Todo sobre Tántalo, uno de los grandes pecadores de la mitología

Como sabemos, Zeus es el dios principal de la Mitología Griega; además tuvo una gran cantidad de hijos, entre ellos Tántalo, con quien no tiene una gran historia. A continuación conoceremos todo sobre este personaje, quien cometió uno de los pecados más grandes en la mitología griega.

Tántalo en la Mitología Griega

En la mitología griega, Tántalo era uno de los tantos hijos de Zeus, el dios principal de esta cultura. Su madre era Pluto, la diosa de la riqueza e hija del Océano, por ello se le conoce como Oceánide.

Luego de traicionar a Zeus, Tántalo se convirtió en uno de los pobladores del Tártaro ubicado en la parte más profunda y oscura del Inframundo, la cual estaba reservada para ser utilizada como morada de castigo para los traidores.

Por su parte, Tántalo tuvo tres hijos con Dione, quien destaca por ser la madre de Afrodita, la diosa del amor. Los nombres de los hijos de Tántalo y Dione son Pélope, Níobe y Bróteas. Conozcamos a continuación, toda la historia que precedió a estos acontecimientos.

Dione

Historia

A Tántalo se le conoce en la Mitología Griega por haber sido invitado por su padre Zeus a compartir la mesa con los dioses en el Olimpo, considerado como el hogar de estas deidades.

Se valió de este hecho para restregárselo en la cara a sus amigos mortales y con su soberbia reveló secretos que se habían tratado en esta mesa.

Pero esto no fue lo único grave que cometió Tántalo sino que además robó néctar, que era una especie de vino de los dioses, y ambrosía que era la comida de dioses, estos alimentos los repartió entre sus amigos mortales.

Tántalo también llegó a negar la divinidad de Apolo, el dios de las artes y luego se atrevió a raptar a Ganímedes, un héroe de la mitología griega, de quien Zeus estaba tan enamorado que lo convirtió en su amante. Un día, los dioses se encontraban de viaje en el mundo terrenal y pidieron hospedarse en el palacio de Tántalo, quien habría sido convertido en una especie de rey de la Tierra.

Por su parte, Tántalo le quiso corresponder a los dioses y por ello les invitó a una fiesta organizada en el Sípilo, ubicado en la actualidad en Turquía.

La comida del banquete comenzó a escasear, por lo que decidió ofrecer a su hija Pélope y para ello la preparó siguiendo un rito mágico, procediendo a descuartizarla y luego cocinar sus miembros para finalmente servirlos a los dioses.

La diosa de la agricultura Deméter, quien estaba todavía impactada por la muerte de su hija Perséfone, la diosa del inframundo, sería la única en comer del preparado de Tántalo bajo la premisa de no haberse percatado de lo que era.

Repercusiones de la fiesta

Ante la atrocidad cometida por Tántalo, Zeus le ordena al mensajero del Olimpo conocido como Hermes, a que extrajera el alma de Pélope del inframundo gobernado por Hades y además que reconstruyera su cuerpo mediante una nueva cocción, pero esta vez en caldero sagrado.

La única parte del cuerpo que no pudo ser rescatada fue su hombro y esta fue sustituida por un hombro de marfil, el cual fue forjado por Hefesto el dios del fuego, bajo el pedido de Deméter. Serían las moiras, ancianas que controlaban el destino, las encargadas de darle vida al nuevo cuerpo de Pélope.

Muerte de Tántalo

Es importante mencionar que Zeus había perdonado todas estas lamentables acciones cometidas por Tántalo, pero el robo del mastín de oro fue el crimen que colmó la paciencia de Zeus y de los otros dioses.

Pandáreo el hijo de Mérope, robaría el mastín de oro, un perro que le habría hecho Cronos, el principal Titán de la mitología griega a la diosa Rea, madre de Deméter para que cuidara de Zeus cuando este era un bebé.

Tántalo

Pandáreo le daría el mastín de oro a Tántalo para que este lo ocultara, una vez pasada la búsqueda de este perro y no haberlo encontrado, Pandáreo le pidió a Tántalo que se lo devolviera.

Luego de un tiempo, Zeus sospechó de Tántalo, lo increpó y este mintió diciendo que nunca se había enterado de lo sucedido. Zeus luego se enteraría de que Tántalo estuvo implicado en el robo del mastín de oro y de la ira que sintió, lo aplastó con una roca del Sípilo y de esta manera no solo lo asesinó, sino que destruyó también su palacio.

Tántalo fue envidado directamente al inframundo y para pagar por todo lo que había hecho, Zeus le ordenó a Hades que lo lanzara al Tártaro. En este lugar fue castigado colocándolo en un lago con el agua hasta la barbilla, bajo un árbol de ramas repletas de frutas.

Cada vez que este intentara beber el agua del lago o alimentarse de las frutas del árbol, estas se alejarían de su alcance, además sobre él pendería la misma roca que lo aplastó y esto no le permitiría descansar durante su estancia en el inframundo.

Contextualización de la muerte de Tántalo

Muchos conocedores de la Mitología Griega, comentan que en ella no se acostumbraba a sacrificar a los humanos; a pesar de que era una práctica común en los inicios de la mitología, estos fueron prohibidos y considerados como tabú posteriormente.

En el caso de Tántalo, era acusado inicialmente de engañar a los dioses para que abandonaran su divinidad y se convirtieran en seres terrenales, a través del sacrificio de carne humana.

Este hecho provocó que Tántalo cometiera los tres grandes pecados de la mitología griega: el primero sería ofender a un huésped, el segundo hacer daño a un infante y el último desafiar a los dioses. Todo esto hizo que la ira de Zeus se desatara sobre él, asesinándolo.

Tántalo

Pecados de Tántalo

Debemos destacar que existen muchas versiones entorno a las acciones llevadas a cabo por Tántalo. Algunos autores comentan que simplemente este se trastornó y comenzó a actuar de forma inadecuada, otros aseguran que la relación que tenía con los dioses provocó que su ego creciera y comenzara a vociferar de esto con los mortales, haciéndose creer como un ser superior a ellos.

En lo que coinciden todos los autores, es que la acumulación de sus pecados propició que tanto Zeus como los otros dioses se volcaran en su contra y desataran su ira. A continuación comentaremos sobre los pecados que cometió Tántalo, los cuales le valieron su castigo en el inframundo.

Primer Pecado

Zeus tenía el hábito de invitar a Tántalo a los banquetes y reuniones que se llevaban a cabo entre los dioses del Olimpo. Un día Tántalo reveló los secretos que escuchó en cada reunión a los mortales que estaban a su alrededor, además de robar néctar y ambrosía, considerados comida de dioses. Sin duda alguna, este hecho no le agradó de ninguna forma a los dioses ya que se sintieron ofendidos ante esta actitud.

Segundo Pecado

En otra oportunidad, Tántalo invitó a los dioses a un banquete que se llevaría a cabo en su palacio ubicado en Sípilo, pero se dio cuenta de que no poseía la suficiente cantidad de alimentos como para abastecer dicho banquete. Los dioses percibieron la situación y no se sintieron cómodos con esto, lo que significaría una ofensa a los huéspedes, que en este caso serían los dioses del Olimpo.

Tercer Pecado

Este último pecado viene muy relacionado con el segundo, pues para suplir las carencias de comida, Tántalo decidió descuartizar a su hija Pélope, luego cocinar sus partes y finalmente servirlas a los dioses. Todos los Dioses se percataron de la situación y rechazaron el banquete, menos la diosa Deméter.

Esta situación hizo molestar mucho a Zeus, quien para acomodar la situación le pidió a Hermes que buscara a Pélope en el inframundo y le diera sus partes a las moiras para que la reconstruyeran.

Sin embargo, esta infame acción no sería el detonante para que Tántalo fuese castigado por los dioses, pero el hecho de dañar a un infante era un pecado muy grave para la mitología griega.

Castigo de Tántalo

Zeus termina desatando su ira hacia Tántalo el día que se enteró que este último habría estado implicado en el robo del mastín de oro que pertenecía a Rea. Tántalo es asesinado por una roca gigante que lanzó Zeus a su palacio, destrozándolo.

De acuerdo con algunas versiones de esta leyenda, después de esto Zeus le ordenó a Hades que colgara a Tántalo de un árbol frutal y a partir de ese entonces pasaría su eternidad colgando de dicho árbol, sin poder comer o beber nada.

A pesar de que Tántalo estaba sobre un lago, no podía tomar agua, ya que esta se alejaba de él cada vez que intentaba beber, igual sucedía con las frutas del árbol si intentaba tomarlas para alimentarse. Como complemento a esta eterna tortura, Zeus colocó una enorme roca encima del árbol, la cual amenazaba de forma constante con aplastar su cabeza.

Como pudimos apreciar en este artículo, la ira de los dioses y puntualmente de Zeus no tardó en desatarse sobre Tántalo y a pesar de ser su hijo no tuvo misericordia con él. Este castigo se debió a las infamias que cometió durante su estadía en la Tierra.

Con esto podríamos inferir que los Dioses de la Mitología Griega en ocasiones eran bondadosos, pero cuando les correspondía administrar la justicia, ellos lo hacían sin piedad para que no solo el pecador aprendiera, sino que los cercanos a este también lo hicieran.

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