Túpac Yupanqui, historias y más del gobernador inca

Túpac Yupanqui fue el décimo gobernante del Imperio Ica que tuvo inicio durante el gobierno de su padre, Pachacútec. El mismo era conocido por su gran destreza militar al conquistar varios pueblos para extender el territorio inca. En el artículo de hoy, expondremos a profundidad la historia y expediciones de este noble inca.

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¿Quién era Túpac Yupanqui?

Túpac Yupanqui o también nombrado Túpac Inca Yupanqui, fue el décimo inca en estar al poder del Imperio incaico. Hijo del creador del Imperio Inca Pachacútec, con el cual asumió su papel de co-reinante entre sus 15 y 30 años de edad. Una vez que su padre falleció, quedó como el gobernante del pueblo.

En primera instancia fue Hatun Auqui (que significa ”heredero”) y luego pasó a ser el Inca (que al traducir significa ”rey”), la mayor parte de su tiempo estuvo involucrado en campañas bélicas de conquista o ”pacificación”, así como misiones únicamente de exploración. Estas últimas misiones lo condujeron hacia Quito por el norte, el Río Maule por el sur, el país de los opataris y el Paititi por el este​ y Mangareva por el oeste.

A pesar de estar mayormente en misiones, también se dedicó a su labor como gobernante. En este sentido estableció a los curacas, realizó el primer censo general,​ administró el trabajo, asignó impuestos, cimentó a los mitimaes, continuó con la elaboración de los grandes caminos, ordenó las cárceles, extendió el culto al Sol e implantó un calendario basado en sí mismo, construyó palacios en la ciudad de Tomebamba en honor de su recién nacido Huayna Cápac y fundó la ciudad de Quito.

El gobernante falleció en Chincheros, se presume que su muerte fue a causa de envenenamiento por una de sus esposas, Ocllo para favorecer a su hijo. Sin embargo, al poco tiempo de haberlo designado como próximo gobernante, la decisión fue cambiada y se eligió a su otro hijo muy joven, Huayna Cápac.

Su cuerpo momificado estuvo vigente hasta la guerra civil inca, durante la cual los soldados quiteños de los generales Quizquiz y Chalcuchímac lo quemaron por haber conquistado la ciudad de Quito. La Cápac Panaca, que conforma su descendencia, recogió las cenizas y las escondió por Calispuquio junto a su deidad tutelar.

Biografía de Túpac Yupanqui

Al igual que cualquier otro gobernante del Imperio Inca, sus historias se ven entrelazadas, puesto que es un cargo que se va otorgando de generación en generación. Como bien ya se ha mencionado, Túpac Yupanqui fue el hijo del fundador del Imperio Inca por lo que su reinado luego del de su padre estaba repleto de expectativas. En el presente apartado nos dedicaremos a hablar a detalle acerca de la vida y gobierno de este importante jefe en la historia de Perú.

Árbol genealógico

Túpac Yupanqui nació en la ciudad Cuzco cerca del año 1440, fue un guerrero excepcional y un emperador relevante. De acuerdo a los cronistas de la zona, narran que durante su gobierno era conocido como el ”gran señor y muy valiente”, “de pensamientos altos” y “el gran rey Túpac Inca Yupanqui”.

Como ya se ha mencionado antes, fue hijo de Pachacútec que en un principio había elegido a su otro hijo Amaru Inca Yupanqui, no obstante, el mismo no poseía las aptitudes necesarias para poder llevar el mando de un imperio que se iba extendiendo por medio de las guerras y las conquistas. De esta manera, existe una historia en la cual su padre lo envió a combatir a guaraníes y fue derrotado.

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Dado que las aptitudes que poseía su hijo estaban orientadas hacia lo pacífico, cambio de opinión y nombro como sucesor a Túpac Yupanqui y cuando Pachacútec se encontraba en una edad muy avanzada, le dejó casi el control total del Imperio Inca, nombrándolo co-reinante. Asimismo, varios investigadores alegan que Túpac Yupanqui fue siempre la primera opción para sucesor y que su hermano aceptó esta elección de buena manera.

Luego de haber sido elegido como Hatun Auqui, que significa príncipe heredero, junto con su padre gobernó a su pueblo sirviéndole a este como Apuquispay o jefe máximo de sus ejércitos iniciando con ello una larga lista de conquistas.

Ascensión como gobernante inca

Tras la muerte de su padre en el año 1471, Túpac Yupanqui se hizo cargo del imperio a sus 30 años aproximadamente. Con el objetivo de continuar con la extensión de sus dominios, realizó una campaña en el Antisuyo (región selvática) formada por un ejercito que se dividía en tres partes (una de las cuales era comandada por su hermano Amaro Yupanqui) con las tribus: Opotari, Manú y Yanasimi.

Muerte

Túpac Yupanqui falleció en su palacio de Chinchero, a los 52 años de edad por una enfermedad desconocida.​ Existe una versión de su muerte en la cual una de sus esposas lo trató de convencer de designar a su hijo Cápac Huari como sucesor del imperio, no obstante, el mismo ya había elegido a su otro hijo Titu Cusi Yupanqui (Huayna Cápac), esto desencadenó la ira de la esposa que lo envenenó en el año 1493.

Su cuerpo momificado en conjunto a su ídolo Cuxichuri, fue guardado por sus descendientes de la Cápac Panaca en su palacio de Pucamarca. Posteriormente entrando en el año 1532, cuando el ejército de Atahualpa tomó la ciudad de Cuzco, las etnias que constituían el ejercito aun le guardaban resentimiento a Túpac Yupanqui por haberlos conquistado, por este motivo, los miembros quemaron su cadáver al mando de Quizquiz.

El gobierno de Túpac Yupanqui y sus conquistas

Mientras estaba en expediciones por el este, conquistó a Chinchaysuyo para anexar más a su territorio. Por otro lado, en el norte logró conquistar a los chachapoyas, huambos y guayacondos. Entró en disputa contra el Imperio chimú, dirigiendo su atención a su amurallada ciudad capital: Chan Chan. Ante esto, Túpac Yupanqui realizó una estrategia que consistía en cercar el río Moche, el principal proveedor de agua de la ciudad, dado que la misma se encontraba a mitad del desierto, no tardó mucho tiempo en anunciar su rendición ante las fuerzas del gobernante Inca.

Una vez concluida esta primera expedición regresó a su ciudad trayendo consigo un botín y muchos orfebres y artesanos que fueron de gran utilidad en la enseñanza de estas artes en la capital. Luego de esto, descansó por dos años y volvió a salir a otra expedición para poder reunir más etnias para incluirlas en su imperio y derrotar otras que consideraba salvajes.

En las cercanías de Quito edificó la fortaleza de Quinche, donde algunos investigadores aseguran que fue el sitio de nacimiento de su hijo Huayna Cápac, aunque existe una mayor probabilidad que este haya nacido en Tomebamba. Luego de haber estado cuatro años lejos de su ciudad, se le pide comandar otra campaña de conquista en el Norte, en el golfo de Guayaquil, donde derrotó a los Puná y a los Paches.

Por el sur, su mirada se dirigió al valle de Cañete y al señorío de Huarco. Trabajando en conjunto con los chinchas, pensó que tendría una victoria asegurada, sin embargo, fue todo lo contrario. Esta campaña fue la más larga y ardua hasta el momento, por lo que le sirvió de enseñanza para su desarrollo como guerrero, le tomó cerca de cinco años. Es por esta razón que optó por otros medios para obtener la derrota definitiva de tan recia gente.

La acción que empleó fue la de enviar emisarios para determinar cuales eran los líderes de la región (encabezados por una fiera mujer guerrera) que ambas naciones alcanzarían una alianza con el propósito de un bien en conjunto, siendo los Huarco los que contribuirían con el aporte de alimentos y productos al Imperio mientras que los incas respetarían su autonomía.

Gracias a este trato se realizarían una serie de celebraciones en donde los miembros del ejercito de Túpac Yupanqui irrumpirían contra las principales posiciones defensivas para tomarlas. Este hecho lo consiguieron en casi todos los reductos, menos en la fortaleza de Ungará.

En este lugar la lucha fue prolongada y se llevo consigo muchas vidas. Mientras la batallaba terminaba, los sobrevivientes al verse rodeados por los miembros del Imperio Inca tomaron la elección de saltar desde los más alto de la fortaleza, acto que más tarde emularía el famoso Cahuide ante los españoles. A su llegada al lugar, Túpac Yupanqui, inundado por la ira, ordenó que todos los prisioneros fueran ajusticiados y colgados de esos muros como advertencia hacia todos los demás pueblos que siguieran el ejemplo de la ciudad.

Leyendas de Túpac Yupanqui

El gobierno de Túpac Yupanqui en el Imperio Inca fue uno de los más largos y sin duda uno de los momentos en donde se vio una mayor cantidad de extensión de territorio. Es por este motivo que alrededor de este personaje se contaron leyendas o teorías acerca de sus batallas para conquistar los demás pueblos a su alcance. En el presente artículo ahondaremos a profundidad sobre aquellas leyendas que han persistido en la historia.

El descubrimiento de la Polinesia

Por medio de las obras realizadas por los cronistas Pedro Sarmiento de Gamboa, Martín de Murúa y Miguel Cabello Balboa durante la época de las conquistas, se han recaudado la información pertinente en la que se afirma que mientras Túpac Yupanqui estuvo en el norte tenía el conocimiento de las islas lejanas en donde se rumoreaba que había oro, decidiendo ir en busca de ellas. Reunido con una flota enorme de más de 200.000 miembros de su pueblo zarparon hacia las islas denominadas Ninachumbi ​ y Ahuachumbi.

Gracias a estas crónicas se cree que estas islas fueron Mangareva y Rapa Nui, tomando en cuenta las pruebas que en ellas pudo haber descubierto varias cosas, entre ellas se destaca Mangareva, en donde existe una antigua leyenda sobre el rey tupa, que vino del este en balsas con velas, trayendo orfebrería, cerámica y textilería y del que hasta hoy existe una danza.

En un mismo sentido, existe otro relato casi igual en las islas Marquesas. Además, agrega que el Ahu Vinapú en Rapa Nui posee una arquitectura similar a la que constituye la ciudad de Cuzco del Imperio Inca, y que el rey tupa en Rapa Nui había tomado el nombre de Mahuna-te Ra’á, que tal traducirlo significa ”hijo del Sol” basándose en una leyenda Rapa Nui.

Esta leyenda es apoyada por el relato de parte del investigador noruego Thor Heyerdahl, denominado como Kon-tiki en honor al dios de los incas, Huiracocha, el creador del universo, pues Kon-tiki es una advocación del mismo.

Estos relatos cuentan que el gobernante Inca trajo consigo luego de dos años gente de color (que serían prisioneros polinesios hallados en Mangareva), sillas de latón (que vendría siendo el trono con un material parecido a la tumbaga, recogido del reino de Chimú al terminar el viaje), pellejos y quijadas de caballos (que pudieron haber sido de lobos marinos machos) que fueron conservadas en la fortaleza de Sacsayhuamán.

Según lo narra Pedro Sarmiento de Gamboa:

”Y andando Topa Inga Yupanqui conquistando la costa de Manta y la isla de la Puná y Túmbez, aportaron allí unos mercaderes que habían venido por la mar de hacia el poniente en balsas, navegando a la vela. De los cuales se informó de la tierra de donde venían, que eran unas islas, llamadas una Auachumbi y otra Niñachumbi, adonde había mucha gente y oro. Y como Topa Inga era de ánimos y pensamientos altos y no se contentaba con lo que en tierra había conquistado, determinó tentar la feliz ventura que le ayudaba por la mar. Después de atisbar de cómo Túpac Yupanqui se entero de la existencia de unas islas auachumbi y ninachumbi, esto avisado y confirmado por un mercader llamado Autarqui. Se determinó ir allá. Y para esto hizo una numerosísima cantidad de balsas, en que embarcó más de veinte mil soldados escogidos. Navegó Topa Inga y fue y descubrió las islas Auachumbi y Niñachumbi, y volvió de allá, de donde trajo gente negra y mucho oro y una silla de latón y un pellejo y quijadas de caballo. Hago instancia en esto, porque a los que supieren algo de Indias les parecerá una caso extraño y dificultoso de creer.”

La batalla del Maule

El Inca Garcilaso de la Vega en su obra Comentarios Reales de los Incas y el español Alonso de Ercilla en el poema épico La Araucana cuentan acerca de la expedición Inca con una gran cantidad de detalles, puesto que el primero escucho esta historia de la boca de una niño, mientras que el segundo la inventó, no obstante, este cuento lo denominan como la Batalla del Maule.​

Ambos autores establecen que durante la campaña en el sur se disputó un batalla en la que participaron aproximadamente 20.000 hombres de Yupanqui y 20.000 guerreros de las tribus mapuches, al sur del Maule. El subgrupo Picunche, también conocido como promaucaes por los españoles, al enterarse de la llegada del grupo inca decidieron unir fuerzas con los subgrupos Antalli, Pincu y Cauqui. En su llegada, los incas enviaron a parlamentarios para informar que debían ver a Túpac Yupanqui como soberano.

El grupo de los purumaucas tomaron la decisión de entrar en la batalla y estuvieron luchando contra los incas durante tres días sin parar. En esta batalla campal hubieron muchos fallecidos de parte de ambos bandos y ningún ejército vencedor. A la entrada del cuarto día no hubo ningún enfrentamiento. Los purumaucas se fueron del campo de batalla alardeando de su victoria, en tanto los incas intentaron asegurar el control de pequeñas zonas conquistadas al norte del Maule.

Por medio de estos dos relatos, muchos historiadores modernos de Chile empezaron a plantear que con la llegada de los españoles los mapuches habían hecho retroceder a los incas hasta el río Mapocho “mapuche” un término que nunca había correspondido al río, sino que a la línea divisoria entre ambos grupos, la cual se había desplazado en ese lapso de tiempo desde doscientos kilómetros al sur.

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En un mismo sentido, se debe tener presente que al norte de dicho puesto se encontraba el lugar de asentamiento de Vitacura, uno de los principales lugartenientes de Túpac Yupanqui, hasta los días actuales se le designa a una de las principales comunas de Santiago, capital de Chile.

De una misma manera, las mismas fuentes afirman que los incas al verse cansados por las distintas ocupaciones buscaron los intereses de los coloniales españoles y la ocupación pretendida por Diego de Almagro, la oportunidad para poder saldar las cuentas con su antiguo enemigo, es por este motivo que tristemente ocurrió un retroceso en su plan, esta vez doscientos kilómetros al norte al valle del Choapa.

A raíz de los restos que se encontraron a inicios del siglo XX dan la suposición de que los miembros del pueblo inca no pudieron cumplir con su objetivo de asentarse y durante los meses siguientes a la batalla su supervivencia estaba constituida por frutos y el saqueo de pequeños poblados.

Asimismo, parece pertinente hacer la mención de que el término Inca significa ”ladrón” en el lenguaje de los Mapuches, por lo que se tiene la teoría de que los mismos nunca fueron bien recibidos en los territorios locales. En los cantos ancestrales encontrados por los historiadores se ha puesto en evidencia esta suposición, dado que en los mismo se habla de los incas robando alimentos y realizando sacrificios humanos, de lo cual derivaría el nombre Huelén (dolor), término mapuche original del cerro Santa Lucía, en el centro de la actual ciudad de Santiago.

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Las expediciones incas al Chacao

A partir de datos impuestos por las crónicas españolas, tales como el Informe de Miguel de Olavarría o el del padre Giovanni Anello Oliva en su Historia del Perú (publicada en una traducción al francés) hacen pensar que la expedición inca en manos de Túpac Yupanqui había sido más hacia el sur, o bien que para los últimos momentos de su gobierno se habría realizado una última expansión o invasión más al sur hasta el río Biobío.

Por su parte, el cronista español Miguel de Oliveira afirma que: “Conquistaron y sujetaron a todos los indios que había desde la Serena hasta el gran río de Biobio como hoy de haber llegado hasta el dicho rio por los fuertes que hicieron en el cerro del Río Claro, donde pusieron y tuvieron frontera a los indios del estado con quienes tuvieron muchas batallas”.

En otro sentido, el padre Anello Oliva cuenta que Túpac Yupanqui: “Sometió hasta el valle de Arauco, donde pasó el invierno, después de haber construido algunos fuertes. Sometió a continuación las provincias de Chiloé y de Chillcaras.”

En una misma línea de ideas, el historiador José Antonio del Busto, en su obra sobre Túpac Yupanqui, realizó una recopilación de información de parte del cronista Cristóbal de Molina, en esta información se expresa como el gobernante cruzó más allá del Maule y el Biobío, alcanzando el Canal de Chacao, observando desde la orilla la Isla de Chiloé, considerándola el “fin de la tierra”. Una vez explorados estos últimos lugares improductivos, regresó al gobierno del Tahuantinsuyo, asentando sus fronteras en el río Maule. En esta recopilación de testimonios se puede apreciar el siguiente fragmento:

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“y desde saber que cuando los españoles entraron en el Cuzco había indios que se acordaban un señor Inga que se llamaba Tupa-Inga Yupangue, el cual fue padre de Guaynacaba, padre de Tabalipa y de Guascar y de Mango Inga, y de otros muchos, pero que estos tres fueron los mas principales, y los que los españoles alcanzaron a los principios de la sierra. Este Tupa Inga Yupangue conquisto por su persona, según dicen los indios, la mayor parte de estos reinos, fue muy valeroso y acrecentó los caminos reales de la sierra y llanos quinientas leguas de aquella parte del Cuzco; este conquisto el Collao, que se rebelo muchas veces, y desde el Cuzco hasta las provincias de Chile, que son quinientas leguas, y toda su habitación fue desde el Cuzco hacia el estrecho de Magallanes, trabajó mucho y al cabo vino a morir en el Cuzco, y le sucedió su hijo Guaynacaba, que en lengua de Cuzco quiere decir mancebo rico”.

Conquista en el sur del Imperio

Mientras Túpac Yupanqui estuvo gobernando el Imperio Inca realizó una expedición que comenzó desde la maseta del Collao. En este sentido, las historias que se narra acerca de las conquistas que realizó el gobernante en el lado sur de su territorio se pueden apreciar a detalle en la obra “Suma y Narración de los Incas”, del Juan de Betanzos, dado que la información que se expresa en sus capítulos fue obtenida por las personas más allegadas a él, incluyéndose a una de sus esposas.

De esta manera, el libro está conformado por relatos dados por sabios, guerreros y personas que estuvieron muy cerca de Túpac Yupanqui y conocieron de primera mano los hechos que tuvieron lugar mientras ocurrían las batallas en las expediciones de la zona sur del imperio.

En varios de los capítulos de la obra narra acerca del enfrentamiento con el grupo Collas, a quienes Tupac Yupanqui enfrentó y persiguió hasta llegar, primero a Arapa, luego a Chuquiabo (actual ciudad de La Paz) y posteriormente a Urocoto hasta llegar al lugar que posteriormente denominó como: “La provincia de los Mayos Mayos, en un fuerte que en ella hay junto a un pueblo llamado Tongoche” (Ibid, pag. 196).

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A pesar de que en ninguna parte de las crónicas se da una ubicación certera de esta “provincia de los mayos mayos” se puede deducir que geográficamente la misma se encontraba a doscientas leguas de la ciudad del Cuzco y que desde dicha zona, los incas se trasladaron hacia los los Chiriguanaes y a los Juríes. Igualmente, el único punto geográfico a partir del cual se pueden alcanzar ambos emplazamientos no es otro que el que se conoce como Tarija, al sur de la actual República de Bolivia.

En este sentido, muchos historiados basados en esta crónica alegan que la provincia de los Mayos Mayos en realidad se encontraba ubicada en la región chilena de Malloa, actualmente conocida por O’Higgins o relacionada, de alguna manera con otra etnia denominada como Malla que existía en Colombia, muy cerca del Ecuador, sin embargo, no existe un argumento veras dentro del documento que se analiza.

Los incas según la arqueología

Terminando el siglo XX existían disputas acerca si la ubicación permanente y estable del Imperio Inca se encontraba en el Río Maipo o el Río Maule.​ Algunos investigadores al aceptar dicha ubicación permanente establecieron que los pobladores pudieron haber creado un paso en el rio Bío Bío, al mismo tiempo que ponían en manifiesto la presencia de focos o episodios dispersos de contacto económico y cultural entre los incas y los indígenas del área de Arauco.

De acuerdo a algunos restos arqueológicos que se han encontrado en el camino del territorio inca a unos kilómetro de norte a sur en el centro de la capital de Chile​, se puede establecer que existió una batalla como afirman los cronistas Encilla o Garcilaso, entre el ejercito de los incas y los pueblos mapuches, estos últimos emplearon técnicas de guerrillas que más tarde aplicarían con los conquistadores españoles.

Por medio de esta información se llegó a la conclusión que los ganadores de los enfrentamiento fueron los miembros del Imperio Inca, dada la mayor cantidad de fuentes y cronistas que lo apoyan, otra fuente que certifica este acontecimiento fueron los recientes descubrimientos de yacimientos arqueológicos bajo la ciudad de Santiago de Chile, que se presumía de fundación española.

 

Ha sido todo por el artículo de hoy, esperamos que ha información proporcionada haya sido de gran ayuda. Le hacemos la invitación a leer también: Manco Capac y Uku Pacha

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