Samsara, todo lo que debes saber sobre este ciclo

Samsara, es el ciclo, las sucesiones por las cuales tiene que atravesar cada persona en la etapa de su nacimiento, vida, muerte, encarnación (en el hinduismo) o renacimiento (en el budismo). Creencia perteneciente a la mayoría de las religiones de la India. También se le llama “Rueda del destino”.

Samsara

¿Qué es el Samsara?

Samsara, es una palabra de origen sánscrito (esta es una lengua antigua de la India, de los veintidós (22) idiomas que poseen, y en la actualidad se usa para actos y rituales ceremoniales de himnos y mantras). Como se señalaba, Samsara, proviene de samsari, que tiene como significado “fluir junto”, “pasar, atravesar, a través de diferentes etapas o estados”, “vagabundear por”. También es la raíz de la palabra “malay sengsara” que significa sufrimiento.

En este sentido, significa entonces “vagabundear o dar vueltas eternamente por el mundo, naciendo y renaciendo, padeciendo y atravesando por diferentes etapas que generan sufrimientos hasta lograr la completa sabiduría para llegar a ser uno solo con dios”.

Este concepto forma parte de la mayoría de las corrientes filosóficas y religiones que se originaron en la India, especialmente del hinduismo (forma de vida considerada la tradición eterna o el camino eterno), el budismo (entrenamiento espiritual a partir de las enseñanzas de Buda Siddharta Gautama) y el jainismo (forma de vida que se dedica a encaminar el alma y la conciencia en busca de una completa liberación hacia lo divino) entre las más conocidas.

Pero también de otras menos conocidas, como el sijismo (creen en un solo dios y en las enseñanzas de Diez Gurús sijes), el gnosticismo (creencia dualista basada en el conocimiento interno que trasciende la fe para llegar a lo divino) y los Rosacruces (creencia en un dios impersonal como parte del universo y que permite llegar a los hombres a la plena realización personal).

Todas esas religiones, o corrientes filosóficas tienen como creencia que el Samsara es un proceso natural producido por la misma naturaleza, el cual le corresponde a toda persona. Consideran que es una etapa llena de ignorancia, del desconocimiento de la realidad, de sufrimiento, producto del Karma por el cual se debe transitar para llegar al despertar, a la realización plena, a la evolución que lleva a alcanzar la unión con dios o moksha.

En relación a lo anterior, el futuro, que sería la reencarnación o renacimiento, de acuerdo a la religión que se profese, se verá determinado a su vez por el Dharma que realiza cada persona y por el Karma que le corresponda de acuerdo a los actos realizados en su vida presente. A continuación, te invito a ver el siguiente vídeo:

Palabras claves

Para concientizar realmente, con una mente abierta para recibir nuevos conocimientos y aceptar y respetar las tradiciones y culturas de otras regiones del mundo, es importante conocer sus creencias. Por tal motivo, a continuación se explicarán las palabras claves: Dharma, Karma y Moksha, para entender completamente el ciclo Samsara.

Dharma

Es una palabra sánscrita, significa religión, ley religiosa, conducta piadosa, correcta. Lo contrario o antónimo sería adharma o irreligión.

Se puede decir en un sentido amplio que es la ley, las normas, las enseñanzas obtenidas en la religión que se profese para actuar correctamente, con virtudes firmes y establecidas que permitan la verdadera relación y la unión con dios.

En el budismo, también significa protección, y se les enseña a las personas a protegerse del sufrimiento como consecuencias del karma, con métodos, técnicas y diversas prácticas para adiestrar el Dharma, lo cual consideran una fórmula suprema para alcanzar la paz y la felicidad interior.

Karma

Tiene origen sánscrito y significa acción. Es una ley, una energía invisible producida por un dios (dios Lama en el hinduismo) o por la fuerza de la naturaleza (creencia en el budismo y el jainismo). Es una ley, una norma o estatuto de causa y efecto o retribución de los actos que se realizan en el pasado, presente y futuro de cada vida en el trascurso de la “Rueda del destino”.

Las acciones o los actos que se realizan en la vida presente, son los que condicionarían los renacimientos o reencarnaciones futuras. Por lo cual, los partidarios de esas doctrinas aceptan los padecimientos que les toca sufrir ya que consideran que son consecuencias de las acciones realizadas y llevadas a cabo durante sus vidas anteriores, y por consiguiente, aceptan el llamado “bien karma” y el “mal Karma” ya que son los resultados de los hechos que realizaron en otras vidas anteriores a las presentes.

Esta creencia es contraria a otras religiones como el cristianismo (credo a partir del nacimiento, enseñanzas, milagros, muerte y resurrección de Jesucristo) ya que no se cree en el karma, y en todo caso, lo que más se le puede parecer es la acción retributiva o pago como consecuencia de los actos y acciones buenas o malas que se han realizado.

Moksha

Nace del sánscrito y significa liberación espiritual del Samsara y de las consecuencias del karma. Tiene diferencias en las creencias del hinduismo y del jainismo.

El Moksha en el hinduismo significa la liberación espiritual plena para soltarse totalmente del karma, no volver a nacer sino avanzar a un plano espiritual que permita la completa unión con dios. Para esto, los hinduistas cuentan con tres caminos o marga: karma Marga, Gñana Marga y Bhakti Marga, los cuales se explicarán más adelante en el tema Samsara en el hinduismo.

El moksha en el jainismo significa liberación, salvación o emancipación del alma de las ataduras del karma y del Samsara. Esto significa alcanzar el pleno conocimiento y sabiduría espiritual obteniendo el nivel de Siddha o “alma suprema”, que es el fin último de los practicantes de esta religión, por lo cual se dedican en todo momento a recorrer ese camino de liberación.

Origen del Samsara

La creencia del origen del ciclo de la vida, Samsara, no tiene una fecha en específico, como pasa con el nacimiento del cristianismo, por ejemplo. Sin embargo, se tienen conocimientos que datan desde la antigua Grecia, más o menos, 1000 años a. C. cuando la terminología renacimiento y reencarnación comenzaron a aparecer en textos religiosos y filosóficos, en los tiempos cuando estaba en auge el Orfismo, el Platonismo, y posteriormente el jainismo y el budismo.

Se cree que en la India comenzó con la religión védica o vedismo. Esta es surgida en el periodo védico. Es la religión indoeuropea más antigua, basada en los Vedas, los cuatro libros sánscritos más antiguos, compuestos por oraciones, himnos, pasos y fórmulas para la consagración y expiación dirigida a los dioses.

Otros expertos consideran que surge con la cultura sharamanica y creencias de los sramanas (personas apartadas de la civilización y de los deseos carnales para dedicarse a lo espiritual), y adoptada por el Brahmanismo, religión de transición entre la religión védica que culminó a mediados del siglo VI a.C. y el hinduismo que se inició hacia el siglo III d.C. y cuyos datos se encuentran reflejados en los primeros Upanishad o libros antiguos sagrados escritos en sánscrito.

Lo que sí es evidente, es que para la mayoría de las religiones nacidas en la India como el hinduismo, el budismo, el taoísmo, el jainismo, entre otras, la creencia del Samsara, como ciclo eterno de vida que ocurre de forma sucesiva y sin fin en la “Rueda del destino”, es contrario a las creencias de la cultura occidental, las cuales tienen como credo que la persona comienza su vida en el momento de la concepción, luego su nacimiento, su etapa de vida y finaliza con la muerte física, más no la espiritual, ya que el alma es eterna y al morir, iniciará una vida espiritual en el cielo con su Dios Supremo y eterno o será enviado al infierno, dependiendo de la relación que haya establecido con su Creador.

Rueda del Samsara

La Rueda del Samsara, también conocida como “Rueda del Destino, “Rueda de la Vida”, “Rueda Cosmogénesis de Ezequiel”, “Rueda de la Fortuna”, “Arcano 10” y “Rueda del Arcángel Haritón”, es una representación visual y religiosa del Samsara, que al girar explicaría los ciclos y diferentes etapas de la vida física: nacimiento, vida, muerte, renacimiento o reencarnación. Es un círculo sinfín de la vida, sujeta al sufrimiento.

La meta de las religiones budistas, hinduistas y otras es lograr la liberación de las ataduras de la Rueda de la Vida y del karma a través de la superación de sus deseos y pasiones físicas, donde debe prevalecer la parte espiritual, la realización y autorrealización íntima del ser.  Los budistas creen y señalan que Buda logró liberarse y salir de la Rueda del destino, por lo que alcanzó la “realización e iluminación plena, el despertar de su conciencia, el alma suprema”.

Buda poseía un collar con 108 perlas, las cuales representaban a su vez, 108 vidas a las cuales se tienen derecho para lograr la liberación del yo personal, del odio, del egoísmo, de la ignorancia que impide la plena autorrealización, y si en ese tiempo la persona no lo logra, se ve obligada a renacer nuevamente, debe bajar de nivel para aparecer y renacer en el infierno.

Además, según la creencia budista la Rueda gira y da vueltas tres mil veces, para permitir a la persona ir en busca de la liberación de las ataduras del karma y del Samsara, y si en ese tiempo no lo logra, su esencia se pierde y dejaría de existir totalmente.

En total entonces, según los budistas, son 108 vidas por 3000 ciclos que realiza la Rueda, da un total de 324.000 (trescientos veinticuatro mil) vidas humanas, lo que tristemente incluye haber entrado y salido del infierno 3 mil veces. Si pasado todo ese tiempo, vidas y oportunidades, la persona no logra superar y vencer todos los obstáculos y pruebas como parte de su karma, su existencia culmina totalmente y padece una desintegración absoluta de su ser.

Los seres humanos comienzan su vida en la parte superior de la Rueda de la Vida, allí encarnan y reencarnan 108 veces para liberarse y eliminar los nudos y ataduras y si no lo logra, terminan sus vidas humanas y comienza el ciclo de la naturaleza en la parte inferior izquierda, donde se encuentra la diosa de la fertilidad, Taweret, que representa el nacimiento en todos los reinos.

Así encarnan primero en los animales, luego en las plantas y al final en los minerales de la tierra, llegando al punto más bajo de la Rueda, donde se encuentran dos serpientes y donde la persona puede ser tragada para ser desintegrada o puede ascender para renacer nuevamente.

En el lado derecho de la Rueda se encuentra el dios Anubis, que representa las fuerzas y leyes de la naturaleza y se encarga de decidir quien asciende desde los infiernos para llegar a la etapa humana. Para llegar nuevamente a la etapa humana se comenzaría desde los minerales, luego el reino vegetal, el reino animal hasta llegar nuevamente a la parte superior donde están los humanos.

Perteneciendo la persona nuevamente al reino humano tiene otras oportunidades para liberarse y desatarse de las cadenas del karma y del Samsara, a través de la encarnación y del renacimiento como seres humanos.

La Rueda del Destino, se describe como un mandala (palabra de origen sánscrito que significa círculo o rueda), que está en permanente e interminable giro del ciclo de la vida, guiado por dos caminos, a la derecha el “mal karma” y a la izquierda el “buen karma”, formada a su vez por cuatro círculos internos que representan de adentro hacia afuera:

  • Los tres venenos de la mente, que es lo que hace girar eternamente a la Rueda.
  • Semicírculo de la vida y semicírculo de la muerte.
  • Seis reinos del renacimiento.
  • Los doce pasos del origen dependiente.

Samsara

La Rueda está sujeta en algunas representaciones por: Mara, que es la entidad que se interpuso en el camino de Buda para evitar que alcanzara salir del Samsara a través de la iluminación; representa la destrucción, la parte negativa que posee cada persona, la ignorancia que lleva a la ilusión y aparta de la realidad para llegar al Nirvana, y en otras representaciones está sujeta por Yama, el Señor de la Muerte. Este demonio o monstruo, como se le quiera llamar, representa la ley, la inconstancia que somete y domina el Samsara e impide llegar a la autorrealización del ser.

A continuación, explicaremos cada uno de los componentes de la Rueda del Samsara:

Los tres venenos de la mente

También llamados los tres venenos del espíritu o las “tres raíces de lo malsano”. Es lo que hace girar eternamente a la Rueda. Aparecen tres animales: el cerdo que representa la ignorancia, el gallo o ave, que simboliza el deseo y la ambición y la serpiente que significa el enojo, el odio. A su vez, estos están unidos unos con otros y pareciera que se quieren cazar, comer o tragarse porque el gallo muerde al cerdo, el cerdo muerde a la serpiente y esta muerde al gallo.

  • El primer veneno representado por el gallo, es el deseo y la ambición, el apego a las cosas innecesarias, la sed de apropiarse y de poseer bienes materiales y todo lo que lleva a la persona a satisfacer deseos físicos y carnales.
  • El segundo veneno está reflejado por la serpiente. Es el odio, el enojo, la agresividad y la malevolencia que se manifiesta con la manera de ser personal e interpersonal.
  • El tercer veneno está materializado por el cerdo, que simboliza la estupidez, el desconocimiento e ignorancia de lo valioso y significativo, de lo espiritual y divino, para ir en busca de lo material, de lo físico y mundano.

Los tres se presentan unidos, inseparables para intervenir en el designio de la existencia, para inducir las acciones que determinarán la vida presente y futura, para dominar las emociones que alejan a las personas de la búsqueda de su realización personal, que las mantienen atadas al karma, a la eterna encarnación o renacimiento sino llegan a alcanzar la liberación de ese laberinto interminable.

Semicírculo de la vida y semicírculo de la muerte

Se le llama también “estados intermedios”. Estos están rodeando el centro de la Rueda, el de los tres venenos de la mente y del espíritu. Aparecen, alrededor de ellos, personas que ascienden el semicírculo blanco de la vida, y otras descendiendo el semicírculo negro de la muerte.

Esto significa que los efectos del veneno originan a su vez dos tipos de acciones y actos que determinan el renacimiento en algunos de los reinos de la Rueda:

  • Buenas acciones, llamadas virtuosas y con mérito, realizadas por las personas del semicírculo blanco. Son todos los buenos actos, acciones y hechos realizados mediante el pensamiento, las palabras y el cuerpo físico.
  • Malas acciones, no virtuosas y por lo tanto no generan méritos, las cuales fueron realizadas por las personas del semicírculo negro. Aparecen unidos y encadenados siendo torturados por los demonios de los infiernos, por lo que son impulsados hacia los reinos inferiores de la Rueda.

Seis reinos del Samsara

También llamados “seis reinos de existencia” y “seis reinos del renacimiento”. Son paisajes que muestran los seis reinos con sus habitantes. Representan los niveles, los destinos y las diferentes formas de existencia y de la realidad que forman parte del ciclo de la vida, por los cuales debe vagabundear cada persona naciendo, encarnando o renaciendo hasta que logren alcanzar la plena realización y llegar al Moksha.

Los reinos se encuentran, según algunos partidarios de las religiones budistas, dentro de Triloka, es decir, de los “tres mundos” existentes en el universo (reino del deseo, reino de la forma y el reino inmaterial), y que hay que vivir según el karma que le corresponda a cada persona. Otros expertos consideran que se encuentra solo en uno de los tres reinos, que es en el reino del deseo o reino de la necesidad, ya que es aquí donde pertenecen debido a sus necesidades y deseos carnales.

Sin embargo, los budistas tradicionales consideran que los seis reinos del samsara se encuentran ubicados en el Jambuduipa o Yambuduipa, también conocido como “árbol Yambul, que es el continente o isla más pequeña e interna que corresponde a la organización espiritual del universo budista.

Los seis reinos del Samsara a su vez, están divididos en un mundo o nivel superior, que corresponden a los tres primeros reinos, y en un mundo o nivel inferior, que pertenecen a los tres últimos. Estos reinos son:

  • Reino de los Devas, es el lugar de los dioses, se mantienen en un estado de felicidad y poderío, pero son egocéntricos y llenos de orgullo, al igual que los otros seres vivientes, son seres mortales. Siempre superando el fracaso, en busca del éxito para alcanzar la dicha plena.

  • Reino de los Asuras, es el de los semidioses, los cuales se muestran celosos y envidiosos de los Devas, los cuales los consideran inferiores. Es un reino donde prevalece la mentalidad del guerrero, con batallas y comparaciones constantes unos con otros.

  • Reino Manusya, es el de los humanos, guiados por emociones y pasiones producto de los deseos carnales, pero también poseedores de conocimientos para ir en busca de la felicidad que pueden alcanzar en los reinos superiores.
  • Reino Tiryan – yoni, es el de los animales, criaturas no humanas pero sinceros y directos que actúan por instintos, se mantienen en un estado de ignorancia, prejuicios y estupidez.
  • Reino de los Pretas, es el de los espíritus hambrientos, llenos de avaricia, deseos de posesión, acaparadores y egoístas, con ansias permanentes de comer y beber, pero nunca llegan a satisfacer esta necesidad mientras permanezcan en ese nivel.
  • Reino de los Narakas o de los Nirayas, es el infierno, lugar lleno de torturas, donde se vive en sufrimiento, odio e ira de manera temporal y se podrá pasar a otro nivel cuando se logré liberar del karma negativo que padece (Ver artículo: Naraka).

Los doce pasos del origen dependiente

Se les conoce también como las “Doce causas del condicionamiento” y como los “Doce eslabones de la cadena de los comienzos condicionados”. Están representados en doce figuras que forman a su vez un circulo alrededor de los seis reinos del Samsara.

Estos son:

  1. Ignorancia. Las personas son desconocedoras y ciegas, no pueden ver la verdad ni los pasos que dan en su caminar por la vida.
  2. Impulsos (Samskara). Representado por un alfarero que con arcilla y agua forma diferentes objetos. Lo que significa que es el hombre a través de sus acciones, quien propiciará diversos resultados y originará a su vez como consecuencia el “karma bueno” o “karma malo”.
  3. Conciencia (Vijñana). Representado por un mono descontrolado que salta de un árbol a otro. Así como la mente de los humanos, que debido al karma genera pensamientos y conciencia de los actos realizados en el pasado o que quisiera realizar en el futuro.
  4. Nombre y forma (namarupa). Aparecen hombres navegando como semejanza del cuerpo, vehículo con el cuerpo se “vagabundea” a través de la vida. La conciencia y los pensamientos generan formas a las cuales se le asignan nombre que permiten el equilibrio de todo cuanto existe.
  5. Las seis bases (Shadayatana) o seis sentidos sensoriales. A través de los cuales se perciben y experimenta lo creado, lo existente. Como semejanza aparece una casa que deja entrar la luz.
  6. Contacto (Sparsha), representado por una pareja, un encuentro cercano a través de los sentidos donde se ponen en contacto íntimo la mente con el mundo.
  7. Sensación (vedana). Esta representada por un hombre herido con una flecha en un ojo. Simboliza la ceguera a la verdad, por causa de las sensaciones y el sufrimiento.
  8. Deseo (Trishna). Debido a las sensaciones y percepciones se originan deseos los cuales nunca se llegan a satisfacer totalmente porque las personas son seres carnales siempre en busca de tener más de lo que realmente necesita. Esta representado por un hombre que se embriaga.
  9. Apego (upadana) o codicias. Se muestra la figura de un mono que arranca frutas de un árbol. Representa la codicia humana, los apegos y el aferrarse a lo material, hasta a la misma vida física.
  10. Concepción (bhava). Representada por una mujer en estado de gestación, un nuevo ser se ha formado producto del apego al cuerpo físico, al deseo carnal.
  11. Nacimiento (jati). La mujer trae al mundo físico el nuevo ser. Y este renacimiento será determinado por el karma perteneciente al ser naciente.
  12. Vejez y muerte (jara – maranam). Aparece la figura de un anciano, trasladando un cadáver a la tumba, es el final del ciclo de la vida física, que comenzó en renacimiento, luego vejez y culmina con la muerte y así comienza nuevamente el Samsara.

Samsara en el budismo

Los budistas tienen como creencia que el espíritu representa la esencia del ser y que abandona y trasciende el cuerpo físico al momento de morir para comenzar el renacimiento en un cuerpo diferente y continuar sujeto a la Rueda del Samsara.

El renacimiento será decidido por el karma producto de las acciones físicas, del habla y del pensamiento que haya realizado la persona, en el cuerpo que acaba de morir. Esto ocurrirá, primeramente, como ya se explicó anteriormente, en 108 vidas en las cuales la persona tendrá la oportunidad de vivir bajo el Dharma establecido, que guía sus pasos en la búsqueda de la realización plena y espiritual para soltar los nudos que los atan al Samsara y al karma.

La meta de todo budista, su fin último, es lograr la “completa y total Iluminación” para convertirse en un Buda y estar en perfecta unión con dios. Para esto viven de acuerdo a su Dharma y se dedican a la meditación para lograr liberar su mente de todo lo negativo que le impida llegar a ser uno solo con dios.

Para un budista, el renacimiento ocurre de dos formas distintas:

El renacimiento de una vida a otra.

Se utiliza la palabra renacimiento y no reencarnación ya que consideran que no es el “alma” ni el “yo personal” de la persona, quien reencarna de cuerpo en cuerpo. Consideran que en el momento de morir, las funciones y estados mentales se detienen y lo que trasciende son las acciones producidas por el karma y a causa de esto, guiadas por la fuerza de los deseos busca un cuerpo físico para continuar viviendo; por lo que se produce una concepción que se puede presentar en cualquiera de los reinos de la Rueda del Samsara.

El renacimiento de un momento a otro ocurrido en la vida presente.

Se refiere al renacimiento como proceso de nacer, morir y renacer nuevamente con la conexión o unión con objetos físicos o mentales, que se desean, ambicionan o se quisieran evitar.

Se inicia este renacimiento cuando la voluntad es dominada por ese deseo superior de querer dominar y poseer algo, o al contrario, que produce un fuerte rechazo o aversión. De igual manera, así como se inicia este renacimiento, así termina cuando se pierde el deseo o el aborrecimiento respectivamente a ese algo mental o físico.

Samsara en el hinduismo

Samsara para los hinduistas, se lleva a cabo a través de las diferentes etapas para nacer y reencarnar repetidamente hasta que la persona logre la liberación y desate los nudos que los mantienen unidos al karma y a este ciclo.

La reencarnación es una etapa de aprendizaje para trascender en busca de lo espiritual. El karma determinará el lugar que le corresponde a las personas dependiendo de las acciones que haya realizado. Si sus actos han sido dominados por la maldad, reencarnará en los reinos inferiores y si han sido guiados por el Dharma, entonces reencarnara en los reinos superiores de la Rueda.

El Samsara representa también el desconocimiento y la ignorancia de la verdad, de la realidad, del verdadero sentido del ser de la persona, que es dominada por Maya, por la ilusión que impulsa a actuar dejándose dominar por las satisfacciones del “yo” y que apartan del camino de la autorrealización para llegar a la iluminación.

Para los creyentes del hinduismo, se llega a la verdadera unión con dios a través de tres caminos, los cuales son los siguientes:

El primer camino es el Karma Marga, el cual representa todas las buenas acciones y los buenos actos que se realizan para renacer en un nuevo cuerpo semejante al de un dios.

El segundo camino es el Gñana Marga, que es el camino del conocimiento diferenciando la ilusión, maya o maia, que son las malas pasiones, los nudos o ataduras que impulsan a hacer malas acciones, de la realidad, es decir, discernir lo bueno de lo malo para llegar a unirse totalmente, a fundirse hasta ser uno solo con el mismo dios o Brahman, considerado para ellos, el espíritu único del universo.

El tercer camino es el Bhakti Marga, que es el camino o sendero de la devoción. Significa dedicarse en cuerpo y alma a servir totalmente a un dios en específico, dependiendo de la creencia particular de cada persona. Teniendo como finalidad la dedicación y el servicio en la morada o templo de ese dios, olvidándose de las pasiones y deseos mundanos lo que le permitiría convertirse en un ser espiritual y no carnal.

Samsara y Nirvana

Hasta ahora se ha explicado lo que es el Samsara. Resumiendo, se puede decir, que representa el recorrido interminable de un estado a otro, representado por el nacimiento, vida y muerte, y nuevamente, renacimiento para volver a intentar aprender y llegar a un nivel superior que permita la completa unión con dios. Y estas vidas, estarán repletas de sufrimientos propios de la naturaleza humana producto de los mismos deseos físicos originados por el karma.

El Nirvana es todo lo contrario. Representa un estado de completa paz, de felicidad plena y de iluminación absoluta. Es semejante a la felicidad que produce el concepto de Cielo que tienen los cristianos, pero no en el plano físico, sino espiritual. Es un estado mental, que se puede alcanzar en la vida presente, es decir, no es necesario morir para alcanzar ese nivel.

Nirvana significa “extinción”. Representa terminar con los sufrimientos producidos por el karma ya que se ha producido una liberación de sus ataduras y de los nudos que mantenían sujeto al Samsara, por lo cual culmina y llega a su fin el ciclo de renacimientos. Te invito a ver el siguiente vídeo sobre este tema.

Para llegar al Nirvana los seguidores de esas religiones se dedican a la meditación, ya que consideran que solo adiestrando la mente, se puede lograr la completa liberación. Los pensamientos vacíos e innecesarios impiden el autoconocimiento, por esto, con la práctica, se obtienen solamente los pensamientos deseados y el control de la mente, ya que esta, es la que debe dominar el cuerpo por medio del razonamiento y del entendimiento.

Al dominar la mente, se crea un estado de completa paz y equilibrio donde se involucran los pensamientos, la palabra y la acción; lo cual será reflejado en las relaciones que se establezcan con los demás y con la misma naturaleza.

Samsara la película

Sobre este tema se han realizado hasta la fecha dos películas, las cuales se explicarán a continuación:

Samsara 2001

Es una película perteneciente al género drama, realizada con una coproducción entre la India, Francia, Italia y Alemania, llevada al cine por el director Pan Nalim, con una duración de 145 minutos y grabada en idioma tibetano. Tuvo como personajes principales a Shawn Ku, Christy Chung, Neelesha BaVora, Tenzin Tashi y Jamayang Jinpa.

Trata sobre la historia de un monje budista el cual de forma voluntaria se mantuvo durante tres años, tres meses y tres días en una ermita en las regiones montañosas del Himalaya. Al pasar este tiempo regresa al monasterio donde había vivido a partir de los cinco años. De regreso a la realidad comienza a sentir el despertar de su vida sexual y esto coincide con un viaje que realiza a una villa cercana a su monasterio, donde conoce a una hermosa joven de la cual se enamora. Esto lo lleva a plantearse interrogantes sobre su vida dedicada al monasterio. Te invito a ver unos minutos el trailer.

Samsara 2011

Se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Torondo en el mes de septiembre del año 2011. Es una película del género no narrativo, secuela de la película Baraka (1992), y ambas dirigidas por el director Ron Fricke y el productor Mark Magidson, grabada en idioma inglés con una duración de 99 minutos y haciendo el papel de protagonista la actriz Neelesha Barthel.

El tema central de la película es la relación de la humanidad con la eternidad, pero descrita en varias escenas:

  • Prólogo, el cual comienza con la creación que parte de un átomo. Se presentan cuatro guías espirituales.
  • Primer acto en el cual el espíritu toma forma de un bebé.
  • Segundo acto, que comienza con una vuelta de la rueda desde el nacimiento hasta llegar a la muerte.
  • Tercer acto, inicio del Samsara, viaje por las diferentes etapas.
  • Epílogo, que muestra el renacimiento.

Está película duró más de cuatro años para su filmación, lo cual se realizó en casi cien lugares de 25 países alrededor del mundo, entre los cuales destacan: Birmania, Brasil, China, Estados Unidos, Etiopía, Francia, India, Japón y Turquía.

Te invito a ver 5 minutos de escenas ocurridas en esta película.

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