Guerrero Águila, conoce todo sobre la infantería del imperio azteca

El imperio azteca fue uno de los más influyentes en el continente americano antes de la llegada de Cristóbal Colón en el año 1492. Este imperio poseía un poderoso ejército denominado como Guerrero Águila y en este artículo comentaremos los aspectos más importantes de ellos.

guerrero águila

 

Los Guerreros Águilas

Los Caballeros Águila o conocidos popularmente como Los Guerreros Águilas eran una especie de tropa de élite que formaba del ejército en el Imperio Azteca. Los guerreros que integraban a esta tropa de élite pertenecían principalmente a la nobleza o también personas del pueblo que se hubieran destacado por sus destrezas en el campo de batalla. En lengua azteca, a los Guerreros Águila se les conocía como “cuāuhtli”.

Es importante mencionar que los Guerreros Águila no eran la única unidad de élite que servía al ejército del imperio azteca, también existían los Guerreros Jaguar que en lengua azteca se les conocía como “ocēlōtl”. A la unión del Guerrero Águila con el Guerrero Jaguar se le conocía en lengua azteca como “cuauhtlocelotl” cuyo significado en español es “guerreros águila-jaguar”. Los guerreros águila y jaguar constituían la mayor cantidad de guerreros del ejército azteca.

Los Mejores Guerreros del Sol

Según la mitología azteca, el águila estaba relacionada con el símbolo del sol, es por ello que a su vez a los Guerreros Águila se les conocía también como ‘Guerreros del Sol’. Los soldados pertenecientes a esta tropa se vestían como águilas, sus trajes los adornaban con plumas y realizaban cascos que tuvieran la forma de una cabeza de águila.

Estos cascos en forma de cabeza de Águila eran especiales debido a que la abertura por donde los guerreros debían ver, tenía la forma del pico abierto de un águila. Dichos cascos los podemos observar en ilustraciones de Guerreros Águila encontrados en diversos hallazgos arqueológicos y obras de arte maya, como la que se muestra a continuación.

Entre estas obras de arte hechas por los mayas, se destacan estatuas realizadas por los aztecas para honrar a estos guerreros y vasijas o murales en donde fueron pintados para representar su historia. Los mayas no serían los únicos en representar a los guerreros águila en sus obras, se han encontrado escritos pertenecientes a los españoles en donde estos guerreros también han sido dibujados.

Durante el imperio azteca, todo varón adulto tenía que someterse al adiestramiento militar básico, las destrezas de cada estudiante se ponían a prueba de forma continua con batallas simuladas entre ellos e incluso yendo de caza. Aquel hombre que demostrara habilidades excepcionales, era seleccionado para recibir un entrenamiento mucho más especializado con el fin de convertirse en un Guerrero Águila.

Debemos destacar que gran parte de los soldados escogidos para ser Guerrero Águila eran descendientes de la nobleza azteca, pero en realidad la mayoría de estos guerreros eran hombres que demostraban habilidades excepcionales en el campo de batalla.

La captura de prisioneros

Si bien es cierto que el Guerrero Águila tenía que destacar por ser de los hombres más hábiles, también tenía un entrenamiento muy especial para poder aprovechar sus habilidades. Ahora bien, este entrenamiento por sí solo no era suficiente para que un soldado azteca se convirtiera en un Guerrero Águila. Para que finalmente se titularan como Guerrero Águila, los aspirantes debían expresar sus habilidades en una situación real en el campo de batalla.

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Para que se propiciara un combate real en que el Guerrero Águila demostrara sus habilidades, se les ordenaba a estos aspirantes que capturasen guerreros enemigos a fin de hacerlos sus prisioneros, para que luego fuesen usados en los conocidos sacrificios humanos del Imperio Azteca.

En base a un antiguo relato, un aspirante a Guerrero Águila debía capturar al menos cuatro guerreros enemigos para convertirse en un Guerrero Águila, en otro relato se cuenta que son doce los guerreros que debía atrapar para cumplir el objetivo y se añade la condición de que debían ser capturados en batallas consecutivas. Existe incluso una tercera versión en donde se relata que serían veinte los prisioneros que debía capturar un Guerrero Águila para que formara parte de estas tropas de élite.

Era muy necesario que el Guerrero Águila pudiera capturar a dichos prisioneros vivos, para ello los aspirantes se equipaban principalmente con armas que estaban diseñadas para dejar inconsciente a su rival y no para matarlo.

Las armas usadas por los Guerreros Águila eran arcos con flechas, lanzas, puñales, hondas, atlatles que eran una especie de propulsores para las lanzas y macuahuitles que eran una especie de mazo con trozos de obsidiana, una piedra volcánica filosa incrustada en este trozo de madera.

Armas no era lo único que portaban estos guerreros, también era necesario preservar la vida de estos valiosos aspirantes, por lo cual tenían como protección una armadura acolchada con algodón, poseían un escudo redondo que destacaba por su colorido y por estar adornado con plumas y trozos de cuero, pero no podemos dejar de lado su casco en forma de cabeza de águila que más allá de ser ornamental, era para su protección.

Influencia social del Guerrero Águila

Cada vez que un Guerrero Águila se paseaba por las calles principales de la ciudad, gozaba de una alta estima por parte de la sociedad azteca. Al tener una alta estima, se les concedían también privilegios como por ejemplo, portar ricas joyas y finas ropas hechas de algodón cuando no estaban en servicio como guerreros, también se les concedía el derecho de llevar sandalias ya que los civiles e incluso los soldados de menor rango no podían usar ningún tipo de calzado.

Por otro lado, a estos guerreros también se les concedía el derecho de tener una pareja, los altos gobernantes les otorgaban tierras a sus mejores Guerreros Águilas. Ahora bien, estas tierras concedidas tenían condiciones muy especiales ya que eran libres de impuestos y además, si daban frutos todos estos eran del guerrero y no del emperador de este momento.

Otra condición sumamente especial era que esa tierra otorgada al guerrero águila era vitalicia, es decir que este le podía traspasar la tierra a sus herederos. Otro beneficio del Guerrero Águila era que podía participar de la política, aunque ellos no hacían mucho uso de esta concesión ya que eran guerreros prácticamente a tiempo completo.

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Para finalizar, si bien es cierto que el Guerrero Águila pertenecía a una tropa guerrera de alto rango dentro del ejército azteca, ellos no pertenecían a la cúspide de la jerarquía militar. Por encima de ellos, había dos tropas guerreras que tenían mucho más prestigio que el propio Guerrero Águila.

Ciertamente, para poder aspirar a unirse a estas tropas guerreras de élite, era necesario demostrar más valentía y destrezas en combate que en el caso del Guerrero Águila. Estas sociedades guerreras que se encontraban por encima del Guerrero Águila en la pirámide jerárquica militar son los “Otomin” cuyo significado era “Lagartos negros” y los “Cuachicqueh” cuya traducción es “los rapados”.

Educación

Un Guerrero Águila requería de una formación especial, ahora bien, como parte de su educación cualquier hombre joven que perteneciera a la sociedad azteca debía aprender sobre el arte de la guerra y el uso de armamentos. Esta instrucción militar se impartía en la escuela conocida como “telpochcalli” cuya traducción se acerca a “Casa de los jóvenes”.

Si bien es cierto que todos aprendían a ser guerreros y a luchar, solo los que demostraban habilidad mental y destrezas físicas podrían avanzar a la escuela para nobles conocida como “Calmecac” cuya traducción era “Escuela de los nobles”, en este lugar las jóvenes promesas se disponían a aprender sobre la administración imperial y el gobierno para poder llegar al rango de Guerrero Águila.

Es importante destacar que hasta la edad de catorce años, la educación de los jóvenes aztecas estaba bajo la responsabilidad de los padres, pero esta se encontraba supervisada por autoridades especializadas de cada “Calpulli” lo que hoy en día se conocería como “ayuntamiento”.

De esta forma, luego de los catorce años, estos jóvenes debían de asistir al “telpochcalli” más cercano para que se les aplicasen pruebas de aprendizaje con el fin de ver su progreso con la educación en casa.

Ascenso a Guerrero Águila

Para que un joven guerrero azteca pudiese ser aceptado como un adulto ante la sociedad, debía capturar a un guerrero de otro clan rival y hacerlo su prisionero de guerra. Para poder optar a la educación como Guerrero Águila solo hacía falta que el joven guerrero capturase a un solo prisionero, pero si un joven quería ser aspirante a Guerrero Jaguar debía atrapar a 6 guerreros rivales.

Vestimenta

Los atuendos que portaba el Guerrero Águila se modificaban según el rango que ocupara y el contexto en el cual las usara, ya fuese de uso ceremonial o bien de uso militar. El significado de su vestimenta era siempre representar el coraje y la fuerza física, la cual debía poseer cada uno de estos guerreros para afrontar los desafíos en el campo de batalla.

Pero no solo los atuendos tenían un significado, sus escudos también variaban según el rango que tuviera el Guerrero Águila, por lo general estos escudos destacaban por ser de muchos colores y adornados con plumas. En sus piernas, los guerreros portaban una banda de piel de animal que les servía para guardar armas pequeñas como cuchillos o dagas arrojadizas.

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Quizá el aspecto más llamativo del Guerrero Águila sería su casco, este era hecho de madera de caoba y debía llevar la forma de una cabeza de águila, ahora bien, este casco de águila se encontraba ornamentado con plumas, las cuales variaban acorde al rango que tuviese el guerrero.

Armamentos y tácticas

Los Guerreros Águila hacían uso de diferentes armas para poder atacar a sus rivales, entre ellas podríamos destacar al “atlatl” el cual era una especie de lanza dardos, arco, flecha y “macuahuitl” el cual era una especie de macana hecha de madera la cual tenía incrustada navajas de obsidiana las cuales se quebraban con suma facilidad.

Es importante destacar que la obsidiana es una piedra muy filosa, por lo cual hacía mucho daño a los rivales, es por ello que también empleaban dagas de este material. Para protegerse, poseían unos escudos, su casco de águila y una especie de armadura ligera hecha de cuero, la cual sólo cubría su pecho. Esta armadura era usada más que todo dependiendo del clima ya que generaba mucho calor a quien la portara.

Dentro de las tácticas que destacaban en estos guerreros, podemos resaltar que el Guerrero Águila acostumbraba a realizar incursiones rápidas y llenas de estrategia. Abordaban de forma muy agresiva los campamentos enemigos, haciendo pequeños grupos de tres a cinco guerreros, los cuales avanzaban de manera que llegase un punto que estos pequeños grupos se fueran convirtiendo en grupos de mayor cantidad de guerreros.

Luego de que ocurriera la incursión, dependiendo de los resultados obtenidos, se les otorgaban recompensas a los Guerreros Águila, entre ellos el más destacado era un titulo de la nobleza.

Todos los Guerreros Águila de la ciudad acostumbraban a vivir cerca del Templo Mayor, en este lugar residía su cuartel, el cual tenía habitaciones especiales para descansar y prepararse para su próxima incursión. A su vez, era este el lugar en donde recibían su entrenamiento y además se mantenían en forma para cada batalla. Por su parte, los guerreros capturados en cada incursión se convertían en un sacrificio para los dioses.

¿Quiénes podían aspirar a ser un Guerrero Águila?

El Imperio azteca se destacaba por ser muy organizado políticamente hablando, este giraba alrededor de un gobierno central. Ahora bien, los grupos de sacerdotes y guerreros de élite se constituían principalmente por personas que gozaban de un buen estatus social y eran estos los que seguían en la cadena de mando en el gobierno azteca.

Los guerreros del ejército azteca pertenecían a un sistema de estricta meritocracia, esto quiere decir que su jerarquía y reputación dependía en gran manera de sus logros en batalla. En este sentido, existían dos órdenes jerárquicos, los cuales eran muy codiciados por cualquier hombre que estuviera en el ejército azteca.

Estos órdenes militares superiores eran los Guerreros Águila y los Guerreros Jaguar. Cada uno de estos órdenes militares poseía uniformes y armaduras peculiares que los hacían ver como los animales que representaban. Ahora bien, dichos órdenes permitían que tanto nobles como plebeyos pudiesen optar a este cargo.

Sin embargo eran los nobles quienes tenían mayor oportunidad que los plebeyos, pues por su cualidad de nobles cuyo título fue heredado, tenían una mayor oportunidad de destacar en la milicia, ya que desde temprana edad su orientación iba hacia esta rama.

Para iniciarse como Guerrero Águila el candidato tenía que capturar al menos un enemigo vivo, que al llegar a la aldea debía ser sacrificado. La orientación militar que recibe el admitido a Guerrero Águila es orientada a las habilidades de exploración, espionaje e incursiones rápidas.

Como mencionamos, para aspirar a ser un Guerrero Águila solo se debía capturar a un prisionero, sin embargo, luego de todo el entrenamiento propio de estos guerreros, debían demostrar sus habilidades para finalmente ser titulados como Guerrero Águila, para ello el aspirante debía capturar doce enemigos en dos campañas seguidas, es decir, debía atrapar a seis enemigos en una y otros seis en la campaña siguiente.

El Guerrero Águila vestía en base al rango que tenía, es importante mencionar que contaban con un vestuario para el combate y otro para los protocolos formales, pero ambos vestuarios representaban sus habilidades en la batalla y su valentía para enfrentar las adversidades.

Por su parte, los Guerreros Jaguares sólo tenían un tipo de vestuario y era hecho con la piel del jaguar. Asimismo eran asociados con la noche, representando de esta manera una dualidad con los Guerreros Águila, ya que estos representaban el día.

Una vez que un joven azteca tuviera el privilegio de ser nombrado como Guerrero Águila o bien, que hiciera los méritos para ser un Guerrero Jaguar, ambos gozaban de beneficios únicos. Dentro de estos privilegios de los que gozaban estos guerreros, podríamos destacar los siguientes:

  • Liberados de la responsabilidad de pagar tributo.
  • Derecho a comer carne humana.
  • Beber en cualquier acto social “octli” o conocido como “Pulque”, una bebida fermentada tradicional de México.
  • Cenar en el Palacio del emperador.

A los pocos guerreros que llegaban a este estatus y sobrevivían en cada batalla, se les otorgaban títulos de la nobleza y con ellos tierras, las cuales podrían heredar sus hijos sin tener que dárselas al emperador de ese momento. Cada tropa de guerreros, tanto Jaguar como Águila, tenía su propia habitación dentro del Palacio real en la ciudad de Tenochtitlán, la cual vendría siendo la ciudad central de la cultura azteca. En este palacio se llevaban a cabo consejos de guerra entre el emperador y sus oficiales.

Dioses de los Guerreros Águilas

Como sabemos, la cultura azteca destacaba por ser Politeísta, es decir, creían en diversos dioses los cuales regían la vida según esa cultura. En el caso de los guerreros aztecas, no se alejan mucho de esta realidad. A continuación presentaremos a los Dioses que protegían a los guerreros águila.

Huitzilopochtli

Este es el Dios protector de los Guerreros y también la deidad vinculada a la guerra y al fuego. Incluso, muchos expertos lo consideran como una divinidad principal debido a que fungía como un dios guía de todos los aztecas. El hecho que vincula a esta deidad con la guerra es que Huitzilopochtli fue capaz de matar a 400 hermanos solo al salir del vientre de “Coatlicue”, quien vendría siendo la Madre Tierra.

La historia cuenta que Coatlicue quedó embarazada luego de un roce de plumas, los otros hijos de ella no comprendieron la situación y consideraron este hecho como una deshonra, es por ello que sus hijos querían matarla tanto a ella como al hijo que venía en camino quien sería Huitzilopochtli y fu así como tuvo lugar la matanza que comentamos antes.

Para rendir culto a Huitzilopochtli en la ciudad de Tenochtitlan se sacrificaban guerreros enemigos, los cuales habían sido capturados por los guerreros águila. También se le ofrecían amarantos mezclados con miel; por este motivo cuando los españoles conquistaron a los aztecas, prohibieron los amarantos, por miedo a que las leyendas de los aztecas fuesen verdad.

Tezcatlipoca

Esta era otra deidad venerada por los guerreros, pero también los esclavos, gobernantes y hechiceros le rendían culto. Tezcatlipoca era el dios de la noche y la muerte, así como también era el generador de conflictos y cambios que tenían como fin proveerle riquezas a los hombres.

El Dios Tezcatlipoca exigía que se le hicieran ofrendas humanas con el fin de compensar el daño que el Dios de la Tierra conocido como “Tlaltecuhtli” le había hecho al comerle un pie. La persona que fuese elegida para este sacrificio debe ser un joven sin defecto físico alguno, el cual sería adorado muy similar como un dios durante todo un año, hasta que llegara el momento de matarlo y cumplir con el sacrificio humano.

Tonatiuh

Este era el dios Sol guerrero de la cultura aztecas, elementalmente, esta sería la deidad exclusiva del Guerrero Águila. Según la tradición azteca, era Tonatiuh quien recibía a los guerreros águila que fallecían luego de una batalla, en este mismo lugar, se encontraban aquellos que fueron sacrificados en su honor y las mujeres que murieron luego de su primer parto.

El dios Tonatiuh exigía como tributo dos corazones humanos para poder mantenerse con vida, además amenazaba a todos con destruir el cielo si los elegidos se negaban a tal sacrificio.

La muerte del Guerrero Águila

Cuando un Guerrero Águila moría en combate, esto representaba un proceso sagrado sumamente importante. Durante ochenta días, correspondientes al tiempo que un guerrero tardaba en llegar al paraíso, las personas que guardaban el luto no se bañaban ni se aseaban. Por su parte, las viudas de los guerreros dejaban su cabello suelto y bailaban al ritmo de los tambores, mientras sus hijos cargaban una caja con las joyas de su padre.

El cuerpo del Guerrero Águila era llevado al santuario del lugar donde vivía, era incinerado y sus cenizas eran colocadas en una sala especial junto con joyas y objetos de oro.

El Cuauhtinchán, la casa del Guerrero Águila

Al “Cuauhtinchán” se le conocía como el cuartel en donde los guerreros águila y los guerreros jaguar hacían su vida mientras se preparaban para la batalla. Este lugar se ubicaba dentro de la ciudad Tenochtitlán, se cree que en este lugar los soldados lograban tal nivel de meditación que podían pasar hasta dos semanas arrodillados sin cambiar de posición y sin comer o beber agua.

Este era un lugar bastante exclusivo, pues para que un Guerrero Águila pudiese entrar, debía haber hecho una gran hazaña. Luego de que se comprobara su hazaña, el guerrero era ornamentado con plumas verdes, azules y rojas en su cabello junto con dos amarantos.

A partir de ese momento, este guerrero obtenía todos los privilegios que hemos mencionado a lo largo de este artículo e incluso se le permitía tener a todas las mujeres que pudiera mantener.

El Guerrero Águila fue una parte fundamental de toda la cultura azteca, más allá de ser uno de los protectores del pueblo y de las tradiciones, estaría encargado muchas veces de un pueblo que sería cruelmente maltratado por los españoles durante la conquista, lo que no se puede dejar de destacar es que estos guerreros dieron la vida por su cultura y sus dioses en cada batalla. También te pueden interesar los siguientes artículos:

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