Mitos y leyendas de México, increíbles relatos a conocer

Sin lugar a dudas, México es uno de los países más ricos culturalmente hablando, tanto la influencia de Europa como sus raíces nativas se combinan para dar lugar a historias muy interesantes. En este caso hablaremos de las Leyendas y Mitos de México, los cuales on unos relatos que merecen la pena conocer.

Mitos y Leyendas de México

Las leyendas y mitos más famosos de México

Como mencionamos en nuestra introducción, México es un país cuya cultura y tradición son el centro de la sociedad. Todas las leyendas y mitos de México se han transmitido de generación en generación hasta convertirse en parte de la cultura  popular. Muchos de estos mitos están basados en hechos reales lo que los hace sumamente interesante pero también conseguimos otros mitos que surgen del imaginario popular de la población.

De cualquier forma, las leyendas y mitos de México son fascinantes y conocer sobre ellos es una forma peculiar de conocer al país desde un punto de vista histórico y también cultural. En muchas de estas leyendas encontraremos momentos singulares de la historia de México con un toque fantástico lo que hace muy grato conocer tanto la leyenda como la historia del país.

El Cipitío

El Cipitío es un personaje mitológico legendario de origen náhuatl, comparte su lugar en la historia con países como Nicaragua, Honduras, México, Guatemala​ y El Salvador. Este personaje proviene de una historia cuya temática es religiosa y data de la época precolombina. En esta leyenda podemos conocer los motivos por los cuales este personaje fue castigado en conjunto con su madre.

Se ha caracterizado al Cipitío con un vestimenta y costumbres peculiares, además se le han atribuido diversas habilidades y poderes que le permiten divertirse. Esta leyenda y mito de México se usa con fines educativos para los niños.

Mitos y Leyendas de México

Historia

Cuenta la leyenda que el Cipitío nació de la relación que tuvo la diosa lunar llamada Sihuet con el dios Lucero de la Mañana, engañando de esta forma al dios Sol.​ Por esta razón, el dios de dioses conocido como Tláloc, castigaría tanto a la madre como a su hijo. Primeramente, a la madre la degradaría de diosa lunar a una mujer terrenal. Por su parte, al niño le condenaría a nunca crecer y conservar para siempre la edad de 10 años.

Existe otra versión que relata cómo su madre sedujo a un príncipe náhuatl llamado Yeison quien era el hijo de Tláloc, de esta unión nacería un hijo al que llamaron  Cipit. Ahora bien, la madre de Cipit nunca se hizo cargo de su hijo y lo dejaría para vivir una vida de libertinaje don sus amantes. Al enterarse de esta situación, Tláloc maldijo a  esta madre ingrata y a Cipit lo condenaría a tener 10 años hasta el fin de los tiempos.

Por muchos siglos, el Cipitío fue el dios de las relaciones prohibidas y adulteras, por otro lado, muchas veces se ha relacionado el nombre de este ser con el del  y dios Xipe Tótec.​ En la actualidad es un símbolo de las culturas mexicanas y salvadoreñas donde se le representa como un niño alegre que vive la vida sin un rumbo predestinado. La leyenda en torno al Cipitío ha ido evolucionando de generación en generación, a esta historia se le han hecho adaptaciones que ha permitido mantener vigente el mensaje original de este mito.

Aspecto

Como mencionamos en su historia, El Cipitío es hijo de dioses, a pesar de ello su aspecto es como el de un niño de baja condición social y económica. Por lo general es representado con una manta blanca, sandalias y un sombrero hecho de palma con grandes alas.

Una característica bastante particular del Cipitío es que tiene una deformación en sus pies. Dicha deformación consiste en que tiene los pies volteados o bien al revés. Esta situación produce muchas confusiones a aquellos campesinos que siguen estas huellas puesto que los dirige al sentido contrario al que se dirige el Cipitío. Merece la pena destacar que en el sur de México, puntualmente en el estado de Chiapas este personaje no usa sombrero.

Wáay pop

La leyenda en torno al Wáay pop data aproximadamente de los tiempos de la fundación del Estado de Yucatán. Se cuenta que un buen día llegó un sacerdote y desde su primer día en la ciudad llamó a misa, pero tristemente nadie acudió. Un habitante de la ciudad le dijo que no tenía mucho sentido tocar la campana para llamar a misa puesto que los habitantes de esta ciudad eran creyentes de otros dioses.

Ante esta situación, el cura le pidió consejo a esta persona y este lo persuadió de que aprendiese magia negra. Sería esta misma persona la encargada de enseñarle la magia negra a este sacerdote quien en muy poco tiempo se convertiría en brujo.

Para comprobar que efectivamente se había convertido en brujo, tomo una alfombra que le pudiese servir de alas. Este sacerdote se subiría al techo de la iglesia y se lanzó para comprobar que podía volar y efectivamente podía hacerlo. De ahí en adelante este sacerdote pasaría a ser malo, este abriría una cantina y en todas las noches se dedicaba a llevarse a los borrachos que dormían en las calles para venderlos como esclavos o cambiarlos por licor.

Las desapariciones cada vez eran más evidentes y frecuentes mientras que los habitantes del pueblo se preguntaban de donde el sacerdote sacaba tanto licor para vender.  Para saber de dónde provenía el licor, los habitantes se organizaron para espiar al sacerdote.

Un buen día, uno de estos habitantes encontró en el techo de la iglesia la ropa del sacerdote y decidió esperar hasta que este volviese. Al cabo de las cuatro de la mañana regreso el sacerdote con el licor. Esa misma mañana el pueblo supo lo que hacia el sacerdote y decidieron quemar al sacerdote en una hoguera.

Chaneques

La palabra “Chaneques” proviene de la lengua  náhuatl y su significado es “los que habitan en lugares peligrosos”. Estos son seres o bien criaturas propias de la mitología mexica, son unos  entes asociadas al inframundo cuyo objetivo fundamental es cuidar los montes y los animales. Se cree que los Chaneques pueden tomar diversas formas dentro de las cuales destaca las de un pequeño hombre similar a un duende o una mujer.

Mitos y Leyendas de México

Los Chaneques han sido caracterizados como seres muy mentirosos. A pesar de ello, su objetivo es noble ya que cuidan de los manantiales, los árboles y los animales de los bosques. Se piensa que estos seres mitológicos son capaces de asustar a las personas y hacerles perder su “Tonalli” que vendría siendo su espíritu. Debemos mencionar que es importante recuperar el Tonalli puesto que la persona puede morir.

Actualmente, los Chaneques son descritos como espíritus traviesos con respecto de niños, se dedican a esconder cosas del hogar y se les aparecen a las personas para distraerlos y que así pierdan su camino. Una creencia popular mexicana sostenía que para evitar que los chaneques atraparan a las personas, se debía usar la ropa al revés. Si deseas conocer un poco más de estos seres puedes visitar nuestro artículo titulado: Chaneques: conoce todo sobre estas criaturas del inframundo.

Wáay chivo

El Wáay chivo o también escrito como Huay chivo son palabras de la lengua náhuatl las cuales se pueden traducir como “Brujo” en español. Esta es una leyenda propia del estado de Yucatán.​ Se ha descrito al Wáay Chivo como un ente de color negro, con enormes cuernos y ojos muy brillantes. El fin de este ser es asustar a las personas con su apariencia tenebrosa, por lo general acostumbra a embestir violentamente a aquellos que se cruzan en su camino al caer la noche.

La creencia popular sostiene que hay personas que están endemoniadas y que son capaces de convertirse en el Wáay chivo para atemorizar y presionar a las personas para lograr sus objetivos malévolos. La tradición oral de los pueblos de la península de Yucatán hacen de estos seres sobrenaturales personajes que permiten involucrar a gente común de los pueblos y además buscan explicar los eventos terribles que suceden dentro de la propia comunidad.​ Si quieres ampliar un poco más esta información, te invitamos a visitar nuestro artículo titulado: ¿Quieres saber quién es Huay Chivo? Aprende de este mito aquí.

Tukákame

El Tukákame es nada más y nada menos que el dios de la muerte de los indios huicholes. A este dios le gusta comer carne y flatulencias humanas. Para conseguirlas se transforma en un esqueleto o bien en un lobo y sale por las noches en búsqueda de los humanos.

Las orejas de este ente son alargadas y deterioradas, su lengua está dividida en dos similar a la de una serpiente y su nariz se caracteriza por ser muy larga. En su nuca posee dos incisiones que le permite cargar a los cuerpos que se ha llevado en esa noche.

El torso de Tukákame es transparente, por tal razón se le puede ver todos sus órganos, además de ser transparente, tampoco usa ropa. Todo el cuerpo de Tukákame está decorado con los huesos se sus víctimas de forma tal que cada vez que camine se escuchen el sonido de los huesos. Al ser el dios de la muerte, Tukákame vive en el Inframundo, en este lugar las almas de los muertos sufren durante el día pero durante las noches pueden sanar si participan en los aquelarres organizados por brujos y espiritistas.

A pesar de que el Tukákame sea un ente malvado, las personas están protegidos por los dioses del sol y la luna que se encargan de alejarnos de este terrible dios. Es importante mencionar que a Tukákame le gusta de aparecerse a aquellos hombres que padecen una enfermedad grave.

Tsukán

Según lo recabado en esta antigua leyenda, de todas las serpientes que habitaban la Tierra, Tsukán era la encargada de proteger las grutas y los cenotes (ríos subterráneos). Esta era una serpiente única puesto que era de un tamaño considerable y además era una serpiente mágica.

Durante la primera sequía del imperio maya, se le encomendaría  a Chaac quien es el Señor de la Lluvia a recoger el agua del subsuelo y llevarla así a todo el imperio maya. Para lograr su cometido, Chaac montó una bestia alada y se dedicaría a buscar el agua por todas partes sin encontrarla.

Cansado de buscar,  el Señor de la Lluvia decidió tomarse un descanso y por ello se sentó sobre un tronco el cual comenzó a moverse.  Tanto el dios como su animal alado se asustaron al ver que el tronco en realidad era una enorme serpiente llamada Tsukán. Esta serpiente estaba muy hambrienta y no dudo en abrir las fauces y de un sólo bocado devorarse a la bestia alada de Chaac.

Por su parte el Señor de la Lluvia se enfureció enormemente con la serpiente y treparía hasta el dorso de la serpiente para azotarla con su látigo. Por su parte, la serpiente de su cuello también brotó un látigo para defenderse del ataque del dios. Chaac quería obligar a la serpiente a que buscara el agua para el imperio maya asegurando que esta serpiente se la había acabado.

Esta situación enojo aun más a Tsukán quien se retorció violentamente para sacarse de encima a Chaac de encima.  Repentinamente, brotaron unas alas a los lados de esta serpiente y finalmente accedería a llevar a Chaac a buscar el agua. Cuando llegaron al mar, Chaac llenó muchas vasijas y las ató al lomo de Tsukán.

La serpiente que nunca había visto el mar quedo asombrada con este paisaje y le dijo a Chaac si podía vivir en ese lugar para siempre. Chaac le respondió que primero debía encargarse de su misión que era vigilar los cenotes y cavernas y que jamás debía faltarle agua a estos lugares. De esta forma nombro a Tsukán como la guardiana del agua. Detrás de todas estas condiciones había un engaño puesto que Chaac sabía que la serpiente viviría eternamente y éste le habría prometido a Tsukán que cuando envejeciera esta podía retirarse en el mar.

Cuando se encontraban de regreso a los cenotes, Tsukán derribó a Chaac con un movimiento brusco de su cuerpo. Por su parte, el Señor de la Lluvia agitó su látigo provocando así un trueno que mataría en el acto a la enorme serpiente. Con su muerte la propia serpiente se convirtió en miles de gotas de agua que precipitaron en la tierra.  Con ello, los ríos, las cuevas y los cenotes comenzaron a llenarse de agua lentamente. En el fondo de una cueva comenzaron a juntarse las gotas de agua hasta que se formara de  nuevo la serpiente que crecería y desarrollaría sus alas.

Al terminar de crecer, Tsukán decidió abandonar esta gruta para volver al mar. En el camino se encontraría con Chaac quien le lanzó un enorme viento y de nuevo convertiría a Tsukán en lluvia. Esta situación se convertiría en una maldición puesto que la enorme serpiente quedó condenada de por vida a morir y reencarnar para mantener a los cenotes y a los ríos de Yucatán con agua.

En este artículo pudimos conocer sobre las Leyendas y mitos de México, el cual es uno de los países con mayor cultura en todo el mundo. Esta cultura es sumamente importante para la población quien se preocupa por mantener sus tradiciones y dentro de ellas se encuentran sus mitos y leyendas. Muchas de estas historias buscaron darle una explicación muy cautivadora y fantástica a los hechos que ocurrían en su vida diaria y esto se convirtió en una tradición que se ha mantenido hasta la actualidad. También te pueden interesar los siguientes artículos:

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