzan a gritar, entonces María deja colgado a los hombres en las inmensas cruces de los templos o en la copa de los grandes pinos, para luego desaparecer volando en el cielo.

La Madre Monte

Es conocida por los campesinos y leñadores, los cuales señalan a esta criatura como una señora que posee un gran cuerpo, muy elegante, se encuentra vestida de múltiples hojas frescas y posee un vestido hecho de musgo verde, lleva un gran sombrero el cual está cubierto de hojas y plumas verdes; nunca muestra su verdadero rostro ya que su gran sombrero se lo tapa.

Es conocida por los pueblerinos por sus gritos aterradores, los cuales vocifera en las noches más oscuras que poseen un ambiente peligroso. Esta criatura vive en sitios alejados de toda la civilización, en donde hay grandes árboles frondosos.

Muchos de los campesinos aseguran que la Madre Monte se baña en todas las cabeceras de los ríos, cuando hace esto las aguas dulces se enturbian y se desbordan, causando múltiples inundaciones, ocasionando grandes daños a sus alrededores. (Ver articulo: Asmodeo)

Muchos le temen a la Madre Monte por su furiosa, ira la cual desata a todos aquellos que deciden invadir su territorio, también es conocida por ser una justiciera que lleva la igualdad a todas las personas perversas, a los hombres infieles y a todos los vagabundos; castiga a las personas con grandes plagas hacia los ganados de los propietarios que se atreven entrar en su territorio.

El Dorado

Es una leyenda que nació en Colombia, en un poblado ubicado en Guatavita. Se dice que en ese territorio vivía una gran pareja de caciques, los cuales manejaban la ciudad. Un día, uno de los grandes jefes encontró a su mujer en la intimidad con otro hombre, cegado por la ira y la furia ordenó que todo el pueblo se enterara de tal aberración.

La gran humillación que sufrieron ambos no le resultó suficiente, por lo que ordenó a todos los borrachos que contaran el pecado y así este chisme se transmitió de boca en boca. La mujer en vista de esto no pudo soportar más el desprecio del pueblo entero y del propio cacique, tomó a su hijo y se lanzó a la laguna de Guatavita, donde murieron ahogados los dos.

El cacique no podía asimilar lo que había ocasionado con su decisión, y llamó a unos de los sacerdotes del pueblo pidiendo un consejo y también la expiación de lo que había hecho. Día a día el hombre se preguntaba si su decisión fue la mejor que había tomado.

El sacerdote al ver como el pobre cacique se consumía en tristeza y locura, le dijo que su esposa e hijo vivían dentro del fondo de la laguna y la mejor manera de rendirle honor y tributo a sus almas era con ofrendas de oro. De esta manera se creó un rito que se realizaba cada año, en donde los indios de la tribu también debían llevar ofrendas de oro, donde tenían que lanzar la ofrenda de oro pero de espalda a la laguna. (Ver articulo: Ifrit)

Por otro lado, el gran cacique cumplía el ritual de una manera completamente diferente, él se subía a una balsa la cual navegaba hasta la mitad de la laguna y de ahí se lanzaba para dejar en el agua el polvo de oro que cubría todo su cuerpo. De esta manera la leyenda del Dorado se convirtió en un mito muy famoso para todos los aventureros que se dedicaban a buscar esta ciudad.

Leyendas colombianas indígenas

En la actualidad existen muchas historias que hablan sobre las grandes hazañas que lograron los aborígenes colombianos durante su gobernación por estas tierras, muchas son también las leyendas de varios fenómenos del pasado, conformando de esta manera las múltiple historias que dan fundamento a la mitología colombiana.

Hijo del Sol

Dentro de las múltiples historias y leyendas aborígenes se puede encontrar que dentro de Goranchacha, una región de las tierras colombianas, existía un poderoso cacique que tenía una hermosa hija, la cual tenía rasgos de belleza únicos e incomparables. En una ocasión, la pequeña muchacha salió a recorrer el bosque vecino, ésta se acostó en un pequeño lecho de flores donde recostó su cuerpo mientras observaba las nubes.

Cuando se dio cuenta, un rayo de sol  la iluminó completamente y de inmediato notó que era muy extraño, inquietándola completamente. Algo empezó a suceder dentro de ella, y de manera muy tímida se fue donde se encontraba su padre para contarle lo que había sucedido, éste de manera inmediata comprendió lo que ocurría y comprendió que su hija se encontraba embarazada por pura voluntad divina, el Sol había fecundado a la mujer con sus destellos.

Sabiendo el origen de lo que haya sucedido, de esta forma se sintió honrado y muy lleno de alegría. Divulgó por todo el pueblo de los indios lo que acontecía en el vientre de su hija, y de esta manera las personas supieron y divulgaron que nacería en sus tierras un hijo del dios Sol.

Cuando llegó el momento del feliz alumbramiento, todas las personas se llevaron una grata sorpresa. La hermosa y virgen caciquilla trajo al mundo una resplandeciente esmeralda, la cual deslumbraba por su verdor, y rivalizaba con los campos de destellos. La gran morada del cacique se convirtió en un lugar de completa peregrinación y de esta forma acudían muchas para poder rendirle homenaje. (Ver articulo: Ofrendas a Oya)

El fruto del alumbramiento divino se convirtió en un grandioso pequeño, el cual se convertiría en el futuro gobernante de esas tierras, quien llevaría un control y buen manejo de las personas y sus tierras; este hombre sería conocido como Goranchacha, el hijo del Sol.

El señor de los siete colores

Es una leyenda indígena que inunda los diferentes pueblos de Oaxaca ubicado al sur del estado de Veracruz y Puebla. Cuentan que vieron a un señor que era muy pobre, al grado tal que no poseía ninguna ropa para ponerse, su desnudez lo apenaba mucho y un día salió a buscar una solución a ese problema, no se le ocurría ningún tipo de solución y se preguntaba consecutivamente “¿De dónde sacaré ropa?”, lo que lo ponía muy triste. En un día brilló en el cielo un gran relámpago y el señor salió a buscarlo pensado que éste podría ayudarlo, se puso en camino y después de muchos días de viaje logró llegar ante el relámpago.

Cuando se encontraba contando todas sus penas, el relámpago lo miraba con profunda tristeza y parecía estar muy pensativo y decidió hablar: “Mi poder es muy grande, pero no para poder darte ropa, tu gran historia me ha conmovido mucho y por ese motivo te voy a dar un regalo. Te daré siete grandes colores con ellos podrás pintar todo tu cuerpo y siempre estarás vestido”. Esto hizo que el hombre pobre sonriera.

El relámpago le terminó de hablar diciéndole: “Aparecerás ante las personas después de las tempestades y tú serás el encargado de avisar la llegada del sol, las personas te querrán mucho y te mirarán con profundo asombro”.

De esta manera sucedió y el arcoíris pasó a ser llamado como el señor de los siete colores. (Ver articulo: Bruno Amadio)

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