¿Quieres saber quién es Aganju? Apréndelo aquí

Aganju es un poderoso orisha de la religión Yoruba, señor de los volcanes, asociado a los elementos tierra y fuego. Su nombre está ligado fuertemente al del guerrero Shangó, ya sea porque lo representan como su padre o su hermano. Aganju pertenece a la familia real divinizada de Oyo.

Aganju

Aganju como orisha      

Aganju, es un dios africano que pertenece al panteón Yoruba. Esta entidad representa a los volcanes dentro de la naturaleza, específicamente al volcán que desprende ardiente lava desde el interior de la tierra. Además de esto, Aganju representa las fuerzas y energías fenomenales contentivas en la naturaleza, entre ellas se pueden nombrar la fuerza de un terremoto y la furia que se desborda en el nivel del mar.

Aganju encarna la lava de los volcanes que se mantiene circulando vigorosamente a través del subsuelo y que luego sube a la superficie con gran fuerza y conjugan en un solo giro al cosmos y a la tierra todo dentro de él. El orisha Aganju es el bastón de las deidades Osha y  Obbatalá. A pesar de ser el señor de los volcanes, su hábitat es la corriente del río, por lo que en lo humano se figura como un marinero de agua dulce.

Etimológicamente, Aganju tiene muchas variaciones en su nombre siendo conocido con los términos de Agayú yAganyú en varios países de América latina y como Aggayú dentro de su natal África. Según las escrituras de los tiempos remotos describen el origen de su nombre como proveniente de la tradición Yoruba Aganju, que significa desierto.

Es considerado como el Orisha regidor de los desiertos, que gobierna las tierras secas, pero también es el soberano de enfurecidos ríos.  Por su relación con los volcanes y las lavas, este orisha se asocia con el fuego de carácter agresivo e iracundo. Pertenece a una familia de divinidades siendo el 6to Alafín en la línea de Òyó y se dice que su culto es originario de las tierras de Arará y Fon.

Como todo orisha, Aganju forma parte de rituales y ceremoniales donde los fieles seguidores le rinden culto y es coronado, para lo cual se presentan distintas formas de hacerlo. Una de estas formas, siendo la más directa cuando lo hace el mismo en Agaju. Dentro de la práctica de la santería Aganju también se puede coronar como Shangó u Oshúna, pasando a ser llamados como Shangó con oro para Aganju o también se le denomina como Oshún con oro para Aganju.

Basado en la tradición proveniente de Arara se realiza de forma directa, teniendo por otro lado que la tradición Lucumí contempla el hecho de hacer oro. Estos procesos han sufrido cambios a los largo de los años por lo que ahora se recomienda en cada sesión consultarle antes a Orunmila quien decide cuál es el mejor futuro de iyawó. La forma piramidal es su Ota si se coloca la corona en la cabeza con lo que debe estar atado debajo del río durante unos nueve días.

Entre otros atributos con los que cuenta el orisha Aganju está que su número es el Nueve junto a sus múltiplos. Dentro de sus gustos cuenta con que su color simbólico es el rojo oscuro aunque también siente gran afinidad por el blanco, utilizando para combinar los nueve colores menos el color negro. Dentro de la religión católica y otras se le sincretiza con San Cristóbal cuyo día de conmemoración es el 25 de Julio y también con San Cristóbal santo de la Habana Cuba, cuya fecha de conmemoración es el 16 de noviembre.

Características

Dentro de las características más distintivas con las que cuenta Aganju se encuentran en primer lugar su receptáculo, un elemento que un lebrillo de barro que tiene forma de batea, la cual también puede ser hecha con un material de madera. La misma aparece pintada con sus nueve colores favoritos menos el negro. Dentro de los atributos con los que cuenta Aganju podemos nombrar su Oché, una especie de hacha de dos pies de color roja y blanca y que usa en sus adornos los colores amarillos y azules.

Es un guerrero nato con gran energía por lo que en su haber tiene nueve herramientas de combate, dos receptáculos de buey, nueve mates, una mano de caracoles y un bastón de un color marrón caco son sus Elekes y también tiene una perla de un color particular con una tonalidad de azul turquesa o celeste. También tiene otras no menos importantes de colores roja, amarilla y verde.

Dentro de las ofrendas que se le hacen al orisha Aganju se encuentran frutas de todo tipo, en especial frutas dulces. También vegetales como la berenjena, maíz tostado, melado de caña, alpiste y las famosas galletas con manteca de corojo que es una de las favoritas y particularidades que tiene esta deidad africana. De igual forma se le da en ofrenda a manera de sacrificios animales como chivo, gallo, gallina de guinea, jicotea y palomas.

Sus ewe son platanillo de Cuba, zarzaparrilla, Bledo punzó, atiponlá, moco de pavo, curujey, baría, jobo, paraíso, álamo, y mar pacífico. Figuran como objetos de poder de Aganju un hacha de dos cabezas y una vara.  Aganju lleva un traje contentivo de pantalones de color rojo intenso y porta en la cintura pañuelos multicolores que se le desprenden en forma de cinturón.

Con respecto a los bailes de este orisha, este da pasos largos levantando sus pies a un nivel tan elevado que pareciera como si caminara sobre las trabas. Un dato curioso que tiene entre sus características es que le gusta cargar a los niños sobre sus hombros. Los caminos de Aganju son: Aganju Kinigua; Aganju Larí;  Aganju Babadina y Aganju Aggarí.

Dentro de los registros que se tienen de este orisha, Aganju aparece como el hijo de Oroiña, y como padre de Shangó, esto como producto de un romance que sostuvo con la diosa Yemayá, aunque a veces también figura como hermano del poderoso guerrero. También lo relacionan como padre de Orungán y como el amante de Oshanlá y Yembó.

Tiene 9 colores preferidos de los cuales destacan el blanco y el rojo este último tiene que ser en un tono muy intenso. El negro es el único de los colores que desecha. El número con el cual se identifica a Aganju es el 9 así como todos sus múltiplos y combinaciones, inclusive cualquier oración o ceremonial en su nombre debe realizarse por un lapso de nueve días para tener efecto y eficacia.

Muchos de los esclavos que fueron traídos de África hasta Cuba tuvieron miedo de perder sus raíces, causa a la que también se sumó el proceso de transculturación, y  por lo cual cada uno de los santos o dioses africanos adoptó el nombre de un santo católico como medida para poder preservar sus raíces de una manera oculta. En el caso de Agunju adopto el sincretismo bajo el nombre de San Cristóbal.

Dentro de los elementos que forman parte de la vida del orisha Aganju están también los aspectos que caracterizan a sus hijos los cuales por un lado muestran un carácter impetuoso, irritable, violento, iracundo y físicamente fornidos con gran fuerza, mientras que por otro lado se muestran sensibles, encantadores y muy tiernos. Sienten debilidades por los más débiles por los que se hacen presa fácil de mujeres que aparentemente son ingenuas además que sienten fascinación por los niños.

Significado     

El orisha Aganju tiene varios significados que se derivan de un concepto central como el señor de los volcanes. Aganju se asocia con la tierra rústica y cultivada, es considerado como el Señor de las cavernas y también gracias al contexto de su hábitat se nombra como un Marinero Omnipotente. Aganju significa fuerza y salud, es el orisha a quien se le pide para obtener estos favores. En su espalda lleva las pesadas cargas de los problemas, brindando la fuerza necesaria para superar obstáculos y resolverlos a favor.

Con todas estas consideraciones, Aganju se ha convertido en el defensor de los menos favorecidos, de los que se sienten oprimidos y han vivido esclavizados. Aganju significa la entrada que brinda el acceso al reino de lo oculto, lo desconocido, el paso hacia las profundidades que fueron naciendo a lo largo y ancho de este mundo. Pero no solo Aganju  significa el acceso a la entrada, es también el soberano que da la aprobación para que se pueda acceder a aquellas áreas nunca antes exploradas y que se hacen en la mayoría de los casos inaccesibles.

Estos sitios ocultos y ubicados en las profundidades presentan climas hostiles, se ubican en contextos con características desérticas, es el paso hacia el ártico y el antártico. También se incluye en esa lista de lugares a grandes cavernas, montañas, grutas, minas, abismos, entre otros. Al ser traducido el nombre de Aganjú significa por un lado Agan que es estéril y Ju que denota desierto, un lugar deshabitado, desconocido e inexplorado.

Y es que esta característica describe como es el hábitat de Aganju, un lugar determinado dentro de las profundidades del océano, donde nadie aún ha llegado y tampoco se había habitado hasta ahora. Pero la participación de este orisha se vincula a la comprensión de la mente y emociones humanas, teniendo que la boca y la garganta son de Aganju, mientras que los miedos que interrumpen en la vida cotidiana le pertenecen a Aganju, así como las revueltas intestinales.

Se dice entonces que es gracias a su intervención que podemos llegar a aprender a redireccionar nuestras emociones, en especial las que están relacionadas a la violencia y actos irracionales. Entre los amores que se le conocen a Aganju están en los registros que este dios mantiene una relación intima con Oxum, teniendo que ambas entidades están vinculadas de diversas maneras.

Mientras que Aganju encarna la emoción bruta y grosera, Oxum encarna la profundidad de las emociones, donde tienen un rol principal tanto el elemento dulce como el amargo. Mientras que Aganju se activa para descubrir todo aquello que se mantiene oculto, Oxum se enraíza dentro de la cultura para iluminar la civilización. En un principio, el dios Aganju era el dueño del río y por amor se lo cedió a Oxum.

Cuenta la mitología que llegó un período donde nadie quería ayudar a Oxum, no tenía dónde vivir, y todos le dieron la espalda. Fue entonces cuando Aganju al darse cuenta de las condiciones en las que se encontraba Oxum, intervino para mejor su situación y le brindó su ayuda. Como dueño del río se le ofreció para que tuviese un lugar donde vivir y con ello simbólicamente Aganju se convirtió en la apertura a nuevas experiencias inesperadas e inexploradas.

El significado de Aganju es entonces el caudal natural al cual se da paso junto a la tecnología de Ogum, es el sentimiento de desafío que sirve como un impulso para descubrir. Aganju también significa planetas, estrellas, cometas, por lo que recibe el nombre de “Irawo” como un atributo para honrarlo, cuyo concepto es estrella. De igual manera las fuentes termales, los volcanes y las montañas de fuego le pertenecen.

Entre el grupo de orishas de la santería se ha hecho conocer el gigante. Aganju es el hijo de Oro Iná, con una característica de dualidad que dentro de algunas culturas se manifiesta como una entidad masculina y en otras tradiciones esta registrado como una deidad femenina. Cuando la energía desciende en forma de lava desde el interior de los volcanes, es cuando se proyecta con mayor fuerza este orisha. .

Tanto los ríos que dividen las tierras con su impetuosa fuerza, como los fenómenos de los terremotos le pertenecen. Después de su enlace con Yamayá recibió el nombre de Okere. Esta deidad forma parte de una trilogía junto a Olokun y Olossa siendo entonces Aganju encarnado en los rayos del Sol, Olókun representando las aguas saladas y Olóssa las aguas dulces.

Estas deidades establecieron un pacto donde los tres se comprometían a cuidar el equilibrio de la atmósfera dentro del planeta y por ende el ciclo de la vida, para que pueda transcurrir sin ningún tipo de inconveniente ni obstáculos. En algunos escritos se dice que Aganju fue el cuarto Aláàfin en la línea de Óyó, mientras que en otras escrituras aparece como el sexto.

Dentro de las diversas historias que se tejieron alrededor de su mito, existen algunas que indican que Aganju fue el rey de la ciudad de Saki, cercana a Ìséyìn, ubicada al noroeste de Òyó, ejerciendo un reinado muy próspero y largo. Entre los poderes que se le atribuye esta el dominio sobre los animales salvajes y también las culebras venenosas.

Cuando se encontraba en su reino se le podía ver a Aganju cuidando de un ekun, un animal felino de la familia de los leopardo, el cual se convirtió en su animal preferido además de representarlo como un símbolo de coraje. Aganju fue el tercer Orisha designado para venir a la tierra, convirtiéndose en una poderosa fuerza, similar al poder del Sol, y convirtiéndose en un elemento esencial para el crecimiento.

Al igual que la lava que los volcanes crean a las islas, Aganju se encargaba de construir las bases sobre las cuales se da origen a las sociedades. Se dice que el cielo representado por Obatalá se unió con la Tierra y de esta unión surgieron dos hijos, siendo uno de ellos Aganju, representando la tierra firme, y la otra fue Yemanya, dueña de las aguas. A su vez de la unión de estas dos deidades se desprende el Orungá que es el aire.

Muchas veces se le asocia con Shangó, vinculando e incluso llegando a confundirlo en el caso de sus características en especial lo referente a las batallas, las fuerzas y como guerrero. Aganju es un orisha que participó de la creación de la tierra, soberano de los volcanes y las grandes montañas. Aunque lo relacionan sentimentalmente con Yemayá, también lo relacionan con Ogum, por la cual siente gran afinidad. El vestuario de Aganju también es contentivo de una simbología en particular por sus colores rojo y azul.

Xango Aganju  

Cuando hablamos de Xango  Aganju, nos referimos a la unión que existe entre Shangó y Aganjú, donde son tratados como si fuesen dos hermanos gemelos. Es por esta razón que deben ser  atendidos cada uno por igual, aunque la cabeza le pertenece a ambos. En el caso de Shangó, este habría sido el cuarto rey de Òyó.

Al morir ahorcado, su medio hermano llamado Dada Ajaka tomó el trono, razón por la cual los embajadores de Shangó se trasladaron hasta las tierras de Tapas con la intención de conseguir el paradero de Aganju que es tomado como su gemelo. Cuentan que Aganju acudió al llamado de los ministros de Shangó y destronó a Ajaka convirtiéndose en Rey de Òyó.

A partir de aquellos tiempos se instauró entonces el culto a Shangó en Oyo, considerándose a Aganjú como si fuese el propio Shangó, a quien señalaron como el que volvió de su tumba para gobernar nuevamente a través de su hermano Aganju. Gracias a que Aganju adquirió en la región de Tapa conocimientos sobre la pólvora y sus usos, este atributo despertó gran admiración entre los súbditos por lo que fue reconocido como el Rey de los volcanes, las explosiones y el fuego.

Se dice que estas mismas cualidades las ostenta su hermano Shangó, convertido en un Orisha para luego fusionarse ambos un uno solo. La fusión entre estos dos dioses africanos se le conoce con el nombre de Obadimeji que significa que El rey es doble. El surgimiento del guerrero Shangó y de su hermano gemelo quedo asentado dentro del Odu Okanran meji.

Ibeji   

Con el nombre de Ibeji es referenciada la fusión de orishas gemelos, tales son los casos de Shangó Aganju y de Oxum Epanda de Ibelis, denominados también como jimaguas. Los Ibeji encarnan los elementos que brindan la buena fortuna, la suerte y la prosperidad en abundancia. Entre sus características están que tienen la capacidad de poder rescatar a las personas de las manos de la muerte y librarlos de todo lo malévolo.

Tienen como tarea resguardar los caminos por lo que se vuelven protectores de viajeros y transeúntes. Uno de los símbolos más distintivos e importantes que tienen los Ibeyis son los tamborcitos, los cuales se dicen que usaron para vencer a Abita. Se le puede observar representado bajo tres combinaciones intercambiado las figuras, es decir, puede ser una de hembra y un varón, dos de varón o dos de hembras.

Los Ibeyis o jimaguas no son más que orishas gemelos, también conocidos como los Orishas menores. Entre sus cualidades se encuentran que tienen afinidad por los niños por lo que se convierten en protectores de ellos y asumiendo en la mayoría de los casos sus mismos comportamientos de traviesos, juguetones y golosos. Se dice que habitan en lo alto de la palma y son los consentidos del resto de los Orishas.

Los Ibenyis reciben distintos nombres indistintamente de sus combinaciones o si son varones o hembras. Algunos de los nombres que reciben son Oraún, Ono Nibeyi e Idobe; Araba y Aína; Taewó y Kaindé; Adén Alabba, Ibbó e Igué; Olorí y Oroina; Alawa Kuario y Eddún; Olón, Itaguo e Idoú, entre otros.

El nombre Ibeyi es originario del Yoruba Igbó que significa contiene y meyi que significa dos. Se dice que utilizando unos tambores mágicos que les otorgó la diosa Yemayá, salvaron a los hombres venciendo a Olosí, así como también a Obbatalá en Dahomey.

El número con el cual se identifican los Ibeyis es el 2 junto a sus múltiplos, y sus colores representativos son el rojo y el blanco, el azul y el blanco, el blanco y el celeste, los amarillos y rojos, y así sucesivamente todos los colores con la excepción del negro. Son parte de sus atributos el nacimiento de la vida, la firmeza y el ashe. La conmemoración de su día es el sábado.

Entre otros elementos característicos figuran que son los protectores del embarazo y de los infantes hasta que alcanzan la edad de los 8 años. Ayudan a los pequeños en lo referente con su crecimiento, manejo de la agresividad, insomnio, el estudio y falta de apetito. Sus ofrendas son amala dulce, frutas varias, bebidas azucaradas y muchos juguetes.

Como dato curioso se dice que Obatalá le concedió su vista buena a los Ibejis así como sus bendiciones. Del mismo modo, convocó a todos los reinos y a las deidades para que los bautizaran. A la convocatoria solo respondió Osania quien se convirtió entonces en el padrino y protector de los ibejis.

Aganju de Bebel Gilberto

Bebel Gilberto, es el nombre artístico de una compositora y cantante de música brasileña llamada Isabel Gilberto de Oliveira, quien nació en la ciudad de Nueva York, el 12 de mayo de 1966. Esta cantante es parte de una familia de artistas brasileños, siendo hija de la cantante Miucha João Gilberto y sobrina del cantante y compositor Chico Buarque. Sus dotes de cantante las comenzó desde que era una niña, participando en coros y obras musicales.

Esta intérprete ha participado en varios proyectos sociales a beneficio de enfermedades como el cáncer y el sida. También ha colaborado con muchos otros artistas con los cuales ha cantado a dúo. Desde sus comienzo se ha perfilado como una excelente cantante de mucho éxito en sus distintas producciones y composiciones las cuales son de su autoría.

Ha intervenido en la producción de varios géneros musicales desde el jazz hasta la música electrónica, poniendo siempre de manifiesto un estilo orgánico que la han distinguido dentro del mercado musical. Aunque es nacida en los Estados Unidos, ha hecho carrera en Brasil, país que ha tenido gran influencia en sus letras.

Se dice que Bebel ha vendido más de dos millones y medio de discos y sus canciones han sido parte de bandas sonoras de afamadas películas así como de la serie de televisión Sex and the City, entre otras. Además de participar en eventos a beneficio de enfermos con cáncer y sida, también ha sido parte de muchas otras causas sociales.

Su estilo musical puede clasificarse dentro de un estilo moderno de tipo bossa nova, el cual ha estado bajo la influencia de la música electrónica. Bebel es casada y vive en la ciudad de Nueva York, desde donde coordina todo lo referente con su carrera artística.

Su relación con el orisha Aganju se debe a un tema que la compositora le dedicó al dueño de los volcanes de la mitología Yoruba. Esta relación con la religión Yoruba la adoptó durante su permanencia en Brasil, que junto a Cuba es uno de los países donde se nota mayormente la influencia de la santería.

El letra del tema interpretado por la cantante es la siguiente, titulado Aganju:

I

En la salida de la luna esperaba,

presidente tuvo a bien sáb,

la gripe estornudó en su contra,

porque esto es lo mejor para Leo,

¿Está satisfecho conmigo?

 me golpeó, me vuelve miserable,

 me calienta, me rasgó los vestidos,

Y ante Dios lo juró.

(Coro)

Aganjú (5 veces)

II

¿Quién conoce el trabajo duro a pagar?

Usted conoce el esfuerzo que da la lucha

de llevar el pan para el hogar, para sobrevivir

Creo que el argumento en la calle,

Es cien por ciento la falta de suelo,

Rezo para no perderlo nunca,

este orden que sé.

(Coro)

Aganjú (5 veces)

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