Faraón Amosis I, reinado, construcciones y conquistas

Amosis I fue el faraón y fundador de la Dinastía XVIII del Nuevo Imperio de Egipto, mientras estuvo reinando una de las acciones reconocidas del gobernante fue la conquista del Bajo Egipto. En el artículo de hoy realizaremos un recorrido detallado acerca de la vida, conquistas y edificaciones que se llevaron a cabo durante su gobierno.

amosis I

¿Quién era Amosis I?

Amosis I fue el fundador de la Dinastía XVIII del Imperio Nuevo de Egipto, también es conocido bajo el nombre de Ahmose I o como bien lo llamó Manetón, Amosis de acuerdo con Eusebio de Cesárea en la versión del monje Jorge Sincelo. Amosis I reinó Egipto desde el año 1550 hasta 1525 a. C.​, los títulos que tenían por su trono y nacimiento eran Neb-pehty-Ra Ahmose.

El mismo era uno de los miembros de la casa real de Tebas, hijo del faraón Seqenenra Taa y hermano del que sería el último faraón de la Dinastía XVII, Kamose. Mientras su padre estuvo gobernante, los Tebas se alzaron contra los hicsos, que gobernaban el Bajo Egipto.

Cuando tenía la edad de siete años, su padre murió de manera violenta, posiblemente en alguna batalla, por lo que el reinado pasó a manos de su hermano que también falleció por causas inexplicables luego de tan solo tres años de gobierno. Tras la muerte del mismo, Amosis I asumió el control del Nuevo Imperio de Egipto y luego de su coronación fue conocido como Neb-pehty-Ra.

Su gobierno estuvo dirigido principalmente a la conquista del Bajo Egipto y a la expulsión de los hicsos del delta del Nilo, con el fin de restaurar el gobierno de Tebas sobre todo el territorio de Egipto. En un mismo sentido, también contribuyo a la restauración del poder egipcio sobre Nubia y Canaán.

Una vez que cumplió las anteriores acciones se dedicó a la administración del país, reabrió canteras, minas y rutas de comercio, inicio elaborados proyectos de construcción de un estilo que no había sido abordado durante el Imperio Medio. El gobierno de Amosis I dio los primeros pasos de la creación del Imperio Nuevo, en el que el poder egipcio llegó a su cúspide.

Historia de Amosis I

Para entender a profundidad los hechos que tuvieron lugar durante el gobierno de Amosis I, resulta pertinente echar un vistazo en su pasado. Por lo tanto, el presente apartado está dedicado a la vida de este gobernante y como está marco un hito para su reinado.

Árbol genealógico

La reconstrucción de gran parte del árbol genealógico de Amosis I se puede elaborar gracias a los hallazgos que se han encontrado en las momias de numerosos miembros de la familia real de la época en el escondrijo DB320. Dicho árbol genealógico es conocido principalmente como ahmósida, esto se debe a que el nombre de Ahmose se encuentra presente en muchos de los descendientes, tanto hombre como mujer, lo que fue una dificultad a la hora de dar con una adecuada identificación.

Amosis I nació bajo el seno de la familia gobernante de la ciudad de Tebas, conocida como dinastía XVII. Su abuelo y su abuela, Taa I y Tetisheri, se sabe que tuvieron aproximadamente doce hijos, incluyendo al futuro faraón Seqenenra Taa y a Ahhotep.

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Según la tradición de las reinas egipcias, estos dos hermanos contrajeron matrimonio, y sus hijos fueron Kamose, Amosis y varias hijas Amenofis I y Ramose (las letras A y B se entienden como convenciones por parte de los egiptólogos con el objetivo de distinguir hijos reales y mujeres que tienen el mismo nombre).

Igualmente, se piensa que pudieron ser los padres de Mutneferet A, que luego pasaría a ser la esposa del posterior faraón Tutmosis I. Ahmose-anj era el sucesor principal de Amosis, pero falleció antes que su padre, entre los 17 y 22 años de edad. Es por esta razón que el posterior sucesor fue su hijo sobreviviente mayor, Amenofis I.

No hay una línea divisoria entre el paso de las dinastías XVII y XVIII. El historiador Manetón, que escribió en una época muy posterior a la Dinastía Ptolemaica, tuvo la teoría de que la expulsión de los hicsos luego de casi un siglo de ocupación y la restauración del gobierno egipcio nativo sobre todo el país suponía un evento importante para poner en manifiesto una nueva dinastía.

Por otro lado, la Gran Esposa Real del faraón y la mujer más importante de la Dinastía XVIII fue la misma hermana de Amosis, la reina Ahmose-Nefertari. Su matrimonio surgió a una edad muy temprana, por lo que gozó de todos los privilegios e importancia del momento, para poder seguir manteniéndose como la primera mujer de Amosis I, tuvo que luchar con otras mujeres del mismo grupo sanguíneo.

La importancia que tenía esta primera esposa radicada en que la misma era la “Dadora de Herederos”, por lo que un hijo de su vientre, sería considerado como el siguiente faraón. Este hecho se mantuvo a todo lo largo de la Dinastía XVIII. Si en el caso de que únicamente la esposa diera hijas, estás pasarían a ser también “Dadoras de Herederos”, estableciendo así que la sucesión real tendría que pasar si o si por el linaje de Ahmose-Nefertari.

El papel que desempeñó la primera mujer a la sombra de su marido no parece tan importante como el que tuvo tras la muerte del mismo, dado que fue reina madre. Tanto fue su relevancia que en ciertas oportunidades parecía más la esposa de su sucesor, Amenofis I, ya que ambos compartían el trono de manera igualitaria. Madre e hijo llegaron incluso a ser deificados a su muerte, superando así la fama de Amosis I, y se convirtieron en los patrones de la cofradía de los constructores de tumbas de Deir el-Medina.

Asimismo, también se ha planteado la posibilidad que Amosis I estuviera también casado con Ahmose-Sitkamose. La identidad real de esta princesa sigue siendo un misterio, y el hecho de que la traducción de su nombre signifique ”hija de Kamose” se puede inferir que hubo una unión por parte de ambas ramas de la familia real por medio de un matrimonio.

En caso de que esta princesa hubiera sido una mujer de Amosis I, Ahmose-Sitkamose debería también portor el título de esposa real, sin embargo, no hay suficiente información que pueda avalar esta teoría. Es por este motivo, que principalmente la misma se ha rechazado y se alega que la princesa fue una de las hijas del faraón con su esposa Ahmose-Nefertari, como parece certificar el hecho de que también portase el título de Esposa del dios.

En lo que respecta a las otras mujeres que tuvo Amosis I, ninguna llegó a igualar la importancia de Ahmose-Nefertari, la única con el título de gran esposa real (equivalente a reina), por lo que no tuvieron un papel dentro de la política del imperio, solo eran esposas secundarias del gobernante. Los nombres de algunas de ellas han surgido en la historia gracias a las actas de nacimiento, las más conocidas fueron: Thenthapi y Kasmut.

Su reinado

En lo que respecta al reinado de Amosis I, diferentes autores se disputan los periodos de la siguiente manera: 1570–1546, 1560–1537 o 1551–1527. Por su lado, el autor Manetón argumenta que el gobierno del Amosis I estuvo constituido por 25 años y 4 meses, este alegato se encuentra validad por una inscripción que hace mención al año 22 de su reinado, encontrada en las canteras de Tura.

Al encontrar su momia, los exámenes médicos revelaron que murió a una edad aproximada de treinta y cinco años, lo que constituye otro punto a favor de que su reinado fue de 25 años, se se toma en consideración que el mismo comenzó cuando apenas tenía diez años de edad. En contraposición, el historiador David Rohl sugirió otras fechas alternativas de su reinado: 1194 a 1170 a. C., pero sus conclusiones fueron denegadas por la mayoría de los egiptólogos.

Muerte

La muerte del faraón Amosis I sucedió a la edad temprana de treinta y cinco años por razones desconocidas, no obstante, se piensa que pudo haber sucedido de forma natural, puesto que para la época en la que se encontraban, la esperanza de vida de cualquier persona no superaba lo treinta años de edad. Su reinado en la ciudad de Tebas estuvo alrededor de los veinticinco años y cuatro meses, de los cuales siete años era considerado como el único gobernante de todo Egipto.

El sucesor al trono luego de su muerte fue su hijo, Amenofis I. De una misma manera, algunos historiados han afirmado que luego del reinado de Amosis I, el Imperio de Egipto fue contralado también por Amenofis, durante al menos seis años.

Tebas como capital del país

La ciudad de Tebas era conocida en el Antiguo Egipto como Uaset, la misma se encontraba situada a lo largo del Nilo, a unos 800 kilómetros al sur del Mediterráneo. Hoy en día, las ruinas de esta ciudad se encuentran en la moderna ciudad egipcia de Luxor. Tebas fue la principal ciudad del cuarto nomo del Alto Egipto (nomo del Cetro) y fue la capital de Egipto, sobre todo durante el transcurso del Imperio Medio y el Imperio Nuevo.

Tebas estaba próxima a la ciudad de Nubia que poseía grandes recursos minerales y rutas comerciales. Se le consideró como un lugar de culto y el centro del Antiguo Egipto durante su apogeo. Este lugar también incluye zonas como la orilla oriental del Nilo, donde se alzan los templos de Karnak y Lúxor y la ciudad propiamente dicha. Asimismo, también es cercana de la parte occidental del Nilo en donde hay una vasta área de necrópolis con grandes cementerios privados y reales y complejos funerarios.

Durante el reinado de Amosis I convirtió a Tebas como la capital del reino de nuevo unificado. Pronto pasó a ser una gran metrópoli, puesto que tenía una amplia demanda en cuanto a una administración compleja y las conquistas de los nuevos soberanos, que se impusieron sobre Nubia y Siria, derramando parte de los ricos tributos extranjeros sobre el gran templo del dios Amón.

El apogeo de la ciudad empezó cuando subió al trono Amenhotep III, este se encargó de ampliar y embellecer el gran templo de Karnak, además levantó a la orilla occidental los enormes complejos de su templo funerario y el palacio de Malkata.

Por un corto periodo de tiempo, durante el gobierno de su hijo y sucesor Akenatón, la ciudad de Tebas fue abandonada por la corte y el culto a Amón proscrito. El faraón construyó una nueva capital en el lado norte, a medio camino entre Tebas y Menfis, Aketatón. A pesar de esto, luego de su fallecimiento, su sucesor Tutankamón regresó a Tebas.

A raíz de la Dinastía XIX la capital se mudó hacia delta, no obstante, Tebas conservó los ingresos y prestigio con Seti I y Ramsés II, que residían parte del año en ella. El faraón Ramsés también tuvo la labor de embellecer y ampliar el gran templo de Amón, y durante su largo reinado, la capital y el país fueron un lugar de prosperidad como cien años atrás cuando estaba bajo el mando de Amenhotep III.

Aunque las donaciones continuaron con Ramsés III, ya finalizando su gobierno la ciudad pasaba por una crisis económica lo que ocasionó el levantamiento de los obreros Deir el-Medina que finalizó con el asesinato del soberano. Estos acontecimientos dejaron secuelas en sus posteriores gobernantes, por lo que la ciudad tuvo un periodo de saqueo generalizados tanto en las partes públicas como en los sectores privados.

Construcciones realizadas en el reinado de Amosis I

Durante los últimos años de gobierno, Amosis I se dedicó completamente a la realización de actividades artística y arquitectónica, sobre todo en lo que respecta a la restauración de los templos y construcciones. De manera regular, el faraón dedicó un décimo de toda la producción egipcia a la elaboración de monumentos dedicados a los dioses tradicionales egipcios,​ lo que recuperó en su totalidad la actividad constructora masiva de grandes templos, así como la actividad artística.

No obstante, ya que la derrota hacia los hicsos tuvo lugar ya acercándose el fin del reinado de Amosis I, el programa de construcciones y restauraciones no pudo haber durado más de siete años, adicional a esto, se piensa que la mayoría de las edificaciones no fueron concluidas hasta el reinado de su sucesor Amenofis I.

Restauraciones

Las restauraciones tenían un estilo elegante y conservador propio del Imperio Medio, aunque se añadieron elementos extras, como por ejemplo el material utilizado. Todas las obras que se realizaron durante el gobierno de Amosis I están hechas por los materiales más finos que habían en el Imperio Medio. Una vez que el delta del Nilo y Nubia estaban bajo el dominio egipcio, pudieron acceder a materiales que no se encontraban en el Alto Egipto.

El oro y la plata llegaban de Nubia, el lapislázuli de regiones remotas del Asia central, el cedro provenía desde Biblos,​ y en la península del Sinaí se reabrieron las minas de turquesas de Serabit el-Khadim.​ A pesar de que no se posee mucha información sobre la relación entre Egipto y Creta, los investigadores encontraron algunos diseños minoicos que se llevaron a cabo durante este periodo, y Egipto consideraba el mar Egeo como parte de su imperio.

En un mismo sentido, Amosis I volvió abrir las canteras de Tura para poder conseguir las piedras necesarias para los monumentos y su transporte se realizaba por el ganado asiático de Fenicia, según se muestran en las inscripciones encontradas en la cantera.

El estilo de restauración que se dio durante su gobierno era muy similar al real tebano preponderante en el Imperio Medio,​ y las estelas que eran propias de este periodo vuelven a tener la misma calidad.​ Es posible que este hecho fuera así como un intento de imponer nuevamente las tendencias conservadoras que habían antes de la llegada de los hicsos.

A pesar de las restauraciones, en la actualidad solo se han conservado tres monumentos: una estatuilla ushebti que se expone hoy en día en el Museo Británico, probablemente procedente de su tumba, y dos esculturas a tamaño real, de las cuales una se encuentra entre las exhibiciones del Metropolitan Museum de Nueva York, y la otra en el Museo de Jartum.

​Estas tres estatuas muestran en común ojos saltones, un rasgo habitual que también se encuentra en algunas de las estelas del faraón. Tomando en cuenta el estilo de la época, una esfinge que se encuentra en el Museo Nacional de Escocia en Edimburgo, también ha sido identificada como representación de Amosis I.

Templos

Amosis I retomó algunas construcciones que habían tenido lugar durante el Segundo Periodo Intermedio. En el lado sur del Imperio comenzó la construcción de templos empleando sobre todo el adobe, uno de ellos en la ciudad nubia de Buhen. Por otro lado, en el Alto Egipto se llevaron a cabo ampliaciones a los templos de Amón en Karnak y de Montu en Armant.

Adicional a esto, según algunas inscripciones encontradas en Tura, se empleó piedra caliza blanca para la elaboración de un templo dedicado al dios Ptah, presumiblemente en Menfis, y el harén meridional de Amón, sin embargo, ninguno de estos proyectos se logró concluir.

Asimismo, también realizó la construcción en Abidos de un cenotafio dedicado a su abuela, la reina Tetisheri, vista como la matriarca de la familia y la primera ”voluntad de hierro” a favor de la resistencia a los hicsos. En líneas generales, la ciudad que obtuvo más privilegio para las construcciones fue Tebas, convertida en la capital de todo Egipto, por encima incluso de Menfis y Heliópolis.

Por otra parte, las excavaciones llevadas a cabo por el arqueólogo Manfred Bietak en el lugar en el que estaba ubicada la ciudad de Avaris, revelan que el gobernante construyó un palacio en el lugar que ocupaba la antigua capital fortificada de los hicsos. Asimismo, se encontraron fragmentos frescos de estilo minoico que cubrían las paredes de dicha edificación.

Pirámide de Amosis I

En el año 1899 se descubrió en Abidos los restos de una pirámide, que para el año 1902 se identificó como una de las obras del gobierno de Amosis I. Dicha pirámide así como el resto de las estructuras a su alrededor fueron renovadas a comienzos del año 1993, ese mismo año se realizó una expedición comandada por Stephen Harvey y patrocinada por el Instituto de Bellas Artes de Pensilvania y Yale, y la Universidad de Nueva York.

El estado en el que se conservaba la pirámide no era bueno, dado que la parte exterior de la misma había sido sustraída a lo largo de los años para emplearla como materiales de construcciones posteriores, y el montículo de escombros en donde estaba puesta se había derrumbado.

No obstante, en las expediciones se hallaron intactos bloques del revestimiento, y a partir de este descubrimiento se calculó que la pirámide tenía una pendiente de 60 grados.​ A pesar de que esta edificación no había sido explorada desde el año 1902, los trabajos realizados en el 2006 dieron con una rampa de construcción hecha con ladrillos de adobe y construida contra una de las caras.

Del mismo modo, posteriores exploraciones dieron con tres estructuras que estaban en conjunto del templo de la pirámide. El que se conoce como el templo de la pirámide es la estructura más cercana a la base de la pirámide y es posible que su construcción haya sido como parte del culto principal.

Entre los fragmentos que fueron encontrados en las excavaciones del año 1993, aparecen algunas representaciones de una narrativa sobre una batalla contra un enemigo asiático. Dichos fragmentos muestran a arqueros, naves, enemigos muertos y la primera representación conocida de un caballo en el Antiguo Egipto. A raíz de estos hechos, los investigadores alegan que estas representaciones fueron sobre la batalla de Amosis I contra los hicsos.

Campañas militares de Amosis I

Durante el reinado del faraón Amosis I fueron muy contadas las campañas que se libraron, esto se debe a que principalmente el gobernante estuvo dedicado a la elaboración de nuevas edificaciones o restauraciones. Sin embargo, en medio de su gobierno se llevo a cabo la rebelión de los hicsos, lo que desencadenó una batalla de la cual, haremos hincapié en el presente apartado, al igual que otras dos campañas en territorio extranjero.

Batalla contra los Hicsos

Las disputas entre los reyes locales de Tebas y el rey de los hicsos Apepi Aauserra habían comenzado durante el gobierno de Seqenenra Taa, y concluyó luego de su enfrentamiento con Amosis I. Cabe la probabilidad de que Seqenenra Taa haya muerto dando pelea contra el ejercito de los hicsos.

El siguiente en la línea para acceder al trono era el hermano mayor de Amosis, Kamose el cual continuó con la guerra, puesto que atacó y saqueó las tierras que rodeaban la capital de los hicsos. Kamose, fue considerado como el último rey de la Dinastía XVII, su participación en la guerra tuvo mayor éxito, puesto que logró hacer retroceder a sus enemigos, recuperó Elefantina y logró liberar Menfis y todo el Delta del Nilo a excepción de Avaris, la última fortaleza hicsa.

A pesar de sus logros, el reinado de este faraón fue sumamente corto (tres años, según los datos), por lo que el trono pasó a ser de Amosis I. Por otro lado, también se supone que el rey de los hicsos pudo haber muerto durante aquella época.

A causa de la inesperada muerte de Kamose implicó que Amosis I ascendiera al trono a muy temprana edad, por lo que su madre Ahhotep, gobernó el Imperio Egipcio hasta que el joven tuviera la mayoría de edad. De acuerdo con algunas de las descripciones encontradas acerca de los títulos reales mientras estaba en el poder, e incluyendo el general y honorífico “cuidadora de Egipto”, tal parece que su mayor contribución fue el asentamiento de las bases del poder tebano en los años previos a que su hijo asumiera el control.

El asedio a Avaris no paró durante todo ese tipo, por lo que la eficacia de Ahhotep como gobernante y jefe de las tropas no tardó en ser recompensada al ver el liderazgo de su hijo cuando se integró a las fuerzas militares. En lo que respecta al jefe de los hicsos, se piensa que que el mismo permaneció oculto en delta durante el reinado Ahhotep, puesto que no existe algún registro de su nombre en alguna inscripción u objeto al sur de Bubastis.

Siria

Luego de que Amosis I expulsó a los hicsos de su territorio, por primera vez en cien años, Egipto volvió a ser gobernada por un solo faraón. Amosis I como gobernante del Imperio ubicó la capital en la ciudad de Tebas, la artífice de la rebelión.

Al ser considerado como el fundador de la Dinastía XVIII y del Imperio Nuevo, su principal tarea (y la más difícil de todas) fue la restauración del debilitado sistema económico y financiero del país, así como la unificación de antiguos lazos comerciantes de otros países. Otra labor que estuvo en sus manos fue la elaboración de templos y edificios oficiales que los hicsos y la propia guerra habían destruido.

De una misma manera, el gobernante no olvidada a quienes lo habían ayudado con sus tareas, por lo que colmó de premios y honores a la reina Ahhotep. Por otro lado, los príncipes locales que habían secundado la rebelión de Tebas fueron generosamente recompensados.

Sin embargo, Amosis I no estuvo contento al ver que el pueblo expulsado de los hicsos se encontraba disperso en Asia. Al recordar que durante el periodo de la Dinastía XV el pueblo egipcio había tenido vínculos con los pueblos de Canaán y Nubia, emprendió acciones bélicas en estos lugares a fin de disuadir a los gobernantes de repetir la experiencia hicsa. Luego de haber vencido a los hicsos, la siguiente acción del gobernante fue enviar campañas en Siria y en Nubia.

La campaña hacia Siria tuvo comienzo durante el vigésimo segundo año de su reinado, llegó hasta la ciudad de Djahy en el levante mediterráneo y cabe la posibilidad que llegara hasta Éufrates, a pesar que se  considera que Tutmosis I (el faraón sucesor) fue el que llegó más lejos.

Los detalles al respecto de la campaña hoy en día son muy escasos, puesto que la única información que se ha logrado obtener con el paso de los años fue por medio de la tumba del soldado Ahmose, el cual fue un miembro del ejercito egipcio de aquella época, por lo que no tomó parte en esta expedición terrestre.

A pesar de ello, a través de las expediciones que se llevaron a cabo en el sur de Canaán, los arqueólogos infieren lo que pudo haber ocurrido a finales del siglo XVI a. C. Tando el gobernante Amosis como sus seguidores fueron los primeros en atacar la zona con el objetivo de desmantelar el poder de los hicsos destruyendo sus ciudades, sin intención de conquistar Canaán.

Dicha interpretación de la batalla se infiere dado que se pudo percatar que durante aquel periodo muchas edificaciones fueron destruidas, y no hubo algún indicio de reconstrucción. Este hecho carece de lógica si se tiene en cuenta que el faraón hubiese querido conquistar la ciudad para que luego le rindieran homenaje.

Nubia

A diferencia de las campañas de Siria, la que se desencadenó en Nubia está mejor documentada. Luego de la primera campaña hecha en la región surgió un levantamiento de parte de los nativos en contra Amosis I, liberada por un poblador llamado Aata, pero la rebelión fue sofocada. Luego de este primer intento, un egipcio contrario a Tebas consiguió agrupar a muchos rebeldes nubios para un nuevo levantamiento, pero el resultado fue el mismo.

Una vez que concluyó la campaña, el faraón restauró el gobierno en Nubia, que se controlaba desde un centro administrativo establecido en Buhen. Siguiendo esta misma línea de ideas, mientras que se daba el restablecimiento del control egipcio sobre Nubia, tal parece que Amosis I recompensó a varios príncipes locales que apoyaron su causa y la de sus predecesores dinásticos.

 

Ha sido todo por el artículo de hoy, esperamos que la información proporcionada haya sido de gran ayuda. Le hacemos la invitación a leer también: templos egipcios y Montu

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