Descubre todo sobre Balder, el dios vikingo de la luz

Conoce en este artículo la trágica leyenda de Balder, dios de la luz y la paz y venerado por su gran bondad. Aprende acerca de su vida, cualidades y sobre su muerte.

Balder en la mitología nórdica

Fue un ser muy especial por la gran cantidad de virtudes que le caracterizaban, lo cual le permitió influir positivamente en muchas personas y en infinidad de circunstancias. Esto le valió la alta estima de muchos de los dioses y de los mortales.

Fue el segundo y el menor de los hijos de Odín, dios de la sabiduría y de su esposa Frigga, diosa de los dioses; cuentan los entendidos en esta materia que fue el predilecto de todos sus hijos, por estar pleno de bondades que prodigaba a todos. También era medio hermano de Thor, dios del trueno.

Dentro de la mitología nórdica fue el dios de la luz, de la belleza, la pureza y la inocencia. Se casó con la diosa Nanna, llamada la diosa madre, de la dinastía de los ᴁsir, a la que pertenecían los dioses procedentes de Asgard. Balder engendró con Nanna a Forseth, quien sería luego el dios de la justicia.

Además de Balder, se le ha llamado por otros nombres; a saber: Bald, Baldr, Balderus, Baldur. En la Mitología celta encontramos también dioses con denominaciones variadas.

Atributos físicos

En cuanto a sus características físicas, se dice que la piel de su rostro resplandecía con una luminosidad que hacía brillar todo el entorno en el que se encontraba, de allí que se le llamara el dios de la luz. Tenía un cuerpo esbelto, fuerte y una abundante y brillante cabellera.

Dentro del ámbito mitológico, se le describe como uno de los seres con mayor belleza física entre los dioses. Esto le trajo consecuencias positivas, por el lado de los dioses que lo admiraban, y negativas por los seres de mala vibración en quienes su hermosura despertaba envidia.

Se caracterizaba por expresarse de manera clara y precisa y de tener gracia en su proceder, ello le generó grandes simpatías entre los dioses y los mortales.

Personalidad

Refiriéndonos a su carácter, era de buen talante, carismático, amable, siempre presto a ayudar a los necesitados, procurando conseguir el entendimiento entre los humanos y exaltar las buenas costumbres. En la Mitología griega podemos encontrar dioses que poseían estas mismas cualidades.

Era el dios benevolente que siempre atendía y bendecía a los humanos que requerían de él con mucha frecuencia, siendo misericordioso con ellos. Era, asimismo, el más sabio de los dioses, lo que permitió resolver muchas situaciones de conflicto.

Aun cuando era el más dulce y comprensivo de los dioses, fue siempre firme en sus convicciones y decisiones, por lo cual, una vez que pronunciaba algún juicio, ya no lo cambiaba más. Era tal la contundencia y propiedad de sus palabras, que nadie podía contravenir su juicio.

Balder

Estas cualidades definitivamente lo distinguían entre los dioses vikingos, que como sabemos, eran por lo general seres groseros y toscos, de malas maneras al conducirse en el trato con los demás, mal encarados, belicosos, siempre dados a la disputa.

Ahora bien, a Balder le fueron concedidos algunos privilegios que le produjeron dicha, pero también le generaron el odio y desprecio de algunos.

Por ejemplo, fue privilegiado con el mejor medio de transporte entre los dioses que era un barco mágico llamado Hringhorni, el más grande que jamás haya existido y cuya historia de cómo fue construido quedó plasmada en los cuentos de Gylfaginning del libro de leyendas de la Edda prosaica.

Esta deferencia hacia Balder, por supuesto provocó envidia y deseos de codicia de parte de casi todos sus hermanos, que se sintieron desplazados al no poder tener prebenda tan especial.

Balder

Por otra parte, también le fue otorgado el privilegio de vivir en el Breidablikm, que era un salón especial donde todo era pulcro e impecable, sin suciedad, constituyéndose en altar de lo inmaculado, lo puro y lo limpio. Era como vivir en el cielo.

Mito de la muerte de Balder

Cada vez que se hace referencia a Balder en el ámbito mitológico, todas las alusiones versan sobre el momento de su muerte y su relación con el Ragnarök o juicio final. Pero, ¿qué era el Ragnarök?.

La mitología nórdica nos refiere al Ragnarök como el juicio final al que serán sometidos todos los dioses y mortales en esta bat​alla del fin del mundo. El Ragnarök, también referido como “apocalipsis nórdico”, será iniciado entre los mismos dioses de cada una de las dinastías.

Por un lado estarán los Æsir, que serán comandados por Odín y por el otro veremos a los gigantes de fuego, cuyo líder será Surt, a quienes se unirán los Jotun, gigantes con fuerza sobrehumana, procedentes del Jötunheim, uno de los nueve mundos en la cosmología nórdica. Estos últimos serían liderados por Loki, dios de la trampa.

Balder
Loki

Las leyendas apuntan que no solo morirán los dioses, gigantes y monstruos en esta gran lucha, sino que casi todo en el universo desaparecerá. Tanto en las sagas de la Edda poética, como en la prosaica ya se narra cómo serán los acontecimientos de esta conflagración, señalando quiénes se enfrentarán, así como el destino de cada uno de los contrincantes.

La leyenda de Balder, de alguna manera se inscribe dentro de ese contexto del Ragnarök, por las premoniciones que se revelaron de su existencia. En tal sentido, se presentan a continuación los acontecimientos asociados al mito de su muerte:

  • Sus visiones.
  • Su muerte.
  • Funeral.
  • Resurrección fallida..

Veamos cada uno de ellos para conocer sobre las vicisitudes que tuvo que padecer Balder.

Sus visiones

Las visiones de Balder se iniciaron cuando empezó a tener frecuentemente pesadillas lúgubres y sombrías, que no solo le perturbaban el sueño, sino también su vida rutinaria.

Su madre Frigga, diosa del amor, la fertilidad, el matrimonio y la maternidad, quien conocía cómo interpretar los sueños y consideraba que podrían ser sueños proféticos, encontró que su significado podría estar relacionado con la muerte de su hijo, lo cual la comenzó a inquietar.

Su padre Odín, dios de los dioses, también se preocupó de que su hijo preferido y el más compasivo de los dioses, pudiera morir. Además consideraba que si esto ocurría, podría interpretarse como el fin de la superioridad de los dioses en el mundo y cumplimiento de lo señalado en el Ragnarök.

Balder
Odín

En tal sentido y dispuesto a lograr una solución definitiva que fuera, además, provechosa para los dioses, acudió a Hela, la diosa del inframundo y de los muertos, para que le vaticinara lo que ocurriría a Balder y cambiara para bien todo lo que fuera negativo.

Hela se molestó sobremanera al ver perturbado su descanso, sin embargo reveló a Odín el secreto de los sueños de Balder, pero de manera muy vaga y sin entrar en mayores detalles, dándole posibles soluciones para no entrar en polémicas con Odín, ya que solo quería que él no la importunase más y le permitiera seguir en su descanso.

Por su parte Balder, sin poder hacer nada para remediarlo, tenía pesadillas cada vez más seguido, que no lo dejaban dormir con tranquilidad, lo cual ya estaba afectando su vida familiar, relacional y emocional.

Como pasaba las noches en vela y durante el día deambulaba por Asgard, sin tener rumbo alguno, absorto en sus pensamientos, por momentos caía en depresión, lo cual comenzó a preocupar a los Æsir, pues ese no era el dios al que ellos tanto apreciaban y admiraban.

Balder

De esta manera los dioses se aprestaron a buscar una solución para Balder y acordaron elaborar una lista, detallando todas las cosas que podrían matar a Balder. En ella se incluían tanto todos los objetos e implementos, como enfermedades e incluso dioses, que pudieran ocasionar algún mal al dios de la paz.

Presurosa y esperanzada, la diosa Frigga tomó la lista y la hizo llegar a todos los rincones de los nueve mundos. Hizo que cada uno de los elementos allí listados hicieran un juramento de que no le harían daño a Balder. Por fortuna, todos entendieron la situación y se comprometieron con Frigga de que no infringirían ningún mal al dios de la luz.

Solo el pequeño arbusto del muérdago recién nacido que existía en el reino, no hizo el juramento, pues según Frigga, como era tan insignificante consideró que no podría hacer daño a su hijo y obvió su compromiso.

Balder

Este juramento pactado con todos los elementos conocidos y con los dioses, hizo que Balder se fuera recuperando, pues se fue sintiendo inmune e inmortal, lo cual le permitió dormir un poco mejor.

Sin embargo, había un dios que siempre lo había odiado y codiciaba todo lo que Balder tenía, lo que representaba y todos los dones que había recibido.

Se trataba de Loki, el dios de los engaños, quien lo envidiaba mucho y por otra parte estaba resentido con todos los dioses, porque en cierto momento sus hijos Fenrir, Jörmundgander y Hela habían sido relegados y considerados seres malignos, razón por la cual, en cierto momento, habían sido raptados por los Æsir, para evitar que le causaran maldades a ellos y tampoco a los mortales.

De allí sobreviene, en parte, su resentimiento y envidia, pero además tenía una sed de venganza que le era innata en una personalidad dañina. Se propuso, entonces, urdir un plan para asesinar a Balder. Para ello, tuvo que recorrer todo el mundo en busca de la mejor forma de matarlo.

Balder
Hela

Viajó por los nueve mundos del cosmo, con el afán de hallar algo o alguien que no hubiera hecho el juramento de no matar a Balder para sobornarlo, pero todo fue en vano.

Su muerte

En vista de la mejoría de Balder, gracias a que todas las cosas y dioses del mundo juraron no dañarlo, este se sintió invulnerable y propuso un juego entre todos para corroborar que era invencible.

El juego consistía en que le lanzaran todos los objetos dañinos que tuvieran a la mano, los cuales por supuesto, no le ocasionarían ningún mal, pues estaba inmunizado. El juego pronto se convirtió en una especie de celebración de dioses.

En una de esas fiestas, aún buscando como fraguar el fin de Balder, se le ocurrió a Loki disfrazarse de anciana y se acercó a Frigga para hacerle unas cuantas preguntas. Empezó, entonces, a atosigarla tratando de sacarle alguna información en cuanto a alguien o cosa que no hubiera hecho el juramento.

Finalmente, cansada de las astutas preguntas de la anciana y en un momento de debilidad, Frigga acabó revelando que la única cosa que no juró dañar a Balder era la pequeña planta verde que se encontraba junto a la muralla de Oriente del Valhalla, el paraíso donde vivían los dioses. Se trataba pues del muérdago.

Balder

Raudo y veloz como pudo, Loki se dirigió al bosque donde crecía el arbusto en cuestión, el cual ya no era tan pequeño, por lo que pudo arrancar una rama grande e hizo con ella una flecha.

Regresó al Panteón de los Æsir y allí convenció a Hödðr, hermano de Balder, para que participara en el juego. Este en un principio no aceptó, pues él era ciego y nunca acertaría. Loki le prometió que le ayudaría con el tiro. Aceptó la apuesta, con lo cual Loki le entregó la flecha, le ayudó a apuntar y a disparar.

La flecha de muérdago salió velozmente hacia su destino, dando de lleno en el pecho de Balder y atravesándolo completamente. De inmediato, cayó muerto al suelo. Todos los dioses miraban horrorizados lo que acababa de pasar, sin saber qué hacer, quedando mudos ante el hecho.

Con ello se cumplía la profecía de que al morir el dios de la luz, sería el juicio final para los dioses. De pronto todo se oscureció, la naturaleza se volvió gris y todo el planeta comenzó a ser envuelto en una bruma de invierno.

En vista de que se encontraban en lugar sagrado, ninguno de los dioses podía tomar venganza en ese instante. Sin embargo, no calmaron su ira y se propusieron hallar al que había cometido tan grande tragedia, pues ello significaba la caída de los dioses y su posible desaparición.

Funeral

Para los dioses esta muerte era como el anuncio del Ragnarök, por lo que se vieron privados de la luz y la verdad. Sin embargo, contaban que con el tiempo vendría la venganza que se consumaría a través de Vali, el hijo que engendrarían Odín y la giganta Rindr, quien crecería rápidamente y sería el que perpetraría el asesinato de Hödðr para vengar la muerte de Balder.

Mientras, Odín comenzó los preparativos funerarios para su hijo. Como era costumbre entre ellos, el cuerpo de Balder fue colocado en su barco sobre una pira para su incineración. Así, uno a uno pasaban los dioses frente al cuerpo para despedirse. En el funeral se encontraban además de Odín y Frigga, las Valquirias, deidades femeninas guerreras que servían directamente a Odín.

También estaba Freyr, dios de la lluvia, el sol y la fertilidad, quien llegó con su carruaje tirado por el jabalí Gullinbursti, Heimdall sobre su caballo Gulltopp, Freya conducida por sus gatos. Asimismo, quemaron el caballo de Balder, que fue llevado a la pira en el barco y sobre el cual montaron su cuerpo para subirlo a bordo.

Cuando su esposa Nanna quiso despedirse, en ese momento se le rompió literalmente el corazón por el dolor y murió allí mismo al lado de su esposo, por la pena, de modo que la pusieron también en la pira, dejando solo a su hijo Forseth.

Para efectuar debidamente los honores y el ceremonial fúnebre, se trajo a tierra el barco, pero una vez finalizado el ritual, no lo podían llevar nuevamente al mar, pues se hizo tan pesado que no se movía.

Tan pesado estaba que tuvieron que recurrir a la gigante Hyrokkin, que oportunamente llegó montada sobre su gran lobo procedente de Jötunheim. Empujó con tanta fuerza el barco que las chispas que produjo encendieron las olas y con ellas la embarcación. Como un homenaje a su hijo, Odín puso en la pira su anillo de oro, Draupnir, del cual cada nueve noches goteaban ocho anillos de gran peso.

Resurrección fallida

Friggia, en su dolor y a sabiendas de que Balder estaba condenado, intentó alterar su destino, pues no se consolaba de tan dolorosa pérdida. Trató así de hacer resucitar a su hijo, por lo cual ofreció gracias y poderes a quien se postulara para ir hasta el inframundo a procurar la forma de hacerlo regresar a la vida.

Odín, por su parte, buscó formar una comisión para rescatarlo, pero conociendo lo dificultoso del camino Helheim, ninguno de los dioses se ofreció. Es por ello que Odín y Friggia propusieron recompensar al mensajero con consideraciones especiales por sobre todos los dioses.

Finalmente Hermod, hijo de Odín, se ofreció e hizo el viaje hacia la morada de la diosa del inframundo, utilizando el caballo de Odín, Sleipnir, por ser el más veloz. La travesía se estimaba que sería de una semana.

Llegó al río Giöl, que era el límite entre el mundo de los vivos y los muertos, y cruzó el puente para llegar al inframundo. Al llegar, pudo ver a Balder y Nanna sentados en un sitio de honor y les dijo que venía a rescatarlos. Ellos le dijeron que eso ya no era posible, pues su lugar estaba allí.

Hermod se dirigió, entonces a Hela, la diosa de los muertos, para proponerle que permitiera que Balder y Nanna resucitaran, pues él era el rey más amado de todos. Hela le replicó que no fue así, ya que lo mataron.

No obstante, acordó con Hermod la resurrección de Balder con una condición, la cual era que lo liberaría del infierno si todas las cosas animadas e inanimadas del mundo lloraban por él.

A Hermod le pareció bien y regresó con esa noticia a Asgard. Inmediatamente fueron enviados mensajeros a todos los rincones del mundo y todos comenzaron a llorar: los humanos, los dioses, las flores, los árboles, las piedras.

Todos lloraron, excepto una gigante de nombre Thókk, que se negaba a hacerlo e incluso se alegraba de que Hela no liberara a Balder. En virtud de ello, Balder y Nanna tuvieron que permanecer condenados a estar entre los muertos.

Se dice que existe la leyenda de que eso sería así hasta después del Ragnarök, cuando Balder y su hermano Hödðr puedan reconciliarse y que así reinarían la tierra junto con los hijos de Thor. Quedó cumplida la profecía que aseguraba con la muerte del dios de la luz, el inicio al fin del mundo.

Con el tiempo se supo que la gigante Thókk era en realidad Loki disfrazado. Cuando todos se enteraron de eso, se le hizo cacería, siendo perseguido, atrapado y encadenado a unas enormes rocas para que pagara por su traición.

Para completar su condena, se le ató sobre su cabeza una serpiente que vomitaba un poderosísimo veneno que corroía la piel, causando mucho dolor. Según la leyenda, su pareja, para que no le cayera el veneno, sostenía un cuenco donde lo recogía.

Sin embargo el cuenco debía ser cambiado cada cierto tiempo, antes de que se rebosara, lo que implicaba que en cualquier momento le caería el veneno y sufriría irremediablemente.

Por otro lado, se han encontrado algunas versiones de la leyenda donde se señala que desde entonces el muérdago se hizo sagrado, pues Frigga prometió que no se volvería a usar como arma, sino como instrumento de amor y que todo el que estuviese bajo una rama de esta planta tendría derecho a recibir un beso.

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