La Titánide Febe ¿conoces a esta diosa de la profecía?

En la mitología griega la Titánide Febe era la diosa del panteón griego que poseía el don de la profecía y del intelecto oracular. Fue encargada de ser la vocera de la sabiduría de Gea, la diosa de la Tierra. Te invitamos a conocer más de esta deidad, de su genealogía, mitos, así como de su relación con el célebre Oráculo de Delfos.

Titánide Febe

¿Quién fue la Titánide Febe?

La Titánide Febe es una de la Titánides de la primera dinastía de la era preolímpica, que gobernaron durante la conocida Edad de Oro. Su nombre proviene del griego Φοίβη o Phoibe, que significa “radiante” o “brillante”.

Sin embargo, el nombre de Febe también ha sido asociado al término griego Phoibazô, que significa “profetizar”, razón por la cual se le llamaba la diosa de la profecía y su equivalente en la mitología romana era Phoebē, que se traducía como “brillo del talento”, aunque también fue referida como la diosa de la corona de oro, por ostentar siempre esta joya en su cabeza.

Era descendiente del dios del Cielo, Urano, y de la diosa de la Tierra, Gea, y, por lo tanto, fue hermana de los cinco Titanes originales: Crono, Crío, Ceo, Hiperión, Jápeto y Océano, y de las cinco Titánides: Rea, Temis, Tetis, Tea y  Mnemósine.

La Titánide Febe no era una diosa muy popular entre las diosas griegas, ni estaba entre las más famosas asociadas al Monte Olimpo, en las que se incluía a Zeus y su familia.

Sin embargo, Febe jugó un papel preponderante al ser el nexo que vinculaba diferentes generaciones de deidades griegas, que fueron miembros tanto de la segunda generación como de la primera generación, surgida de los Protogenios. Te puede interesar conocer a la también Titánide Tetis.

Titánide Febe
Gea

Importante saber que en el momento del nacimiento de los Titanes, Gea ya había dado a luz a sus otros hijos, que fueron los tres Cíclopes y los tres Hechiceros, engendrados con el dios Urano, lo que implica que Febe tendría muchos más medios hermanos y hermanas.

Febe era hermosa, y quizás una de las Titánides más sosegadas y tranquilas. Fue desposada por Ceo, quien era el dios del intelecto y presidía el eje del cielo.

Las leyendas sobre Febe cuentan que ella, por su brillo, complementaba a su esposo Ceo, quien era encargado de ser el portavoz de la sabiduría de Urano, mientras ella era la vocera de Gea.

Sus hijas, herederas de sus talentos, personificaban a las dos ramas de la clarividencia:

  • Leto ostentaba el poder profético de la luz y el cielo.
  • Asteria tenía el poder profético de la noche y los muertos.
Titánide Febe
Ceo

Asociación con la Luna

Febe era considerada la diosa de la profecía por excelencia, gracias a su conexión con el Oráculo de Delfos. Sin embargo, algunas personas, incluyendo poetas romanos, la relacionaron con Artemisa, señalada como la diosa de la Luna en el mito griego, o con Diana, diosa de la Luna en el mito romano.

También se le asocia por tradición con Selene, una de sus sobrinas, que se consideraba igualmente la personificación de la Luna, además de poseer atributos proféticos. En la Titanomaquia se presenta como fue la participación de Febe en este acontecimiento.

Muchos estudiosos, sin embargo, creen que la asociación de Febe con la Luna es incorrecta y se debe a la confusión que se generaba porque a su nieta Artemisa, diosa de la Luna, a veces se le llamaba Febe.

A pesar de no ser una figura mitológica famosa entre las divinidades griegas, sus historias son bastante fascinantes. Además, el papel que juega en las historias de sus hermanos, hijos y nietos la convirtió en una parte importante y emocionante de la mitología griega.

Titánide Febe

Características físicas

La representación artística que se ha hecho de Febe se basaron en descripciones de escritores y poetas de la época en la que se mostraba a una diosa de gran belleza y placidez en su rostro.

De acuerdo con las leyendas míticas, la serenidad que reflejaba era apreciada por cualquiera que acudiera a ella en busca de consejo.

Simbología

Febe, aunque no es muy conocida por sí misma, siempre estuvo asociada con muchos aspectos de los poderosos de la mitología griega. Era la diosa más antigua del intelecto, pero se la conoce sobre todo por sus poderes proféticos que desarrolló en el Oráculo de Delfos.

Muchos argumentarían que ello es debido al legado que más bien reside en su nieto, Apolo. Los símbolos de Febe incluyen el Oráculo de Delfos y la Luna, por su nieta Artemisa.

En tiempos de Zeus

Al triunfar en la célebre guerra de los diez de la Titanomaquia, el ascenso y poderío de los dioses del Monte Olimpo estaba asegurado. Por supuesto que Zeus, después de esta victoria, asumió la posición de deidad suprema que ostentaba su padre.

Todos los que se opusieron y habían luchado en su contra, fueron prontamente castigados de varias formas, por lo que la mayoría de los Titanes varones resultaron condenados por la eternidad a estar enclaustrados en el Tártaro.

El estatus de Febe, aun cuando se mantuvo neutral en el conflicto, se vio afectado, en virtud de que sus esferas de influencia le fueron reducidas enormemente, pues fueron distribuidas a otras deidades.

A Selene se le reconoció como la divinidad principal relacionada con la Luna, mientras que su propio nieto, Apolo, pasó a ser el dios olímpico más estrechamente vinculado a la profecía y todos los actos en ella involucrados.

Es, por ello, que el momento en el que su abuela Febe le transfirió a Apolo el poder del Oráculo de Delfos, este acto se convirtió en un cuento mitológico griego en el que se da cuenta de este simbólico traspaso de poder, ya que se dice que se hizo el mismo día de su cumpleaños.

En esa misma época de Zeus a la diosa Artemisa solían llamarla Febe cuando se hacía referencia a ella como diosa de la Luna. Así sucedía también con su mellizo, Apolo, a quien a veces llamaban Foebo, para designar “al que brilla”.

Esto, en cierta manera, disminuyó la imagen y trascendencia de la Titánide Febe.

Asimismo, se han conocido mitos de esa época que hablan de que Leucipo, famoso y respetado filósofo de la Grecia Antigua, tuvo una hija, la cual también fue bautizada como Febe, tal como lo hicieron Tindareo y Leda.

Ello, sin duda, también opacaba a la diosa Febe, al confundirse su nombre con el de otras figuras mitológicas.

Titánide Febe
Leucipo

Árbol genealógico de la Titánide Febe

El árbol genealógico de esta Titánide original se inicia con la unión de sus padres Urano y Gea, y con sus hermanos Titanes Océano, Ceo, Crío, Hiperión, Jápeto y Crono, y hermanas Titánides Rea, Temis, Tea, Mnemósine y Tetis.

Más tarde este árbol se expandió al desposarse con el dios Ceo, con quien engendró a Leto, Asteria y Lelantos.

Los hijos de la Titánide Febe

Durante la Edad de Oro de la mitología griega, Febe, y de hecho todo el cosmos prosperó. Fue durante esta época que nacieron, después de su casamiento con el Titán Ceo, Leto, AsteriaLelantos, un hijo de la pareja poco conocido.

A través de ellos, Febe también sería abuela de Apolo y Artemisa por la relación entre Leto y Zeus, y de Hécate, por la relación entre Asteria y Perses.

A medida que Febe fue envejeciendo, comenzó a sentirse atraída por los hombres mortales, pero nunca tuvo hijos con ellos. Sin embargo, hay varias versiones en las que se supone que tuvo otros dos hijos, Perses y Pallas, probablemente con su hermano, pero hay poca información al respecto. Algunos aseveran que son más bien primos de Asteria y Leto, no hermanos.

Titánide Febe
Apolo

Leto

La Titánide Febe concibió a Leto con el Titán de la Inteligencia, Ceo. Leto tuvo, a su vez, los mellizos Artemisa y Apolo, por medio del cual pronosticaba el poder profético de la luz y el cielo.

Leto se convirtió, desde entonces, en la diosa de la maternidad y la modestia. También era increíblemente hermosa y atrajo la atención de Zeus, a quien no rechazó en sus acercamientos y, finalmente, quedó embarazada de él.

Esto hizo despertar en Hera, la esposa de Zeus, grandes celos, por lo que se dedicó a perseguirla, impidiéndole dar a luz. Leto tuvo que buscar refugio en Delos, una pequeña isla griega, en el mar Egeo, donde pudo dar a luz a sus gemelos.

Al respecto, cuenta el mito que tan pronto nació Artemisa, ésta ayudó a su madre a dar a luz a Apolo, por tal motivo se le conoce como la protectora del parto y del trabajo propiamente dicho del mismo.

Asteria

Asteria fue la diosa Titán de las estrellas fugaces y quizás de las adivinaciones nocturnas, por los sueños, a través de los oráculos, así como de la astrología, por las estrellas.

Asteria principalmente se basaba en los ritos nocturnos y la necromancia, rama de la magia, por lo general, negra, mediante la cual hacía sus adivinaciones empleando las vísceras de los muertos e invocando espíritus.

Engendró a Hécate, quien al igual que su madre, poseía el poder profético de la noche, de los espíritus, de los seres fallecidos y de la oscuridad.

Se cuenta que, después de la caída de los Titanes, Zeus la persiguió por todo el cielo para poseerla, pero ella logró escapar transformándose en codorniz y arrojándose al mar para convertirse en la isla de Delos.

Lelantos

Éste era un dios del antiguo panteón griego de deidades, aun cuando es poco lo que se sabe de él. Fue considerado Titán perteneciente a la segunda dinastía, basándose en la suposición de que fuera el hijo de los Titanes Ceo y Febe, a pesar de que no había evidencias suficientes que así lo atestiguaran en las fuentes antiguas.

Es considerado simplemente como el equivalente masculino de Leto.

Lelantos fue reconocido dentro del panteón olímpico como dios del aire, las brisas y lo oculto; aun cuando ya son conocidos otros dioses que también poseían estas cualidades; a saber: el Éter el aire, el Anemoi los vientos y el Aurai las ninfas oceánicas de las brisas.

Mitos de la Titánide Febe

Sobre esta diosa se han hecho menciones en algunas leyendas y mitos que dan cuenta de sus gracias y poderes, no solo en lo que a sabiduría se refiere, sino también por las dotes proféticas que le fueron conferidas.

Entre las leyendas que hablan de esta Titánide tenemos las siguientes:

Su nacimiento y el encarcelamiento de sus hermanos

Cuando Febe nació, el cosmos era gobernado por Urano, quien, a pesar de ser todopoderoso, estaba inseguro de su posición, por lo que  habría encarcelado a sus propios hijos, los Cíclopes y los Hecatónquiros, en el Tártaro o infierno, para que no pudieran derrocarlo.

Pero Urano, quien no estaba muy atento, ni preocupado por el poder y la fuerza que habían adquirido los Titanes, permitió que éstos vagaran libremente por el universo.

Hasta que el temor y el recelo comenzaron a atrapar a Urano por la relevancia que estaban alcanzando sus hijos y ordenó su encarcelamiento, lo que hirió mucho a Gea, tanto física como emocionalmente, razón por la cual urdió una conspiración contra él junto con sus hijos Titanes para derrocarlo.

Así, cuando Urano descendió de los cielos para aparearse con Gea, los Titanes varones sujetaron a su padre por sus cuatro pilares, y luego Crono, el menor de los Titanes, lo castró con una hoz adamantina.

Febe, y las otras mujeres Titánides, no jugaron un papel en esta rebelión de los Titanes, pero Febe se beneficiaría de los resultados.

De hecho, por no haber jugado un papel activo en este suceso, no fue castigada y se le permitió permanecer libre.

La Titánide Febe y el Oráculo de Delfos

Urano, luego de ser castrado por sus hijos, perdió la mayoría de sus poderes, y así Crono tomó la posición de dios supremo del panteón griego.

El universo fue entonces efectivamente dividido entre los Titanes, con los diversos elementos que se conectan con un individuo.

Febe, estando estrechamente asociada con la Luna y con la profecía, fue vinculada al Oráculo de Delfos, recinto sagrado de los griegos y uno de los centros religiosos más importantes del mundo helénico, en virtud de sus dotes proféticas.

Este rol de profeta del oráculo había sido previamente desempeñado por las diosas Gea y Temis, convirtiéndose Febe en la tercera profeta en esas funciones.

El Oráculo de Delfos fue construido alrededor de un manantial sagrado y se consideró por largo tiempo como el centro del mundo.

No obstante, el trabajo era duro para la Titánide y ella pensaba que era una carga extrema y muy difícil de llevar. Finalmente, sintió la necesidad de pasar la responsabilidad y eligió a su nieto, Apolo, para que la sucediera. Así lo reseña el mito del escritor Esquilo.

De esta manera en su cumpleaños, Apolo se convirtió en el nuevo profeta y se ganó la reputación de tener un poder profético más grande de la luz y los cielos.

Con esta última cesión del oráculo, el nombre de Febe casi desaparece de la historia de la Antigua Grecia.

Febe en la Titanomaquia

La Era de los Titanes llegaría a su fin, tal como lo habían hecho el gobierno de Urano y los Protógenos. En efecto, Zeus, el hijo de Crono, lideraría una rebelión contra él para destronarlo, la cual condujo a la conocida Titanomaquia, guerra que se prolongaría por diez años.

Pocos detalles han prevalecido de la Titanomaquia en las fuentes sobrevivientes, pero lo que se si se ha corroborado es que la mayoría de los Titanes varones lucharon desde el Monte Otris, contra las fuerzas olímpicas, mientras que Zeus y sus aliados lo hacían desde el Monte Olimpo.

Febe y las otras mujeres Titanes no participaron activamente en la lucha, aunque se cree que simpatizaban con la guerra que libraban su marido y sus hermanos.

Mujer en la Luna

El mundo de la mitología está un poco dividido en esta parte de la historia. Algunos afirman que Febe era la diosa de la Luna, mientras que otros dicen que se le confunde con su nieta, quien fue explícitamente reconocida como tal.

No obstante, si Febe era la diosa de la Luna, habría disfrutado de algunos poderes beneficiosos, como la capacidad de volar, la capacidad de atraer y repeler objetos, y la capacidad de conjurar una luz plateada a petición, lo cual no fue así.

De manera que su relación con la Luna fue indirecta a través de su descendencia.

 

Epónimos de la Titánide Febe

Aun cuando no fue una Titánide muy popular, entre los científicos su nombre ha sido empleado para designar asteroides y lugares en los satélites y planetas. Así encontramos que:

  • La luna más grande de superficie irregular del planeta Saturno se llama Febe en honor a la diosa. Fue descubierta en 1898 por el astrónomo estadounidense William Henry Pickering.
  • Algunos de sus cráteres han recibido nombres relacionados con ella, como el caso de una de las regiones de esta luna que se ha llamado Leto.
  • En el planeta Venus hay una región que se la ha dado también el nombre de esta titánide.

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