Jeroglíficos egipcios: historia, significado y más

Los jeroglíficos egipcios fueron inventados hace más de 5.000 años en el Egipto antiguo. Descubre aquí la interesante historia de este complejo sistema de escritura, considerado el lenguaje de los dioses por muchos siglos. También podrás conocer sobre su significado y características más sobresalientes.

Jeroglíficos egipcios

Acerca de de los jeroglíficos egipcios y su significado

El jeroglífico es el tipo de escritura que inventaron los antiguos egipcios, civilización que vivió entre los años 2686 y 2181 a. C. al noreste de Egipto, para comunicarse entre sí, plasmándola en las paredes de sus monumentos.

Se trata de un sistema que implementaron, en vista de que aún no existía la escritura, de manera tal que pudieran transmitir sus mensajes e ideas entre ellos y con sus dioses. El mismo se componía de símbolos o figuras de los objetos que normalmente empleaban en su diario quehacer.

Este aspecto marcó una diferencia con respecto a otros sistemas de escritura como la cuneiforme en Mesopotamia, que surgió en la misma época, pero que utilizaba, más bien, signos alfabéticos o fonéticos.

Fue así como los egipcios, para diseñar los jeroglíficos, se inspiraron en las cosas que estaban dentro de su ámbito de acción: objetos que usaban a diario, animales, plantas, partes del cuerpo, utensilios, etc., representándolos de forma tal que pudieran darles un significado particular según cada circunstancia. La Mitología Mesopotámica nos refiere también sobre la escritura que su pueblo manejaba.

El hecho de representar los objetos de su ambiente en su escritura, era una cualidad que los caracterizaba, ya que los antiguos egipcios no eran muy dados a la abstracción, prefiriendo mostrar a través de lo escrito aquello que veían directamente, no lo imaginado, por lo cual vemos reflejado en su alfabeto jeroglífico muchos elementos del mundo físico que les rodeaba.

Jeroglíficos egipcios

Además les era más práctico para hacerse entender entre ellos, mediante los símbolos pictóricos cotidianos que todos conocían. El vocablo “jeroglífico” se deriva de las raíces griegas ἱερός (hierós, que significa “sagrado”) y γλύφειν (glýfein, que traduce “grabar”), de allí que se le diera una connotación religiosa a esta práctica.

Es pertinente acotar aquí que aunque en un principio fue un alfabeto eminentemente ideográfico, con el tiempo se fueron desarrollando métodos que buscaban representar las ideas mediante el uso de palabras, haciéndose así cada vez más parecido a los alfabetos modernos.

Se convirtieron así los jeroglíficos egipcios en la forma expedita y gráfica de comunicarse con los dioses, asumiéndola como su escritura sagrada, que le confería, además, significado a su misticismo y a su religiosidad.

Grababan sus jeroglíficos en las piedras y paredes de los monumentos y de las tumbas, o también tallándolos en madera e incluso escribiéndolos con tinta sobre papiros u ostracas, que eran fragmentos cerámicos que usaban para escribir. En virtud de su significado religioso, los incluían por ejemplo en textos sagrados, comunicados oficiales o fórmulas para rituales.

Jeroglíficos egipcios

En este entorno religioso era común encontrar jeroglíficos en oraciones y textos referidos a la vida después de la muerte. También era normal que se hicieran textos de adoración a los dioses.

El significado de los jeroglíficos resultaba incomprensible para el ciudadano común del Antiguo Egipto, ya que no todo el mundo podía leerlos y menos escribirlos. Solo la élite de los escribas tenía ese conocimiento y destreza para escribirlos e interpretarlos.

El escriba

Esta era una persona preparada para ejercer esa facultad de escribir jeroglíficos egipcios, para lo cual había recibido una formación en una escuela especial, cuyo aprendizaje podía llevar varios años. Era un personaje de relevancia en esta civilización, pues debía ser culto, conocedor de cálculo y experto en la escritura jeroglífica y pictográfica.

En esa época era la persona que fungía de copista al copiar escritos literarios, llevar el control de las leyes, asuntos de impuestos, arquitectura y cálculos.

El vocablo que es originario del latín «scriba» y el hebreo «so-fer» traduce la noción de que se trata de una especie de secretario o escribano intelectualmente instruido para ejercer esa disciplina. En ocasiones, incluso era visto como un maestro.

Inscripciones en templos

Ahora bien, en cuanto a la gran cantidad de inscripciones jeroglíficas halladas sobre los muros de los templos, los investigadores de la materia o egiptólogos han concluido que algunas eran hechas netamente con propósitos sagrados, pero otras tenían simplemente un sentido decorativo, lo cual nos habla de la ardua tarea de discernir cuál jeroglífico aportaba significado y cuál no.

Al respecto, nos señalan que en la obra “Partes del Libro de los Muertos”, que recoge las oraciones y prédicas de hacían los antiguos egipcios a sus dioses en la creencia de que les ayudarían a la hora del paso hacia la otra vida, se encuentran grabadas muchas de estas inscripciones directamente sobre sarcófagos.

Jeroglíficos egipcios

Libro de los MuertosEs importante resaltar que los egipcios consideraban a los jeroglíficos como un regalo del dios Thot y la diosa Sesthat, dos de sus deidades más preciadas. Asimismo, en la Mitología japonesa se expresa esa creencia de que los dioses proveyeron la escritura.

¿Quiénes eran Thot y Seshat?

Estos eran los dioses relacionados con la sabiduría, el conocimiento y la escritura. Veamos, primeramente, información sobre Thot y luego nos referiremos a Seshat.

Thot

Era el dios de la sabiduría y de los hechizos mágicos. Igualmente, se dice que fue el inventor de la escritura y tenía autoridad sobre todos los dioses y era, además, patrón de los escribas, de las artes y de las ciencias.

También se señala que era un dios lunar, medidor del tiempo y fue quien estableció el primer calendario egipcio, motivo por el cual el primer mes de este tiene su nombre en egipcio, que es Dyehuty. Asimismo tenía otras facultades como ser deidad de la música, los conjuros y el dominio de los sueños.

Se representaba con la cabeza del ave denominada Ibis, una pluma y la tablilla de escritura celestial para registrar en ella los pensamientos, palabras y actos de los hombres, para pesarlos en su balanza de control y valoración.

Llevaba el Anj en una de sus manos, el cual es el jeroglífico usado para representar “vida”. Se le asocia con la diosa Seshat con quien llevaba un registro de los años de reinado de cada faraón, de allí de que se le refiera también como el “Señor de los tiempos”.

Seshat

Era la deidad egipcia de la escritura y la historia, hija y esposa de Thot. También se le dice la “Señora de los Libros” y “Divinidad medidora del tiempo”.

Se le representa como una mujer que llevaba sobre su cabeza una estrella de cinco o siete puntas, remarcada con un arco o un creciente (o dos cuernos vueltos hacia abajo) y dos plumas. Su cuerpo está cubierto por una piel de leopardo y en las manos lleva una caña de escribir y una paleta de escriba.

Se encargaba de calcular y medir los terrenos sagrados en los que posteriormente se levantarían construcciones, emitiendo sus mediciones según la observación de las estrellas. En virtud de esto, se le ha asociado con los arquitectos y se le denominaba “Señora de los constructores”.

Estaba encargada de garantizar la inmortalidad del faraón mediante la inscripción de sus años de reinado en las hojas del Árbol de la Vida, que crecía cerca de donde ella reinaba en Heliópolis, Egipto.

Los implementos utilizados por Seshat para realizar su tarea y con los cuales aparece muchas veces representada, incluían una hoja de palmera usada para simbolizar los años y un renacuajo con el que se especificaba el número 100 como una cantidad límite.

Historia de los jeroglíficos egipcios

Los jeroglíficos egipcios se cuentan entre los sistemas de escritura más antiguos del mundo. Según los historiadores datan alrededor de 5.200 años y fueron conocidos en el Antiguo Egipto como el “lenguaje de los dioses”. Entre las leyendas que surgieron se dice que fueron creados por el dios de la sabiduría, Thoth.

Específicamente tuvo vigencia de uso desde el año 3300 a. C. hasta el siglo III de nuestra era cristiana dentro de la cultura egipcia, que se desarrolló en el llamado Antiguo Egipto, localizado en el valle que formó el río Nilo, al noreste de África.

Dentro del quehacer histórico los jeroglíficos egipcios cumplían un rol vital, pues a través de ellos eran dictadas las normas que emitía el imperio, método mediante el cual el faraón hacía conocer sus órdenes al pueblo. Los escribas se encargaban de redactar, inscribir, clasificar, contabilizar y copiar dichas normas.

Para llevar a cabo esta labor, los escribas utilizaban dos tipos de escritura: la hierática y la demótica, en las que debían dejar un registro de todos los logros alcanzados durante el reinado de cada faraón. Más adelante estaremos describiendo ambos tipos de escritura.

Los signos que caracterizaron a esta escritura pudieron ser descifrados e interpretados gracias al trabajo de decodificación realizado sobre la Piedra de Rosetta.

Piedra de Rosetta

Se trata de una piedra de granito de color negro que fue parte de un antiguo monumento conmemorativo egipcio del año 196 a. C. Sus medidas aproximadas eran 114 cm de alto, 72 cm de ancho y 28 cm de grosor con inscripciones en tres tipos de escritura.

Fue hallada en 1799 en la región de Rosetta, cerca de la localidad de Rashid, en Egipto, por el oficial francés Bouchard Pierre, durante la ocupación francesa ordenada en la campaña de Napoleón Bonaparte contra los ingleses en territorio egipcio.

Al oficial Pierre le llamó la atención esa piedra en particular del edificio que estaban demoliendo, por las inscripciones que tenía y en las que se diferenciaban tres tipos distintos de escritura. Hizo el respectivo reporte a su superior y se ordenó trasladar la piedra a Alejandría, ciudad portuaria mediterránea de Egipto.

En la piedra se pueden apreciar claramente tres franjas horizontales y en cada una de ellas está inscrito el mismo texto con escritura diferente:

  • En la parte superior en jeroglífico.
  • En la intermedia en egipcio demótico,
  • En la inferior en griego.

Este hallazgo permitió a los científicos dedicados a los estudios jeroglíficos dar con la clave 23 años después de haber sido descubierta la piedra, para interpretar la escritura jeroglífica egipcia. Así Thomas Young, científico inglés del siglo XVII, realizó sus investigaciones relacionando símbolos y signos de cada una de las escrituras de los textos de la piedra, haciéndolos corresponder entre sí, para poder determinar su relación.

Thomas Young

El trabajo lo finalizó Jean-François Champollion, francés, considerado padre de la egiptología, quien pudo descifrar finalmente su lectura en 1822, dando a conocer al mundo la historia del Antiguo Egipto.

El texto descifrado de esta piedra se refería al Decreto de un grupo de sacerdotes de Memfis en honor al faraón el 27 de marzo de 196 a. C., el cual se hizo bajo el mandato de Ptolomeo V Epífanes y rezaba:

Bajo el reinado del joven que recibió la soberanía de su padre, Señor de las Insignias reales, cubierto de gloria, el instaurador del orden en Egipcio, piadoso hacia los dioses, superior a sus enemigos, que ha restablecido la vida de los hombres, Señor de la Fiesta de los Treinta Años, igual a Hefaistos el Grande, un rey como el Sol, Gran rey sobre el Alto y el Bajo país, descendiente de los dioses Filopáteres, a quien Hefaistos ha dado aprobación, a quien el Sol le ha dado la victoria, la imagen viva de Zeus, hijo del Sol, Ptolomeo.

En la actualidad, la Piedra de Rosetta se encuentra en exhibición en el Museo Británico de Londres.

Alfabeto

No se trataba de un alfabeto como el que conocemos en la actualidad. Estaba fundamentado en el complejo sistema de ideogramas o lenguaje ideográfico combinado con los fonogramas o signos consonánticos, más los símbolos determinativos.

Es por tanto, una escritura figurativa, simbólica y fonética al mismo tiempo, desarrollada a partir de símbolos pictóricos que incluyen numerosos elementos. Sus principales características son:

  • Tiene 24 elementos que se han reconocidos como letras.
  • Otros que representan palabras completas o combinaciones de consonantes.
  • Posee entre 700 y 800 símbolos básicos, llamados glifos, que es la abreviatura de jeroglífico.
  • Los glifos generalmente se leen de derecha a izquierda, o de arriba hacia abajo.
  • No hay signos de puntuación.
  • No hay vocales.
  • No hay separación entre palabras y frases; es decir, no hay indicación en cuanto a cuándo comienza o finaliza una palabra o frase.
    • Para saberlo se requería localizar el determinativo, que es el signo que señala la función semántica del jeroglífico.

Así pues el determinativo es el que indica si se está haciendo referencia a un movimiento, representado por dos piernas en actitud de andar o si se trata de una acción violenta, simbolizado con un brazo armado, o bien de un concepto abstracto, si aparece un papiro enrollado.

Los entendidos en la materia aseveran que en las tres épocas que caracterizaban al Antiguo Egipto y que constituyeron el esplendor faraónico; a saber: el Imperio Antiguo, el Imperio Medio y el Imperio Nuevo, ya existían más de 700 símbolos o jeroglíficos distintos, pero que durante la época de las ocupaciones de los griegos y los romanos, estos llegaron a ser hasta 6.000.

Como se señaló, eran grabados en piedra o en madera, papiros, ostracas y en otros soportes menos duraderos que se deterioraron con el tiempo. Se basaban en escritura demótica o hierática.

Ostracon

¿Qué es la escritura hierática y escritura demótica?

Estos dos tipos de escrituras fueron implementados para la época en muchas de las superficies antes mencionadas, con la finalidad de expresarse, lo especial en este caso es que ambas presentan particularidades que las distinguen entre sí. Veamos:

Escritura hierática

Esta escritura, cuyo nombre proviene del griego “hieratika”, que significa sacerdotal, era mucho más sencilla que la jeroglífica, más afín a las letras del alfabeto y más estilizada.

Se ha estimado que se desarrolló al mismo tiempo que los jeroglíficos egipcios e incluso que fueron utilizados a la par, pero en vista de que estos últimos no resultaban apropiados y funcionales para las escrituras rápidas, se optó por la hierática.

Es por ello que este tipo de escritura se destinó para las inscripciones monumentales, así como para documentos privados, textos religiosos, copias literarias e incluso documentación administrativa. Fue la más utilizada sobre papiros u ostracas, en donde el texto se escribía en tinta negra empleando una caña afilada y tinta roja para remarcar determinados apartados.

En una primera fase de esta escritura se escribía igual que la jeroglífica, aplicando las mismas reglas ortográficas de ambos sistemas, bien en líneas o columnas.

Sin embargo, a partir de la dinastía XII, que transcurrió entre los años 1980 al 1790 a. C. y que formó parte del Imperio Medio del Antiguo Egipto, se comenzaron a escribir los textos solo en líneas y siempre de derecha a izquierda.

Los estudios realizados revelaron mucha documentación histórica del Antiguo Egipto escrita en hierática, hasta que este sistema fue reemplazado por la demótica alrededor del año 700 A.de C., manteniéndose solo para textos religiosos hasta que fue destituida la casta sacerdotal.

Escritura demótica

Se originó como lengua egipcia en la última etapa del período del Imperio Nuevo alrededor del año 1350 a. C., que se llamó Período de Amarna. Fue poco conocida y difundida; su nombre proviene del griego demotikós, que significa “perteneciente al pueblo”, por lo que se llamaba la escritura popular.

Se supo de su existencia durante las investigaciones que se hicieron a la inscripción central de la Piedra de Rosetta. Se trataba de un sistema mixto de ideogramas y signos fonéticos o consonánticos.

Jeroglíficos egipcios

Se escribía de derecha a izquierda y era de uso general sobre papiros y ostracas. Era un sistema muy cursivo, con muchas ligaduras entre los términos, abreviaturas y características ortográficas propias. Era de lectura difícil y no ha sido posible digitalizarlo.

Ahora bien, en la escritura jeroglífica se utilizaban tres tipos de signos característicos:

  1. Ideogramas.
  2. Fonogramas.
  3. Signos determinativos.

Los ideogramas

Representan un objeto o cosa tangible , fácil de reconocer, incluso para el que no conoce su significado. Tiene asociado un signo fonético y una única idea. Por ejemplo, la figura de una mano representa una mano y un rectángulo simboliza una casa.

Se trataba de emplear utensilios cotidianos que fueran de fácil identificación e interpretación, logrando así transmitir una idea o mensaje más eficientemente.

Jeroglíficos egipcios

Los fonogramas

Son signos fonéticos que, al combinarlos, permiten la formación de palabras.

Hay varios grupos de fonogramas:

  • Unilíteros: Simbolizan un solo sonido o consonante. Son también llamados alfabéticos.
  • Bilíteros: Son aquellos que se componen de dos sonidos o consonantes.
  • Trilíteros: Tal como lo dice su nombre, representan tres sonidos.
  • Más de tres consonantes o cuatrilíteros: Son jeroglíficos con más de tres sonidos o consonantes. Son muy escasos.

Jeroglíficos egipcios

Signos determinativos

Son los signos mudos que agregan significado o sentido a los fonogramas, por ejemplo, indican si la palabra se refiere a plural o singular, si es género femenino o masculino, si se trata de un adjetivo, entre otros.

Los jeroglíficos más comunes que se empleaban en el Imperio Medio fueron recopilados en la Lista Gardiner, que es el diccionario básico de la escritura egipcia. En dicha lista encontramos 743 jeroglíficos distintos, clasificados en 26 subgrupos por categorías, tales como los animales, el hombre y sus ocupaciones, las deidades, las partes del cuerpo, etc.

Ojo de Horus

Uno de los símbolos egipcios más conocido y empleado, pero que sin duda genera muchas interrogantes en la gente es el Ojo de Horus. En su momento fue uno de los más importantes y apreciados en el país de los faraones.

Se trataba de un símbolo, pero también de un amuleto de protección, asociado a la diosa Wadjet, que era hija del dios Ra. Se le conocía por varios nombres como el Ojo de Horus, el Ojo de Ra, Wadjet, Udjat o simplemente el ojo.

Está vinculado tanto al sol como a la luna, por lo que se le suele llamar “ojo solar” u “ojo lunar”. Aun cuando se le menciona en singular, se hace referencia a los dos ojos, tal como aparecen en los pectorales de Tutankamon, prendas que el faraón llevaba en su pecho.

Jeroglíficos egipcios

El ojo de carácter lunar es el izquierdo y está asociado a Horus, el dios del cielo, de la caza y de la guerra, a este se le llama Ojo de Horus, mientras que el ojo solar, que es el derecho, está relacionado con el sol y es conocido como el Ojo de Ra, dios del sol.

La leyenda dice que Horus perdió el ojo izquierdo en uno de los cruentos enfrentamientos que tuvo contra su tío Seth, dios del caos, quien había asesinado a Osiris, dios de los muertos y padre de Horus, pues quería apoderarse del trono.

En venganza Horus lo enfrentó en varios combates, perdiendo el ojo en uno de ellos, el cual quedó dividido en seis pedazos que fueron esparcidos por Seth en todo Egipto.

Luego, el dios Thot encontró todos los pedazos y los unió, creando así la luna llena y devolviéndolo a Horus, quien a su vez se lo llevó a Osiris para revivirlo. Es por ello que el Ojo de Horus también era usado para simbolizar la ofrenda que hacía el hijo mayor a su padre muerto, como una forma de rendir respeto y reverencia hacia los progenitores.

Posteriormente, cuando comenzó la adoración al dios Ra, se popularizó el término “Ojo de Ra” y era representarlo con el ojo derecho de Osiris, o sea, el sol.

Dios Horus

Numeración egipcia

Los egipcios siempre se destacaron en lo que a ciencia se refiere por los grandes hallazgos y avances que alcanzaron. Uno de ellos es el sistema de numeración, mediante el cual demostraron su dominio de las matemáticas.

Desde un principio la representación de los números estuvo presente en la escritura jeroglífica, por lo que constituye uno de los sistemas de numeración más antiguos.

Era una numeración con base 10; es decir, contaban de diez en diez e iba desde el uno hasta millones y también los números eran representados mediante ideogramas, no con los signos numéricos que hoy se utilizan.

Esta numeración permitía la escritura de grandes cantidades, así como de las más pequeñas como fracciones unitarias. Para escribir las cantidades pequeñas, se empleaban las denominadas fracciones de Horus o fracciones unitarias.

Jeroglíficos egipcios

Estas fracciones provenían del jeroglífico representado por el heqat (HqAt), que era la unidad de capacidad que dentro de la cultura egipcia se usaba en las mediciones, sobre todo de trigo y cebada.

Esta unidad equivalía a 4,8 litros. En cada uno de los pedazos en que Seth dividió el ojo de Horus, estaba representada una fracción, de allí su denominación como fracciones “Ojo de Horus“.

No era muy frecuente el uso de este sistema numérico en lo que a transacciones comerciales se refiere, a pesar de ser un sistema bien desarrollado. Ello se debía a que la escritura empleada era la hierática y se usaba preferiblemente el sistema numeral egipcio.

Su sistema de números enteros era muy sencillo, siendo el número representado con una línea vertical y se iban agregando líneas a medida que se sumaran números. Así, el 2 era representado con dos líneas, el 3 con tres líneas y así sucesivamente.

Jeroglíficos egipcios

Los números se podían representar con cifras o palabras (fonéticamente), por ejemplo: “siete” o “7”. Tenían también dominio de los números ordinales y cardinales.

En un principio no contemplaron el número cero “0” y requirieron más de un milenio para desarrollarlo e incluirlo a la numeración. Solo lo usaron en las construcciones de los monumentos de gran envergadura, como por ejemplo, las pirámides.

Para ello lo representaban en los planos sobre la base del monumento a ser edificado, lo cual por cierto, los llevó a establecer por primera vez los números negativos para indicar todo lo que quedarían por debajo de esa ella; es decir, sótanos y subsuelo de tan grandes construcciones.

Asimismo, trabajaron con operaciones que involucraban fracciones, divisiones y multiplicaciones. Diseñaron el primer sistema  decimal con numeración a base de diez al comienzo del tercer milenio a. C.

Jeroglíficos egipcios

Cabe señalar que la base de las matemáticas y de los sistemas numéricos que se aplica en nuestros días son sustentados por las invenciones que llevaron a cabo los sabios egipcios.

¿Cómo leer los jeroglíficos egipcios? 

Al leer un jeroglífico o glifo se requiere seguir ciertos pasos para hacerlo de forma efectiva y poco traumática. Como ya sabemos, escribir un jeroglífico se puede hacer en cualquier sentido; es decir: en forma horizontal, vertical, de izquierda a derecha o de derecha a izquierda, incluso en ambos sentidos.

Los ideogramas o símbolos nos van indicando el sentido o dirección en que se debe leer, pues los glifos pueden tener un significado diferente, dependiendo de la forma como se hayan escrito.

Aprender el alfabeto

El primer paso a seguir es buscar un alfabeto egipcio que incluya todos los jeroglíficos que, como sabemos, son figuras y no letras, por lo tanto se requiere visualizarlos para poder leer correctamente.

En este apartado se indica cómo hacer la lectura de los jeroglíficos empleando ejemplos ya conocidos y señalados en los métodos de lectura de los mismos.

Pronunciar los jeroglíficos

Por lo general, el alfabeto de jeroglíficos egipcios tiene, además de la grafía, la forma de pronunciarlo, por lo cual se puede ver al mismo tiempo cómo se escribe y cómo suena el glifo.

Algunos de ellos pueden asemejarse a una letra del alfabeto en español, pero no siempre y no todos tienen exactamente el mismo sonido en este idioma. Por ejemplo, tenemos el símbolo que parece un ave y se pronuncia “ah”, pero se escribe como si fuera el número 3.

Es pertinente acotar aquí, que las pronunciaciones son una aproximación que han hecho los egiptólogos del sonido real, técnicamente hablando. Esto es así pues como sabemos, los jeroglíficos egipcios son una lengua muerta, de modo que no queda nadie que pudiera corroborar la correcta pronunciación de los sonidos.

En su gran parte, los egiptólogos se sustentan para sus estimaciones en una forma posterior del idioma egipcio, a la cual se le conoce como copto.

Diferenciar entre un ideograma y un fonograma

Tal como hemos visto previamente, los ideogramas son dibujos o imágenes que representan de manera directa el objeto sobre el cual se escribe.Los fonogramas, por su parte, eran dibujos representando sonidos, no imágenes.

Es decir, la figura que se observa no se refiere a un objeto en particular, sino al sonido que produce, que se combina con el sonido siguiente para formar la palabra de la que se está hablando.

Recordemos que no había vocales en la escritura jeroglífica, de modo que los fonogramas representan en su mayoría letras consonantes. Para facilitar su lectura los expertos añaden una “e” o una “a” entre algunas consonantes.

Está también la posibilidad de que un fonograma se refiera a uno o más sonidos, lo cual siempre está indicado en el cuadro visual de los jeroglíficos que nos sirve de guía. Además, se debe tener en cuenta no hacer una traducción literal de un ideograma, pues dependiendo de lo que le siga, puede cambiar su sentido.

Se da siempre el ejemplo de las piernas que, por lo general, se refieren a caminar o hacer movimiento, pero según el ideograma o fonograma que le acompañe puede significar dar una dirección.

Tener siempre presente al leer los jeroglíficos egipcios, que estos tenían una estructura con fonogramas al inicio e ideogramas al final y podrían tener también un determinativo.

Determinar la dirección de lectura

Como sabemos que los jeroglíficos se pueden leer en casi cualquier dirección, tal como se escriben: de izquierda a derecha, de derecha a izquierda y de arriba hacia abajo. Para identificar la dirección de un grupo de jeroglíficos en específico, solo basta con ubicar uno que tenga una cabeza y guiarse por el sentido que esta tiene.

Si esta mira hacia la izquierda, se debe empezar a leer desde la izquierda e ir en la dirección que tiene la cabeza. En caso contrario, si esta mira hacia la derecha, se leerá en sentido hacia la derecha, desplazándose en dirección a la cabeza.

Si nos encontramos con el caso de que son jeroglíficos egipcios en columnas verticales, se comenzará a leer desde la parte superior hacia abajo, aun cuando se sugiere determinar si se pueden leer de izquierda a derecha o viceversa.

Es importante recordar que, en ciertos casos, los jeroglíficos son agrupados para ahorrar espacio. Así se pueden encontrar jeroglíficos altos que se escriben por separado y los bajos, que van unos sobre otros. Ello implica que para leer una línea, se deberá hacer tanto horizontal como verticalmente.

Identificar los sustantivos

En los jeroglíficos egipcios hay dos tipos de sustantivos:

  • Los de género: masculinos y femeninos.
  • Los de cantidad: singular, plural o duales.

En cuanto al género, aun cuando no siempre es el mismo caso, normalmente si está el jeroglífico de la hogaza de pan después de un sustantivo, nos indica que la palabra es femenina. Si no está la hogaza de pan, muy probablemente este sustantivo es masculino.

En cuanto a número o cantidad, si es un sustantivo en plural, se representaría el jeroglífico del polluelo de codorniz o el del rizo de una cuerda. Así, el jeroglífico que contenga agua y un hombre solamente, significará “hermano” en singular, pero si está presente este mismo jeroglífico con el polluelo de codorniz nos está indicando plural, o sea “hermanos”.

Con respecto al sustantivo dual, este es representado mediante dos barras oblicuas hacia atrás. Así, si hay un jeroglífico en donde aparezca agua, un rizo de cuerda, dos barras oblicuas hacia atrás y dos hombres significa:”los dos hermanos”.

Se han encontrado jeroglíficos egipcios en los cuales los sustantivos, tanto duales como plurales, no incluyen en su estructura a otros jeroglíficos.

Por el contrario, para señalar la cantidad de objetos referidos, se incluyen varias líneas verticales o el mismo jeroglífico repetido tantas veces como la cantidad que se quiere dar a entender al lector del jeroglífico.

¿Cómo usar los pronombres?

Es conocido que los pronombres sustituyen a los sustantivos y se usan después de haber aplicado el sustantivo en cuestión por primera vez. Por ejemplo, en la oración “María le trajo las llaves”, tenemos el sustantivo “María” es el sustantivo y “le” es el pronombre.

Los pronombres deben estar próximos o sufijados al sustantivo, verbo o preposición al que se refieren, pues son palabras que dependen de aquél, no son palabras individuales.

En el egipcio antiguo, los pronombres más utilizados eran:

  • “Mi”, “mí” y “yo”: representados mediante el jeroglífico de una persona o el de una hoja de junco.
  • “Tú” y “tu”: simbolizados con el jeroglífico de la canasta con asas, referido a un sustantivo masculino singular.
    • Si se trataba de un sustantivo femenino singular, se usaba la hogaza de pan o la cuerda atada.
  • “Él”, “ella” y “su”: representados con el jeroglífico de la víbora cornuda.
    • Si se refiere a un sustantivo masculino singular y con el jeroglífico de la tela doblada si se trata de un sustantivo femenino singular.
  • “Nuestro” y “nosotros”: simbolizados con el agua sobre tres líneas verticales.
  • “Ustedes” y “su” (en plural): representados con los jeroglíficos de la hogaza de pan o la cuerda atada encima del jeroglífico del agua y las tres líneas verticales.
  • “Ellos” y “su”: simbolizados con el jeroglífico de la tela doblada o del cerrojo de puerta más el jeroglífico del agua y tres líneas verticales.

Conocer el uso de las preposiciones

Dan sentido a otras palabras en una oración, en cuanto a ubicación, tiempo y espacio. Son ejemplos de ellas: “de”, “desde”, “contra”, “hasta, “según”, “junto”, “sobre”, “cerca”, “entre”, “hasta”, etc.

En los jeroglíficos egipcios se emplea con muchos significados el búho, que puede ser “en”, “durante”, “para”, “por”, “con”, “desde” y “con”.

También es de mucha utilidad la preposición identificada con el jeroglífico de la boca, que se emplea con el significado de “acerca de” “con el fin de” y “contra”, dependiendo del contexto de la oración. Además, hay casos en los que es posible la combinación de preposiciones y sustantivos, con lo cual se forma una preposición compuesta.

Entender el funcionamiento de los adjetivos

Los adjetivos son palabras que describen o nos dan una cualidad de un sustantivo. Así, tenemos en la oración “El carro blanco” que el término “blanco” nos dice cómo es el carro, de qué color es, por lo que es un adjetivo.

Los adjetivos se podían usar como modificadores del sustantivo o ser ellos mismos un sustantivo. Cuando se usan como modificadores; es decir, como adjetivos, se escriben siempre después del sustantivo, pronombre o frase nominal al que estén modificando.

Es de acotar, que los adjetivos tendrán el mismo género y cantidad que el sustantivo al cual se refieren. Cuando se usen los adjetivos como sustantivos tienen las mismas reglas que los sustantivos regulares, esto es género y cantidad.

Los jeroglíficos dan cuenta del progreso que habían alcanzado los antiguos egipcios en su época, tanto en la ciencia, como en las artes. Por ello esta civilización desarrolló un sistema de escritura que aún hoy es materia de estudio por muchos investigadores. Además es admirado y respetado, pues nos revela todo el avance que lograron alcanzar en épocas tan tempranas de la humanidad.

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