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Aprende todo sobre Martinico, un famoso duende

El personaje de Martinico, es el de un duende que forma parte de la mitología española. Su mito proviene específicamente de la región de Andalucía y la Castellana. Dentro de sus atributos se encuentran que Martinico es uno de los duendes más peculiares y el más característico de toda España.

¿Quién es?

Martinico es un duende muy conocido dentro del folklore español, el cual tiene características muy distintivas de otros duendes e incluso de otras criaturas que forman parte de la mitología española. El mito del duende Martinico aparece reseñado dentro del grabado titulado “Duendecillos”, formando parte de un relato más contentivo del escrito Los Caprichos de Francisco de Goya. La fama del duende Martinico se ha extendido por toda la geografía española, en especial de las provincias de Castilla, Aragón / La Mancha, Andalucía, entre otras principales e importantes del país.

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Este duendecillo es conocido generalmente por los rasgos contentivos dentro de su personalidad algo traviesa, muy grosera y algo desordenada. Pero estos atributos no lo hacen ser una criatura maligna, sólo que le complace hacerle jugarretas y bromas pesadas a las personas que  habitan las residencias donde él vive. Estos ocupantes no pueden hacer nada contra él, por lo que deben aguantarse y aceptar con resignación que el Martinico les cambie los objetos de lugar, les esconda las cosas dentro de la casa o simplemente haga sonidos estruendosos con la intención de despertarlos y asustarlos.

Además de los habitantes de la casa, este travieso duende disfruta hacerle diabluras a los moradores de los alrededores que pasan frente a su casa, sin embargo él detesta cuando alguien lo interrumpe mientras se encuentra ejecutando alguna de sus fechorías; cuando esto llega a suceder, termina muy enfadado e iracundo. Pero este notable personaje no sólo disfruta de gastarle bromas a sus inquilinos o transeúntes por los alrededores, también tiene su lado bueno, pues dicen que si se le llega a tratar bien, responde a esos tratos con gran generosidad y sale al socorro de los hombres, tendiéndoles una mano de conseguirse en algún caso de extrema necesidad. (Ver articulo: Belsnickel)

Dentro de sus atributos físicos se le ha descrito como un pequeño hombrecito, contentivo de un aspecto poco dotado de hermosura, siendo un poco regordete, rechoncho. En su cuerpo se le puede ver con deformidades entre ellas una joroba, la nariz grande y larga, y hasta con un rabo algo gracioso. En cuanto a su estilo se dice que este místico personaje se viste con unos atuendos parecidos a los hábitos que visten los sacerdotes, pero en color rojo del que se dice era su color favorito, sin embargo dentro de otros relatos se dice que sus ropajes eran de tonos oscuros.

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Cuentan que en circunstancias normales, e duende Martinico se relaciona a una casa, pero en ciertas ocasiones se integra tanto con una familia que cuando llega el momento en que ésta debe mudarse a otra residencia, el Martinico arma su mochila y se va con ellos al nuevo hogar, para el conformismo de los integrantes de la familia. En la región de Aragón, es conocido como el duende que atrae los sueños, utilizando la expresión “ya viene el Martinico”, frase con la cual los padres de familia aluden a los niños cuando tienen sueño.

Su historia

El personaje del duende Martinico tiene varias versiones sobre su origen, más una de ella nos habla sobre la historia de Martín, palabra con la que era identificado un diablo o demonio en los tiempos cuando transcurría la Edad Media. La historia se encuentra impresa dentro de la edición numero XLV de un cuento bajo la autoría de un conde llamado Lucanor, donde hablaban de un personaje, el de don Juan Manuel, nombre que recibía el demonio que era el sirviente  de un hombre llamado “Martín”.

Lo propio pasa con el escritor Pedro Calderón de la Barca, quien escribió un texto estilo comedia titulado “La dama duende”, donde describe a un supuesto duende, que fue observado por Cosme, un morador asustadizo. El mismo lo describió como a un fraile o sacerdote debido a la capa que llevaba consigo, de un tamaño pequeño parecido más a un duende capuchino. (Ver articulo: Zwarte Piet)

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Dentro de la historia de otro reconocido escritor, Goya, son representados como unas criaturas enanas y cabezonas es decir cuerpo pequeño y cabeza grande, con las manos también grandes​ y llevando como ropa un hábito parecido a los que visten los frailes franciscanos, por lo que los bautizó como los pequeños frailecillos. En relación a su parte física, respondiendo a ésta, fueron vinculados con unos pequeños muñecos cabezones que siempre suelen presentarse en el marco de la conmemoración de las fiestas populares de Castilla.

Estos duendecillos son muy burlones y también avaros. Al notar la presencia de algún extraño, chasquean sus dedos para transformar su oro en carbón y así esconder su enorme fortuna. Dicen que cuando están en presencia de alguna doncella, hacen ruidos y alharacas, apagando con ello bruscamente los faroles o linternas, engañando a los humanos con diversas estrategias, mismas que también eran utilizadas para asustar a los niños. Disfrutaban con el hecho de importunar a los transeúntes por lo que, aunque no eran malvados, se crearon fama de temibles.

Durante el siglo XVIII, varios escritores aludieron el elemento de la superstición dentro de historias y comedias asociadas a este personaje, donde por el contrario los duendes son alcahuetes o de espíritu burlón que ridiculizan, tal cual como se ven reflejados en la historia de La Dama Duende y El Galán Fantasma, donde se cumple una tradición donde los duendes encarnan a los amantes y novios descuidados y también aquellos revoltosos y escandalosos que escondían a sus mozas.

En la provincia de Castilla, la leyenda de estos duendes forman parte de la cultura dentro de los hogares, donde Martinico se hace parte de la familia, un miembro más de ésta, encargándose de gastarle bromas perennemente, cambiándoles las cosas de lugar, haciendo innumerables ruidos, apagándoles las velas y los candelabros. Pero como un miembro más de la familia, hace todo lo posible por ayudar cuando alguno se encuentra en problemas. En el caso de la provincia de Aragón, se dio a conocer como una especie de “coco”, un monstruo escondido debajo de la cama para asustar a los niños siendo el encargado de los sueños.

Otras historias

Se cuenta un relato ocurrido en la ciudad de Córdoba, donde el duende Martinico habitaba dentro de una casa en la cual se enamoró de la dueña y la pretendía pero sin lograr ser correspondido. Cuentan que la mujer tenía un hermano que pretendía hacerse dueño de todas las cosas de ella, razón por la cual durante muchos años intentó matarla. Conociendo de sus intenciones, el duende Martinico se convirtió en guardián de la dama y cada vez que veía al hombre que se acercaba a la casa, producía un gran estruendo lo que originaba que todos los habitantes alrededor de la residencia salieran a la calle.

La mujer ajena a los deseos de su hermano y cansada de las peticiones románticas de Martinico, se mudó de la casa; lejos del amparo del duende enamorado, el hermano logró asesinarla cuando ésta salía de la iglesia un día. Cuenta que nunca se conoció la identidad del asesino, por lo que el hermano logró su cometido y heredó todo lo que era de su hermana, yéndose a vivir a la casa de la misma en donde aún permanecía Martinico. Dicen que durante la primera noche que pasó el hermano en la residencia, mientras dormía, comenzó a faltarle el aire y sentía como algo invisible le apretaba el cuello, y poco a poco, su cuerpo se fue levantando hasta quedar colgado de una viga.

Al día siguiente, los vecinos y las autoridades lo encontraron muerto dentro de la casa y en un espacio de la habitación se encontraba esperando Martinico quien les contó todo lo que había pasado con la dama y que se había cumplido la justicia, hechos donde el hombre fue ajusticiado; luego de esto, Martinico desapareció. (Ver articulo: Gamusino)

En la provincia de Granada, específicamente en Albaicín, el personaje del duende Martinico era el custodio de los manantiales y de otros depósitos de agua. El mito de su leyenda era utilizado por los provincianos para ahuyentar a los niños que merodeaban y evitar así que ensuciaran el agua, la cual era usada para beber dentro de la ciudad y así además evitar infecciones.

En el caso de la región de Benamaurel, se registra un video que se encuentra dentro de la Biblioteca Virtual de Andalucía donde se cuenta la historia de Martinico, cuya fuente de datos narra el hecho de que cada vez que un niño se moría sin antes ser bautizado, pasaba a ser el Martinico de la casa, por lo que se tenía que pagar una prerrogativa a la iglesia para poder hacer desaparecer al duende de la casa, mito que también era conocido en Baza.

Atributos Martinicos

La historia del duende Martinico pertenece al tipo de género enmarcado dentro de las leyendas de los espíritus foletos. En este caso particular, este mito tiene gran aceptación dentro de las provincias de Castilla y La Mancha, resultando muy famosos los de Castellano/ Manchegos de La Guardia. Otros reconocidos son los provenientes de Mondéjar, Villaluenga de la Sagra y Cazalegas, así como otros sitios de la comunidad autónoma. Los duendes Martinicos también se dejan ver dentro de los cuentos e historias que se producen en las provincias de Jaén y Granada, resultando como un reflejo notable dentro de la cultura popular oral del Pozo Alcón y también de Baza.

El Martinico de Córdoba era un duende cuya historia narra que se encontraba condenado a vivir penando por toda la eternidad, esto como un castigo impuesto por Dios después de en vida haber maltratado y vejado a su anciano padre. Se posaba en las casas aferrándose a esperanzas vagas de ser perdonado para la cual hacía varias buenas acciones para que estas fueran tomadas en cuenta y terminar con su padecer. Ante los ojos de los curiosos de las zonas donde habitaba, utilizó la magia y se metió volando dentro de un pozo de agua ubicado en el patio de una de las casas donde merodeaba, desapareciendo para siempre.

Todos vieron y escucharon como al meterse dentro del agua se escuchó un estruendoso ruido por toda la casa, provocando una gran tormenta acompañada de un fuerte viento que se mantuvo toda la noche de ese día. De allí surgió la fama como el duende fantasma, burlón, travieso y ruidoso que merodea las casas enamorándose de las familias que allí habitan.

Martinico y los duendes de Berninches 

Cuentan que en la provincia de Guadalajara están presentes diversos tipos de manifestaciones folklóricas y culturales, típicas de la zona, las cuales se encuentran asociadas a la existencia de duendes, siendo uno de estos casos, considerado además como el más famoso, un hecho suscitado en Mondéjar, donde se dio a conocer la historia del “duende culebrón”, proveniente de la casona de los Marqueses de Palacios, hechos que inclusive llamó la atención de la Justicia.

Era el año de 1760 cuando una prestigiosa dama de la ciudad de Madrid, indicó que tenía a una muchacha la cual había sido su criada y cuyas características eran que estaba bastante despegada, de cuerpo mediano, mofletuda, su tez era blanca y con los cabellos de color castaño. La dama dijo que la muchacha le había contado que ella junto a otras muchachas de los alrededores se habían ido a divertir en el palacio del marqués de Palacios, ubicado en Mondéjar. Según continúa el relato la joven, una vez que estuvieron en el lugar, se consiguieron con un muchacho al que llamaban Martinico y el cual, llevadas por su presencia, presumían que no tenía muchos años de edad y era en apariencia muy feo.

A ellas les parecía que tenía forma de capuchino o tal de vez de un culebrón, y quien las sermoneaba de vez en cuando, al ver que se dejaban llevar por su curiosidad. La joven decía que si ella hubiese querido, se habría hecho rica, ya que Martinico le habría hecho cosas a la casa, pero le temía a la inquisición y el cuestionamiento de las personas, ya que el personaje de Martinico, más que un duende parecía tratarse de la descripción del típico “tonto del pueblo”, es decir, que según como se describía, se podría referir a un fenómeno que estuviese asociado con un pillo, o relacionadas con ciertas formas rufianesca.

Se narra además otro episodio donde se ha visto que al mismo tiempo que entra alguna persona dentro de una casa, del mismo modo entra junto a ella un duende, y cuando ésta sale, al mismo tiempo se va también el duende, un hecho que se repitió muchas veces. Entra una criada o criado, según sea el caso narrado, dentro de una casa con la intención de prestar sus servicios y acompañándoles se puede ver al duende. Al salir la criada también lo hace el duende, lo que hace pensar que esta criada o criado era el propio duende tomando forma humana. (Ver articulo: Buraq)

Los hechos suscitados en Berninches terminaron siendo otro caso curioso, que igual se repite en otros lugares. Cuenta que dentro de una casa antigua, existieron varios duendes hace ya muchos años; de noche se escuchan ruidos escandalosos y voces. Se dice que estos duendes se entretenían jugando con nueces que ellos mismos extendían para secar. Los dueños de la casa, cansados por los ruidos, tenían que encontrar una solución al grave problema que se les presentaban por lo que optaron por mudarse a otra casa. Pero, cuando intentaban empacar sus pertenencias, escucharon una voz que les decía con un tono amenazante que a donde fuesen, el duende los seguiría.

De igual forma, dentro del folklore asturiano, sitio donde a los duendes se les llama con el nombre de trasgo, se hizo muy famosa la leyenda del Birle, donde “los trasgos” o duendes, se les puede observar jugando a los bolos en el desván, versión parecida a la de los Berninches y en cuya leyenda existen múltiples variantes. El escritor Aurelio de Llano Roza argumenta un episodio donde participan trasgos o duendes, muy semejante a la historia de los Berninches, el cual se desarrolló en el palacio de Rozadiella.

Martinico: el duende de Granada

Para hablar del Martinico el duende de Granada debemos comenzar aclarando ciertos términos para ubicarnos en contexto. Primero, tenemos que la palabra duende, se deriva del vocablo árabe “duar”, que significa “el que habita”. Es por ello que de esta etimología se complementa el concepto de que el Martinico es un espíritu ilusorio, cuya figura puede ser tanto la de un viejo o como la de un niño que, basado en su mitología, vive dentro de las casas o también en jardines con adyacencias de lagos.

Estos duendes pertenecen a mundos paralelos, específicamente en aquellos territorios donde habitan los seres elementales. Estos duendes son una especie de espíritus de la naturaleza, al igual que otras criaturas místicas como las hadas y los elfos, aunque son más traviesos que estos y a diferencia de los otros, les gusta estar en contacto con los seres humanos. Se dice que al habitar las casas, le impregnan a las mismas gran energía y otras sensaciones positivas, lo que los hace sentirse cómodos y luego optan por quedarse.

Tienen gran preferencia por las noches que por los días y son muy hiperactivos. A pesar de que les gusta estar en presencia de los humanos, no suelen dejarse ver, en especial por los adultos, ya que generalmente ellos carecen de imaginación y no cuentan con la fantasía necesaria para poderlos visualizar tal como si lo pudiese hacer un niño. Se pueden dejarse ver sólo si ellos así lo deseen.

También tienen el poder de transformarse en cualquier otro ser, siendo animales domésticos los preferidos, perros, gatos, pájaros, ocultando con ello su verdadera forma. Aunque dentro de la mitología existen diversos tipos de duendes, el más representativo es Martinico, el cual era denominado con el nombre de bestiones durante el tiempo de la edad media. Causaba tanto simpatía como temor en igualdad de condiciones.

El duende Martinico para niños

En tiempos remotos, dicen que en las cuevas de la Nina, ubicada en una muralla árabe, una de las últimas que quedan todavía ahí habitadas, existían unos peculiares personajes, o por lo menos eso se supone, que fueron tan famosos que llegaron a formar parte de una leyenda, los duendes Martinicos. Cuentan las historias que se trataba de una especial criatura, como una especie de duendecillo que para no ser visto se hacía algunas veces invisible, y que habitaban dentro de las casas. Estos duendecillos eran muy traviesos y pertenecían a los duendes buenos, con la inocencia de un niño.

Se dice que cuando Martinico estaba de buenas ayudaba en los quehaceres del hogar, pero cuando se encontraba de malas, como todo niño, se alborotaba y hacía muchas rubieras. Martinico vivía con una familia muy buena que al principio lo aceptó como un miembro más, pero que con el paso del tiempo, comenzaba a cansarse de las travesuras del pilluelo duendecillo pues a todas horas les tenía la casa revuelta. La solución que encontraron para acabar con aquella situación fue la de mudarse de la casa.

Fue así entonces que comenzaron a recoger todas sus pertenencias y las cargaron sobre una burra que era propiedad de aquella familia. Se dice que tuvieron que hacer varios viajes para poder trasladar todas las cosas y ya con la burra cargada para hacer el último viaje, la madre le pidió al niño de la casa de nombre Juanico que le buscara dentro de la casa el cedazo que había dejado colgado en el cuarto. Y cuando entró a por el cedazo observó que éste venía solo y acompañado de una voz que decía “el cedazo lo llevo yo”.

Era la voz de Martinico que se les había presentado invisible y que tenía entre sus planes marcharse junto a la familia. Ante esta situación decidieron descargar otra vez la burra indicando que ya no se mudarían pues no tenia caso de hacerlo, ya que era con la intención de huir del Martinico y si éste los iba a seguir, era mejor quedarse en la antigua casa. En esos mismos años comenzaron a correr la leyenda de que cuando los niños morían sin ser bautizados se convertían en duendes Martinico al igual que las personas mayores, bueno, es lo que se cuenta.

El espíritu de los niños que morían sin recibir el bautismo, quedaba vagando en pena dentro de las casas, haciendo travesuras junto a la familia a la que habían pertenecido sin percatarse ni siquiera de que ya no estaba en este mundo. La leyenda de Martinico también contempla que la única forma de que abandone alguna casa, es que la familia pague una promesa a la Iglesia. Como Martinico no se dejaba ver por los adultos, sólo por los niños, la gente le elaboraba gorros de colores y lo hacían que se los colocara con el objeto de saber a dónde iba el Martinico.

El “Martinico” y las ilusiones de niños de Benamaurel

Luego de cientos y cientos de años a la espera de poder ver al duende Martinico, ocurre un nuevo hecho dentro de la comunidad de Benamaurel pues se escogió la fecha del 28 de diciembre para que El Martinico, el llamado por todos como el duende niño, que por años se había escondido, buscando una casa y un amigo o amiga con quién vivir todo el año. Ahora, cada 28 de diciembre, Martinico saldrá por las calles de Benamaurel, recogiendo las cartas de los niños y niñas de la región, contentiva de sus buenos deseos para el nuevo año, ojo, no solicitud de objetos materiales sino esperanzas y aspiraciones. Entre todas las cartas, se seleccionará una por parte del Martinico.

Cabe recordar que el Martinico es un simbólico personaje conocido por las tradiciones como el duende niño que es invisible y muy travieso, pero que lleva con él el don de hacer feliz a todos los que creen en su existencia. Cuentan que aunque lleva muchos años viviendo con una mujer mayor llamada Nina, ahora se ha quedado solo, por lo que el Martinico salir este 28 de diciembre en la búsqueda de una casa donde vivir, pero junto a algún niño o niña que se parezca a él, que escriba una carta desde los más profundo de su corazón, donde describa sus deseos más especiales.

Para esta actividad especial, Martinico contará con la ayuda del ayuntamiento de Benamaurel, de recoger las cartas casa por casa durante la tarde noche, la cual el niño o niña debe dejar en su puerta o en algún otro lugar que sea visible. La carta especial dirigida a Martinico debe contener los buenos deseos y las buenas intenciones de cada niño participante y el que resulte seleccionado será el mejor amigo o amiga del Martinico durante todo el año. Cabe destacar que se deben esconder muy bien si quiere ver al Martinico, pero ojo, que él no te vea a ti.

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