Tecuciztecatl, lo que no sabías de su mito

Tecuciztecatl es conocido por ser un dios azteca que aspiró a convertirse en el sol, pero por miedo a dar el primer paso para convertirse en este astro, se termino convirtiendo en la luna todo lo que necesitas saber aquí.

¿Quién es Tecuciztecatl?

Es conocido por ser una deidad azteca, conocido bajo el nombre de Tecuciztecatl lo que significa Morador del caracol, esta deidad dentro de toda la mitología mexicana, encarna la soberbia en su viva esencia, ya que fue la deidad que se convirtió en la luna, ya que durante la prueba que había designado los dioses este retrocedió al no poder completarla.

Esto hizo que su hermano Nanahuatzin se convirtiera en el astro que vemos cada día, esta deidad es la encargada de encarnar la oscuridad y el cielo nocturno, ya que la luna es la encargada de iluminar las noches mientras que el día desparece por las nubes, este fue el concepto dado por todos los aztecas acerca de estos fenómenos.(ver articulo: enio)

Historia entre Tecuciztecatl y Nanahuatzin

Hace mucho tiempo atrás, cuando el mundo aun no tenía nada creado, los dioses se decidieron reunir; para planear como seria el nuevo día, durante ese tiempo muchos de estas antiguas deidades, empezaron una batalla para elegir a quien sería el encargado de llevar la luz a sus espaldas. En medio de esa gran reunión apareció Tecuciztecatl ofreciéndose voluntariamente ante los dioses.

Estos se miraron y empezaron a discutir ya que hacía falta alguien más para poder iniciar las pruebas necesarias para escoger a la deidad quien sería el encargado de llevar la luz. En estos los mismos dioses dirigieron la mirada a Nanahuatzin quien acepto tranquilizante la solicitud de los dioses ya que este les poseía mucho respeto.(ver articulo: anunnaki)

Ambos dioses Tecuciztecatl y Nanahuatzin comenzaron a preparar todas sus ofrendas, mientras desayunaban, estos iniciaron las pruebas de quien sería el encargado de llevar el sol, mientras iban preparando el fuego de la gran roca divina (sol). Tecuciztecatl hacia múltiples ofrendas muy bellas, las cuales se basaban en plumas de Quetzal, oro, diferentes piedras de Jade, sangre de coral entre otras.

Mientras que el otro dios Nanahuatzin daba a la gran oca de fuego, cañas verdes, múltiples plantas medicinales, ocotes y la sangré pura que salía de su cuerpo. Luego de esto tenían que continuar con la segunda prueba; en donde ellos debían dirigirse a los montes que había creado los dioses (lo que actualmente se conocen como pirámides del sol y luna).

Al concluir con su penitencia en ambos lugares, decidieron hacer unas ofrendas directamente en la tierra. En ese mismo tiempo; ambos se vistieron y se adornaron con múltiples joyas hermosas, desfilaron los obsequios dados por los dioses, a Tecuciztecatl le dieron un tocado de múltiples plumas de garzas, mientras que a Nanahuatzin le regalaron un tocado de papel.(ver articulo: santeria)

Esto dio inicio a lo que se conocería como la última prueba que realizaron ambas deidades, los dioses se reunieron alrededor del gran fuego divino, y en medio de este ardiente fuego colocaron a ambos dioses, Tecuciztecatl y Nanahuatzin, de esta forma primero los dioses le ordenaron a Tecuciztecatl a que se arrojara a fuego divino, este no pudo resistir a las altas temperatura y retrocedió.

De esta forma intento nuevamente múltiples veces, y no fue capaz de arrojarse a las llamas, en ese momento los dioses ordenaron a Nanahuatzin que se adentraran dentro del fuego divino, y este se arrojo muy decidido, el hizo fuerte su corazón para que fuera capaz de resistir el fuego. Esta actitud hizo caer en una profunda reflexión al dios Tecuciztecatl quien reflexiono sobre su temor, y tomo valor, impulsado de su arrepentimiento decidió de nuevo lanzarse al fuego siendo muy tarde.

De esta forma el fuego se fue extinguiendo poco a poco, los dioses aguardaron en completo silencio, mientras que en algún lugar apareció Nanahuatzin este ya se encontraba en algún lugar del cielo brillando fuertemente, esta ya se  había convertido en el sol. Luego seguido de esto apareció el dios Tecuciztecatl quien brillo con una luz con la misma intensidad, los dioses no permitieron tal cosa que le quietaron el brillo al segundo sol transformándose como la luna.

La luna y Tecuciztecatl

Después de que el dios soberbio se transformara en la luna, este empezó a ser venerado igual que el sol, con una gran diferencia de que su brillo e intensidad era mucho más opaca, pero su poder era muy comparado con el sol, de esta manera, los aztecas decidieron edificar un templo en su honor, para poder rendirle culto y tributo a este divinidad y todo lo que hacía por los seres humanos, trayendo la luz a la oscuridad del cielo.

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