Descubre todo sobre el Momotaro, el niño melocotón

Momotaro es un niño que tiene gran reconocimiento en las creencias japonesas, juega el papel principal en su historia. El cuento trata de una pareja mayor que no había podido tener descendientes y de repente un día todo cambió, las aguas les regaló un niño envuelto en un melocotón.MomotaroLa cultura oriental incluye en sus obras las figuras más resaltantes de la tradición japonesa, por lo que Momotaro no es la excepción, lo encontraremos en diversos escenarios de las producciones de entretenimiento de Japón. El personaje aparece en Kill Me Baby, Samurái 7, Hoozuki no Ritetsu, Ansatsu Kyoshitsu y otra gran variedad de series.

Cuento de Momotaro

En tiempos remotos, en un pueblo japonés habitaba una pareja de abuelos. Una mañana el abuelo decidió caminar por la montaña para buscar troncos, mientras la señora se acercó a un riachuelo para lavar. De repente la señora divisó a gran melocotón fluyendo por las aguas. Lo sacó del riachuelo y se fue a su casa con él.(Ver artículo: Shisa)

Cuando llega el esposo a la casa, nota el melocotón. Se sorprende y quiere abrirlo, la señora accede a picarlo. En ese instante el melocotón se movió y del melocotón emergió un niño. Fue una sorpresa para la pareja, ver al niño que salió del melocotón. Inmediatamente sintieron una gran felicidad de sentir que ese niño sería el hijo que nunca tuvieron. Decidieron llamarlo Momotaro porque momo significa melocotón.

Momotaro mientras crecía

El niño se alimentaba muy bien, comía bastante, con el paso del tiempo fue creciendo y adquiriendo una figura maciza. Derribaba a todas las personas, tenía mucha fuerza. Sin embargo, los padres de Momotaro sintieron preocupación al percatarse que el pequeño no hablaba.

Defensa de su pueblo

Transcurrió el tiempo y en cierta ocasión los demonios japoneses se acercaron al pueblo para hacer sus maldades y perturbar a las personas. Momotaro sintió que no podía permitir que estuvieran haciendo daño a los vecinos y optó por empezar a comunicarse, se dirigió a sus padres con el fin de idear un plan para salir a combatir con los espíritus malignos. Los padres quedaron anonadados por haber escuchado a Momotaro. (Ver artículo: Izanagi)

El padre al haber escuchado la voz del hijo, le pidió que hiciera a un lado los pensamientos de meterse en situaciones peligrosas. Sin embargo, los padres de Momotaro observaron la decisión que había tomado, así que optaron por ayudar en lo que necesitara para llevar a cabo su plan. Le prepararon todo lo que necesitaría, nueva vestimenta y kibi dango, un platillo que le había preparado la madre.

Momotaro emprendió su viaje a la comunidad de los espíritus malvados, los padres estaban realmente angustiados y oraban por su bienestar. En el camino Momotaro se topó con un can, el animal le dijo que si le regalaba un poco para comer lo podía ayudar, él accedió y siguieron el camino. Al rato se consiguieron a un mono, éste le hizo la misma petición que el can, Momotaro le dio un poco de su dango y continuaron el viaje.

En el recorrido que emprendieron hacia la comunidad de los malos espíritus vieron a un ave que hizo la misma petición que los dos animales que ya formaban parte del grupo, Momotaro nuevamente accedió y el ave formó parte del clan. Transcurrieron los días y estaban en la famosa aldea de los malos espíritus, el ave echó sus alas a volar para visualizar la zona en que la que se encontraban, cuando llegó nuevamente con el equipo dijo que los espíritus estaban bebiendo Sake.MomotaroMomotaro tuvo la idea de que era el momento propicio para acercarse a los espíritus, cuando el ave dio esa información. Se pusieron manos a la obra, pero había un portón cerrado, enseguida el mono saltó para poder abrir el cerrojo del portón del otro lado. El equipo entró al lugar donde se encontraban los espíritus reunidos y se impactaron al ver a Momotaro con su escuadra. (Ver artículo: Supersticiones japonesas)

El can mordisqueó a uno de los espíritus, el mono rasguñó a otro de los espíritus que se hallaba allí, el ave le cayó a picotazos a otro de los seres malignos. Momotaro, por su parte le dio con la cabeza al dirigente de los espíritus y le pidió que dejaran de hacer fechorías. Los espíritus se disculparon y prometieron no hacer más daño. Fue así como Momotaro regresó las pertenencias de los demás y regresó a casa feliz de haber logrado la misión.

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