Ah Puch, Dios de la muerte en la mitología maya

Te invitamos a leer este interesante artículo si deseas conocer a Ah Puch, el dios de la muerte, temido por muchos, por su insaciable hambre ante los seres humanos. Amo del noveno infierno en el inframundo, una deidad de cuya mirada debes huir, con gritos y llantos empleados para confundir a sus víctimas.

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Dios Ah Puch

En esta oportunidad hablaremos sobre el dios Ah Puch, conocido también como “el apestoso”. Una deidad vinculada directamente con la muerte, visto como el amo de Xibalbá, nombre maya dado al inframundo; un mundo subterráneo dominado por seres grotescos e indeseables que buscan la muerte y la enfermedad.

Su personificación es descrita de forma muy aterradora: un hombre con las costillas y la columna expuesta, partes de su cuerpo que parecen estar en descomposición, con una cabeza en forma de jaguar y búho, ojos atemorizantes.

Con campanas que cuelgan de su cuello, un olor nauseabundo que sale desde su nariz y ornamentos en forma de cascabeles que salen por todo su cuerpo. Largos cabellos cuelgan desde su cabeza hasta las piernas, y otros que cuelgan de su cuello. Su aspecto es realmente atemorizante.

Como hemos podido notar, los dioses tienen su propia historia y Ah Puch no es la excepción. Según las investigaciones desarrolladas por los hombres y mujeres que estudiaron las diferentes culturas y civilizaciones, esta deidad tenía esposa: Ixtab; la diosa de los ahorcados. Ambos vivían en el inframundo; pero era Ah Puch el ser mitológico más temido por todos.

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Culto

Todo esto se obtiene gracias a los manuscritos que fueron dejados, en los que curiosamente el dios Ah Puch aparece ochenta y ocho veces, siendo en cuanto a posiciones, el dios más mencionado, relacionado y en viva representación de la muerte.

Muy temido, al punto de encontrar que en los restos dejados por la civilización maya, cultura mesoamericana que seguía fervientemente tradiciones y cultos religiosos hace 3.000 años, se realizaron sacrificios en su nombre para evitar que él subiera a la tierra en búsqueda de almas.

Una prueba de esta hipótesis son los indicios hallados que representaban a los cascabeles que colgaban de él. Tras las excavaciones se ubicaron muchas campanillas de cobre y oro en el pozo de Kukulkán: lugar donde se llevaban a cabo las ceremonias de sacrificios, entregando a Ah Puch los enfermos y moribundos decapitados.

Xibalbá y el ritual

Tal como leíste en el párrafo anterior, en la mitología maya existió un lugar donde ejecutaban sus rituales y sacrificios, este es el templo de Kukulkán, ubicado en la ciudad de Yucatán, México. En la famosa zona arqueológica de Chichén Itzá, un lugar donde la cultura maya ha dejado sus huellas, descubriéndose innumerables indicios sobre su existencia, creencias y valores culturales.

En 1988 fue considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), por estar en él presente parte de la historia de la humanidad entre los años 800 y 1000 antes de Cristo. Para que luego el 7 de julio de 2007 este majestuoso y emblemático templo fuese reconocido como una de las nueve maravillas del mundo moderno.

Sus jeroglíficos y representación

Ah Puch poseía dos jeroglíficos en su nombre, siendo el único dios distinguido de esta forma. La cabeza de un esqueleto con los ojos cerrados es el primero, y el segundo es la cabeza del propio Ah Puch con la nariz mutilada, sin mandíbula y a su lado un cuchillo para los sacrificios.

Es catalogado como un dios de primera clase por las miles de veces que sale mencionado o representado en el libro de códices, nombre de los libros escritos por los mayas y otros indígenas, dejando precedente de los valores de su cultura. Considerado como el líder de todos los demonios y seres malvados, rey de los nueve mundos.

Sacaba provecho de las sequías que se presentaban en la tierra, debido a que estas dañaban el cultivo, no se producían alimentos y el hambre reinaba, matando de inanición a muchos; convirtiéndolos en el perfecto festín. Es por esto que los Mayas empleaban diferentes técnicas para alejar a estos demonios, una de ellas era gritar frecuentemente con lamentos, esta práctica les confundía, haciéndoles creer que estaban en el inframundo y en consecuencia se trasladaban a otro lugar.

Nunca estaba solo, cuenta la leyenda que Ah Puch como deidad malévola, estaba acompañado de un perro, una lechuza y el ave Moán. Tres animales que solían aparecer antes que él, lo que era una clara señal para los aborígenes de que Ah Puch estaba cerca. Por lo que pronto empezaban a gritar y brincar alrededor del enfermo, para que el dios de la muerte no se lo llevara.

Otras hipótesis

Para los mayas, Ah Puch era un destructor de mundos, por su paso solo dejaba muerte y destrucción. Por lo que algunas investigaciones han arrojado otras hipótesis sobre el culto que se le rendía a este dios de la muerte. Sobre todo ante la llegada de las sequías, un período donde los cultivos sufrían mucho, se perdían grandes extensiones de alimentos.

Es importante recordar que para esta época no existían los recursos ni mucho menos los ingenios tecnológicos y arquitectónicos para mantener la producción agrícola. Las sequías era fuertes, podían pasar hasta ocho meses sin recibir una gota de agua del cielo. Con un sol inclemente, las siembras empezaban a sufrir los estragos de la sed.

Esto obviamente causaba que las plantas murieran y no se produjeran los alimentos a través de ellas, situación que obviamente dejaba efectos devastadores, la población sufría por la ausencia de alimentos y hasta por la ausencia del tan vital líquido que pide a diario el organismo. Alcanzó pronto efectos indeseables, morían de hambre. Sobre todo los más débiles, ancianos y niños, se descompensaban, caían en cama y luego fallecían.

Justo en este punto es cuando se comprende el temor y valor cultural que tenía sobre esta civilización Ah Puch, dios de la muerte y el inframundo. A quien se le rendía culto apenas se detectara que estaban en sequía, sacrificando gallinas y otras ofrendas a cambio de la salud de quienes estarían próximos a enfermarse.

Ah Puch y la muerte

La vida y la muerte tenían un fuerte valor en la cultura maya, mucho más temida era la muerte. Ellos no la veían como el fin de todo, al contrario; en su religión fallecer implicaba pasar a otro nivel, llegar al inframundo y convivir con todos los seres malévolos y dañinos que se encontraban en ese lugar.

Es por esto que temían tanto la llegada del fallecimiento, desarrollando una serie de cultos y creencias que pretendían burlar este destino. La muerte era representada con Ah Puch, un símbolo con aspecto grotesco y hostil, al que se le entregaban ofrendas para que no fuera a reclamar a quienes perecían.

Así como adoraban a un cosmos tenían la identidad del inframundo, el llamado Xibalbá, un lugar definían dentro de cuatro caminos de colores: rojo, blanco, amarillo y negro. Siendo este último el más misterioso y temido. Los guiaba al propio centro del inframundo, descrito como un nivel subterráneo, debajo de todo y todos.

El descenso hacia este mundo era ofrecido a través de unas escaleras muy inclinadas que terminan en la orilla de un río. Un sitio donde el fallecido sería sometido a pruebas llenas de tormentos, enfrentándose a lo que mencionan los libros de códices como “la sala de consejos de Xibalbá”. En este territorio están varias casas oscuras, en las cuales reinan seres y tormentos:

  • Casa de tinieblas; un lugar en donde no se ve nada, reina la niebla y el frío constante.
  • Casa de vientos; con mucho frío y vientos fuertes, que angustian al susurrar su fuerza.
  • Casa de los jaguares; los animales más temidos por los mayas, en cantidades exageradas, con filosas garras y miradas penetrantes.
  • Casa de los murciélagos; otro animal que causa temor en la cultura, un espacio invadido por ellos, revoloteando en bandadas con chillidos ensordecedores.
  • Casa de los cuchillos; objetos filosos y amenazantes que abundan por doquier.
  • Casa del calor; repleto de fuertes y quemantes brazas que arden sin parar.
  • Casa de Ah Puch, para los mayas la peor de todas, el hogar de su dios más temido, quien le espera con su aspecto de penumbras o mal olor.

Sin duda alguna habremos podido expresar el fuerte miedo que tenían los mayas ante la muerte, al punto de existir entre su mitología un dios bastante aterrador, por lo que a continuación ofrecemos un video muy bien ilustrado para complementar el contenido sobre este fascinante dios mitológico maya: Ah Puch.

De igual manera, ofrecemos otros enlaces relacionados con la mitología maya, para que conozca un poco más sobre esta cultura:

Ah Puch, Dios de la muerte en la mitología maya
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