Leyenda El Conejo de la Luna, conócela aquí

Son  muchas las leyendas que existen en torno a los fenómenos del día y de la noche, con respecto a la creación hay muchas historias pero en lo que respecta a la luna, no existen tantos mitos aunque si existe uno que tiene como protagonista al conejo de la luna y en este artículo abordaremos sobre ello.

El conejo de la Luna

Leyenda Mexicana de El conejo de la Luna

Como es sabido, en México existieron dos culturas predominantes, los Aztecas y los Mayas, cada cultura tiene su versión del por qué la luna tiene un conejo y a continuación conoceremos sobre estas leyendas.

Versión de los Aztecas

Antes de que existiese el día, los dioses creadores se reunieron en la ciudad de Teotihuacan la cual se convertiría en la principal ciudad de la cultura azteca.  Todos estos dioses se preguntaban quien sería el responsable de alumbrar el mundo, a lo que el dios Tecuzitecatl respondió que él sería el encargado de alumbrar los días convirtiéndose así en el sol.

Ahora bien, faltaba alguien que alumbrara la noche y nadie respondió, así que los dioses decidieron nombrar a  Nanahuatzin quien era un poco torpe.  Después de estas decisiones, ambos dioses comenzaron a orar y hacer ofrendas. Por su parte  Tecuzitecatl  un dios rico ofreció plumas de quetzal, un ave sagrada dentro de la cultura azteca, así como también, piedras preciosas.

En lo que respecta a Nanauatzin, el era un dios pobre por lo que, sus ofrendas eran carentes de algún lujo, dentro de ellas encontramos cañas verdes, bolas de paja y espinas de plantas llenas de su sangre. Este proceso de penitencia tuvo la duración de un día y llegada la media noche, comenzaría la ceremonia del sacrificio.

Sacrificio de los dioses

Los dioses que procederían a hacer el sacrificio le dieron como regalo al dios rico una especie de chaqueta hecha de plumas mientras que para el dios pobre, sólo le dieron una estola de papiro. El fuego del sacrificio fue encendido y los dioses le pidieron tanto a Tecuzitecatl como a Nanauatzin  que se lanzaran al fuego, el primero tuvo miedo y se echó para atrás e hizo esto cuatro veces, para intentar calmarlo le dieron paso a Nanauatzin quien cerró los ojos y sin miedo se lanzó al fuego. Luego de esto, Tecuzitecatl tomo valor y se lanzó al fuego para el sacrificio.

No sólo se trataba de un sacrificio humano, sino que se necesitaron de animales para poder crear al sol y a la luna, para ello, los dioses hicieron uso de un águila y de un tigre. En lo que respecta al águila a esta se le chamuscaron sólo las alas y el tigre quedo manchado de blanco y negro.

Después de los sacrificios, los dioses esperaron a ver en que parte del firmamento saldría Nanauatzin, al ver hacia el Oriente vieron salir al Sol el cual brillaba mucho, tanto que no se le podía ver directamente. Cuando el brillo del sol se calmo, volvieron a ver al Oriente y se percataron que estaba saliendo la Luna.   En un principio el sol y la luna resplandecían con la misma intensidad, pero, uno de los dioses presentes viendo el firmamento le lanzó un conejo en la cara a la luna provocando así que disminuyera la intensidad de su brillo y así no opacara el brillo del sol.

Versión de los Mayas

En esta otra versión acerca del mito del conejo y  de la Luna, tenemos como personaje principal al dios Kukulkán, quien vendría siendo una de las deidades principales dentro de esta cultura. Un buen día, Kukulkán  se dedico a viajar por el mundo en forma humana, es importante mencionar que Kukulkán es una serpiente emplumada la cual decidió convertirse en hombre para poder conquistar a los pueblos que vivían en la tierra.

El conejo de la Luna

Luego de haber caminado durante todo un día, Kukulkán se sintió cansado y con hambre pero este se forzó a seguir caminando hasta que se dio cuenta que el sol se había ocultado y que se encontraba en la noche. Al percatarse de tal situación, se sentó en el camino y decidió al fin descansar.

Estando allí, vio a un conejo el cual se dispuso a comer, el dios kukulkán curioso le pregunto que comia y el conejo respondió sin dudar que comía zanahoria y procedió a ofrecerle un poco a Kukulcán. El dios rechazó la oferta asegurando que el no comía zanahoria y que sólo le esperaba morir de sed y de hambre al tener mucho tiempo sin comer o tomar algo.

Ante tal situación, el conejo se le acerco a Kukulcán y le ofreció su carne, es decir, le pidió que se lo comiera. Kukulcán muy sorprendido, acarició al conejo y le dijo que por su buena voluntad, elevaría su imagen para que fuese reconocido por todos los hombres y todo el tiempo. Para ello, tomo la imagen del conejo y subió hasta la luna para depositarla ahí y luego bajar a la tierra para seguir su recorrido.

Leyenda Japonesa de El conejo de la Luna

Cuando paseamos por la cultura Asiática, nos encontramos con la leyenda de El conejo en la Luna dentro de las leyendas japonesas. En esta cultura se conoce como “Tsuki no Usagi” que significa “Conejo en la Luna”. Esta historia pertenece a las leyendas populares dentro de la tradición japonesa.

El conejo de la luna

Los japoneses cuando ven la luna, ven la imagen de un conejo el cual está machacando arroz con un mazo para poder preparar mochi. El mochi es una especie de pastel hecho con arroz mochigome el cual es una especie de arroz húmedo machacado que luego se le da forma de bollito.

Esta leyenda en torno a la luna relata a un viajero  el cual un día se encontró con un mono, un zorro y un conejo. Debemos destacar que este viajante era un hombre de edad avanzada quien se encontraba cansado de tanto viajar. Esta situación lo llevó a pedirle comida a estos tres animales. En lo que respecta al mono, este subió a un árbol y tomo sus frutas, el zorro cazó una ave y el conejo volvió con las manos vacías puesto que no era un gran cazador.

El conejo al ver la cara triste y cansada del viajante, tomó unas ramas y hojas secas para hacer una fogata, esta fogata serviría para ofrecerse como alimento para el viajante. El señor al ver esto, se consternó y se llenó de mucho dolor, tanto así que lloró viendo hacia el cielo. Durante su dolor, este viajante reveló su verdadera identidad, puesto que era un dios dentro de la mitología japonesa.

Este dios, estaba poniendo a prueba el corazón de estos animales, este dios decidió recoger los restos del conejito y llevarlos a la una para así darle un homenaje por su gran gesto. Ésta historia forma parte de la cultura japonesa puesto que es un sinónimo de sacrificio y entrega sin importar quien sea la persona que nos pida un favor. Es importante mencionar que en Japón se le cuenta a los niños que los conejos se desplazan saltado ya que desean alcanzar y conocer a su ídolo que está en la luna, es decir, el conejo de la leyenda.

Las historias que hay en torno a El conejo en la Luna, están muy vinculadas con un sacrificio y con la bondad y nobleza que ha demostrado el conejo. Quizás estas leyendas lejos de justificar el por qué la luna tiene una imagen similar a un conejo, buscan enseñarnos que debemos tener una actitud de servicio y nobleza para con los demás. También te pueden interesar los siguientes artículos:

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