Machu Picchu, la magnífica ciudadela en Cusco, Perú

La impresionante y misteriosa ciudadela de Machu Picchu, es la obra maestra del dominio de la arquitectura y la ingeniería de los Incas, que ahora es patrimonio de la humanidad y maravilla del mundo, convertida hoy en uno de los destinos turísticos más apreciados del planeta. Te invitamos a conocer detalles interesantes de su historia, construcción, características y mucho más.

Machu Picchu

 ¿Qué es Machu Picchu?

Machu Picchu, la célebre ciudadela enclavada en la Cordillera de Los Andes, es la obra maestra creada por el ingenio inca y prodigio de la arquitectura y de la ingeniería.

Machu Picchu ofrece al visitante unas exuberantes características paisajistas, así como misteriosas leyendas plenas de mucho misticismo en cuanto a su origen y construcción.

Los expertos señalan que son unas ruinas sobre una cresta de los Andes, que desafían toda explicación y llevan a hacerse interrogantes diversas, en cuanto al por qué de su insólita ubicación, quien fue la gente que la construyó, los materiales que se emplearon en su construcción, por qué no hay un muro defensor, quien la planificó precisamente en ese lugar tan remoto, por qué las fuentes, los templos y altares extraños hechos de granito.

Se plantean también preguntas sobre cómo sin herramientas de acero ni la rueda, esta antigua civilización pudo crear esta obra maestra.

 Machu Picchu

Asimismo, hay escepticismo en cuanto a la función que debería haber cumplido Machu Picchu. Hay incertidumbre sobre si era una fortaleza militar o un centro religioso.

La respuesta a estas interrogantes en específico se podría encontrar tal vez en la antigua capital del Cusco donde aún viven descendientes de los incas, Cada año durante el Festival Católico Romano Corpus Christie estatuas de la Virgen María, junto con otros quince santos son llevados de la catedral hasta el Zócalo, con danzas e instrumentos musicales realmente inca.

Hace más de 500 años, los incas caminaron por Cusco, pero no llevaban estatuas de santos, sino a las momias de sus reyes, a quienes veneraban como dioses. Probablemente uno de esos reyes fue el constructor de Machu Picchu.

Así también gran parte de la literatura publicada sobre Machu Picchu da cuenta de enigmáticos e interesantes personajes que en tiempos milenarios convivieron allí. Los expertos, basados en las investigaciones realizadas dan cuenta que debajo de la misma ciudad están las respuestas a muchas de estas interrogantes. En Mitología inca podemos ahondar acerca de esta civilización.

Machu Picchu significa en lengua quechua “Montaña vieja”, que es el nombre contemporáneo que se le ha dado a este poblado incaico andino o llaqta, en quechua, ya que los estudiosos historiadores aseveran que su nombre original habría sido Llaqtapata.

Su construcción data antes del siglo XV y está enclavada en la Cordillera Oriental del sur de Perú, en la región del Cusco. Te recomendamos la lectura de dioses incas para conocer las deidades de esta mitología.

La superficie edificada del lugar tiene una extensión de unos 530 metros de longitud por 200 metros de ancho y cuenta con 172 recintos para distintas actividades. Machu Picchu está conformada por dos grandes sectores bien definidos:

  • Sector agrícola, que tiene varias terrazas de cultivo en la parte sur.
  • Sector urbano, que es el lugar de residencia de los gobernantes incas y familia y donde se desarrollaban las principales actividades civiles y religiosas.Machu Picchu

Estos dos sectores están separados por un muro, un foso y una escalinata, alineados paralelamente a lo largo de la cuesta este de la montaña.

Es preciso señalar que gran parte de las ruinas que hoy aún existen son en realidad reconstrucciones efectuadas recientemente y en la misma se cuenta más de doscientas estructuras, cada una hecha de roca tallada.

Algunas funcionan como viviendas, otras como templo y a todas les llega agua corriente y fuentes. Posee muchas puertas y pasadizos, aunque llama la atención que no hay esculturas, solo un hermoso pilar en el punto más alto de la ciudadela.

En cuanto al clima que domina en este complejo arqueológico, éste se caracterizaba por ser de abundantes lluvias, sobre todo entre noviembre y marzo, alternadas con momentos de intenso brillo solar y con un cálido y húmedo en el día, pero fresco al caer la noche con una temperatura oscilante entre 12 y 24 ºC.

Es uno de los focos turísticos más apreciados por los turistas, no solo de la Latinoamérica, sino del mundo.

Este sitio arqueológico fue declarado en 1983 Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. Asimismo, fue elegido en el año 2007 como una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno por votación virtual en todo el planeta.

Machu Picchu

¿Dónde se ubica?

Machu Picchu se encuentra en la provincia de Urubamba, Departamento del Cusco, sobre el Valle Sagrado de los Incas, a 80 kilómetros al noroeste de la ciudad de Cusco, en la Cordillera Central de los Andes peruanos.

Por la región fluye el río Urubamba, que corre al pie de los cerros y atraviesa la cordillera, creando un cañón, llamado Cañón de Urubamba que ofrece un clima de montaña tropical.

Estas ruinas incas están ubicadas a medio camino entre las cimas de las montañas, que las circundan, a 450 metros de altura por encima del nivel del valle y a 2.438 metros sobre el nivel del mar.

El área que ocupan las ruinas de Machu Picchu forma parte de un territorio intangible del Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SINANPE), llamado Santuario Histórico de Machu Picchu, que abarca una superficie de 32.592 hectáreas de la cuenca del río Vilcanota-Urubamba.

Machu Picchu

Historia de Machu Picchu

Los incas establecieron su imperio en el Cusco entre los siglos XV y XVI, en específico en el año 1.200 d. C., aproximadamente, en la región de los Andes peruanos, en virtud del progreso que había alcanzado la civilización incaica.

Los historiadores apuntan que este imperio abarcó cerca de tres mil ochocientos kilómetros, llegando a extenderse entre el océano Pacífico al oeste y la selva amazónica en el este.

Su expansión iba desde el Río Ancasmayo, en Colombia al norte llegando hasta el río Maule, en Chile al sur. Por el lado sureste llegó hasta, Tucumán, en la Argentina.

Toda esa conquista territorial la lograron porque, tal como lo refieren diversas fuentes históricas, los incas eran guerreros feroces, que subyugaron a docenas de pueblos en su afán de poder para formar uno de los imperios más grandes del mundo.

Para alimentar a su pueblo transformaban las laderas empinadas construyendo terrazas de cultivo, con desniveles que permitían cultivar diferentes tipos de productos.

Machu Picchu

El detalle más sorprendente de los incas es que gobernaron solo cien años. Luego su imperio fue diezmado, primero por enfermedades, luego por una guerra civil y, finalmente, por conquistadores españoles.

Con respecto a su origen, muchas leyendas se han formulado, pero solo dos de ellas son las que han prevalecido, popularizado y forman parte de la cultura peruana, que registra la creación de la más grande población precolombina.

Primera leyenda

Esta leyenda, recogida por el cronista cusqueño inca Garcilaso de la Vega, relata que el padre Sol, Inti, compadecido por la miserable condición en que vivía el hombre, creó una pareja de hermanos y esposos, Manco Cápac y Mama Ocllo de lo más hondo del Lago Titicaca.

Machu Picchu

Les encomendó que debían civilizar al hombre, venerar al dios Sol y fundar un gran imperio y para cumplir dicha encomienda, debían dirigirse al norte llevando una vara de oro, que  periódicamente tratar de hundir en el suelo hasta encontrar el sitio en el que la vara penetre fácilmente para luego establecerse ahí.

Esto fue lo que pasó al pie del cerro Huanacaure en el Cusco. Llamaron  todos los pobladores de las zonas circundantes. Les hablaron y convencieron de su origen divino y de su misión civilizadora.

Así, siguiendo los ejemplos de su padre el Sol, Manco Cápac enseñaba a los hombres a plantar la tierra para cosechar maíz y otros alimentos, así como hacer canales de riego y construir casas de piedra.

Mientras tanto, Mama Ocllo enseñaba a las mujeres a hilar, tejer y hacer su vestimenta y tejidos con lana y algodón.​

Segunda leyenda

Fue recopilada por los cronistas Guamán Poma, Cieza de León y Betanzos y la leyenda narra que después de una gran tormenta, surgieron cuatro jóvenes con la misión de buscar las tierras más fértiles para establecerse.

Ellos eran los Hermanos Ayar, cada uno con sus esposas: Ayar Manco y Mama Ocllo, Ayar Cachi y Mama Cora, Ayar Uchu y Mama Rahua, Ayar Auca y Mama Huaco.

Machu Picchu

Al hermano Ayar Cachi, el más intrépido y fuerte, se le ordenó regresar a las cuevas de Pacarina, tras una disputa con sus hermanos. Sin embargo, ya no pudo salir de allí, pues sellaron la salida con una roca.

Los otros tres hermanos continuaron su travesía hasta el monte Huanacauri, en el que había un ídolo de piedra al que le rindieron el debido respeto, menos Ayar Uchu, quien se montó en las espaldas de la estatua, donde quedó petrificado.

Lo mismo pasó con Ayar Auca, que después de seguir con el viaje, igualmente se convirtió en piedra.

El único hermano que logró cumplir la misión fue Ayar Manco, que llegó a Cusco, donde estaban las buenas tierras y donde pudo hundir su bastón de oro, fundando la ciudad, capital del Imperio inca.

Es de destacar que en las dos leyendas se señala que fue Manco Cápac el fundador y primer gobernador del imperio. Luego, entre los años 1438 y 1471 fue cuando se construyó la Ciudad Inca de Machu Picchu en la época del gobernador inca Pachacútec.

La ciudadela ha vivido diversos periodos de ocupación, que según las evidencias encontradas en crónicas, en el estilo constructivo y en las piezas cerámicas halladas, se han establecidos los siguientes:

  • Periodo Inicial: 1300 d. C.
  • Periodo Clásico: 1400 d. C.
  • Periodo Imperial: 1533 d. C.
  • Periodo de Transición: 1533-1572 d. C.

Machu Picchu

Construcción

Muchos historiadores de la civilización inca y los arqueólogos modernos concuerdan en apuntar que la construcción de Machu Picchu se llevó a cabo bajo el período del gobernador inca Pachacútec, el más grande estadista del Tahuantinsuyo, nombre empleado para referirse a las cuatro grandes regiones del imperio en conjunto.

Presumen también que la construcción se remontaría al siglo XV, aproximadamente, según los resultados arrojados por las pruebas hechas con el método del carbono 14 o radiocarbono a las instalaciones y que permiten determinar la fecha cronológica.

Su construcción se inició cuando se comenzó a expandir el pequeño dominio de Machu Picchu, sitio en el que se habría librado una batalla contra los chancas, grupo étnico que cohabitaba en la región, en la que los incas salieron victoriosos, otorgándole el poder al aguerrido mandatario Pachacútec.

Pachacútec fue el que llevó a cabo la expansión del Tahuantinsuyo, siendo considerado como el “constructor” del Cusco. Esta fue una de sus más grandes obras.

Se atribuye a él el origen de Machu Picchu, así como muchas de las conquistas territoriales del imperio, el desarrollo de la religión y la espiritualidad.

Pachacútec

En lo que a la estructura de Machu Picchu se refiere, los estudios arqueológicos actuales sustentan la hipótesis de que se trataba de una hacienda real destinada a la aristocracia incaica exclusivamente, junto al debido culto a los dioses.

Su ubicación fue elegida de manera estratégica, ya que se encontraba rodeada de profundos acantilados y protegida de la vista de personas extrañas por una enmarañada selva, lo que proporcionaba protección y privacidad a sus habitantes.

La selección del lugar para erigir la ciudadela se hizo con esmerado cuidado, pues trataba de levantarse allí el sitio perfecto para constituir un centro de ceremonias y rituales.

Fue definitivamente un lugar privilegiado para observar el movimiento de las estrellas y del sol, que eran las divinidades incaicas. El acceso a la ciudadela de Machu Picchu se hacía por una única y angosta entrada, lo que permitía, en caso de repentinos ataques enemigos, poder defenderla con pocos guerreros.

Puerta de acceso a Machu Picchu

Fue habitada por unas tres generaciones incas, que sorpresivamente la fueron abandonando.

Según versiones sobre este abandono señalan que fue debido a que no era un lugar conocido y menos frecuentado por las castas inferiores, aparte de que las rutas para llegar a ella eran prohibidas para el que no formara parte de la pequeña élite del inca gobernante.

De la permanencia generacional inca en Machu Picchu se pueden distinguir tres épocas bien definidas, que se describen brevemente a continuación.

Época incaica

Durante esta época, Machu Picchu era centro urbano y religioso de gran relevancia, que se ve reflejado en sus imponentes construcciones de piedra pulida, dentro de las que resaltan los extraordinarios templos: el Templo del Sol, el Templo de la Luna, el Templo de las 3 Ventanas.

Se ha estimando que vivían allí unas 300 a 1.000 personas en esta época de esplendor, quienes se dedicaban mayormente a la agricultura, mientras que parte de la nobleza se ocupaban de los ritos religiosos.

Dentro de la ciudadela se construyeron una serie de terrazas de cultivo, gracias a las cuales se cosechaban suficientes productos para alimentar a toda la población.

La red vial Qhapac Ñan o “Camino de los incas”, que se creó en ese entonces, permitió la comunicación de Machu Picchu con los poblados adyacentes, así también favoreció el comercio con el resto del imperio.

Sin embargo, Machu Picchu fue perdiendo relevancia luego de la muerte de Pachacútec y debido a la construcción de otras ciudadelas y caminos, que le restaron importancia.

Época colonial

La ciudadela tuvo solo un siglo de vida productiva, en vista de que se comenzó a librar una fuerte batalla civil entre los hermanos Huáscar y Atahualpa, parientes de Pachacútec, la cual marcó el fin del Imperio inca.

En vista de esto, los miembros de la familia real del inca Pachacútec fueron abandonando el lugar.

En 1572 cayó el último bastión inca que quedaba. Eran los rebeldes de Vilcabamba, que no resistieron la batalla. De manera que los pobladores, debido a la pobre comunicación con la ciudadela, terminaron por irse gradualmente de la ciudad, mientras la vegetación inundaba el lugar.

Los conquistadores españoles, aun cuando conocían de Machu Picchu, nunca intentaron llegar al sitio por lo abrupto del camino y la poca importancia económica que representaba para ellos.

Por tal motivo, es que no se construyó ningún templo religioso, a diferencia de otras ciudadelas del Cusco. La vegetación agreste e implacable terminó por cubrir, con el paso del tiempo, gran parte de lo que fue el sector urbano.

Atahualpa

Época republicana

Perú logró independizarse en 1821 del dominio español, mientras que Machu Picchu siguió funcionando solo con la actividad agrícola que realizaban los pocos campesinos que se mantenían en esas tierras.

Tampoco los grandes latifundistas sintieron interés por la inhóspita región de Machu Picchu. El investigador naturalista italiano Antonio Raimondi buscó llegar en 1865 a la ciudad, pero solo logró avanzar hasta los pies de la montaña.

Poco tiempo después, Augusto Berns, empresario alemán, habría podido acceder hasta la ciudadela en 1867, con autorización del gobierno peruano, y pudo comercializar algunas de sus riquezas escondidas.

Tal información está sustentada en los hallazgos del investigador estadounidense Paolo Greer. Pocos años después, en 1870, se hicieron los primeros mapas de toda esta región peruana, en los que se hace mención a la existencia de Machu Picchu.

Al cabo de un tiempo, en 1880, el famoso explorador Charles Wiener reveló como parte de sus investigaciones y exploraciones en el lugar, que había un sitio arqueológico en la zona, aun cuando él no ha podido llegar allí, tenía evidencias de que existía.

Charles Wiener

Los pobladores por su parte, quienes estuvieron por muchos años en la zona, accedían regularmente la Ciudad Inca, lo que ha quedado evidenciado por algunos grafitis que dejaron en un muro inca los pobladores cusqueños en 1902.

Tales hallazgos fueron hechos por Agustín Lizárraga, Gabino Sánchez, Enrique Palma y Justo Ochoa.

En la actualidad

La fecha de julio de 1911 quedó registrada en la historia inca como el momento en el que Machu Picchu fue redescubierta por el investigador y explorador estadounidense, Hiram Bingham, casi 350 años después de que los españoles desbastaran la región.

Bingham, quien logró llegar con su cámara a la ciudad, siempre había estado interesado en redescubrir la llamada “ciudad perdida de Vilcabamba, refugio del último emperador inca. Sin embargo, el explorador, sin saberlo, había llegado a Machu Picchu.

Las fotos de Bingham marcaron la primera vez que un momento de descubrimiento se había capturado en papel y hoy esas fotos son parte de un álbum de explorador de 23 volúmenes en el que se detalla el hallazgo.

Según los historiadores Bingham se habría informado acerca de los descubrimientos de Agustín Lizárraga, lo cual le permitió llegar a la ciudad ayudado por los pobladores locales.

Seguidamente se llevó a cabo un proceso de investigación arqueológica, del cual se ha podido obtener una gran diversidad de objetos, cerámicas, herramientas, tallados, vestimentas, momias y otros utensilios de valor arqueológico.

Se llegó a totalizar unas 46,332 piezas, que se enviaron a la Universidad de Yale de Estados Unidos entre 1911 y 1916.

Más tarde, entre 1924 y 1928, gracias al trabajo fotográfico realizado por los calificados fotógrafos peruanos Martín Chambi y Juan Manuel Figueroa, se publicaron en revistas peruanas imágenes de Machu Picchu, lo que despertó el interés del Perú por la nueva Ciudad Inca.

En virtud de la construcción de diversas vías de acceso como carreteras y vías férreas desde la segunda mitad del siglo XX, se pudo dar inicio a la apertura de Machu Picchu a los visitantes del mundo.

Foto de Martín Chambi

Creció el interés turístico por el sitio, sin embargo, no se percibía ningún esfuerzo para idear un plan de preservación e investigación adecuadas de las ruinas.

Solo fue en el año 1970 cuando se comenzaron a diseñar proyectos para investigar debidamente a Machu Picchu, mientras iba en aumento el interés turístico de visitantes de diversas partes del planeta, interesados en conocer a esta ciudad dominada por templos y santuarios.

En la ciudad los lugares más visitados son el Templo de las Tres Ventanas, el Grupo del Cóndor que resalta por su piso tallado y alas de piedra, el Templo del Sol, construido sobre una roca que se alumbra en el solsticio, y en el punto más alto, el intiwatana.

Hoy en día se llevan a cabo excavaciones en el sitio y en las zonas bajas de Machu Picchu, las cuales han permitido ir conociendo y develando pistas para los muchos de los misterios que aún se encierran entre los sólidos muros de esta obra arquitectónica.

La ciudadela comenzó a recibir diversos tipos de reconocimientos como el de Santuario Histórico del Perú en 1981, el de Patrimonio Cultural de la UNESCO en 1983 y el de Maravillas del Mundo moderno en 2007.

En la actualidad, aproximadamente 1.5 millones de visitantes al año llegan a Machu Picchu y gracias a las mediciones que se efectúan diariamente, se logró sacar a la Ciudad Inca de la lista de patrimonios mundiales en riesgo.

Arquitectura de Machu Picchu

En cuanto a la arquitectura que tenían las ruinas de Machu Picchu, en la misma se podían distinguir los dos sectores, antes mencionados, que conformaban la ciudadela: el sector agrícola y el urbano. Más adelante se señalan que estructuras caracterizaban a cada uno de ellos.

Destacan por su particular y esmerado estilo arquitectónico los edificios principales de la ciudadela que son: el templo de las tres ventanas, integrado por tres paredes y el mismo número de ventanas.

El segundo edificio en importancia es el Sagrado Templo, también construido por tres paredes preparadas en forma de un altar, y el tercero, la Mansión Sacerdotal, una enorme habitación con dos puertas en la que vivió el Willaq Umo o sacerdote.

Cómo se edificó

La calidad de la mampostería empleada en cada una de las edificaciones sugiere que la ciudadela era una ciudad real.

Los expertos arqueólogos estiman que, por las dimensiones de las edificaciones y de las rocas empleadas, además de finamente talladas, construir Machu Picchu habría tomado al menos unos 50 años en terminarla.

Como el imperio inca duró solo cien años, los estudiosos de la ciudadela se han enfocado en que el constructor debe haber sido uno de los primeros reyes el que emprendió este proyecto.

Los recuentos de un jesuita español llamado Bernabe Cobo indican a un líder dinámico, quien fundó el Imperio inca y que se trata de un rey llamado Pachacútec, pero nadie pudo probar en ese momento que fue él quien construyó a Machu Picchu.

Una pista estaba escondida en su nombre, que significa “aquel que rehace al mundo”. A este rey se le comparaba con el emperador griego Alejandro Magno.

Fue él el que empezó la expansión fuera de la región de Cusco e hizo que el imperio llegara a muchísimas áreas que nunca se habían conquistado antes.

Lo que se sabe de la historia de Pachacútec se debe en parte al padre Cobo, quien llegó a Perú después de la conquista a finales de 1500 y escribió su versión con base en entrevistas con descendientes incas.

Según el padre Cobo, Pachacútec era un constructor renombrado. Al haber agrandado su imperio con tantas provincias vastas, durante el resto de su vida este rey se dedicó a construir templos, palacios y fortalezas magníficas.

La hermosa mampostería de Machu Picchu tan similar en estilo a los templos de Pachacútec en otras ciudades incas, sugiere que la misma mano era responsable de las estructuras aquí.

Sin embargo, la evidencia más convincente que vincula a Machu Picchu y Pachacútec viene de un registro español, guardado en los archivos coloniales en Cusco. Con fecha de 1568 menciona al pueblo de Picchu con una referencia clara a su dueño al inca Yupanki que viene a ser Pachacútec. 

Esta evidencia es convincente de que fue Pachacútec, primer emperador inca, quien ordenó la construcción de Machu Picchu y en un lugar que detendría a cualquier ingeniero.

Quince años de estudios de hidrología e ingeniería están relevando cómo hicieron los incas esta obra. Tenían el problema de lo empinado del terreno, pero la mayor dificultad era la abundancia de lluvias torrenciales que anualmente recibe Machu Picchu, que causan derrumbes frecuentemente.

Otro elemento a considerar era que el sitio está sobre dos fallas sísmicas, lo que lo hace un lugar terrible para construir una ciudad de piedra. No obstante, la ubicación tiene dos virtudes: un manantial cercano y un suministro de granito. Además, hay una cantera cerca.

Cuando los ingenieros incas comenzaron a construir, el primer paso habría sido apuntalar a la montaña, lo cual hicieron al construir un bastión de terrazas. Al respecto, los estudiosos señalan que bajando desde donde está la ciudad, bordeando la ladera, se han podido descubrir cientos de terrazas nuevas, que estaban ocultas.

Por lo general, cuando se habla de Machu Picchu, solo se piensa en los edificios que están en la cima, pero realmente la construcción se inicia desde la parte de abajo.

En otras palabras, los incas comenzaron trabajando las terrazas de la parte inferior, que son fundamentales en la ciudadela. Estas terrazas fueron usadas con fines agrícolas, sin embargo, su propósito principal era sostener a la montaña, mientras se drenaba a través de ellas un gran volumen de agua pluvial.

En promedio se habla de unos 1.900 mm al año, lo cual de haber sido ignorado, esa agua habría formado lodo en las laderas y Machu Picchu se hubiera derrumbado.

Los incas lo evitaron creando un sistema de drenaje dentro de las terrazas. Allí los arqueólogos hallaron primero una capa de mantillo y debajo de ella, una capa de arena y, finalmente, grava y piedras más grandes.

Gracias a este relleno, aun cuando caiga mucha lluvia, las terrazas nunca se van a inundar, porque el agua se filtra a través de estas capas progresivas de materiales y, en vez de bajar por la montaña, el agua lentamente pasa al piso y casi sin que haya erosión.

Con este diseño básico, los incas fijaron la primera terraza, luego la siguiente y así llegaron a la cima. Una vez ahí, los ingenieros tuvieron que lidiar con un mayor problema de agua.

Como esta es una ciudad pavimentada con rocas y hay pocos lugares a donde el agua puede ir. Pero los incas anticiparon ese problema y durante la construcción colocaron con cuidado más de cien alcantarillas en toda la ciudad.

Muchas de las alcantarillas transportaban los residuos de las partes elevadas a la plaza central. Luego cavando más, se encontró una innovación asombrosa para resolver el problema del agua.

Debajo de las capas de mantillo y grava, los arqueólogos descubrieron una capa gruesa de fichas de granito blanco, que le sobró a los incas del corte de rocas.

En efecto, lo que hicieron los incas fue construir un sistema de drenaje subterráneo con una especie de conducto que llevaba fuera de la ciudad el agua. Se trataba de cimientos colosales, extendiéndose casi tres metros debajo de la superficie y abarcando varios acres.

Los ingenieros incas gastaron un 50 o 60 por ciento de su esfuerzo general debajo del suelo con los cimientos y las excavaciones para asegurarse de que Machu Picchu durara. Aun cuando la ciudad parece ser amplia, debajo de ella lo es más con sistema que la sostiene.

Mientras los incas se esforzaron mucho en deshacerse del agua de lluvia, también construyeron 16 fuentes para aprovechar el agua del manantial natural cercano que es absolutamente potable.

El manantial está en uno de los flancos de la montaña, desde donde es distribuida mediante un canal cuyo grado de 3 por ciento fue creado con esmero para entregar la cantidad correcta de agua a las fuentes.

En cuanto a la antigüedad arquitectónica de la ciudadela, se han planteado diversas teorías. Para algunos la arquitectura concuerda con el estilo del  tiempo de pre-inca, mientras que otros se inclinan por la opción de que es muestra fehaciente del avance arquitectónico alcanzado por la dinastía inca.

Templo de tres ventanas

Sectores de la ciudadela de Machu Picchu

Las estructuras arquitectónicas que caracterizaban a cada sector daban cuenta de la actividad primordial que en cada uno se realizaba.

Sector agrícola

En este sector se encontraban estructuras como el área de vigilancia, el cementerio superior, la roca ritual, entre otras.

Sector urbano

Las principales edificaciones de este sector incluían la intiwatana o construcción religiosa monolítica, las piedras sagradas, el templo de las tres ventanas, las puertas de entrada, las fuentes, mausoleo y plazas.

El mausoleo es una construcción monumental monolítica hecha de piedra que tiene una especie de bóveda en la que se efectuaban algunos ritos o sacrificios.

La torreta militar tiene forma semicircular con dos ventanas, cuyo acabado de las paredes contrasta con el suelo de medios para trabajar.

Tiene una entrada hacia el norte llamada Puerta de la Amarus, en cuyo umbral se observan dos escalinatas con varios agujeros que se cree que eran criaderos de víboras.

El Palacio del Inca rectangular, ubicado por la parte trasera de la torreta, tiene un muro de piedras de 4 metros 40 de altura.

En la parte noroeste de la torre del Palacio del Inca hay un pasillo, un patio y tres habitaciones o nichos.

Un dato interesante, que ha sido caso de estudio por varios investigadores, son las ingeniosas técnicas que utilizaron los incas en esa época para mover los pesados bloques de piedra de las edificaciones, así como el método de tallado y de pulido que aplicaron en dichas rocas, que dan cuenta de una esmerada pulcritud.

¿Qué significa Machu Picchu?

La frase Machu Picchu significa en lengua quechua “montaña vieja”, en alusión al lugar en el que se encuentra enclavada, el cual está a unos 2.453 msnm, constituido por emplazamiento rocoso antiguo entre las montañas Machu Picchu y Huayna Picchu

¿Quién descubrió Machu Picchu?

Algunos historiadores de la civilización inca han señalado que el descubrimiento de esta famosa ciudadela se llevó a cabo el 24 de julio de 1911 por el polémico antropólogo, historiador y explorador estadounidense Hiram Bingham, quien también fue aficionado a la arqueología y profesor de la Universidad de Yale.

Sin embargo, Simone Waisbard, investigador del Cusco, ha dicho respecto a este descubrimiento, que fue consecuencia de un acto fortuito, ya que, según sus investigaciones, habrían sido Enrique Palma, Gabino Sánchez y Agustín Lizárraga, los primeros en visitar estos restos arqueológicos, quedando como evidencia de ello sus nombres grabados sobre las piedras del lugar el 14 de julio de 1901.

Además, Bingham estaba  buscando realmente la ciudad de Vilcabamba, pues era su interés conocer el último refugio en el que estuvieron los incas y último punto de resistencia contra los españoles, pero que sorpresivamente llegó a Machu Picchu.

Esto implicaría que su descubrimiento solo habría el hecho de haberlo divulgado a la ciencia.

Esto, por supuesto, fue producto de una exhaustiva investigación sustentada en informaciones que se obtuvieron de campesinos del sitio y de muchos viajes exploratorios que se tuvieron que hacer por la zona.

Algunos conocedores del lugar y de la historia de Machu Picchu, dicen que ciertamente hubo gente que habría llegado antes que Bingham, señalando, de hecho, que muchos pobladores se acercaban a la ciudad para utilizar sus terrazas de cultivo para cosechar sus productos, aprovechando la gran fertilidad de esas tierras.

Se dice igualmente, que antes de ser descubierta, Machu Picchu, ya pertenecía a los fundos Qollapani y Kutija, de los cuales solo quedaba la hacienda Q`ente.

Incluso Palma, Sánchez y Lizárraga indicaron que ellos habrían encontrado viviendo en la ciudadela al indígena Anacleto Álvarez, quien para ese entonces, tendría ocho años cultivando las tierras, que habría arrendado por doce soles anuales.

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