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Eósforo: todo lo que debes saber del portador de la luz

Con el nombre de Eósforo es conocido al amanecer del mundo. Es portador de la luz, representado por una antorcha, llamado también dios del fósforo, hijo del Alba y del dios de los astros.

Origen de Eósforo

Eósforo, es la palabra griega que denota al “Portador del alba”. Significa dios Fósforo o Lucifer, alias con el que es conocida la estrella del alba. Representa al planeta Venus apareciendo de mañana. (Ver articulo: Unicornio)

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Aunque en la literatura griega no aparece como Eósforo, si se presenta con varios sinónimos en los dialectos griegos, una de ellas es con el adjetivo que usa en el sentido de “quien trae la luz”, o el alba, el día; y da sentido al apodo “portador de la antorcha o de la luz”.

Por otro lado, la palabra Lucifer, coincide con la griega se usaba para señalar a la estrella del alba, teniendo similitud entre Eósforo y Lucifer. En hebreo significa “Venus brillante” y en la misma traducción, es similar a la versión que el rey Jacobo da en la biblia al referirse a “Lucifer”, o Satán.

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En la parte de la biblia Apocalipsis 22:16, Jesucristo es mencionado como la estrella del alba. Literalmente es la estrella brillante, el alba. En la traducción del hebreo al latín, la palabra “lucifer” se usa como lucero del alba, desarrollada en la frase “hasta que despunte el día y salga el lucero de la mañana en sus corazones”.

En la astronomía, el lucero del alba es un aspecto para referirse al planeta Venus, un planeta inferior, que orbita entre la Tierra y el Sol. Dependiendo de la posición orbital tanto de Venus como de la Tierra, puede verse al este del cielo matutino durante una hora antes de que el Sol lo eclipse con su luz.

También el nombre de Lucifer se relaciona con los mitos de deidades relacionadas con el lucero del alba, que se creen superiores que los dioses y que por dicho atrevimiento son expulsados del cielo, como el caso del llamado Ángel caído.

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Eósforo en la mitología griega

En la mitología griega, Eósforo es hijo de Astreo, el titán de los astros y la astrología; y de Eos, la diosa​ de la aurora, que salía de su morada y se posaba a orillas del océano para anunciar la presencia de su hermano Helios, el Sol.

Fósforo y Héspero, el lucero vespertino, eran gemelos. Aunque inicialmente el lucero del alba y vespertino se consideraban dos objetos celestiales distintos, los griegos aceptaron que eran el mismo, pero siguieron tratando a las dos entidades mitológicas de manera independiente. (Ver articulo: Poseidón)

También conjugaban el nombre de los gemelos, Héspero y Fósforo, como  “la estrella de la tarde” y “la estrella de la mañana” como una forma de ilustrar sus referencia.

Eósforo, ordenaba el devenir de los astros, y uncía y desuncía los caballos de Helios al carro del Sol. Fue padre de Hesperis, Ceice y Dedalión. Es simbolizado como un anciano de cabellos blancos y largos, que anuncia a su madre, Eos (la Aurora).

Fósforo era el dios que traía las primeras luces del día. Era hermano de los Vientos: Céfiro, Boreas y Noto. A menudo era representado portando una antorcha. Los romanos tradujeron su nombre a Lucero, y posteriormente a Lucifer para identificar al ángel rebelde que provocó que los demonios fuesen expulsados del Cielo. El equivalente en la mitología romana de Eósforo es Lucifer

Fósforo mantuvo relaciones con Cleobea y tuvo un hijo llamado Filónide o Filamón, poeta y adivino del que también se dice que era hijo de Apolo y gemelo de Autólico. En su honor a Eósforo fue nombrado uno de los elementos químicos, “Fósforo”, ya que su principal característica es que emite luz al contacto con el oxígeno.

Eósforo y Héspero

Héspero, era conocido dentro de la mitología griega como el lucero vespertino o lucero de la tarde, mientras que Eosforo o Lucifer era el gran lucero del alba o de la mañana, manteniendo ambos relación con el planeta Venus. A pesar de ser hermanos, Héspero y Eósforo (Lucifer), tenían diferentes padres. Héspero tenía como padre a Céfalo, un mortal, mientras que Eósforo, tenía como padre a Astreo, un titán de la segunda generación. Si hablan de la misma madre, la diosa Eos, la diosa del Alba.

En la antigua astrología romana, la noción de la antigua stella matutina, “lucero del alba” se encontraba en oposición a la stella vespertina o “lucero de la tarde”, de donde se origina el nombre de “véspero”, nombre que remitían al planeta Venus, que se puede ver más cerca del horizonte antes del amanecer o después del atardecer, dependiendo la época del año.

Para muchos Eósforo es el mismo Héspero, solo que el primero se deja ver en el alba y el segundo aparece al atardecer, casi noche. A Fósforo, que cumple la esplendorosa función de anunciar la primera luz del día, una antigua interpretación religiosa lo convierte en Lucifer, con todas las connotaciones negativas que este nombre tiene para los creyentes de varias religiones.

Eósforos, es mencionado en la Biblia, por el profeta Isaías, quien dice: “¡Cómo has caído de los cielos, Lucero, hijo de la Aurora!…

 La rebelión Lucifer

En algunas creencias se decía que las estrellas eran ángeles del cielo creadas por Dios y que Lucifer era un uno de ellos, el Ángel más bello. Pero se encandiló por su propia hermosura al punto de llegar a creerse Dios y rebelarse contra su creador, consiguiendo que otros ángeles lo siguieran.

Por su rebeldía y desacato, Lucifer fue castigado junto al grupo de ángeles que lo apoyaron desterrándolo del cielo. Desde entonces se le llamó “ángel caído”, o Satán, que en hebreo quiere decir “el adversario”.

Y así fue que Eósforo, se convirtió en Lucifer, llamado por la iglesia como Satanás, el Demonio o el Diablo, quien fue arrojado al infierno desde donde planifica sus maldades y trata de provocar a las personas para que cometan graves pecados y pierdan sus almas por toda la eternidad.

Eósforo

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