≡ Menu




¿Quieres saber quién es Sugaar? Apréndelo aquí

Sugaar es un personaje controvertido, algunos lo consideran un personaje maligno y lo consideran parecido al Diablo, otros un personaje que aunque sea maligno sólo lo es con aquellas personas que se lo merecen, es decir, aquellas personas que no respetan a sus mayores o que maltratan a los animales. Si te da más curiosidad sobre este personaje continúa leyendo este artículo donde conocerás más de este personaje precristiano.

Sugaar en la mitología

Sugaar también conocido como Sugar, Serpe, Sugoi, Suarra, Cuélebre, Maiu, Sugahar o Maju, es una de las divinidades de la mitología vasca (población del Euskal Herria o también conocido como País Vasco francés, Navarra y País Vasco, o simplemente del País Vasco), es un personaje masculino siendo asociado como el consorte de diosa Mari (diosa de cada montaña, personificando a la naturaleza y a la Madre Tierra).

Tambien Te Recomiendo Ver...

La mitología vasca es un conjunto de creencias que posee diferentes lenguas, la más conocida es una lengua separada de Europa ya que no tiene relación con ningún otro idioma que exista o que haya existido, por eso es una lengua que a los lingüistas le llama mucho la atención porque hoy por hoy guardan relación con sus descendientes prehistóricos, por su diferente léxico y estructura.

Estas creencias se centran en los cuatro elementos (tierra, agua, aire y fuego) aunque su elemento principal es el elemento tierra, y los dioses moraban en la Tierra y no como en otras mitologías que su morada residía en el cielo, además de que era una cultura animista, es decir, todas las criaturas eran seres inanimados, y las personas posee alma, de los cuales se distinguen las que la usan para el bien y otros para el mal.

Mari

La diosa principal de la mitología Vasca es Mari quien es conocida por ser la Madre de la Naturaleza. En algunas leyendas se le describe a Sugaar no como el consorte de la diosa Mari sino como una versión masculina de la diosa, sin embargo, a Sugaar más se le conoce por ser el consorte de  Mari.

Tambien Te Recomiendo Ver...

Se considera que es el consorte de la diosa Mari debido a que Mari al ser una divinidad de la Madre Tierra y Sugaar asociado con el cielo y el subsuelo, se tenía la creencia que estos al juntarse sexualmente producirían tormentas y con estas tormentas ocasionarían lluvias propiciando buenas cosechas para el pueblo.

Cuando estos personajes tiene relaciones sexuales (siempre empezando el viernes), se creía que eran los orgasmos tan fuertes que ocasionaban que lloviera, granizara y salieran truenos y relámpagos desencadenando inclusive terremotos y tormentas fuertes, diferenciándose de otras culturas puesto que en vez de que las tormentas se produzcan por guerras entre los dioses o un castigo por parte de ellos para nosotros, en la mitología vasca consideraban que se producía por la excitación de los dioses.

En algunas versiones de la historia se consideraba que Sugaar era una creación de la diosa Mari para que ella quedara auto fecundada, ya que en algunas leyendas se dice que el dragón representa a Sugaar habitando dentro de una cueva, además de que también se le asocia el rayo que para la mitología vasca es un símbolo de fertilidad y que la cueva representa el útero de la Madre Tierra donde ahí se unen para originar a la vida.

Tambien Te Recomiendo Ver...

A Sugaar se le describe como una gran serpiente o como un gran dragón masculino, quien tiene la capacidad de volar y de transformarse en un hombre, un personaje que a veces se transformaba en humano para poder interactuar con los pueblerinos, al ser considerado la pareja de Mari se creía que ellos se encontraban todos los viernes y que por eso era la razón de que los terremotos y tormentas que asolaban esos días ocurrieran por todo el territorio. (Ver artículo: La diosa Atenea)

Según la leyenda se cree que existían alrededor del mundo unos lugares terrenales en donde Sugaar moraba y que se conectaban entre sí por unos túneles subterráneos, uno de estos eran las cuevas Atarreta y las de Amunda o también llamada Agamunda, estas cuevas se ubican en el pueblo guipuzcoano de Ataun (es un municipio del País Vasco), en Kuutzegorri, otro lugar que se podría mencionar es en la cueva de Balzola localizado en Batzolamendi de Dima (municipio del País Vasco) y en una cueva en Sugartzulo.

Sugaar y Mari

Su trabajo consistía en castigar aquellas personas que no le hacen caso a sus padres o quienes son malditos por ellos, a Sugaar se le considera un personaje maligno incluso algunos lo consideran con el mismísimo Diablo.

Sugaar tiene dos hijos con la diosa Mari, al primero se le conoce como Atarrabi (el cual significa “el hijo bondadoso”) y Mikelatz (el cual significa “el hijo perverso”); en otras leyendas se le atribuye el origen de Illargi (la diosa lunar) y Eguzaki (el dios del sol). (Ver artículo: Tukik)

En el caso del nombre de Sugaar se cree que significa “Lengua de Fuego” que si se analiza se podría llegar a la conclusión que es un personaje que representa una actitud potenciador del lado masculino, siendo primitivo y salvaje, como también sexual y procreador. Otra connotación de la palabra Sugaar significaría serpiente, es por esta razón que se le considera más una serpiente que un dragón; en el caso de la serpiente si se ve reflejada en el firmamento se podría ver a una serpiente envuelta en llamas.

En los aquelarres, las brujas se reunían todos los viernes como decía la leyenda por y describían a Sugaar como una despierte gigante que con sólo verla espanta de manera muy terrible, incluso se movía en grandes velocidades sobre el subsuelo y sobre el cielo. Los aquelarres también se reunían ese día debido a que ellas al ser brujas intentaban calmar las tormentas que se presentaban por el encuentro de Sugaar y la diosa.

En una de las leyendas se cuenta que a Sugaar se le podía ver en el firmamento con forma de una una media luna de fuego, en cambio hay otros testimonios que aseguran que una serpiente en forma de fuego surcaría los cielos, en ese caso no se le podría observan la cola ni la cabeza y se parecería más a un relámpago, pero que con los dos se decía que si se podía ver significaba que iban a llegar tormentas y penurias.

En otra se narra como Sugaar tiene un origen con los señores de Bizkaia, ya que según cuenta que hubo una vez una princesa escocesa que estuvo refugiada en Mundaka, y en su transcurso tuvo un encuentro de carácter sexual con Sugaar, de este encuentro salió embarazada teniendo a niño llamado Jaun Zuria, y este personaje sería conocido como el primer señor de Bizkaia.

Jaun Zuria

Es un personaje mitológico el cual nació de una princesa escocesa y de Sugaar, según cuenta la leyenda venció a los soldados asturianos en la mítica batalla de Padura, que durante el siglo IX, en Vizcaya querían volverse un pueblo independiente del Reino de León (reino medieval), ocasionando una batalla en la que ambos bandos tuvieron muertos; el hijo del rey de León pereció por lo que los soldados se retiraron.

Jaun Zuria

Sin embargo, Jaun Zuria y los vizcaínos no se dejaron vencer tan fácilmente puesto que persiguieron a los enemigos y los mataron a todos, y llegando al árbol de Luiaondo lo apodaron el árbol gafo; algunos leoneses consiguieron huir escapando por la peña de Gorobel al que por haberles salvado la vida la llamaron peña Salvadora, y el nombre de Pandura cambió a Arrigorriaga, que en la lengua euskera se define como piedras rojas, debido a toda la sangre que se derramó durante la batalla, por lo que luego de esta batalla se le conocería a Jaun Zuria el señor de Vizcaya hijo de Sugaar.

Mari y Sugaar

Uno de los lugares favoritos de la diosa Mari era la morada que se encontraba en Anboto, en esa zona había una cumbre en la cual vivía sin preocuparse de nada, cuando eran buenos los momentos se podía observar a la diosa en la entrada de la cueva peinándose su larga cabellera de color amarrillo con su peine de oro.

Mari

Cada siete años la diosa tenía que cambiar de morada y para dirigirse a otra tenía que viajar por los cielos como si una luz brillante viajara por el firmamento; dependiendo del monte en el cual llegara habría sequía o lluvia. Esta diosa castigaba a las personas que metían, las que robaban, o los que tenían demasiado orgullo, además de tener la capacidad de controlar el clima, pero ella tenía un secreto puesto que estaba indudablemente enamorada de Sugaar, el dios que tenía la capacidad de destruir y de crear, su morada quedaba localizada en la cueva de Amunda.

Un día, ambos dioses se encontraron, y cuando se miraron por primera vez, los dos se enamoraron, sin embargo, ellos al ser dioses tenían mandatos que realizar por lo que sin demostrarse su amor cada uno tuvo que ir a su respectiva cueva, pero cada uno pensando en el encuentro que se había llevado a cabo ese día.

Al pasar los días, ambos dioses seguían pensando en el otro, inclusive ambos estaban haciendo de mala gana sus obligaciones, con esto me refiero, a que en el caso de la diosa Mari ella en vez de ocultarse de la vista de los humanos se dejaba ver mientras suspiraba dando vueltas por Anboto, para Sugaar, que todavía residía en Amunda, no fue diferente puesto que él destruía varias rocas sin ninguna emoción, pensando en una excusa para poder dejar de lado sus obligaciones de dioses y poder ir a visitarla.

Sin ninguna excusa aceptable, el dios Sugaar no pudo aguantar más la espera por no verla, así que se dirigió inmediatamente al monte Anboto, ese día era un viernes y las brujas estaban todas unidas en el aquelarre propiciando que las nubes se movieran en la cima del monte,; lo que resultó perfecto para el dios Sugaar, ya que con las nubes en esa posición nadie se daría cuenta que había dejado su trabajo ni que se encontraba en la cueva de la diosa Mari.

Por lo que sin dudarlo, viajó por las nubes y ocultándose por el espesor de ellas logró entrar a la cueva sin que nadie se percatara de su presencia, al entrar, se encontró con la diosa Mari sorprendida y muy emocionada y sin mediar palabras, los dos hicieron el amor, y con su encuentro se originó una gran tormenta.

Desde ese entonces se cuenta que si las nubes se posan sobre la cima de Anboto, se debe a que el dios Sugaar dejó sus obligaciones para dirigirse y ver a su amada, quien lo espera ansiosamente para hacer el amor, y si esto sucede, se ocasionará una gran tormenta.

Otra leyenda de estos dos personajes se narra en los primeros momentos de la creación del mundo y nos cuenta como Etsai e Ieltxu decidieron hacerle cosas malas a los recientes habitantes, es decir, a los humanos, juntos los dos, decidieron soplar un aliento apestoso en dirección hacia arriba, por lo que comenzó a hacer mucho frío y alcanzó hacia la parte del Sol, cubriéndola con una especie de nube y que poco a poco iba cubriendo todo el lugar o congelándolo. (Ver articulo: Mitra)

La mayoría de los humanos extrañados y asustados por la situación dejaron sus respectivas casa y emigraron, pero cuando se encontraron con otros humanos se dieron cuenta de que se les habían olvidado sus orígenes, en otras palabras, perdieron la memoria, por lo que tuvieron que comenzar de nuevo y aprender otras lenguas (con esto se explica las razones por las que los vascos tiene muchas lenguas, unos castellanos, otros euskera u otros francés).

La diosa Mari al ver lo que esos seres habían creado, fue a la cueva en donde se encontraba Sugaar y teniendo relaciones sexuales ocasionaron que los cielos se inundaran con muchas tormentas, logrando así que los alientos de Etsai e Ieltxu se fueran del lugar, devolviendo lo cálido a la zona, sin embargo, no lo pudieron quitar de un todo, porque ese aliento se movió de tal manera que llegó a los polos, con eso se explica que el mal siempre tendrá una oportunidad y que tienen que aprender a los humanos no dejar entrar a la maldad.

Sugaar y Mari

Sugaar y la maldición del hermano menor

Una leyenda cuenta como dos hermanos que se encontraban paseando por las cuevas de Baltzola (localizado en Biskaia o Dima) observaron a una serpiente, sin percatarse que en realidad era Sugaar, el hermano más pequeño agarró una piedra del camino y se la lanzó, la fuerza que empleó fue tanta que le cortó la cola a la serpiente, al hacer eso el hermano mayor lo regañó porque no debía lastimar a los animales. En eso sucedió algo extraño puesto que empezó a temblar dentro de la cueva, haciendo que los dos hermanos salieran corriendo.

Pasaron los años, y el hermano tuvo que servir como soldado, ya que había cumplido la edad necesaria; ya estando en servicio y en periodo de Nochebuena estaba pensando en lo feliz que estaría si estuviera en su casa con su familia, cuando de pronto se le acercó un señor con un aspecto muy desagradable y le preguntó si deseaba volver a su pueblo natal, es decir, a Baltzola, el muchacho le respondió con un rotundo sí.

El individuo le regaló un pedazo de oro y un cinturón de seda para su hermano menor pero teniendo una sola condición que luego de que pasaran tres días de haberlo llevado tenía que volver a la cueva y encontrarse con él. El muchacho aceptó gustosamente, por lo que dicho esto los desapareció a ambos regresándolo a su tierra natal, siendo una completa sorpresa para su familia cuando se apareció en la entrada de su casa.

Siendo mayor la sorpresa cuando empezó a relatar todos los acontecimientos que él había vivido, en especial lo que lo trajo de vuelta, cuando el hermano mayor le da el cinturón de seda que el extraño le dio al hermano menor, este último le dice que no lo quiere y que lo mejor que podría hacer con él es colocarlo en el nogal que se encontraba cerca del hogar de su familia. Cuando el hermano mayor se dirigía al nogal para hacer lo que le indicó su hermano, el cinturón se convirtió en pólvora y explotó de tal manera que abrió un hoyo en el suelo de la casa.

Al día siguiente, los dos hermanos decidieron ir a la cueva y cuando llegaron allí descubrieron a un hombre sin un brazo quien al percatarse de la presencia de ellos miró al más joven y le dijo: “¿Por qué me dejaste sin un brazo?”, el menor lo miró extrañado y le dice que él no le había quitado el brazo a nadie y que no lo conocía de ningún sitio.

Pero el extraño le seguía insistiendo, y finalmente le explicó que la serpiente a la que le había lanzado la piedra era en realidad él, que su verdadero nombre era Sugaar, y que al momento de transformarse en humano le equivale a un brazo. Luego de escuchar la explicación del desconocido, el menor de los hermanos se le queda mirando sorprendido puesto que él creía que ya estaría muerto, por lo que luego de que pasara su estupefacción entonó la siguiente maldición “no faltará jamás manco, cojo, sordo o ciego en Inturriondobetia”, para que después de decir eso el hombre entró en la cueva y desapareció sin dejar rastro.

Relación con Herensuge

Algunas leyendas lo confunden con el personaje mitológico Herensuge, quien era personaje de la mitología de los Pirineos, descrito como un dragón que emitía sonidos aterradores y dejaba rastros de fuego, raptaba a los humanos y los volvía locos. Estos personajes se diferencian porque en la mayoría de las leyendas de Herensuge se muestra una lucha directa entre la bestia o el protagonista, en cambio, para Sugaar en la mayoría de sus leyendas se le describe como un ser que pone a prueba a los personajes que lo quieren retar, un ejemplo de esto es la leyenda que narra cómo una serpiente en Kortezubi, buscando a alguien con quien competir, encontró a una zorra.

Con las siguientes leyendas se van a tratar de explicar sus diferencias entre estos personajes empezando con Herensuge, su historia narra que una vez existió Don Teodosio de Goñi, este personaje era un caballero navarro, y se había ido a luchar unos años en la tierra de moros, sin embargo, al pasar un año, debido a un engaño por un demonio el hombre mató a su madre y a su padre, en su hogar, pensando que era su esposa llamada Biandra con un amante.

Tan abatido y tan culpable por haber confundido a sus padres con su esposa decidió viajar a Roma para que el Papa lo perdonara, ya que él era el único quien podía perdonarle semejante acto, cuando llegó y se confesó con el Papa éste le dijo que como penitencia tenía que vagar cargando una cruz en el cuello y unas cadenas en la cintura.

Dicho esto viajó de nuevo a su tierra natal y caminando cerca de la cima de Aralar se encontró a una señorita que estaba llorando desconsoladamente y le pregunta que le había pasado, ella le responde que al ser virgen tenía que dar un regalo al dios de la cueva que se llamaba Herensuge para que vinieran al pueblo buenas cosechas, por lo que Don Teodosio sintió pena por la joven y le dijo que se fuera que él se encargaría del dios, cuando entró en la cueva se dio cuenta de que era un gran dragón.

Herensuge

Enfrentándose con la criatura casi estuvo a punto de morir, puesto que estaba perdiendo sus fuerza, por lo que invocó a San Miguel Arcángel y éste bajó de los cielos con una gran espada y lo mató, además le rompió las cadenas que apresaban a Don Teodosio de Goñi, quien por ser lo suficientemente valiente como para salvar a la doncella en un acto desinteresado, obtuvo su absolución y en honor a lo que había hecho San Miguel Arcángel en esa cueva le construyó un templo, retirándose y alejándose de su esposa y viviendo orando en el templo.

Para poder entender las diferencias de ambos personajes tenemos que Sugaar es un personaje anterior a la época cristiana por lo que en sus leyendas no se encontraría ningún personaje de esta religión, como en el caso de Herensuge quien sí aparecen personajes de la religión Católica, además de que Sugaar es el consorte de Mari y responsable de castigar a los que no les hacen caso a sus padres, en cambio, a Herensuge le gusta la destrucción y volver locos a las personas, inclusive comérselas.

Sugaar y los herreros

Sugaar usando su astucia convenció a la zorra para que le dijera que las ferrerías son el mejor lugar en donde podría probar sus fuerzas con otros hombre y saber si ésta era una fuerza semejante o mayor que él. Cuando la serpiente llegó a la ferrería se consigue a varios hombre musculosos, sin embargo, sólo uno aceptó el reto, pero con una sola condición, para poder probar su fuerza con él tendría que esperar afuera mientras calentaba unas tenazas en el fuego.

Más tarde, el herrero salió y le colocó las tenazas al rojo vivo a la serpiente, ésta, mientras se retorcía, tuvo que finalmente recurrir a la súplica para que lo soltara, cuando el herrero lo soltó, le dijo que al lastimarlo uso solamente dos dedos pero que si de verdad lo hubiese querido matar habría usado todos los dedos para que su golpe contuviera más fuerza, luego de esto el herrero entró de nuevo a la ferrería, la serpiente se fue alejando lentamente pensando en una venganza por haber sido engañada y humillada.

En esta leyenda se puede comparar a los herreros como personajes que poseen magia, puesto que ellos eran los creadores de objetos como las campanas, herraduras, cascabeles, cencerros, los clavos entre otros, esto es debido a que en el pasado y en las tradiciones europeas, estos objetos repelían, protegían y hasta incluso defenderse de las criaturas mágicas.

Sin embargo, Sugaar es un personaje más antiguo quien a pesar del paso del tiempo fue perdiendo fuerza y Herensuge ganando por lo que los lugareños llegaron a conocer poco del personaje de Sugaar siendo muy pocas las localidades que lo conocían y le temían bien.

Tattoo

El tatuaje de Sugaar se utiliza debido a la intención de representar los elementos aire y fuego, elementos que están muy asociados con este personajes ya que se le puede observar volando por el firmamento en forma de una serpiente en llamas, también se utiliza porque representa una parte muy primitiva de los hombres, salvajes y atractivos.

Sugaar un personaje que tiene una relación muy romántica con la Madre Naturaleza, un personaje que simboliza el fuego y el aire, mientras que su amada la diosa Mari simboliza tierra y agua, al estar ellos juntos surgen tormentas y tempestades impresionantes, y aunque solo se vean un día (los viernes) descargan todo su amor.

Dejar Comentario