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A lo largo del tiempo se han creado una gran cantidad de historias malévolas que rodean a grandes figuras del arte. Bruno Amadio es un claro ejemplo de esto, puesto que, a lo largo de su trayecto e incluso en la actualidad se le han atribuido varias historias relacionadas con las obras que realizó durante su vida, pero éstas sin duda alguna han sido aterradoras para muchos y en la gran mayoría de los casos se cree que son ciertas. Ha sido una situación en la cual se ha demostrado que pudieran llegar a representar maldiciones.

Bruno amadio

Biografía de Bruno Amadio

Bruno Amadio fue un hombre que nació en Italia, específicamente en la ciudad de Venecia, el 15 de enero de 1911. La mayoría de las personas lo conocían por otro nombre, ya que, esta era su firma en los cuadros que realizaba y era tomado como su nombre artístico a pesar de que el más común era Giovanni Bragolin también era llamado Angelo Bragolin, Franchot Seville o J. Bragolin, pero sin importar esto para muchos sencillamente era el pintor Maldito. Después de la Segunda Guerra Mundial se estableció a vivir en España y luego de esto fue que se le dio atribución de 27 cuadros que llevan por nombre los Niños Llorones, de los cuales se crearon muchas historias que tenían una trama oscura que establecía que quien tuviera posesión de alguno de los cuadros estaría condenado a las desgracias. 

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En este mismo orden, Bruno Amadio era un hombre que no permitía que se conocieran muchos detalles de su vida y es por este motivo que hay muy pocos datos certeros de ésta, sin embargo, se conoce que fue un pintor que realizó estudios de artes plásticas que tenían mucho rigor en las normas clásicas. Con el tiempo perdió mucha de esta firmeza aprendida y desarrolló una pincelada que le dio un estilo propio a cada una de sus obras. Muchos suponen que fue una de las personas que dedicó su juventud a apoyar al fascismo, siendo de esta manera un soldado que se movilizó con las tropas del ejército italiano mientras transcurría la Segunda Guerra Mundial. Una vez dentro de éste pudo ver de manera tangible el sufrimiento de los niños de los pueblecillos de la zona y esa fue su inspiración para llevar a cabo significativas obras y el motivo principal fue la sensibilidad que sintió en esos momentos.

Posteriormente, se mudó a España para vivir alejado de los lugares que había pisado con la guerra ya terminada, tuvo su residencia en la ciudad de Sevilla, la cual dejó después de haber vivido un tiempo en ella y se fue hasta Madrid, capital de España. En esta última localidad comenzó a ser conocido con el seudónimo de Giovanni Bragolin porque de esta forma era que llevaba a cabo la firma de sus cuadros. En el año 1941, tuvo varias relaciones con artistas plásticos como Filippo Tommaso Marinetti, quien significó una musa para pintar a una bella mujer disparando una flecha en un arco.

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Mucho tiempo después, para la época de los 70 y los 80, elaboró un trabajo artístico que se tituló los Niños Llorones y consistía en niños y niñas que llevaban expresiones de suma tristeza, tanto que se lograban ver sus lágrimas. Estos se volvieron muy populares y lograron ser distribuidos por muchos países del mundo. No obstante, éstas no fueron las únicas pinturas que hizo, Bruno Amadio o Giovanni Gragolin llegó a pintar bodegones con técnicas que había preservado del estilo academicista que le habían inculcado en la escuela de arte.

Más tarde, decidió volver a su país natal Italia, para vivir en la ciudad de Padua en una villa que tenía ahí. Durante ese tiempo siguió haciendo pinturas que a pesar de que no tuvieron tanta fama como la de las bodegones o a de los Niños Llorones también marcaron su carrera y se destacaron dentro de los trabajos que estuvo realizando a lo largo de su vida. Lastimosamente, falleció el 22 de septiembre de 1981 en la ciudad donde se encontraba, es decir, en Padua.

Finalmente, es de bastante importancia mencionar que sus obras tuvieron grandes trascendencias en la expresividad y en el simbolismo, puesto que sus labores estuvieron basadas en esto y fueron grandes ejemplares de dichas corrientes, que llegaron a ser una vía que le permitió expresar muchos sentimientos que llevaba él con respecto a los eventos sociales y que de esta forma se convirtieron en sentimientos colectivos.

Su trayectoria en el arte

Como anteriormente se mencionó, no hay muchos detalles acerca de su vida pero se cree que su amor por el arte nació cuando apenas era un niño. Por este motivo asistió a la escuela de artes en la cual comenzó estudios de artes plásticas que se basaban en los estilos clásicos, lo cual le permitió definir pinceladas y estilos propios que caracterizaban todos sus trabajos artísticos. Una vez consolidado su estilo, se unió a un movimiento dentro del que estaban muchos italianos, el nombre de este era Mussoliniano. Al momento en el que entró a éste se crearon relaciones estrechas entre los principales artistas plásticos futuristas de la época.

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De esta forma, llevó a cabo la realización de muchas obras dentro de las que se podían apreciar imágenes de bellas y elegantes mujeres que demostraban valentía y fuerza puesto que se encontraban disparando flechas desde un arco. No se conoce la fecha exacta de este retrato pero se estima que fue antes de la guerra, aproximadamente en el año 1941. Sus obras tuvieron que parar porque fue reclutado con el ejército para combatir en la guerra pero esto no fue necesariamente malo porque cuando se encontraba dentro de estos movimientos militares observó muchas situaciones que le permitieron reflexionar e inspirarse para seguir haciendo cuadros.

Seguidamente, cuando terminó la época de la guerra empezó una vida desde cero en España e incluso tomó un nuevo apodo con el que hizo la firma de los cuadros que pintó después. Estos tiempos significaron para él una nueva etapa de vida en la que impulsó sus lienzos y retratos con lo que vivió durante la Segunda Guerra Mundial, es de esta manera como surgen los retratos de los Niños Llorones, los cuales simplemente eran las caras de niños o niñas que demostraban su desconsuelo mediante el llanto que se notaba que escurría lentamente por sus rostros. Gracias al mensaje que trasmitían se hicieron sumamente populares y fueron comercializados mediante las reproducciones de estos en láminas y es así como llegaron a recorrer el mundo entero. Actualmente se siguen vendiendo algunos de estos retratos, los cuales son muy importantes para la historia del arte.

Cabe mencionar que sus pensamientos lo hacían creer que fue un pervertido que hacía sufrir a los niños ocasionando sus llantos incontrolables, esto se debe a que durante la guerra fue un seguidor de Mussolini, quien propició mucho dolor y esto era lo que realmente trataba de dar a demostrar en las caras de los niños. De igual forma, es evidente que eran niños judíos que estaban presentes dentro de campos de concentración, en donde se generaban muchos tipos de dolor, desde el emocional hasta el físico.

Finalmente, llevó a cabo una pintura que conservaba todos los aspectos academicistas que había aprendido en la escuela. Cuando volvió a Italia muchos piensan que seguía pintando algunos cuadros que eran simplemente trabajos que realizaba para los turistas y de esta manera siguió haciéndolo hasta el año 1979, cuando ya se encontraba un poco más anciano y desgastado. Pero no se tiene registro acerca de su última pintura, puesto que no se sabe cual fue.

¿Cuáles son sus obras más conocidas?

Al igual que en la vida de muchos artistas, hay obras que tienen mucha más trascendencia e importancia que otras pero esto no significa que pierdan valor o esfuerzo, Bruno Amadio o Giovanni Bragolin también tenía ciertas pinturas que eran de mayor porte y que a su vez tenían más popularidad. (Ver artículo: La Mojana)

Bodegones de Bruno Amadio

Como anteriormente se mencionó, sus obras fueron muchas pero dentro de las que destacaron dentro de este ámbito se encuentra la pintura de los bodegones. Esta pintura consistía en un grupo de bodegones que hacían referencia al realismo que guardaba algunos rasgos del siglo XVII que se relacionan con el uso de los contrastes de luces y la difuminación de las sombras. Dentro de estos habían frutas y libros.

Dentro de la composición de los cuadros se puede observar una gran cantidad de elementos que acompañan al realismo y fue hecho mediante los reflejos de una cesta de frutas que se encontraba sobre una mesa llena de barniz, en conjunto con una carta y una foto. En el caso de una de las pinturas de los bodegones se puede sentir la sensación de que los objetos pueden ser tomados por los que lo visualizan. De esta forma fue que una gran cantidad de pintores reconocidos contemplaron con mucha admiración el juego de luces que había logrado con esto. Las versiones originales de las pinturas fueron hechas al oleo y ambas fueron vendidas en galerías de arte en línea en los años 2007 y 2008. A pesar de que no se tiene ningún registro de las fechas de realización, algunos creen que puedo haber sido en el año 1967. (Ver artículo: El Alicanto)

El niño llorón

De este mismo modo se han hecho muy populares las pinturas de los Niños Llorones, se dice que estos retratos comenzaron con uno que fue llevado a cabo en un orfanato y era de un pequeño niño que se encontraba muy triste por el hecho de vivir allí. Se ha llegado a especular que dicha pintura está maldita porque han pasado accidentes trágicos dentro del orfanato y aún sigue intacta.

Resulta oportuno mencionar que éstas en la época de los años 50, fueron los protagonistas de casos misteriosos en donde dentro de las casas en los que se encontraban ocurrieron incendios, pero aunque hubiesen muchos muertos y desastres alrededor, los cuadros seguían perfecto estado. De este mismo modo, muchos establecen que la pintura tiene un efecto tan real que las lágrimas de los niños te conectan directamente con los sentimientos de tristeza que transmiten.

Sin importar las acusaciones de que los cuadros atraen desgracias a los que los poseen no ha sido impedimento para que hayan sido los retratos más solicitados de este pintor y de esta forma obtuvieron grandes resultados en cuanto a la expansión de los mismos: han sido muy solicitados en países como Chile, España e Inglaterra.

Supuesta maldición

Después de que se establecieron ciertas acusaciones sobre la maldición de estos retratos, muchas personas los han adquirido por simple curiosidad ante el tema, y en algunos casos parece ser cierto. Uno de los testimonios que puede respaldar esto con mayor certeza es el de Rose Farrington, quien ha dicho que se cuestiona la situación acerca del cuadro desde que lo adquirió en el año 1959 y que luego de eso sus tres hijos y su esposo fallecieron. Esta mujer era habitante de Preston. Sin embargo, la mayoría de los sustos surgieron en 1985 cuando se comenzaron a expandir las historias de la maldición de los cuadros.

Ante la situación planteada, se registraron mucho sucesos, uno de los primeros sucesos que se documentó fue el 4 de septiembre de 1985 en un artículo del periódico inglés llamado “The Sun”, esto consintió en el relato de la historia de una pareja que responsabilizaba al retrato del niño llorón por ocasionar los incendios que destruyeron por completo toda la fachada de su casa. Esto se debe a que, las zonas de las escaleras y de la cocina quedaron calcinadas en su totalidad pero el cuadro no tenía ningún daño referente a la situación que se había presentado.

Pero como complemento, los periodistas que deseaban generar polémicas hicieron algunas entrevistas a uno de los bomberos que atendió el incendio y efectivamente éste afirmó que de los terribles incendios que se habían dado dentro de la casa el cuadro seguía en perfectas condiciones, sin embargo, el bombero no hizo mención de alguna maldición o de algún embrujo. Pero gracias al título de las notas de prensa se esparció la historia. (Ver artículo: El Galipote)

Desde esa ocasión, en el Reino Unido se obsesionaron con la situación y muchas personas decían con mucha firmeza que se habían producido múltiples incendios en sus hogares y que las pérdidas habían sido muy graves pero que los retratos siempre estaban sin ningún tipo de quemadura y que sin duda eran las únicas pertenencias que podían recuperar. Se sumaron y se sumaron más testimonios que pusieron muy nerviosa a la clase media de Inglaterra porque tenían en su poder algunas réplicas de las pinturas de Bruno Amadio y fue así que se comenzó la difusión de esta leyenda.

Al comienzo de la carrera, Bruno Amadio no se consideraba un hombre con mucho éxito, pero luego de haber salido de la Segunda Guerra Mundial como uno de los que cometía crímenes de lesa humanidad, se llenó de inspiración al ver tantas caras llenas de tristeza, en especial la de los niños y expresó la barbarie, las torturas y la maldad mediante 27 cuadros de niños.

Por este motivo, inició una nueva etapa de vida en España y a causa de esto se nombró como Giovanni Bragolin, haciendo que muchos no consideren a Bruno Amadio como el pintor que llevó a cabo las obras de los 27 niños. Pero la invención de las leyendas que rodeaban a estos, le aseguró un éxito de mucho auge porque se vendieron muchas copias sólo porque las personas deseaban certificar si Bruno Amadio había realizado un pacto con el demonio para así poder reflejar con más sinceridad la mirada de cada niño, lo que estas personas no sabían era que adquirieron la maldición con cada uno de los retratos. Se consolidó la idea de que la leyenda era muy real cuando Bruno hizo un obsequio al orfanato donde vio a aquel niño que le dio la inspiración del primer cuadro pero días después éste se incendió y sólo sobrevivió el cuadro.

Gracias al terror que rodea a estos cuadros, se han creado sucesivamente a lo largo del tiempo muchos mitos nuevos que cada vez suman más detalles misteriosos que causan gran interés. Por este motivo se desarrolló la creencia de que el primer niño que estaba pintado como un niño llorón era un hijo adoptivo de Bruno Amadio al quien conoció en Madrid en el año 1969, este pequeño captó la atención de Bruno Amadio con facilidad porque logró generar en él mucha conmoción con su mirada perdida y su timidez, puesto que, siempre se encontraba solo y no hablaba con muchas personas.

En vista de la situación, Bruno Amadio tuvo conversaciones relacionadas al tema del pequeño niño y así fue como contó la historia del joven, que llevaba por nombre Don Bonillo. Este era un niño que estaba muy afectado por la Segunda Guerra Mundial y al momento en el que descubrió que sus padres habían muerto en ella y que la razón por la que estaba en el orfanato era esa se escapó. Al instante en el que mencionó esto frente al padre, éste le aconsejó que se mantuviera alejado de la situación porque también conocía que los lugares a los que el niño iba se incendiaban sin algún motivo. Le dijo que era un niño que había tenido el alias de “El Diablo” y que no le traería buena suerte estar con él. No obstante, Bruno Amadio no quiso tomar las sugerencias del padre y decidió adoptar al niño.

En base a la historia anterior, se hace la suposición que un incendio tuvo la responsabilidad de la destrucción total del estudio de Bruno Amadio, en medio de la desesperación y la molestia, Bruno culpó al niño del incendio y después de esto se fue muy lejos y nunca más volvió a tener noticias sobre él. Justo en esos instantes donde lo invadió la tristeza, el dolor y el rechazo, la mirada del chico se colmó y demostró la maldición que lo acosaba. A partir de este momento, se comenzaron a extender por todo el territorio de Europa los rumores de la maldición de los cuadros de los niños llorones de Bruno Amadio, pero eran un poco confusos porque nadie nunca vio a dicho niño. Sin embargo, un mito cuenta que en 1976 un carro tuvo un accidente de tránsito en el que se estrelló contra una pared y aunque los daños en el cuerpo fueron muy graves se consiguió la licencia de un joven de 19 año que llevaba por nombre Don Bonillo. (Ver artículo: Akelarres)

Con otro orden de idea y volviendo a las publicaciones dentro del periódico inglés “The Sun”, el caso planteado dentro de estos reportajes se hicieron muy virales dentro del ámbito de las redes sociales porque gracias al desarrollo de tecnologías que puedan recorrer el mundo estos medios se comenzaron a llenar de esta información, ya que, habían salido testimonios de algunos sobrevivientes y bomberos que estuvieron en los incendios y todos estos hicieron la afirmación de que los cuadros eran los únicos objetos que terminaban en perfecto estado luego de los incendios y que así a lo largo del tiempo han podido confirmar la existencia de la maldición del cuadro del niño llorón o de los niños llorones. Como consecuencia de esto, poco a poco fueron surgiendo otras historias de personas que simplemente estaban negadas a aceptarlo y por eso decidieron quemar las pinturas y éstas nunca se incendiaban. Asimismo, algunas personas por miedo a las pinturas decidieron darles un trato especial a las mismas y así lograron determinar que si se les da el trato adecuado pueden llegar a significar buena suerte siendo respaldado con la historia de un hombre que consiguió una pintura tirada en el suelo, la recogió, la llevó a su casa y desde ese momento ha tenido la oportunidad de ganar todas las apuestas de fútbol que ha hecho.

Pero sin ser importante todos estos relatos, el diario “The Sun”, lo ha usado como un método para conseguir mayor cantidad de ventas porque solo ha sido mitos, incluso la vida de Bruno Amadio es un hecho sin confirmar a la que muchos han temido por los antecedentes que tuvo y por los cuentos de su trayectoria en la Segunda Guerra Mundial y por algunas leyendas de que realizó pactos con el demonio para poder conseguir que sus pinturas se posicionaran dentro del mercado.

Datos curiosos

  • No hay sino dos imágenes de él y en éstas es con las que se ha tratado de desmentir el hecho de que era una persona malévola, puesto que en estas fotos Bruno Amadio tenía aproximadamente 68 años de edad y se le ve como una persona agradable y fresca que no se relaciona con misterios de maldad o de pactos satánicos.
  • En el año 2007 se llevó a cabo una venta de uno de sus retratos que fue pasado del óleo al lienzo con el objetivo de que pareciera ser uno de los originales pero las firmas no son consistentes con las que se han registrado de los otros cuadros y se cree que fue una falsificación que sin lugar a dudas fue realizada de forma exitosa.
  • No hay mucho conocimiento sobre este hombre y los datos acerca de la manera en la que desarrolló su vida son muy limitados y resultan ser confusos.
  • Bruno Amadio tomó el nombre de Giovanni Bragolin para pasar desapercibido por sus obras que de igual forma se sabía que era él quien pintaba los cuadros de los niños.
  • Según varias afirmaciones médicas murió de cáncer de esófago.
  • Todos los niños que fueron protagonistas de los 27 cuadros de los niños llorones residían en orfanatos como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial.
  • Se cree que la maldición la obtuvo por obrar mal en la Segunda Guerra Mundial y por formar parte de los seguidores de Mussolini, quien asesinó a gran cantidad de personas.
  • Otras historias establecen que el llanto de los niños no se debía al dolor ocasionado por la soledad o la muerte de sus padres, sino porque estaban siendo aniquilados por demonios muy malvados.
  • Las leyendas se extendieron con mayor potencia en los finales de los años setenta y se volvieron muy comunes los testimonios de personas que tenían muy mala suerte por poseer los cuadros.
  • Se cree que el inicio del legado de la maldición fue a comienzos de los años cincuenta porque fueron épocas donde los incendios se volvieron muy frecuentes y los resultados de estos eran muy trágicos, ya que, habían muchos desastres y muchas muertes.
  • Gran cantidad de personas dejan grabadoras en las casas detrás de los cuadros esperando el momento del incendio, se dice que detrás de esto siempre se escucha la voz de una niños muy aterrador.

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