Jainismo: origen, características, símbolo, creencias y más

El jainismo hace referencia a una de las religiones practicadas dentro del continente Indio cuyos orígenes se remontan al siglo VI a.C. Su rasgo diferenciador lo constituye su carácter no teísta -Natiska- y su inobservancia a textos sagrados, ni ceremonias religiosas, pues está centrada en Sraman Dharma, que hace referencia a la confianza del individuo en sí mismo.

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Orígenes – Influencia de Mahavirá, el gran héroe.

Conocer la historia de Vardhamana Mahavira nos permitirá comprender el sistema de creencias que dio origen a la fundación del jainismo. Tenemos entonces que éste es reconocido como fundador del jainismo, que nace -al igual que el sijismo- como un movimiento religioso contrario al sistema de castas que predominaba en la India, el cual traía como consecuencia grandes desigualdades sociales entre los miembros de estas castas, siendo así Mahavirá pertenecía a la casta de los chatrías, la cual, de acuerdo a la estratificación establecida, era la segunda de las cuatro castas, en la cual se encontraban toda la élite política y militar (guerrera) de la sociedad hindú, a la que le correspondía velar por la expansión de la casta dominante, haciendo uso para ello, de ser necesario, de la guerra.

Inmerso en todo este contexto social, es posible afirmar que Mahavirá gozaba de una posición social privilegiada, sin embargo, este renunció a toda posesión material a la edad de 29 años, para pasar a vivir de acuerdo a principios ascéticos, todo ello con el fin de lograr la purificación del espíritu, logrando de esta manera librar su alma del ciclo -en ocasiones, interminable- de la reencarnación, noción que resulta común a todas las religiones que se practican en el continente Indio.

Se ha llegado a afirmar, que el pensamiento de Mahavirá como fundador del jainismo estuvo influenciada por el Siddharta Gautama en cuyo pensamiento y enseñanza se estructuró el budismo, debido también a la práctica del ascetismo religioso, que considera que sólo a través de la renuncia a las posesiones materiales y al desapego es posible alcanzar el nirvana, estado máximo de liberación del alma que libra al ser humano del karma y la reencarnación.

También se ha encontrado una relación importante entre éste y Parsúa, quien es considerado el predecesor de Mahavirá, que es considerado el fundador de las bases del jainismo, sin embargo éste no llegó a estructurarlo como una doctrina religiosa, debido a que escogió el camino del ascetismo errante a la edad de 30 años, convirtiéndose en un ermitaño, siendo este el medio escogido por él para alcanzar el Nirvana.

Influencias de las enseñanzas de Mahavirá en el siglo XXI.

Los pensamientos y vivencias de Mahavirá, como maestro fundador del jainismo y su total desprendiemiento de sus posesiones materiales y terrenales aún encuentran recepción en la vida moderna. En el año 2015, el multimillonario inglés Bhanwarlal Doshi, cuya fortuna se estimó valorada en 600 millones de dólares, provenientes de su participación en la comercialización del plástico y sus derivados, adoptó la fe jainista y por ende, sus preceptos, por lo que procedió a renunciar no sólo a su fortuna para ser donada a favor de las obras de la congregación jainista, sino también a su vida familiar, adoptando el modo de vida austero y ascético propio de los monjes de esta religión.

Observamos por tanto, la recepción que tiene el jainismo dentro del territorio hindú, lo que la lleva a congregar en este territorio más de cuatro millones de fieles, que independientemente de la corriente que profesen -Digambara y Svetambara, que conoceremos más adelante- se rigen por las enseñanzas del maestro Mahavirá.

Sus enseñanzas – Anekantavada y Ahimsa

Este constituye uno de los pilares del jainismo y el mismo constituye un reflejo de la realidad que se vive en la India, país donde conviven un gran número de religiosos y adeptos a distintas creencias de fe. Esta enseñanza de Mahavirá hace referencia a la existencia de múltiples puntos de vista, de diferentes formas de abordar y conocer la verdad, al pluralismo de visión y pensamiento que confluyen en un mismo espacio, dando espacio también al nacimiento de la Ahimsa, otro de las enseñanzas de Mahavirá y pilar del pensamiento jainista, que hace referencia a la no violencia, lo que permite la convivencia armónica con todos los seres humanos, debido a la tolerancia y el respeto por las ideas de los otro.

La implementación de estas dos importantes nociones espirituales permitirá al ser humano – de acuerdo a las creencias jainistas- librarse del karma, desarrollar el dharma chakra y lograr así un equilibrio energético que permitirá la transmutación del alma hacia el más elevado nivel de elevación espiritual, librándose así del ciclo infinito de reencarnaciones.

Creencias del jainismo – Camino de los nirgranthas.

Una de las principales características del jainismo, que lo diferencia y hace resaltante dentro de las religiones practicadas en la India eS su carácter no teísta, por lo que niegan la existencia de cualquier Dios o entidad suprema, igualmente no rigen su conducta por lo dispuesto en algún libro o texto sagrado, puesto que creen que todo depende de las acciones del alma de los individuos, que deben actuar conforme a los preceptos jainistas para de esta manera, lograr purificar el alma.

Otro de los principios que cobra importancia dentro del jainismo y que determina su interacción con el mundo y su realidad circundante, lo constituye la noción de pananimismo, conforme a la cual, el mundo, al ser una entidad superior, de carácter eterno -transteísmo-, posee vida propia y por tanto posee un alma, por tanto, cada miembro u organismo viviente, desde el más pequeño insecto, o el más frondoso de los árboles, está lleno de vida, por lo que es merecedor de respeto y consideración.

El jainismo promueve la igualdad entre todos los seres humanos, sin establecer ningún tipo de discriminación fundada en el sexo, edad, religión o color, pues para ellos, el alma, como entidad inmaterial, es universal a todos los seres vivos, esta creencia está profundamente arraigada a las nociones de Anekatawanda y Ahimsa explicadas anteriormente.

De los Digambara y Svetambara – Principales corrientes del jainismo.

Si bien se rigen por las mismos pilares de fe, tienen particularidades con respecto a los modos de vida de los fieles jainistas, lo que resulta el rasgo diferenciador de ambas corrientes; mientras los monjes Digambara ponen en práctica total y absoluta de los bienes materiales, adoptan un nudismo religioso, con el fin de alcanzar un grado máximo de purificación del alma; por otra parte, los monjes Svetambara renuncian a la idea de practicar el nudismo religioso, y contrario a ellos asumieron la utilización de un ropaje blanco, en forma de túnica, que llega incluso a cubrir su cabeza y parte de su rostros, es importantes destacar que esta última corriente del jainismo, es la que cuenta con mayores adeptos.

Los tattva – Fundamentos del jainismo

Con el fin de lograr la purificación del alma, para alcanzar la liberación del karma y de la reencarnación, los jainistas basan su creencia en siete fundamentos de carácter metafísico cuyo conocimiento permitirá la evolución de las almas. ¡Vamos a conocerlos!

Yiva

Hace referencia al alma que compone cada cuerpo físico y es independiente de éste, su naturaleza inmaterial y eterna la dota de percepción, conciencia, conocimiento y perpetuidad.

Ajiva

Son aquellas entidades que por su esencia, no poseen una naturaleza viva, sin embargo, están presenten y acompañan al ser humano durante su tránsito terrenal, a modo de ejemplo, pudiésemos mencionar: el tiempo y el espacio.

Asrava

Durante su vida, el individuo desarrolla acciones que hacen referencia a la interacción presente entre el jiva y el ajiva y que dan origen al establecimiento de un karma, que permanece adherido al individuo hasta que logra su máxima purificación espiritual.

Bandha

Se encuentra relacionado con el karma asociado a la yiva que origina que el individuo permanezca atado al ciclo infinito de la reencarnación y que le impide liberar todas sus ataduras espirituales.

Samvara

Es el proceso mediante el cual se detiene el avance del karma pues al individuo le es asignado otro ciclo de reencarnación para la realización de buenas acciones y la adecuación de su conducta a los preceptos morales y espirituales de la filosofía jainista. El samsara, en su expresión literal, hace referencia a “volver a nacer”, siendo esta la oportunidad de liberar dharma para combatir el kharma unido a la ajiva.

Niryara

Nivel que es alcanzado sólo mediante la práctica constante de la meditación y la práctica de una vida ascética, al mejor estilo de los fundadores del jainismo, renunciando a los apegos materiales y a la vida mundana, teniendo como fin principal la destrucción del karma unido a la ajiva.

Moksha

Máximo grado de liberación espiritual y del alma que puede alcanzar el individuo. En esta fase, el alma es liberada totalmente de su apego al cuerpo físico logrando la trascendencia espiritual eterna. El alma que alcanza el moksha es liberada del karma y del ciclo interminable de reencarnaciones (samsara).

Para leer más sobre este tema, te recomiendo leer: Nirvana

Los tirthankaras – Maestros de la filosofía jainista.

Dentro de la filosofía jainistas, estos son considerados los maestros que a través de la realización de todos los preceptos morales y religiosos jainistas, alcanzaron el moksha y fueron elevados como ejemplo a seguir por los fieles para lograr así la trascendencia del alma.

Según los jainistas, históricamente han existido 24 maestros tirthankaras, siendo el último el fundador del jainismo, Mahavirá, a éstos se les asigna un color y un símbolos, que permite distinguir su representación dentro de los templos jainistas; es importante recalcar que debido al carácter no teísta de la religión jainistas, estos maestros no deben ser considerados en ningún momentos sacerdotes de la religión jainistas, ya que éstos carecen en su estructura de este tipo de jerarcas religiosos.

Los tirthankaras sólo deben ser considerados como guías de conducta que reflejan lo que debe ser un buen jainista. A los tirthankaras le son atribuidas las mismas cualidades o características que le son atribuidas a la Divinidad Suprema (Dios) gozando por tanto de dones como: la omnipotencia, omnisciencia, la perfección y la inmortalidad.

¿Cómo debe actuar un creyente del jainismo?

Al adoptar la práctica de la fe jainista, los jinaistas, deben hacer estricta observancia de los yina kalpa que serán entendidas como, las ordenanzas que regirán su conducta durante su tránsito terrenal y que le permitirá alcanzar su purificación espiritual en pro de alcanzar el moksha.

Ajimsá (no violencia).

El carácter pacifista de la religión jainistas está relacionado con los pilares de sus creencias, específicamente con la doctrina Anekatawanda, que hace referencia que ante la existencia de varios puntos de vista, donde cada ser humano defiende su verdad, se debe ejercitar la tolerancia y la comprensión de otros puntos de vistas, fomentando así la convivencia armónica y pacífica entre todos los seres humanos.

Satiá

Un verdadero jainista siempre debe afirmar la verdad de los hechos percibidos, por eso se relaciona con la veracidad, ya que sólo debe afirmar los hechos de los cuales tiene plena certeza.

Asteia

Al tener como fin último la asunción de una vida ascética, le está prohibido al jainista, robar cualquier posesión material en búsqueda de riquezas.

Brahmacharia

Al perseguir la máxima purificación del alma, renunciando al placer de la vida mundana, se suele preferir la práctica del celibato, sobre todo porque en niveles elevados de la práctica de la niryara, el individuo adopta votos de silencio, celibato monástico y práctica del retiro monástico, que lo lleva a vivir en una especie de retiro espiritual.

Aparigraja.

Influenciado por las enseñanzas del fundador Mahavirá, quien renunció a las comodidades que le brindaba su posición privilegiada dentro de la casta de los chatría, esta yina kulpa hace referencia a la renuncia y desapego a todas las posesiones materiales pues estas no benefician en modo alguno al enriquecimiento del alma y solo sirven para que el individuo viva atado a su cuerpo físico terrenal.

La alimentación dentro del jainismo.

En concordancia con todo el sistema de creencias que componen la religión jainista, la alimentación de sus monjes está muy ligada con la percepción que tienen del mundo partiendo desde la noción del pananimismo, conforme a la cual todos los seres vivos, poseen un alma y se encuentran atravesando un ciclo karmático y también con su principio de no violencia contra otros seres vivos.

Siendo así, los jainistas rechazan la ingesta de cualquier ser vivo que posea un sistema nervioso, por lo que son estrictamente vegetarianos, guardando un gran recelo a la ingesta de alimentos que, según su percepción haya aparejado algún sufrimiento a algún organismo viviente para su obtención. Vemos entonces que los jainas no consumen.

Sallekhana- Muerte voluntaria por ayuno para alcanzar la purificación del alma.

Si bien existe un respeto a las diferentes prácticas religiosas, dentro del continente Indio, estas prácticas jainistas, fueron objetos de reparos por parte de las máximas autoridades del Estado, quienes han llegado a considerar que este tipo de prácticas extremistas, constituyen un peligro para la vida y la salud, y que los medios utilizados para alcanzar la purificación espiritual, entre ellos, la rigurosidad con la ingesta de alimentos, podría ser considerado un suicidio por los practicantes jainistas.

Vista esta situación, el Tribunal Supremo del Estado de Rajastan, dictaminó que la práctica jainistas conocida bajo el nombre Sallekhana constituye una acción punible, de acuerdo a la legislación hindú, puesto que puede ser considerada como una acción suicida, por lo que su práctica debe ser abolida y penada.

Para el año 2015, se estimaba que más de 300 fieles jainistas, morían a causa de la práctica del sallekhana, todo ello con el fin de lograr la purificación del alma, despojándose así de la atadura de ésta con el cuerpo terrenal.

El análisis que debe hacerse de esta práctica, siempre debe hacerse a la luz de la fe, para no transgredir la libertad de culto que posee el ser humano. La realización del sallekhana como voto de purificación es implementado por los jainistas en estado de avanzada vejez, o en la fase final de enfermedades terminales, pues se considera que sólo así el individuo purgará sus penas y faltas y alcanzará el moksha y la perpetuidad del alma.

La mano de Jaina – Simbología jainista.

Dentro de la simbología utilizada por el jainismo se observa la utilización de un escudo que en su interior contiene una serie de elementos, con características particulares que están relacionados con los fundamentos del jainismo.

Haciendo un análisis de la simbología es posible encontrar que el contorno que delinea la figura, hace representación al Universo, el cual debemos recordar, de acuerdo a las creencias jainistas, es eterno, no tiene principio ni fin y está conformado, por los infiernos -que de acuerdo a sus creencias, son 7-, el planeta Tierra y las constelaciones planetarias.

También es posible encontrar la mano de jainsa, que está relacionada con la Ahimnsa, pilar que sostiene el jainismo, que hace referencia a la no violencia, al carácter pacífico que adopta el jainismo en su interacción con todo aquello que lo rodea.

En el centro de la mano de jaimsa es posible encontrar un círculo, que hace referencia al ciclo interminable de las reencarnaciones que atraviesa un individuo en caso de que no alcance la purificación de su espìritu. Hace referencia a lo infinito que puede resultar para un alma atravesar un ciclo kármico.

La esvástica y sus cuatro puntas se relaciona con los cuatro destinos que puede adoptar el alma humana tras una reencarnación, bien sea: seres divinos, seres humanos, seres animales y seres hellish (Demonios). Esta representación va unida a la concepción jainista de pananimismo, según la cual, todos los entes vivos de la naturaleza, poseen un alma,

Sobre la esvástica, es posible encontrar tres puntos que hace referencia a la fe, el conocimiento y la rectitud que debe regir la conducta de todo jainista, para lograr de esta manera la purificación del espíritu y alcanzar el moksha.

Para terminar el análisis de la simbología jainista, observamos que sobre estos tres puntos, se encuentra ubicado un pequeño arco, que contiene en su interior un punto y representa el Siddhashila que es último lugar donde reposan las almas liberadas del ciclo kármico.

Templos jainistas.

Si bien el jainismo desde su carácter no teísta no proclama la existencia de dioses, ni suele erigir estatuas que lo representen, debido a que el carácter de Dios, dada su trascendencia escapa de toda representación humana, no es menos cierto, que en la India se han erigido una serie de templos, que destacan por su majestuosidad e imponente belleza arquitectónica que sirven como lugares sagrados de congregación para los jainistas.

Si bien no es el interés de este artículo pasearnos por todos y cada uno de los templos jainistas, si conviene precisar características comunes en su construcción y conocer el más representativo de estos lugares dentro de la India.

Debido a la concepción de una vida monástica, libre de opulencias y de ostentación de riquezas, la construcción de estos templos estuvo orientada hacia la austeridad, sin embargo, a lo largo de su construcción se fueron convirtiendo en majestuosas construcciones cargadas de una gran riqueza arquitectónica.

En su interior, es posible encontrar la implementación de los símbolos propios de la simbología jainistas que hemos mencionado a lo largo de este artículo, destacando la representación de un sabio -en representación de un tirthankara- desnudo, bien sea adoptando la posición de flor de loto, con la piernas cruzadas o erguido, lo cual es propio de la práctica espiritual que realizan los Digambara, los cuales adoptan el nudismo religioso como expresión máxima de la renuncia que hacen a todas las posesiones materiales al momento de adoptar los votos de fe jainista.

Dentro de las características arquitectónicas resaltantes destaca el uso de las Manastambha que se erigen como columnas talladas en mármol, con detalles alusivos a la simbología jainista y donde quedan tallados los nombres de los tirthankaras.

A menudo se suele afirmar que los jainistas poseen un alto grado de alfabetización y esto está relacionado a que dentro de sus templo destaca la existencia de bibliotecas que contienen los manuscritos de los textos sagrados y enseñanzas de los tirthankaras que mediante la tradición oral fueron pasando de generación en generación.

La implementación de cuevas dentro de los templos jainistas está relacionado con la renuncia que hace el monje jainista a la convivencia con otros, adentrándose en la meditación y en la vida monástica, es por eso que estas cuevas son consideradas como lugares de meditación en las cuales se produce la purificación de la mente y el espíritu de los monjes jainistas.

Dentro de los aspectos de conducta que deben observar los fieles jainistas al momento de ingresar a estos templos, se destacan que siempre deben poseer una escobilla para barrer el camino a recorrer, esto con el fin de despejar el mismo de la existencia de cualquier ser vivo al cual se le pudiera ocasionar daño, de acuerdo a la doctrina del pananimismo y también entrar descalzo, práctica común a todos los templos sagrados dentro de las religiones orientales.

El templo jainista de Ranakampur

Ubicado en la Provincia de Ranakampur fue erigido en honor al maestro jainista Adinath, uno de los 24 thirtankaras del linaje del jainismo y que destaca por su enorme belleza arquitectónica e imponencia dentro de los templos consagrados al culto del jainismo.

Su construcción data del siglo XV y se caracteriza por la enorme maestría con la que fueron talladas sus imponentes columnas de mármol con motivos alusivos a la simbología jainista.

Este templo está estructurado en 29 salas que se erigen sobre 1400 columnas de mármol con minuciosas esculturas totalmente diferente una de otras y abarca una superficie de 62 metros cuadrados.

Sumado a la riqueza arquitectónica de las columnas esculpidas en mármol, también merece especial atención la creación de la cúpula que resalta como una verdadera joya arquitectónica y artística dentro del jainismo, que llevó incluso a que este templo sea considerado una de los lugares de mayor atractivo turístico en la India y que fuese postulado a la votación dentro de las siete maravillas del mundo moderno.

De Buda a Mahavirá – Su relación el budismo.

Tanto el jainismo como el budismo son religiones nacidas en el seno del continente Indio, las cuales nacen como oposición al Sistema de Castas imperante en la sociedad hindú, el cual se traducía en desigualdades y opresión de los integrantes de las castas inferiores. Siendo así, es posible encontrar en ellas similitudes importantes, debido a su carácter no teísta, es decir que rechaza la creencia de la existencia de dioses sobrenaturales que dirigen el destino de los seres humanos.

También se relacionan en el hecho de sus fundadores, tanto Buda como Mahavirá fueron contemporáneos y coetáneos pues incluso pertenecían a la misma secta de la shatría y si bien ambos escogieron el ascetismo religioso como medio de trascendencia espiritual como fin último de purificación y liberación del ciclo karmático al cual son sometidas las almas y de la cual se liberan alcanzando el máximo grado de liberación, el cual dentro del jainismo se denomina moksha y para el budismo el nirvana luego de haber librado una noción común para ambas religiones: el karma, el cual mientras no sea liberado, obliga al alma a atravesar ciclos karmáticos en busca de su liberación.

¡Te invito a seguir leyendo sobre Buda Amitabha!

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