Descubra todo sobre Jasón, un héroe de la mitología griega

Conocerá en este post la interesante leyenda de Jasón, el héroe y guerrero griego encargado de conducir el legendario navío Argo y a sus valerosos Argonautas en busca del Vellocino de Oro y vivir sus emocionantes aventuras.

Historia de Jasón

La leyenda nos habla sobre las aventuras de Jasón, por la conquista del Vellocino de Oro y las apasionantes experiencias que vive con su tripulación de los Argonautas. Él era hijo de Esón, rey legítimo de Yolcos, antigua ciudad de la región de Tesalia, al norte del territorio griego, hasta que fue destronado por su medio hermano Pelías.

También encontramos versiones donde señalan que fue el mismo Esón quien le confió el reino a su hermano, hasta que Jasón cumpliera la mayoría de edad. En cuanto a su madre no hay precisión en la información sobre quién fue realmente, pues se señala que era hijo de Alcimede, hija de Filaco; de Anfínome; de Teogneta, hija de Laódico o de Reo, hija de Estáfilo.

Por otra parte, se han encontrado algunos datos de que Jasón tenía un hermano menor llamado Prómaco y una hermana llamada Hipólita, que se casó con Acasto, pero de ellos no se ha revelado mayor información. Historias parecidas las encontramos en la Mitología hebrea.

Se dice que Pelías era un ser con muchas ansias de poder, no importándole tener que hacer cosas indignas y crueles para alcanzarlo y entre sus planes estaba tener el dominio total de Tesalia.

Jasón

Como dijimos, Pelías era medio hermano de Esón, pues eran hijos de la misma madre, Tiro, hija de Salmoneo, pero el padre de Pelías era el dios marino Poseidón.

Siempre hubo pugnas entre ambos hermanos, pero en ocasión de una cruenta pelea, el rey legítimo Esón fue derrocado y Pelías asesinó a todos los descendientes que pudo para que no hubiera descendencia que reclamara el trono. Pero extrañamente, perdonó la vida de Esón.

Para ese entonces ya había nacido Jasón, quien se salvó milagrosamente de ser asesinado por Pelías. Esto fue así gracias a que Alcímedes I, la madre Jasón, congregó a varias mujeres alrededor del niño recién nacido, ocultándolo, y les pidió que lloraran como si se tratara de un aborto.

Aprovechando el alboroto armado, la madre logró sacarlo de allí para evitar que Pelías lo matara, y lo envió al centauro Quirón, para que lo resguardara y se encargara de su educación y formación. Al tiempo, ella también fue desalojada del poder.

Jasón

Al comienzo

Pelías, que era muy creyente, consultó un oráculo para saber de su destino y este le reveló que se cuidara de un hombre con una sola sandalia, al cual tendría que enfrentar.

El tiempo transcurrió y un día cuando se estaban celebrando unos juegos en honor a Poseidón, se apareció Jasón en Yolcos, ya con veinte años de edad, dispuesto a recuperar el trono que le correspondía por herencia.

Venía vestido con una extraña indumentaria consistente de una piel de pantera que le cubría todo el cuerpo y con una lanza en cada mano. Tenía el pie izquierdo descalzo, pues había perdido una de sus sandalias cuando ayudó a una anciana a cruzar el río Anauro. Realmente dicha anciana era la diosa Hera, esposa de Zeus, disfrazada, quien lo bendijo porque sabía lo que le tenía planeado Pelías.

Jasón

Vestido de esa manera se presentó en la plaza pública de Yolcos, justo cuando Pelías iba a efectuar un sacrificio. Este no lo reconoció, pero si se sintió perturbado por su presencia y porque tenía un pie descalzo.

Apenas llegar a Yolcos (actual población de Volos), Jasón fue anunciado como el hombre que solo tenía una sandalia y se dirigió al hogar de su padre Esón, donde permaneció cinco días. Al sexto día, decidió presentarse ante Pelías para hacerle el reclamo.

Al encontrarse ambos, Jasón le manifestó que venía a recuperar lo que era suyo y que él era el rey legítimo. La Mitología Mesopotámica contiene información sobre aspectos mitológicos relacionados.

Entonces Pelías para alejarlo de su reino, urdió una difícil misión y lo retó diciéndole: “Para que puedas tomar mi trono, tienes que traerme  el Vellocino de Oro”.

Este vellocino era la piel dorada de un carnero mágico que ostentaba ese pelambre de oro, codiciada por muchos pues tenía la capacidad de volar. Por otra parte, este carnero era apreciado dentro del linaje de Pelías, ya que había salvado la vida de Frixo, quien fuera antepasado importante suyo. Frixo fue quien llevó el carnero a las lejanas tierras de la Cólquide, al pie del Cáucaso, entre el mar Negro y el mar Caspio.

En ese lugar, Frixo lo ofreció en sacrificio de agradecimiento a Zeus y luego regaló al rey Eates la dorada piel del animal, quien lo consagró a Ares, dios de la guerra, y lo colocó dentro de un árbol Encino custodiado por un dragón que nunca dormía.

Se convirtió esta piel en el famoso vellocino, reliquia, apreciada y buscada por muchos en el mundo. La misión que le propuso PelíasJasón, contemplaba embarcarse en un largo viaje, atravesando lugares inhóspitos, peligrosos y misteriosos. Jasón sabía a lo que se exponía, pero por su carácter impulsivo, aceptó el reto y con entusiasmo se preparó para cumplir con dicha misión.

Ahora bien, existe otra versión que señala que fue el propio Jasón, inspirado por Hera, que se habría impuesto ese reto. Esto aconteció cuando compareció ante Pelias, quien perturbado por su pie descalzo y temeroso de lo presagiado por el oráculo, indagó a Jasón sobre qué castigo impondría él a alguien que conspirase contra su rey. A lo que Jasón le dijo que lo enviaría en busca del Vellocino de Oro, lo que a Pelías le pareció bien, con la mala suerte de que se volvería contra él mismo.

Jasón y los Argonautas

En la mitología griega, esta leyenda ocupa un lugar muy especial para el público lector y espectador, por lo intenso de las aventuras que experimentan tanto el personaje central como los secundarios, es por esto que la trama ha recibido reconocimientos de parte de los escritores y críticos.

En lo que sigue le estaremos relatando los acontecimientos más resaltantes que le sucedieron a Jasón y los Argonautas en su conquista por el Vellocino de Oro, de manera de tal que pueda tener una visión general, pero completa de esta emocionante leyenda.

La tripulación

Se aprestó Jasón a preparar su viaje, para lo cual ordenó que se construyera un colosal y potente barco, identificado como el Argo y apropiado para la travesía, envió mensajeros por toda Grecia pidiendo a los más valerosos hombres de la época que lo acompañaran en esta causa. Logró a reunir a unos 50 de los más aguerridos.

Jasón

Su tripulación específicamente estuvo compuesta por los héroes que se conocieron como los Argonautas, en virtud del nombre dado al navío, Argo, que significaba “veloz”. El grupo de héroes incluía a Zetes y Calais, que eran hermanos mellizos y los Boréadas, hijos de Bóreas, dios del viento del norte, que podían volar.

También estaban Peleo, Telamón, Orfeo, Eufemo, Heracles, mejor conocido como Hércules, Polux, Atalanta, Filoctetes Meleagro Cástor. Adicionalmente iban algunos adivinos, que se ocuparían de estudiar y analizar las señales premonitorias que se fueran presentando en el camino y alertar así sobre los peligros.

La isla de Lemnos

Para llevar a cabo su misión, Jasón y los Argonautas debían pasar por la isla de Lemnos, localizada en la costa occidental de Asia menor, que hoy conocemos como Turquía. La leyenda nos refiere que era una isla solo habitada por mujeres que habían matado a sus maridos.

Ellas se habían quedado solas como castigo impuesto por la diosa Afrodita, por haberle faltado al culto que debían rendirle periódicamente. Les envió, entonces la pena de que sus cuerpos expelieran un fuerte y desagradable olor insoportable para sus esposos.

En virtud de ello, los hombres no aguantaron estar sin mujeres y decidieron buscarse concubinas en el cercano continente Tracio, al sur de la actual Bulgaria. Las mujeres de Lemnos, sintiéndose despreciadas y enfadadas con Afrodita, mataron a todos los hombres mientras dormían. Solo se salvó Toante, rey de la isla, porque su hija Hpsípila lo encerró en un cofre sellado y lo lanzó al mar, siendo rescatado posteriormente.

Por un tiempo, las mujeres de Lemnos vivieron solas, sin hombres, y eligieron a Hipsípila como su reina. Pero al llegar los Argonautas se sintieron complacidas y procuraron mantenerlos en la isla por un tiempo suficiente para engendrar con ellos una nueva raza que se llamó “Minias”.

Jasón, por su parte, tuvo gemelos justamente con la reina, pero por presión de Hércules de que debían ya abandonar la isla, decidieron alistarse y zarpar. Él no había participado en nada de lo que aconteció en la isla, lo que pareció raro, pues era hombre de muchas relaciones con mujeres.

Jasón

Cício

De Lemnos pasaron al reino de Cício, cuyo rey era un monarca joven, con el que entablaron rápidamente amistad. Él reinaba sobre todos los habitantes de esta isla perteneciente al Asia Menor, en la cual había dos pueblos:

  • La tribu de los terrígenos, monstruos con seis brazos, que vestían taparrabos de cuero.
  • El pueblo de los Doliones, descendientes de Poseidón, que vivían en las llanuras y en el llamado istmo de Cício.

Este rey fue quien les relató sobre lo que había detrás de la montaña Oso, pero no les hizo mención de que allí vivían los sanguinarios terrígenos. De manera que cuando la mayoría de los Argonautas bajó del barco para buscar en el bosque suministros, los terrígenos aprovecharon y atacaron a los que se quedaron en el barco, entablándose una cruenta lucha.

Los tripulantes tuvieron que resistir mucho y pelear ferozmente para poder vencerlos. Entre ellos estaba Hércules, quien logró matar a muchos de los terrígenos, justo cuando ya estaban por regresar Jasón y los demás.

Jasón

Una vez aniquilados todos los terrígenos que atacaron, Jasón ordenó a los Argonautas zarpar, pero perdieron el rumbo y desembarcaron de noche de nuevo en el mismo lugar. Debido a la oscuridad, los Doliones no los reconocieron y pensaron que eran enemigos, por lo que los atacaron con furia.

Los Argonautas se vieron forzados a responder y pelearon toda la noche, matando a muchos Doliones. Uno de ellos fue el rey de Cício, lo que a su vez ocasionó que su esposa de suicidara por la muerte de este.

Por la mañana descubren el error cometido y ambos bandos unidos en el mismo dolor procedieron a enterrar a los muertos y honrarlos celebrando su funeral.

Transcurrido cierto tiempo después de la pelea contra los terrígenos, hubo que enviar nuevamente a tierra algunos hombres a buscar comida y agua en una pequeña isla. Uno de los que bajó del barco fue Hércules que debía buscar madera para tallar un nuevo remo y poder reemplazar el que se había roto.

En esa acción perdieron a tres compañeros, entre ellos Hilas, quien era el mejor amigo de Hércules, encargado de recolectar el agua para llevar al barco. Sin embargo, una ninfa del manantial se enamoró de él y lo raptó. Hércules y Polifemo fueron en su búsqueda, mas tardaron en regresar.

Jasón

Argonautas partieron sin ellos y cuando se dieron cuenta que ellos no estaban, ya era tarde y decidieron no regresar. Ya se encargaría más tarde Hércules de reclamarles y vengar que los hubieran abandonado.

Fineo y las harpías

Después de atravesar algunos países en la ruta a la Cólquide, llegaron a Salmideso en Tracia, al sur de Bulgaria. Allí estuvieron en la corte del rey Fineo, quien era ciego y adivino. Este había sido castigado pues había transgredido las normas de ser vidente al predecir con mucha claridad el futuro, ya que al dar mucha información en la predicción, se corría el riesgo de que los hombres fueran como los dioses.

El castigo impuesto consistía en que las harpías, unos monstruos voladores con rostro de mujer, garras y alas, enviadas por Zeus, le atormentaran día y noche y no le dejaran comer robándole la comida, por lo cual Fineo ya estaba hambriento y demacrado. Jasón se compadeció de él y mató a las harpías.

Hay otras versiones de este pasaje que dicen que fueron Calais y Zetes, los mellizos Boréadas, quienes persiguieron a las harpías y acabaron con ellas. En agradecimiento, Fineo reveló a Jasón dónde se localizaba la Cólquide y cómo cruzar las Simplégades.

Las Simplégades

Según lo revelado por Fineo, la única vía para llegar hasta la Cólquide era navegar a través de las Simplégades o rocas Ciareas, estas eran unas rocas enfrentadas en unos enormes acantilados, que chocan la una contra la otra aplastando cualquier cosa que pasara entre ellas.

Fineo le aconsejó a Jasón que para superar este obstáculo soltara una paloma cuando ya estuvieran cerca de las rocas. Si esta lograba pasar, debían remar con mucha fuerza y atravesar las rocas. Si la paloma era aplastada, irremediablemente ellos también serían aplastados.

Así, Jasón liberó a la paloma según lo aconsejado. La paloma logró pasar solo perdiendo unas pocas plumas de la cola. Visto esto, remaron con fuerza y rapidez, logrando pasar sin mayores daños mas que unos golpes en el extremo de la popa del navío. Desde ese momento en adelante, las Simpléglades se unieron para siempre y dejaron el paso libre a todos los demás.

La Cólquide

Al llegar a la Cólquide (que está en la actual costa de Georgia del mar Negro), Jasón buscó conversar con su rey Eates para reclamar el vellocino como propio, aún cuando estaba la leyenda que contaba que era de su propiedad porque se lo había entregado Frixo.

No obstante, Eates accedió a dárselo, pero solo si Jasón cumplía con tres tareas que él le asignaría. Al conocer las tareas Jasón sintió cierto miedo y esto lo desanimó, y razón tenía de sentir temor, pues Eates esperaba que muriera en esas pruebas.

Sin embargo, Jasón contó con la ayuda de sus diosas aliadas del Olimpo, Hera y Atenea. Ambas se confabularon e hicieron que Medea, hija de Eates y hechicera, ayudara al héroe.

Se dirigen, entonces, a Afrodita para convencerla de que incitara a su hijo Eros a que le disparara una de sus flechas de amor a Medea y, así, esta se enamorara perdidamente de Jasón. Y así fue.

Medea se enamoró apasionadamente de Jasón y lo ayudó en sus pruebas, aun cuando sabía que estaba traicionando a su padre. La primera prueba consistía en que Jasón arara un campo empleando unos bueyes que escupían llamas de fuego. Eran los bueyes Khalkotauroi, al que él mismo tenía que colocarles el yugo. Medea le dio un ungüento para que estuviera protegido y las llamas no lo alcanzaran.

Luego, en la segunda misión debía sembrar semillas de un dragón en el campo que había arado, teniendo mucho cuidado, pues tan pronto las echara en los surcos,emergerían del suelo unos sanguinarios guerreros que tratarían de matarle. Ya Medea se lo había advertido y para protegerse le dijo que les lanzara una piedra en medio de ellos de manera que se confundieran y no supieran de donde había salido, matándose entre sí.

La tercer y última tarea era derrotar al dragón que no duerme y que protegía el Vellocino de Oro. Jasón roció al dragón una poción, que le había dado Medea, preparada con hierbas. El dragón se durmió y Jasón pudo apoderarse del vellocino.

A pesar de haber superado las pruebas, Eates se negó a entregarle el vellocino e intentó matarlo por su propia cuenta, por lo que tuvo que zarpar con el vellocino y Medea, quien se trajo a su hermano Apsirto.

Eates los persiguió todo lo que pudo, hasta que Medea sin ningún tipo de escrúpulo, mató a su propio hermano despedazándolo y arrojando los trozos por la borda. Esto hizo que Eates se detuviera y se pusiera a recoger los restos del muchacho. Se observa aquí todo lo que era capaz de hacer Medea por amor.

Es pertinente señalar como hemos visto, que hay versiones de la leyenda, tal vez por las traducciones que se hacen y con respecto a la muerte de Apsirto, existe la versión que cuenta que Medea atrajo a Apsirto a una trampa y Jasón lo mató, descuartizando sus dedos y enterrando el cadáver.

El viaje de vuelta

El viaje de regreso fue igual de peligroso y turbulento como el de ida. Al salir de Cólquide, tomaron dirección a la isla de Eea, donde vivía la tía de Medea: Circe, para que los purificara ante los dioses por el crimen de Apsirto. Al proseguir el viaje, los Argonautas fueron interceptados por los Colcos, enviados por Eates, que los persiguieron desde Cólquide a Córcira, que es la actual isla jónica de Corfú, Grecia.

Allí se encontraban al amparo del rey Alcínoo, quien decidió que no entregaría a Medea a los perseguidores solo si ella se mantenía virgen y así se lo hizo saber a su esposa, la reina Arete, en la intimidad de la alcoba la noche antes de la entrega.

Arete puso sobre aviso a los Argonautas, quienes avisaron a Jasón y, esa misma noche, en la cueva de Macris y sobre el propio vellocino, se consumó su matrimonio con Medea.

De esta forma al día siguiente, cuando Alcínoo anunció el dictamen, los Colcos no pudieron cumplir lo ordenado por Eates y para no ser condenados por este, se quedaron en la región. Seguidamente se hicieron los esponsales de Jasón y Medea en el templo de Apolo.

Sirenas

Pasaron luego por la isla de las sirenas, con el riesgo de que los encantaran con sus cánticos. Ya Quirón le había advertido a Jasón, que requerían de la ayuda de las tonadas de Orfeo para contrarrestar los cánticos de las sirenas y que los Argonautas pudieran superar su paso por allí, impidiendo que enloquecieran por ellas.

Las sirenas habitaban en tres pequeñas islas rocosas que se llamaban Sirenum scopuli y solían siempre cantar hermosas canciones que hacían que los marineros perdieran el rumbo, provocando el choque de sus barcos con las islas.

Tan pronto Orfeo las oyó hablar, se apresuró a tocar en su lira música mucho más bella y potente que sus cantos, apagando el sonido de sus hechizantes canciones.

Talos

La siguiente parada fue la isla de Creta, protegida por Talos, el hombre de bronce. A medida que el barco se fue aproximando, Talos comenzó a lanzarle enormes rocas, impidiéndole llegar. El navío se mantuvo en la bahía.

Se sabía que Talos tenía un vaso sanguíneo que le recorría desde el cuello hasta el talón, el cual estaba tapado sólo por un clavo de bronce. Medea, conocedora de este punto débil de Talos, lo hechizó e hizo que tomara un brebaje para calmar su ira. Ella aprovechó y le quitó el clavo, haciendo que se desangrara hasta morir y así el Argo pudo continuar su travesía.

En Yolcos

Pelías quedó asombrado por la hazaña de Jasón, pero aún así no estaba dispuesto a darle el trono. Medea comenzó a planear cómo vencerlo, para lo cual se introdujo en el palacio y engañó a las hijas de Pelias para que vertieran en el agua que utilizaría su padre para bañarse, una poción que le devolvería juventud. Ellas le creyeron y al estar Pelías sumergido en el agua de baño, murió.

Es de acotar que existía un antecedente a esta interacción de Medea y las hijas de Pelias. Resulta que Jasón a su regreso, encontró que su padre era demasiado viejo y enclenque para estar en las celebraciones.

Pidió entonces a Medea que usara sus poderes mágicos y tomara unos cuantos años de él y se los pasara a su padre. Así se hizo, pero sin rebajar años a Jasón, tomó sangre del cuerpo de Esón, le añadió ciertas hierbas y se la colocó nuevamente en sus venas, lo que le devolvió el vigor.

De allí surgió la versión de la leyenda de que las hijas de Pelías habían visto lo que sucedió con Esón y querían lo mismo para su padre. Pero Medea, mediante sus conjuros, afirmó a las hijas de Pelías que su padre podía quedar tan fuerte y saludable como un niño, si lo cortaban mejor en trozos y lo hervían en un caldero con agua y hierbas mágicas.

Así se los demostró usando el cordero más viejo del rebaño, que luego de descuartizarlo y hervirlo, saltó del caldero como un borrego joven y sano. Convencidas, las hijas hicieron lo indicado y cortaron y trocearon a su padre hirviéndolo en un caldero, pero Medea no añadió las debidas hierbas mágicas y Pelías murió.

Acasto, hijo de Pelias, al enterarse del asesinato de su padre, expulsó a Jasón y Medea del reino, por lo que tuvieron que abandonar de inmediato Yolcos y tuvieron que asentarse en Corinto.

Traición de Jasón

En Corinto vivieron felices por unos diez años y tuvieron dos hijos, Mérmero y Feres. Desde un principio, Jasón había sido recibido con todos los honores de un héroe por el rey Creonte, mas no Medea y sus dos hijos, lo cual fue percibido siempre por ella.

Con el tiempo, Jasón vio que podía lograr reforzar sus lazos políticos y obtener el reino de Corinto, así que comenzó a repudiar a Medea y a cortejar a Glauce (a veces referida como Creúsa), una hija del rey de Corinto. Le pidió entonces a esta matrimonio, lo cual fue recibido con beneplácito por Creonte, pues tendría una hija casada con un héroe y se libraría, por fin, de Medea y los niños.

Medea al enterarse, lo enfrentó recriminándole sobre la unión que se habían prometido, a lo que él replicó que no era a ella a quien él debía agradecer, sino a Afrodita que hizo que ella se enamorara de él.

La venganza de Medea

Furiosa con Jasón por romper su voto de estar siempre juntos, Medea buscó vengarse. Sabiéndose segura de lo que era capaz de hacer, pues ya lo había hecho en ocasiones anteriores, logró convencer a Creonte que aceptara a sus hijos, aunque la desterrara a ella.

También sedujo con regalos a Glauce para que se apiadara de sus niños, enviándole un hermoso peplo o túnica y una corona bellísima, como presente de bodas, los cuales recibió con gran sorpresa y agrado. Lo cierto es que Medea no deseaba conseguir su piedad, ni para ella ni para sus hijos.

Al probarse el peplo y la corona, Glauce comenzó a sentir un terrible dolor que le quemaba todo el cuerpo, pues los regalos estaban malditos. Su padre al tratar de socorrerla, tocó el veneno, muriendo ambos en una tremenda agonía.

Sin embargo, no contenta con lo que había hecho, Medea prosiguió con su venganza matando a sus propios hijos, a pesar del dolor que esto le produjo, por temor a que fueran asesinados o esclavizados por lo que había hecho su madre. Pero también lo hizo porque así le causaría el mismo tormento a Jasón.

Cuando este se enteró, Medea ya se había ido. Lo dejó llorando a sus hijos, huyendo a Atenas en un carro de dragones, enviado por su abuelo Helios, el dios solar. Antes de partir maldijo a Jasón diciéndole: morirá por su amado barco.

Luego de esta tragedia, Jasón decidió regresar a Yolcos y armó junto con Peleo y los Dióscuros una expedición de castigo contra el rey Acasto y su esposa. Tan pronto llegaron saquearon toda la zona, derrocando a Acasto y ocupando el trono su hijo Tésalo.

Ahora bien, sobre la muerte de Jasón, igualmente se han ofrecido distintas versiones, siendo una de ellas la que decía que se habría suicidado por la tragedia que ocasionó Medea. Sin embargo, se dice que la más certera es que murió por el conjuro hecho por Medea.

Al respecto, parece ser que esta es la verdadera razón de que murió mientras dormía, solo e infeliz, a la sombra de Argo, del cual se desprendió un tablón que le mató al instante. Se dice que esto fue por faltar al voto de amor que había hecho con Medea, lo cual le hizo perder el favor de Hera.

Adaptaciones al cine

Esta interesante trama sobre la leyenda de Jasón y los Argonautas ha motivado a través de los años a muchos cineastas, dramaturgos y productores de cine a plasmar en películas y obras de teatro la historia, pero sobre todo películas de cine y de televisión que han sido muy exitosas.

Todas ellas han tenido gran aceptación por parte del público espectador, así como también han sido merecedoras de muchos reconocimientos. A continuación una lista de las producciones de diversos países e idiomas más conocidas, ordenadas cronológicamente:

  • 1958: Hércules (Le fatiche di Ercole).
  • 1960: Los gigantes de Tesalia (I giganti della Tessaglia).
  • 1963: Jasón y los argonautas (Jason and the Argonauts).
  • 1969: Medea.
  • 1971: Los argonautas (Аргонавты).
  • 1988: Medea.
  • 2000: Jason and the Argonauts.

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