Tutankamon ¿Conoces la historia de este faraón?

Sin duda alguna, uno de los faraones de mayor popularidad es Tutankamón, el legendario y enigmático personaje histórico, quien perteneció a la XVIII Dinastía Egipcia, siendo el último representante de sangre real de ese linaje. Tuvo un corto reinado, durante el cual sucedieron hechos interesantes. Conoce aquí como fue su reinado, su genealogía, así como acerca de su muerte, su tumba y los objetos hallados en ella.

Tutankamón

¿Quién fue Tutankamón?

El mítico faraón Tutankamón es reconocido dentro de la historia mundial por ser uno de los faraones más emblemáticos de una época importante para Egipto.

La fama de Tutankamón creció cuando se descubrió su tumba en el siglo XX y se encontró que es la única del Valle de los Reyes, en Luxor, Egipto, que hasta la edad contemporánea se ha mantenido completa, sin rastro alguno de deterioro o saqueo.

Este hallazgo representó uno de los eventos arqueológicos más importantes a nivel mundial, en virtud de los conocimientos que ello aportó sobre esta antigua civilización. En Jeroglíficos egipcios se presenta otros hechos interesantes del pasado remoto egipcio.

El nombre que le fue impuesto fue realmente Tutankatón, el cual se cree que significa “imagen viviente de Atón”, deidad solar del Antiguo Egipto, que su padre había intentado imponer como única divinidad del imperio.

Más adelante, cuando se restauró el politeísmo, el propio faraón se cambió su nombre por el de Tutankamón en honor a Amón, uno de los dioses más significativo e idolatrados del Imperio Nuevo, cuyo clero era el más poderoso de Egipto.

Así, se comenzó a llamar Tutankamón, que se traduce como “imagen viviente de Amón”, dios egipcio celeste y dios de la creación. Tuvo un corto reinado, en el que se sucedieron eventos difíciles en un Egipto convulsionado por muchos cambios, que marcaron su vida.

Reinó en el Antiguo Egipto entre los años 1336 y 1325 a. C., y se dice que no tuvo un buen reinado, sobre todo para su pueblo. Entre muchas otras razones, porque accedió al trono a muy temprana edad y falleció a alrededor de los 20, por causas que aún son tema de debate entre los historiadores. Otros creen que murió a una edad más avanzada, quizás a los 25 años.

Fue enterrado en un discreto hipogeo, que es una bóveda subterránea o pasaje excavado con funciones funerarias o de sepulcro en el Valle de los Reyes.

La vida, poder y misteriosa muerte de Tutankamón lo han convertido en uno de los personajes más polémicos y poderosos de la historia de la humanidad. Para conocer sobre Egipto, su pueblo y mitología, se recomienda leer Anubis el Dios Egipcio

Tutankamón

Árbol genealógico

El árbol genealógico de este faraón es bastante peculiar, en virtud de los nexos que se establecieron entre los mismos miembros de la casta.

Tutankamón era hijo de Akenatón, entronizado como Amenhotep IV, quien fue catalogado de “faraón hereje”, cuando inició su reforma religiosa basada en el monoteísmo, rindiendo culto al dios único Atón, que representaba al Sol. Por ello, cambió su nombre por el de Akenatón.

Sin embargo, su reforma no prosperó y fue abolida de manera violenta tras su muerte, reimponiéndose el politeísmo egipcio, sustentado en los sacerdotes y el propio pueblo, que se opusieron a la pérdida de sus dioses tradicionales.

Se cree que la momia de Akenatón es la que fue encontrada en la tumba KV55.6.

En cuanto a la madre del faraón, se ha señalado que fue Meketatón, una de las hermanas de Akenatón y una de sus esposas secundarias, que era hermana de padre y madre del faraón.

Tutankamón
Akenatón

Algunos egiptólogos han sugerido que la madre era la segunda hija de Akenatón Nefertiti, basándose en un relieve encontrado en la tumba real en Amarna, capital del imperio, en la que aparece un niño en brazos de una niñera junto a sus padres y hermanos llorando a Meketatón, dando así a entender que había muerto en el parto.

Sin embargo, este hecho de que ella muriera a los diez años no parece factible. ​

De ese relieve también algunos han interpretado que Nefertiti era su madre.

Con el fin de corroborar los datos genealógicos de Tutankamón, en 2008 un equipo de investigadores de la Universidad de El Cairo llevaron a cabo diversos estudios genéticos sobre los restos momificados del faraón y otros cuerpos que se creían o se sabía que pertenecían a la realeza del Imperio Nuevo.

Imperio Nuevo es el nombre dado al período histórico que va de la reunificación egipcio por mandato del faraón Amosis I hasta el 1070 a. C. cuando llegaron los soberanos libios al trono. En dicho período se incluyen las dinastías XVIII, XIX y XX.

Dichos análisis dieron como resultado que su padre era la momia enterrada en la tumba KV55, señalada como Akenatón, y que su madre era la que llamaron la Dama Joven de la tumba KV35, que resultó siendo hermana de su esposo.

Tutankamón

Tal hallazgo ha permitido señalar que la Dama Joven no puede ser confundida con Nefertiti, ya que no hay evidencia de que ella fuera hermana de Akenatón.

Asimismo, estos expertos aseveraron que había una certeza de un 99,99% de que Amenofis III era el padre del individuo de la KV55, quien a su vez era el padre de Tutankamón.

Sin embargo, aún persisten algunas dudas que ponen en tela de juicio la confiabilidad y validez de los restos genéticos de cuerpos momificados, en vista de que se pueden haber degradado por la descomposición.

Otros expertos señalan que Nefertiti fue la madre de Tutankamón realmente porque consideran la proximidad genética de tres generaciones de uniones maritales entre primos hermanos, que harían que ella fuera prima hermana de Akenatón.

Luego de convertirse en faraón, Tutankamón desposó a su media hermana, Ankesenpaatón, quien cambiaría su nombre a Anjesenamón después. En dicha unión engendró dos hijas, que no sobrevivieron la infancia.

No obstante, su paternidad fue confirmada mediante un perfil genético efectuado, que, aun cuando no fue completo, resultó suficiente para establecer que él era su padre.

Anjesenamón

En cuanto a las dos momias femeninas que están en las tumbas KV21 y KV21A, aún no hay una demostración fehaciente de que alguna sea la madre de sus hijas. Se dice, no obstante, que KV21A podría ser, pero los datos no son suficientemente representativos como para asegurar que se trata de Anjesenamón.

En el año 2011, se efectuaron análisis de tomografía axial computarizada (TAC) que revelaron que una de las hijas fue prematura de 5 o 6 meses de embarazo y la otra nació después de nueve meses.

Su enfermedad

Tutankamón falleció en 1323 a. C. a los 19 años, aproximadamente, cuando llevaba ocho o nueve años de reinado. Sin embargo, la realidad sobre cómo murió sigue siendo un misterio.

Algunos investigadores señalan que fue por causas naturales, mientras otros más atrevidos hablan de un asesinato. Cada teoría sobre cómo murió ofrece muchas particularidades y un grupo de investigadores y egiptólogos dispuestos a presentar evidencias se han dado a la tarea de corroborarlas.

Sin embargo, después de tantos milenios, resulta difícil poder determinar la verdad absoluta. Al respecto, se han planteado tres hipótesis como las más aceptadas que señalaremos a continuación:

Muerte natural por enfermedad

Esta hipótesis se sustenta en la corta edad de su muerte, coincidiendo con que en la época cuando murió se había desatado en todo Egipto una epidemia de malaria que dejó innumerables pérdidas humanas.

Tutankamón

Las exploraciones hechas en su sepultara han descubierto que había medicamentos contra la fiebre, lo que pudiera ser un indicio de una muerte por causa natural debido a la epidemia.

Luego, un estudio que se hiciera a sus huesos reforzó esta hipótesis, en el cual se encontró que su esqueleto estaba muy desgastado, lo cual muy bien podría ser consecuencia de la malaria severa.

Por otro lado, algunos egiptólogos, que han apoyan esta tesis, alegan que pudo haber sido por un ataque de epilepsia.

Muerte accidental en combate

Esta teoría de muerte por causa accidental es más reciente. La hipótesis plantea que la muerte se pudo haber producido como consecuencia de una caída o por atropello que sufriera en su carro de combate en batalla.

Los defensores de esta tesis sugieren que hubo mala praxis en el proceso de momificación, lo que ocasionó que se quemara el cadáver, según lo mostraron los estudios efectuados.

En este sentido, y sustentándose en los hallazgos en el descubrimiento de la momia, se efectuó un escáner con tomografía axial computarizada.

A partir de los resultados obtenidos, los expertos concluyeron que la muerte pudo haber sido por un accidente bélico.

Se agrega también que se pudo detectar una fractura de una rodilla que no fue bien curada y se infectó, provocando coágulos que generarían una embolia, muriendo solo una semana después de esta fatal herida.

Tutankamón

Asesinato de Tutankamón

Esta hipótesis, considerada por muchos investigadores como un tanto descabellada, pero otros la consideran factible, en cuanto a que el joven faraón fue asesinado basándose en los intereses políticos que existieron en ese entonces en los círculos del poder del Antiguo Egipto.

Esta tesis fue tomada en cuenta como explicación a la muerte sobre todo en los años siguientes al descubrimiento de la momia.

Los defensores de la misma refieren como posible responsable del asesinato a Ay, quien fue el visir que más se benefició de la muerte del faraón. Al morir éste, Ay se casó con Anjesenamón, la esposa de Tutankamón, asumiendo el gobierno de Egipto.

Esta teoría se fundamenta que la muerte pudo haber sido producto de un golpe en la cabeza, basándose en una fractura descubierta en el cráneo del faraón, en el que se detectaron coágulos de sangre y varios huesos rotos.

Sin embargo, los estudios craneales efectuados dan cuenta que la rotura en cuestión está en la primera vértebra, lo que puede ser indicativo que pudo haber sido  ocasionada muy probablemente cuando se hizo el traslado del cuerpo del faraón, que podría haber sido muy brusco.

No obstante, al respecto también solo hay indicios con explicaciones como que se había hecho un entierro muy apresurado y atropellado, aunque en esa época de plena de traiciones, un asesinato no habría sido algo excepcional.

Tutankamón

¿Cuándo se convierte Tutankamón en faraón?

El entronamiento de Tutankamón sucedió cuando el tenía entre ocho y nueve años, época en la cual se encontraba bajo la tutela del visir Ay, quien a la postre resultó ser su sucesor. Se cree que éste era probablemente también pariente.

La historia como fecha de ascensión de Tutankamón al trono se ubica en el 1360 a. C. y, por la temprana edad en que asumió el reinado se le llamó el “faraón niño”.

Como sabemos, su mandato fue tan corto, de apenas unos diez años aproximadamente, que no tuvo tiempo de destacar ni por sus aportaciones artísticas, ni por su expansión territorial, ni por sus logros militares.

No obstante, se piensa que su reinado fue mucho más importante de lo que parecía en un principio, en vista de que fue un gran constructor que se encargó de reparar los daños cometidos por Akenatón en los templos egipcios.

Reinado de Tutankamón

El reinado de Tutankamón, aunque fue bastante corto, ya que solo duró una década, en la cual, sin embargo, a pesar de las vicisitudes y adversidades, le permitió estabilizar el país al restablecer la religión tradicional.

También, durante su cuarto año de reinado, se retornó Tebas a su estatus de capital del imperio, descartando la capital que habría sido consagrada por su padre.

No hay información de grandes acciones militares y, a pesar de que no tuvo tiempo de construir obras de gran envergadura, sí se llevaron a cabo algunas reconstrucciones de templos, que habrían sido abandonados en reinos anteriores.

Una de esas reconstrucciones fue el nuevo templo a Amón el cual se ubicó al oeste de Tebas, además de rescatar el ajuar funerario y algunas pinturas y relieves.

Restauración religiosa

Durante su mandato se restauró el antiguo estamento religioso junto con sus cultos y representantes del panteón egipcio.

Se restituyó la adoración a Amón, así como la de todo el resto del panteón egipcio.

Adoptó su nombre Tutankamón, en honor a este dios, para lo cual proclamó el “Edicto de la restauración”, que fue grabado en el templo en una estela en Karnak, que en la actualidad es preservada en el museo de El Cairo.

Al respecto, se corrió la leyenda de que este texto habría sido robado por Horemheb, quien borró el nombre del faraón y colocó el suyo.

Este proceso de restauración religiosa estuvo cargado de muchas implicaciones políticas, ya que, aparte del retorno al politeísmo, se restablecieron los poderes al sumo sacerdote de Amón contra los que se habían enfrentados Amenhotep III y Akenatón.

Tumba de Tutankamón

Tal como se señaló, esta sepultura del faraón fue descubierta por el arqueólogo Carter, en el 4 de noviembre de 1922, en una investigación que fue financiada por el egiptólogo británico George Edward Stanhope Molyneux Herbert, conde de Carnarvon, que fue patrocinador y socio de Carter en este proyecto.

Tutankamón
Howard Carter

La tumba de Tutankamón estaba identificada como la KV62 y era un sepulcro modesto de pequeñas dimensiones, posiblemente debido a lo repentino de su muerte, pero lleno de tesoros arqueológicos.

Son varias las leyendas surgidas acerca de esta tumba, siendo la más divulgada la relacionada con la maldición de Tutankamón. El misterio de esta maldición ha rodeado al faraón desde su hallazgo.

Según las leyendas, la maldición dice que la mala suerte rodeara al que profane el sarcófago del faraón. Por ejemplo, Lord Carnarvon, uno de los primeros en entrar en la tumba, murió poco después debido a una infección de una picadura de mosquito.

Tras su muerte se sucedieron más enigmáticos acontecimientos vinculados con el hallazgo. Los periódicos de la época fueron los encargados de difundir la supuesta maldición faraónica, que todavía llega a nuestros días por libros, series y películas.

Un hallazgo evidente e impactante encontrado en el sarcófago fue que todos los utensilios y objetos allí enterrados estaban intactos, lo que demostró que nunca había sido saqueada.

Tutankamón
Lord Carnarvon y Howard Carter

Se encontraron alrededor de 5.000 piezas en el interior de sus cuatro salas entre vasijas, tabernáculos, sarcófagos, joyas y, por supuesto, su famoso trono y su reconocida máscara de oro.

El decorado de las paredes es muy detallado y en conjunto ha servido para analizar muchos aspectos antes desconocidos de las tumbas de estos misteriosos faraones.

La tumba consta de una entrada y un corredor que lleva a la antecámara con un anexo y de allí a la cámara sepulcral y la cámara del tesoro.

Descubrimiento

En virtud del descubrimiento hecho por Carter, gracias al financiamiento de Lord Carnarvon, se pudo concretar este increíble y gran hallazgo para la humanidad.

De hecho, tal acontecimiento y las condiciones en que se halló la tumba fue lo que generó que Tutankamón empezara a ser conocido y reconocido siglos después como faraón, en el siglo XX.

Carter descubrió una tumba, que había permanecido olvidada por más de 3.000 años hasta que él abrió la pared de la sepultura casi intacta, con la ayuda involuntaria del niño aguador Husein Abdel Rasul, que le auxilió en el proceso.

Además del cuerpo del faraón, se encontraron muchos objetos con los que le habían enterrado, lo que permitió conocer muchos de los aspectos de la vida del Antiguo Egipto, hasta entonces desconocidos.

Todos sus enseres estaban intactos, lo que implicó que nadie había podido entrar allí durante siglos.

Este descubrimiento fue de gran importancia pues ha permitido esclarecer muchos dudas e interrogantes acerca de esta civilización, incluso pudiera servir para explicar cómo murió Tutankamón.

Por ejemplo, se pudo dilucidar en parte, que tenía una contextura delgada, que medía 1,80 metros y se pudo definir parcialmente el rostro del rey.

Objetos encontrados en su tumba

El descubrimiento de la tumba faraónica constituyó uno de los grandes hitos de la historia moderna. Como se señaló, su tumba fue descubierta por Carter, sin saber en esos momentos lo que dicho descubrimiento significaría para la humanidad.

Lo que más le impresionó al arqueólogo fue el sorprendente buen estado en que se encontraban los distintos objetos en la sepultura, sean los ropajes, las armas, las joyas, los utensilios y vasijas, los cofres, amuletos ungüentos e incluso el ajuar funerario y la famosa máscara de Tutankamón.

Todo estaba resguardado en las distintas cámaras y dentro de un gran sarcófago hecho de cuarcita, estaban depositados los tres ataúdes en el tercero de los cuales estaba la momia del joven faraón.

Cámara del tesoro

Tanto el primero ataúd como el segundo fueron hechos de madera de pino laminados de oro, mientras que el tercero y más pequeño era totalmente de oro macizo. Era el más emblemático, no solo por su apariencia de un valor incalculable, sino también por su belleza.

De los objetos que se descubrieron en el sarcófago resaltan tres por el significado y por el valor que tienen para la humanidad.

Máscara funeraria

Se le ha considerado una de las reliquias más icónicas de todo Egipto. La máscara se hallaba puesta en la cabeza del joven faraón, como protección a su rostro, al momento en que Howard Carter abrió el último de los ataúdes.

La expresión que refleja la máscara es de tristeza, pero también de paz y serenidad, tal vez evocando la juventud truncada por la muerte. Se observa, no obstante, cierta vivacidad en sus ojos, lo que resulta casi sobrenatural.

Carter señaló en su diario que se trataba de una bella y única muestra de la retratística antigua. Es una máscara de oro, principalmente, que pesa 11 kilos, decorada con otros materiales preciosos, como la coralina, el cuarzo, la obsidiana, el lapislázuli, la turquesa.

El hallazgo de la tumba de Tutankamón es un hito que ha aportado conocimientos importantes que ayudan a entender mejor a los antepasados del hombre.

Los datos obtenidos de los distintos estudios que se han hecho y aún se hacen a la tumba de Tutankamón, tanto del sarcófago como de la propia momia del faraón han ido develando muchos de los misterios acerca de su vida y la de toda su estirpe, pero también de las civilizaciones de esas épocas tan remotas.

Esta máscara se ha considerado un símbolo, incluso más que el rostro del joven, ello en virtud de que está hecha en oro, lo que indica que se trata de una deidad, porque este material representaba al Sol, que era sagrado para los egipcios.

La popularidad que ha ganado este faraón luego del descubrimiento de su sarcófago ha sido tal que se han divulgado infinidad de libros, películas y obras inspirados en la vida del joven faraón egipcio.

Daga de hierro

Dentro de los muchos tesoros encontrados en la sepultura, se destacan las dos dagas encontradas en la envoltura de la momia; una de hierro y la otra con una lámina de oro.

Es de especial atención la daga hecha de hierro, que mide 35 centímetros, aproximadamente, con un mango de oro decorado, un pomo de cristal de roca y una funda de oro con motivo floral.

Para los arqueólogos esta daga constituye un misterio, ya que los egipcios de la época no eran dados a trabajar la herrería, aparte de que en tres milenios la daga no se oxidó.

Pero lo más sorprendente fue lo que encontraron en los últimos análisis practicados a la hoja de la daga, los cuales revelaron que estaba hecha con restos de meteorito y con un dominio evidente de la metalurgia del hierro.

Sustentados en sus averiguaciones los expertos han señalado que dicho material proviene del meteorito encontrado a 200 kilómetros de Alejandría.

Esta daga ha dado lugar a innumerables conjeturas sobre el faraón y su familia, que ha llevado a nuevos estudios. Actualmente, la daga se exhibe en el Museo Egipcio de El Cairo.

Sarcófago de piedra

El sarcófago que contenía tres ataúdes fue lo primero que captó la atención de Howard Carter cuando logró acceder a su interior. Estos ataúdes se hallaban uno dentro del otro en la cámara mortuoria, con un ataúd final hecho de oro macizo.

Este sarcófago impresionaba, pues era de arenisca silicata pintada con una superficie de 275 centímetros de largo y 147 centímetro de alto.

En cada esquina del sarcófago hay una diosa alada como símbolo de protección y en la parte superior se aprecia una cornisa de media caña.

110 kilos de oro macizo

El tercero y último de los ataúdes dentro del sarcófago es el que contenía la momia de Tutankamón, el cual pesa 110 kilos de oro macizo y tiene una dimensión de 187 centímetros.

Este ataúd se halla dentro de otro de madera y vidrio multicolor y estos dos a su vez están dentro de un féretro exterior más grande construido con madera conformando una especie de caja, recubierta con una capa de oro de 2,22 metros.

A pesar del tiempo transcurrido, éste ha mantenido sus condiciones intactas.

Resalta la delicadeza del trabajo realizado con el oro, lo cual ha convertido a este ataúd en uno de los objetos de orfebrería más impactante de la historia egipcia antigua.

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