Ijiraq, lo que no sabías sobre estas pequeñas criaturas

Los Ijiraq son unas criaturas que raptan a niños para no encontrarlos nunca y que desorientan a las personas para que no se les acerquen a sus viviendas, no viven en este mundo pero tampoco viven en el mundo espiritual, son descritos como mitad-hombre y mitad-caribú o incluso como transformistas. Descubre más sobre estas criaturas malignas.

Ijiraq

Ijiraq, que significa el que se esconde, es una criatura que abunda en la mitología Inuit que rapta a los niños que son menores de 18 años y los oculta de todos para siempre. Al Ijiraq se le describe como un cambiador de forma, ya que puede parecerse a cualquiera, es por eso que es tan peligroso y engañoso; en algunas leyendas que lo describen como una criatura mitad-caribú y mitad-hombre. (Ver artículo: Pie Grande)

Si estás cazando por algún lugar en donde habiten los Ijiraq, los podrás ver por el rabillo del ojo de manera fugaz, ya que también se les considera que son personas de sombra, pero que al momento de que trates de mirarlos fijamente te tratarán de evitar. Algunos creen que los Ijiraq pueden ser muy útiles, aunque la mayoría concuerda en que son totalmente engañosos, los lugares en donde se han conseguido más avistamientos es en la zona de Freeman´s Cove, el cual es un lugar en donde los cazadores prefieren debido a la cantidad de caribúes que allí habitan.

Leyenda

Existen algunas leyendas que difieren con la versión más contada, ya que nos narra que los hogares de los Ijiraq son prohibidos y harán lo que sea para que los seres humanos no se acerquen adonde viven, como la historia de Buott y Enoogoo, los cuales estaban cazando por una península, pero en un momento de su trayecto empiezan a perderse y desorientarse, cosa que les causó mucha impresión, ya que eran excelentes navegantes, además de reconocer el lugar pues antes ya habían viajado ahí y a lo lejos podían vislumbrar donde se encontraba el campamento donde estaban sus hijos, tan desconcertados estaban que tuvieron que seguir las rocas para poder regresar con sus hijos.

Unos años antes de este incidente se cree que hubo una historia así que relata las vivencias de un cazador que cerca de donde se encontraba la pareja de la historia anterior, empezó a mostrar signos de desorientación. Por lo que muchos Inuit consideran la creencia de que los Ijiraq para tratar de que los humanos creen viviendas  en su hogar.

Según una de las historias más contadas de los Inuit, los Ijiraq habitan entre los dos mundos (el espiritual y el terrenal), es decir, que no habitan tanto en el uno como en el otro, los Inuit que habitan más al sur tienen la creencia que si algunos de los miembros de menor edad de su tribu iban muy cerca de la zona norte para jugar y divertirse quedarían atrapados entre el mundo espiritual y el terrenal, convirtiéndose por lo tanto en Ijiraq. Tal es la creencia que los más viejos de las tribus que habitan en el sur y que conocen la leyenda consideran a los que habitan en las tribus más al norte como unos Ijiraq disfrazados. (Ver artículo: Duendes)

Otra historia nos cuenta que los Ijiraq se esconden en los bosques, donde estos viven, cuando es período de auroras estas criaturas se preparan y esperan al tercer día, para empezar a raptar a los niños y cuando ya es de noche salen al acecho mientras todos los habitantes se encuentran durmiendo y no hay nadie afuera. Lo único que podría anunciar su presencia es la luz que emiten las auroras, y como sombras empiezan a raptar a los más jóvenes, para esconderlos y para que los humanos no los encuentren nunca más, y con eso hecho, se van luego de que la última luna llena que nos brinda el período de las luces del norte, termine.

Algunos niños pueden salvarse

Aunque la leyenda menciona que los Ijiraq ocultan a los niños para siempre, hay una forma de que los niños vuelvan y es hacerle una ofrenda grande a los Ijiraq para que así, si ellos consideran que la ofrenda se compara o es mejor que la vida del humano, cabe la posibilidad de que los Ijiraq puedan soltarlo para que ellos vuelvan por sí mismos.

Por esta razón, los Inuit construyen montículos de piedra que consideran sagrados a estos montículos se le llama Inukshuk (estas esculturas todavía hoy en día se conservan, específicamente en Canadá, Alaska y en Groenlandia) y les proporciona la posibilidad a los niños de que encuentren el camino a su hogar. Otras versiones nos cuentan que los lugareños construyen los Inukshuk para los niños encuentren el camino, sin embargo, son los niños quienes tienen que convencer al Ijiraq para que los deje ir.

Inukshuk
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