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Aprende todo sobre la Patasola, una mujer con un sólo pie

La Patasola es una hermosa y joven mujer que traicionó a su esposo, se trata de una historia de la cultura colombiana que al parecer fue creada por los maridos celosos y desconfiados. La Patasola es una bella mujer que falleció desangrada a causa de la ira de su cónyuge cuando la descubrió en amoríos con su patrón. En este artículo que suena como una fábula los invitamos a descubrir el mensaje que da sobre la deshonra al amor y a la falta de respeto al marido.

La Patasola 1

¿Quién es la Patasola?

En la cultura colombiana cuando se trata de la Patasola se refiere a una hermosa y llamativa mujer alta, delgada, que posee una figura espectacular, que parece como una espiga, y con su mirada lujuriosa cautiva a los hombres, haciéndoles perder la razón de enamoramiento ante tanto encanto y belleza que emana esta delicada y atractiva dama.

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Las personas que han tenido la oportunidad de ingresar a la tupida selva montañosa colombiana, aseguran que han visto a esta mujer, otros manifiestan de igual manera que cuando recorren la selva, se pueden llegar a escuchar lamentos tristes de una señora que pide ayuda. Las lamentaciones son tan penosas que muchos han sentido el deseo de buscar a la mujer y prestarle apoyo. (Ver artículo: Yurei)

Una vez que la persona va en su búsqueda para prestarle auxilio, la mujer se transfigura en una monstruosa bestia que se apodera de la persona y lo atrapa con sus brazos y enseguida le muerde el cuello, clavándole sus afilados y enormes colmillos, con lo que le succiona la sangre y engulle su cuerpo entero sin dejar rastro alguno. Por esta causa, muchas veces a la Patasola la han calificado como un género que pertenece al vampiro. Esta mujer vive entre las tupidas y espesas selvas vírgenes y en las planadas de la llanura. Con la única pata que posee se traslada con gran velocidad, es el fenómeno que hace temblar de miedo a los colonos, mineros, cazadores, pesqueros, agricultores, leñadores y hasta los que caminan por los senderos. Es una gran defensora de los animales del monte, ya que los protege de los cazadores.

La Patasola le teme a palabras que le suenan clave como son hacha, machete, y hoguera, porque estos instrumentos le traen a la memoria la desgracia que le causó su esposo cuando le arrancó la pierna, la palabra hoguera para ella le recuerda a las hechiceras que quemaban dentro de ellas, y las tusas con la que le prendían fuego y atizaban las hogueras.

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La Patasola 2

Por lo general,  la Patasola es vista frecuentemente en Antioquia y el Tolima Grande, así como en las malezas y selvas tupidas de otras zonas, también como en las cumbres de las cordilleras. Transita por todas las selvas, bosques, montañas, y le tiene terror a los aserraderos y a los campos donde se cultiva el maíz. Este espanto de mujer no requiere de ingerir alimentos ni bebidas para poder vivir; sin embargo, le gusta beber la sangre de los infantes, y a los hombres los devora comiendo su carne sin dejar rastro de ningún hueso, lo que hace por goce y para infundir pánico entre los habitantes de las zonas. No le gustan las oraciones y cruces por lo que se opone con gran resistencia ante la presencia religiosa.

Este espanto de mujer llamado la Patasola se traslada entre los lugares con asombrosa prisa brincando sobre su pezuña, tiene la habilidad de transformarse en animal bien sea en una vaca o un perro, por lo general selecciona la figura de animales que sean fieras de color negro.

Características y aspecto

La Patasola posee un carácter cariñoso y amable con todas las personas, sobretodo cuando se trata de un caballero, se muestra una mujer atenta, alegre  y de buenas costumbres. Tiene una estatura alta y luce tan erguida como si fuera una palmera, su cuello es tan elegante que se asemeja al de una enérgica garza, en su bello rostro, lucen su par de ojos con características tan especiales que uno de ellos es de color verde como si fuera una gema preciosa conocida como la esmeralda y el otro ojo es de tono rojo que se asemeja a la gema atractiva del rubí, además de sus ojos emana una luz tan brillante e intensa con la que ilumina y rastrea los fondos de las montañas, bosques, y de los montes, y con los que emboba y hechiza a los caballeros que la miran, con lo que despierta los instintos pasionales y carnales de cualquier hombre.

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Esta exuberante mujer posee unos labios color púrpura natural y provocativos ante la mirada de cualquier hombre, sus dientes parecen diamantes con incrustaciones de oro que invitan a la ambición de quienes andan en la búsqueda de placeres eróticos, aventuras y joyas. Sus delicadas orejas están ataviadas de aretes plateados que brillan. En su hermoso cuello luce una espectacular y única pedrería, junto con amuletos finos y fantásticos.

Esta mujer con tan agraciada belleza posee unos senos con forma redonda y firmes que la hacen ver voluptuosa y sensual con lo que insinúa y exige a los hombres con su mirada atrayente que les sean acariciados. Tiene una cintura tan mínima y definida que parece una avispa, sin embargo, en ella se enrosca una serpiente cascabel. Sus brazos son tan largos que se asemejan a los de un simio y están forrados con espectaculares pulseras de oro y piedras preciosas, en sus muñecas lucen llamativas pulseras que son talismanes. Con sus preciosas manos bien delicadas se puede mantener en equilibrio, su perfecta cadera desnuda la quisieran tener hasta las musas y diosas. La Patasola, no tiene un pie normal como cualquier persona, sino que posee una enorme pezuña con uñas también de gran tamaño. (Ver Artículo: La Diosa Hestia)

La Patasola 3

Sin embargo, luego de estas características tan alegóricas y llamativas que pudiera poseer cualquier mujer, cuentan que finalmente su aspecto es de una mujer con una forma de espanto espeluznante, que posee dos muslos juntos a una sola pierna, que tiene una pezuña en sentido contrario cuando camina, muchas de las veces se manifiesta como una dama que tiene un solo seno, con ojos descontrolados, sus dientes y colmillos se asemejan a un feroz tigre, su nariz es curvada y su cabellera es despeinada y descuidada, que simula ser una mujer preciosa siendo su forma peligrosa y mortal.

Origen de su historia

En la cultura colombiana, los habitantes de las selvas y montañas, afirman que el origen de la historia de la Patasola se debe a los maridos que son desconfiados y celosos de sus mujeres, por lo que inventaron este cuento para advertir los adulterios de sus esposas. El inicio de la Patasola es atribuido a una malaventura amorosa y de mentiras, que sucedió en una finca de un hacendado millonario que está ubicada dentro de la selva colombiana.

Según la historia nace porque el acomodado y poderoso dueño de la finca, sentía deseos de poseer una hermosa mujer que lo acompañara en su lecho. Por lo que se le ocurrió pedirle sin ninguna intención al capataz de la hacienda, que hiciera todo lo posible para encontrarle una mujer bella y apasionada que lo complaciera en todos sus deseos, y que la buscará dentro de los inquilinos de sus tierras.

El capataz obedeció la solicitud del jefe, por lo que se dispuso a caminar por todos los lugares de la selva y de las haciendas para complacer con la indignada obra que le había encargado el hombre millonario. Se fue a visitar a cada una de las casas de los inquilinos, y al regresar a la hacienda le comenta a su patrón si había visto y encontrado un hombre joven que habitaba dentro de sus tierras y que tenía la suerte de poseer una hermosa mujer y que ésta era madre de tres hijos. Igualmente le informó que el hombre joven salía de la casa a vender las cosechas que recogía, y que regresaba a su casa por las noches a tardes horas.

El engaño de la Patasola y el patrón

Una vez que el hombre pudiente y millonario, conoce sobre la vida cotidiana de esta hermosa mujer, a causa de que su empleado ya lo había puesto al tanto de la mujer, se dispone a galantear a la hermosa mujer y a regalarle obsequios lujosos que ella jamás había pensado ni podido tener.

La hermosa y joven mujer, le gustó y le llamaba la atención de la conquista por parte del hombre millonario y los regalos que le hacía, y continuó con el enamoramiento, no fue capaz de abandonar estas acciones, porque se sentía tan complacida que llegó hasta acostarse con el patrón, lo que hacía de manera recurrente cada vez que el joven hombre trabajador dejaba la casa para ir a la ventas.

Patasola 4

El tiempo fue pasando, y el capataz halló en el camino al joven hombre inquilino de la casa, y lo vio muy apesadumbrado y afligido, por lo que se atrevió a preguntarle qué le sucedía, y éste le contestó que presentía que su amada mujer ya no lo amaba y se comportaba alejada y con mucha frialdad hacia él. El empleado de la hacienda se sintió arrebatado por lo que el joven hombre le comentaba, y decidió contarle la verdad de lo que sucedía con su mujer, y sintió tanta pena y dolor que le pidió disculpas porque fue el cómplice de esa vil traición. El joven no aguantó la tristeza que lo embriaga por lo que comenzó a llorar desconsoladamente, le agradeció la sinceridad al capataz, y se fue a su casa. Más adelante les contamos la leyenda del desenlace del trágico amorío.

Leyenda de la desdichada Patasola

En la cultura colombiana, existen distintas y variadas leyendas que narran sobre el hecho de la Patasola, unas muy separadas de las otras, pero sin embargo, según cuentan la Patasola se originó a causa del desenredo de un fatal romance. (Ver Artículo: Pecado original)

La Patasola o mujer con un solo pie, es una de los cuentos del folclor de Sudamérica que se asocia con mujeres feroces. Todo comienza cuando el amo y señor de una gran hacienda sentía deseos y pasión de poseer a una mujer que fuera espectacular, pero sus gustos eran tan exquisitos, que como requisitos tenía que fuese una mujer joven y exuberante, espectacular, hermosa, cariñosa y apasionada, pero él no era  capaz de ir en búsqueda de esta soñada mujer, sino que se valió de la confianza que le tenía a uno de sus empleados, en este caso buscó ayuda en el capataz de la hacienda, y le confiesa sus anhelos, por lo que le ordena a ese hombre que saliera a recorrer todas las quebradas, lagunas, campos y que viera a todas las mujeres que habían en sus alrededores, inclusive le dijo que podía elegir a una de las lavanderas que lavan su ropa en el rió, siempre que las observara bien y le contara quién y cómo era.

El adulante y obediente capataz, comenzó su labor de recorrer todos los lugares donde habían mujeres, y las miraba a todas detenidamente e investigaba de quienes eran, en eso resaltó una espectacular mujer con sin igual belleza, que era la esposa de un vaquero, compañero y amigo; la mujer era joven y gozaba de hermosa juventud, de paso era la más preciosa y atenta. El capataz se regresó de inmediato para darle la noticia a su querido jefe, le cuenta que había hallado entre todas las femeninas a una mujer y la describió los detalles acerca de la esposa de su amigo. Se conocieron, y luego de varios encuentros carnales, se enamoraron

Cuenta la leyenda que cuando llegó la época de las manadas, el joven esposo tuvo la confianza de confesarle al capataz que lo envolvía la tristeza, y le contó lo que estaba sucediendo con su esposa, que la sentía distante e indiferente, ya no era cariñosa como antes, no le preparaba los alimentos exquisitos y preferidos por él, la ropa ya no se la arreglaba con el mismo esmero como lo solía hacer, siempre tenía mal carácter y malhumor, lo trataba déspota y pedante, y que esto lo estaba notando desde hace ya algún tiempo.

La Patasola5

El joven esposo le manifiesta a su amigo el capataz que le provocaba abandonarla e irse adonde nadie lo hallara, pero el dejar a sus hijos le daba pesar y tristeza, lo que lo detenía a hacerlo. Pero, el capataz como ya sabía el secreto de lo que le sucedía a la joven esposa de su amigo; se llenó de valor y salió de su boca contándole la verdad de los amoríos ocultos que habían entre su patrón y la joven mujer; pero al mismo tiempo le señaló que él no era culpable ante el hecho que estaba pasando.

El joven esposo muy colmado de dolor, pena y sufrimiento porque se sentía traicionado, le agradeció profundamente a su compañero de faena, y se retiró a un lugar solitario a meditar cómo resolvería este problema y se preguntaba a sí mismo: “si yo pudiera estar convencido de que mi amada esposa me traiciona con el patrón, que me perdone Dios, porque no respondo de lo que pueda suceder….”

Cuenta la leyenda que el esposo, luego de tanto pensar que acción tomaría, planificó una prueba y se regresó a su casa, le dijo a su amada esposa que tenía que ir al pueblo porque su patrón lo había enviado para que buscara la correspondencia, y que se quedaría a dormir, y no vendría esa noche a casa. Fue donde estaban los niños los abrazos y les habló cariñosamente, y a su mujer le dio un beso de despedida.

El marido ya preparado con su plan, buscó su enérgico caballo, se subió en él, y salió rápidamente; paseó por distintos lugares esperando que el tiempo pasara y llegara la noche, mientras tanto fue a la cantina del pueblo e ingirió algunos tragos de miche por lo que se embriagó un poco. Aproximadamente cuando ya eran las nueve de la noche, decidió dejar su caballo amarrado en un lugar cerca, y se fue caminando sigilosamente entre los matorrales para poder vigilar a su bella mujer. Ya se estaba haciendo tarde y eran como las diez de la noche, cuando su esposa ya convencida de que su esposo no regresaría a dormir con ella esa noche, se fue para la finca a buscar al hombre millonario. El marido que estaba escondido en el monte ve claramente que su esposa iba derecho por el camino que la llevaba a la hacienda para buscar al patrón. El esposo saltó del monte donde estaba oculto y se va a su casa, encuentra a los niños que están dormidos y solos, y se acuesta a dormir como si nada estuviera sucediendo.

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Era de madrugada cuando siente que abren la puerta de la casa, y para su asombro era la traidora y muy calmada de su esposa. El marido, que está despierto, enseguida le pregunta: “¿…de dónde vienes?”, y ella con gran frescura y naturalidad le responde: “de lavar unas ropitas”, su marido le repica: “¿tan tarde y de noche?”…

El esposo se sentía tan burlado por ella, que a los pocos días, vuelve a ingeniarse otro viaje. De nuevo se monta en su brioso caballo, se fue a dar vueltas y recorrer los potreros y campos y luego llevó el caballo a dormir en un establo de un vecino. Volvió hacer lo mismo, regresó a pie ya tarde por la noche, y se escondió en una platanera que estaba justo al frente de su casa. La mujer esa noche decidió no salir de su casa para ir donde el patrón, pero para sorpresa del esposo que estaba espiando desde el frente de la casa, ve cuando llegó el dueño de la hacienda a hacerle la visita. Vio el momento cuando el hacendado toco la puerta de la casa, la mujer salió muy arreglada y entusiasmada a recibirlo, y se lanzó desesperada a los brazos del hombre colmandolo de besos apasionados y entre fuertes y dulces caricias y abrazos.

El esposo estaba viendo todo lo que sucedía entre ellos, se enfureció de tal manera que perdió la cordura, saltó entre los matorrales y buscó un machete afilado con tres canales, entró silenciosamente a la habitación donde estaban los amantes abrazados en la cama, y no le dio chance al traidor enamorado de librarse del abrazo de la furia que contenía el hombre con su arma, le dio un fuerte machetazo que le cortó la cabeza y le quitó la vida instantáneamente al hombre hacendado. Su señora esposa, estaba tan asombrada y aterrada, que quiso salir corriendo para huir, pero el energúmeno marido también le dio un machetazo en la cadera que le arrancó una pierna con tanta facilidad como si fuera la rama de un árbol pequeño y frágil.

Cuenta la leyenda que tanto la mujer como el patrón fallecieron a la misma hora, al joven esposo lo arrestaron y fue sentenciado por 2 años, pero al poco tiempo fue dado en libertad, regresó a buscar a sus tres hijos, le prendió candela quemando toda la casa, migraron de ese lugar y juraron que no volverían jamás.

A partir de este hecho, el espíritu de la mujer vaga por los alrededores de las fincas, haciendas, bosques, montañas y selvas solitarias. Muchas de las personas afirman que la han visto brincando en una sola pata, por sierras, caños de aguas, caminos sombríos y emite gritos de dolor y tristeza. El alma de la Patasola anda en pena por ser una mujer que le fue infiel a su noble esposo trabajador, y que deambula su espíritu por los valles, llanuras y montes oscuros, porque no supo respetar a su fiel y amado esposo, ni la presencia de sus hijos a quien deshonró.

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Igualmente, cuenta otra leyenda sobre la Patasola, que había una hermosa mujer que contrajo matrimonio con un hombre que era enfermizo por los celos, y que por eso tenía desconfianza y espantosa inseguridad, pensando que su mujer lo estaba engañando con otro hombre, decidió cortarle una pierna con una enorme y filosa hacha.

Cuando el hombre entró en razón y se da cuenta del mal que había causado, procede a llevarse a la mujer sin la pierna para una tupida y oscura montaña y dejarla abandonada para que terminara de fallecer desangrada. Sin embargo, la muerte de esta mujer no fue posible, al parecer la acompañó una buena energía mágica que hizo que la mujer se transformara en un espíritu de espanto, al que llamaron la Patasola. La pierna que le quedó buena para caminar, se convirtió en una pezuña asquerosa y horrible y cuentan que con ésta es que puede andar, y con la que puede hacer temblar la tierra y toda la vegetación, exclusivamente a los árboles que la admiran y le rinden tributo, y que se mecen fuertemente.

Las leyendas tienen la coincidencia que la Patasola frecuenta con alaridos y lamentos maléficos que acompaña con un aterrorizante eco que asusta a todas las personas que pudieran escuchar su sonido, y que finalmente alberga en bosques, montañas y tupidas selvas encantadas, con el sufrimiento amargo por no poder disfrutar de un amor no correspondido y traidor.

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Según cuentan que cuando llega el atardecer, el espíritu de la Patasola va hacia la casa brincando en una sola pata, y mira lo que causó su traición. Dice la leyenda que tiene una mezcla de sentimientos entre arrepentimiento y rabia, por lo que cambia su figura de una radiante y hermosa mujer a una bestia salvaje y furiosa que emite aterradores llantos y gritos.

Existen habitantes de las zonas que aseguran que para protegerse de la presencia de la Patasola y alejarla de los lugares donde pueda llegar, colocan un espejo grande en el patio o puerta de las casas, con la intención que cuando ella llegue se mire en el espejo y se asuste tanto que salga despavorida a gran velocidad a ocultarse en las montañas, donde llora y se lamenta por su espantosa condición. Hay quienes hacen oraciones específicas y eficaces que tienen el don de ahuyentarla para siempre. Aquí se la contamos:

“Patasola, Patasola, lamento que vivas sola, pero si te atreves a agredirme yo te cortare tus muletas, así que mejor retírate y vete lejos y prepara tus propias maletas”

Finalmente, la leyenda de la Patasola es muy parecida a la fábula que existe en Venezuela sobre la Sayona, todas estas narraciones están destinadas a advertir a las esposas de los trabajadores campesinos,  que salen en busca de trabajo y conseguir el sustento  para la familia, dando un mensaje para que las esposas no se dejen arrastrar por las bajas pasiones de infidelidades y traiciones.

A la presente fecha la leyenda de la Patasola está vigente, y coloca públicamente el acervo cultural de las antiquísimas costumbres populares presentes que existen en toda América Latina. (Ver artículo: Yurupary)

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