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Descubre todo sobre el Hombre del Saco, quien metía a niños en él

El Hombre del Saco es un personaje que siempre vive vagando por las calles buscando a los niños para poder secuestrarlos. Todo lo que necesitas saber sobre esta aterradora criatura lo encontrarás a lo largo de este artículo.

¿Quién es el Hombre del Saco?

Es conocido bajo el nombre del Viejo del Saco, el Hombre de la Bolsa o el Viejo de la Bolsa. Es un personaje creado dentro del profundo y vasto folclore hispánico. Se representa como un hombre de gran tamaño que se encuentra vagando por las calles durante las noches en busca de niños perdidos o extraviados, los cuales se lleva en la bolsa que carga a sus espaldas.

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Es caracterizado por ser una criatura que se encarga de asustar a los niños, y es usado para enseñar a los niños a no andar durante la noche por las calles y de regresar a sus casas a una hora temprana, muy parecido al coco.

La historia del Hombre del Saco proviene de muchos relatos reales donde muchos criminales se encargaban de secuestrar niños y matarlos. Basándose en eso se creó a este personaje, aunque aun en la actualidad no se ha conocido sobre ningún suceso al respecto de esta criatura, como también se ha confirmado el haber visto a este ser durante la noche por diversas personas. (Ver articulo: Jardín del Edén)

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Leyenda

En España, a finales del siglo XIX, abundaban múltiples historias sobre el Hombre del Saco, el cual se le pasaba atrapando a mujeres y niños dentro de sus grandes bolsas para recurrir a diferentes actos criminales, uno de los casos más sonados acerca de esto fue el de Díaz de Garayo, quien se encargaba de secuestrar y matar a muchas prostitutas. La leyenda del Hombre del Saco proviene de un terrible crimen que se convirtió en un movimiento a nivel mundial por lo brutal de todos sus sucesos.

Esta historia se trata de Francisco Leona, quien era un sacamantecas (saca órganos de las personas) de Alemania. La historia se desenvuelve en un pequeño pueblo llamado Gado, el cual se encontraba situado en la vega del Río Andaraz a dieciocho kilómetros de Alemania.  En ese lugar ocurrió el asesinato de un pequeño niño de siete años de edad, llamado Bernardo Gómez a manos de un grupo de personas desalmadas; esto ocurrió el 28 de junio de 1910. (Ver articulo: Estrella de David)

Una tarde, los padres del niño Bernardo notaron su falta en la casa, y de esta forma comenzaron con una búsqueda insaciable, lo que concluyó en no encontrar absolutamente nada que llevara a donde se pudiera encontrar el niño. De esa forma decidieron notificar su caso a la guardia civil de aquella época.

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De esta forma se inició una búsqueda por parte de la guardia civil, como también por muchos de los vecinos de los padres de Bernardo, la búsqueda terminó infructuosa, hasta que finalmente una tarde se presentó un hombre al cuartel de la Guardia Civil de ese pueblo. Este hombre era un vecino que vivía en el pueblo, llamado Julio Hernández, conocido bajo el apodo de “El tonto”; éste se acercó y dijo que había encontrado al niño en un barranco, tapado por piedras y hierbas.

Se refirió al niño en estado deplorable ya que su cuerpo se encontraba completamente destrozado y desgarrado de una manera que solo un ser humano podría lograr. De esta forma, los agentes de seguridad salieron en la búsqueda del cuerpo del niño, el cual efectivamente se encontraba en un barranco a cinco kilómetros del pueblo, éste se encontraba cubierto de piedras y matorrales arrancados a los alrededores. (Ver articulo: Grendel)

La muerte del niño se produjo por culpa de grandes golpes en la cabeza con un objeto contundente; poseía una gran herida la cual se desconocía por qué razón se había hecho, esta herida se producía en la axila hasta el abdomen del niño, provocando así el desangramiento del niño. Esta profunda herida hecha con un objeto cortante, también seccionó todos los órganos del cuerpo del niño.

Estos terribles actos se encontraban orientados solo a una persona, la cual era la única capaz de realizar este tipo de actos, muchas personas señalaron sin vacilar a una persona, llamada Francisco Leona que era un alemán de 75 años de edad, de profesión barbero y curandero.

La información que se encontraba de este hombre se podía señalar como desde pequeño era pariente de los grandes caciques de la ciudad.

Con el paso de los años pasó de ser un niño mimado y rico a convertirse, en un matón, cruel, de sangre fría y completamente despiadado. Este hombre poseía muchos antecedentes penales acumulados a lo largo de varios años, lo cual hizo que los agentes de seguridad que estaban en el caso del niño lo catalogaran como el posible asesino. Francisco Leona fue interrogado, y ofreció una coartada durante todos los primeros interrogatorios del caso;  éste insinuó de manera contundente que el posible infanticidio lo hubiera cometido el mismo Julio Hernández conocido como “El tonto”.

La Guardia Civil detuvo a ambos hombres y fueron llevados a una cárcel ubicada en Almería, donde fueron sometidos a muchos interrogatorios, donde ambos hombres se acusaban de manera simultánea del asesinato del niño.

El tonto se mantuvo muy seguro acerca de su acusación contra Leona de manera reiterada, al final ambos personajes terminaron confesando acerca de lo que había ocurrido, de esta forma se conocieron todos los detalles acerca del infanticidio, el lugar donde cometieron el asesinato y todas las personas que se encontraban implicadas en el caso.

No se tardaron en encontrar a todos los cómplices del asesinato y lograron encerrarlos dentro de la misma cárcel, ahí se encontraban: Francisco Leona el asesino, Julio Hernández “El tonto”, y aquí se habían sumado dos personas más las cuales eran igual o peores culpables que ambos hombres, estos eran: Francisco Ortega Rodríguez, quien era un hombre moribundo, y Agustina Rodríguez, otra curandera. La forma en que se llevó el asesinato fue muy difícil y se tuvo que realizar varias secciones para poder conocer la verdad acerca de cómo ocurrieron los hechos. (Ver articulo: Yatagarasu)

El asesinato se encontraba relacionado con prácticas absurdas,con diversas formas del curanderismo más primitivo del mundo y orientado al vampirismo o la toma de la sangre de la gente joven, como un método seguro y efectivo para poder recuperar la salud de una persona y ganar la capacidad de sobrepasar y superar cualquier enfermedad o hasta la propia vejez.

Cuando se logró reconstruir el asesinato se descubrió que al pequeño Bernardo le extrajeron de manera violenta su sangre para que la bebiera una persona enferma, mientras ésta aun se mantuviera caliente. Usaron sus mantecas (órganos internos) para que sirvieran como emplasto para poder combatir la tuberculosis del hombre conocido como Francisco Ortega.

Este mismo hombre, era un agricultor de apenas 57 años quien se encontraba afectado por una tuberculosis, inculto acerca de muchas cosas del mundo, estaba  completamente obsesionado con salvar  su vida y mejorar el estado de sus salud.

Cuando este hombre empezó a sentir los primeros síntomas de la enfermedad, se dirigió con la curandera Agustina Rodríguez, ésta incapaz de poder mejorar su enfermedad, hizo que éste se pusiera en contacto con Francisco Leona, quien era conocido por ser un famoso curandero en ese pueblo. Fue este hombre quien propuso de manera desalmada el asesinar a un niño, porque estimó que cuanto más difícil fuera la enfermedad, más monstruoso y terrible sería el remedio; esto hizo que el campesino estuviera dispuesto a pagar una gran suma de dinero, si esto implicaba mejorar su salud.

Días antes del infanticidio, se reunieron los asesinos: Francisco Leona, el enfermo Francisco Ortega y la curandera Agustina Rodríguez, entonces tras varias consultas en ambos curanderos, le notificaron al enfermo que su enfermedad mortal tenía cura y sería la siguiente: el enfermo tenía la necesidad de beber la sangre de un niño sano y de gran tamaño, esta sangre debía ser tomada mientras aún se mantuviera caliente, luego tendría que colocar las mantecas del niño (órganos), en el pecho del enfermo como un cataplasma, para que con esto se pudiera curar por completo su enfermedad. (Ver articulo: Trenti)

El enfermo, dudó por varios instantes, pero este finalmente se decidió, diciendo que su salud se encontraba en manos de Dios. De esta forma, ambos curanderos se harían cargo de todo lo necesario para poder llevar a cabo el ritual, así que ambos lograron raptar al niño, llevándolo a un lugar seguro y luego avisando al enfermo, para que éste se acercara cuando el momento fuera lo más oportuno posible.

En este atroz asesinato el hijo de la curandera Agustina Rodríguez, acordó ayudar a Leona a secuestrar al niño y cargar su cuerpo hasta el Cortijo Jurado donde llevarían a cabo su sacrificio a cambio de Cincuentas Pesetas.

En la tarde de un 28 de junio, Francisco Leona y Julio Hernández, caminaron durante muchas horas, buscando a quien sería su presa. De esta forma vieron como se aproximaron tres niños pequeños, los cuales se encontraban jugando por las calles; ambos perpetradores esperaron su oportunidad detrás de unos grandes matorrales, hasta que uno de los niños, quien sería Bernardo, se había alejado de sus amigos. Asimismo, Francisco Leona saltó hacia él, tapándole su boca y nariz con un pañuelo, éste se encontraba impregnado de cloroformo, haciendo que el niño se desmayara.

El curandero agarró al niño y lo arrastró hasta donde se encontraba Julio, para luego meter al niño dentro de un gran saco que cargaron en sus espaldas. De esta forma se dirigieron a una casa muy apartada del pueblo, donde sacaron al niño del interior del saco, y lo situaron cerca de la cabeza del enfermo. (Ver articulo: El Holandés Errante)

Leona, quien se encontraba sentado en una silla, empuña con una afilada navaja al niño, mientras que las otras personas presenciaban este acto sentados en el piso, cuando la navaja atravesó al niño desde su axila hasta su abdomen, su sangre comenzó a brotar en un chorro continuo, mientras que caía en el interior de un vaso, que sostenía la curandera Agustina por debajo. Después de esto, le agregaron varias cucharadas de azúcar al vaso y se la dieron al enfermo para que éste bebiera la sangre.

Cuando el hombre terminó de beber la sangre del niño, el curandero Leona ordenó que el enfermo se dirigiera a su casa, en donde le sería llevado el segundo remedio que serviría para curar por completo la enfermedad, de esta forma el curandero vendó al niño para evitar su hemorragia. De esta forma, él y el tonto, metieron de nuevo al niño en el saco y decidieron llegar al lugar donde habían elegido esconderlo.

En ese lugar terminaron matando al niño golpeándolo con una piedra en la cabeza y extrayendo de su vientre todos sus órganos, estos introdujeron el cuerpo del niño en una grieta dentro de una quebrada y lo cubrieron con múltiples piedras y matas. De esta forma, el tonto se encargaría de decir, de haber descubierto el cuerpo del niño por pura casualidad, sólo para alejar a su madre; esto lo hizo en forma de venganza ya que Leona no le pagó las cincuentas pesetas que le había prometido.

Francisco Leona murió en la cárcel por múltiples circunstancias extrañas, sin poder terminar de conocer la sentencia que le correspondía. De esta forma, condenaron a muerte a Francisco Ortega quien era el enfermo, a la madre del tonto, Agustina Rodríguez y finalmente el Tonto cayó preso, tras varios informes psiquiatras. Los demás cumplieron sus penas respectivas.

Folclore Popular

Dentro del folclore popular se encuentra una historia la cual habla de un matrimonio entre dos personas muy influyentes, los cuales tuvieron tres hijas, cuando estas crecieron se convirtieron en mujeres buenas y trabajadoras, esto hizo que su padre le regalara a cada una un gran anillo de oro que les serviría para que la lucieran como prendas.

Un día, las tres hermanas se reunieron con sus amigas, y en esa reunión terminaron dirigiéndose a una fuente que se encontraba muy alejadas del pueblo; entonces en esto una de las hermanas más pequeñas, tenía una condición en su pie que le impedía caminar muy bien, ésta le preguntó a su madres si podría ir a la fuente junto con sus hermanas y amigas a lo que la madre le negó el permiso.

La hija, frustrada y entre lágrimas le pregunta a su madre por qué ésta no le permitía ir, y su madre respondía que era muy peligroso para ella ya que el hombre del saco la alcanzaría y se la llevaría ya que era coja de un pie. La niña insistió tanto a su madre, que ésta la dejó ir.

De esta forma, todas las mujeres se dirigieron a la fuente, llevaron un gran cesto de ropa la cual lavarían allá para ponerse de regreso. Cuando éstas se pusieron a lavar se quitaron su anillo de oro, dejándolo encima de una gran roca plana, de esta forma siguieron divirtiéndose en el agua, cuando de pronto, vieron como se acercaba un gran hombre con un saco en su espalda y entre ellas mismas decidieron huir de ese lugar. (Ver articulo: Imbunche)

Mientras que corrían asustadas, eran perseguidas por el Hombre del Saco, la hermana más pequeña corría con ellas, pero la condición en su pie hizo que poco a poco se fuera retrasando de sus hermanas, esto hizo que hicieran un esfuerzo sobre humano para poder huir de de él.

Cuando se encontraba corriendo se acordó que había dejado su anillo de oro cerca de la fuente, la mujer miró hacia atrás, y como no vio al Hombre del Saco, se devolvió para poder recuperar su anillo, de esta forma logró llegar a la roca donde había dejado su prenda y no la encontraba por ningún lado. Entonces se percató de la presencia de un viejo, éste se encontraba sentado cerca de fuente, la mujer se acercó a este misterioso hombre y le preguntó su había visto su anillo de oro, a lo que el hombre contesto que si, su anillo se hallaba en el fondo del costal que se encontraba cerca de él.

Esto hizo que la mujer se acercara al gran costal, donde se suponía que estaría su anillo. El viejo se convirtió en el Hombre del Saco y metió dentro de la bolsa a la niña, se colocó su costal en su espalda e inició su caminata; pero éste se dirigió a un pueblo completamente distinto de donde venia la joven.

Mientras el Hombre del Saco se encontraba caminando, le dijo a la mujer que cuando éste le dijera: “Canta saco, canta”, ella tendría que cantar, sino la apalearía con un tubo hasta dejarla muerta. Y la mujer aterrada contestó que lo haría.

De esta forma, llegaron al pueblo y es ahí donde el viejo decidió reunir a los vecinos, mientras hacía su acto, en donde decía “Canta saco, canta”. La niña asustada empezaba a cantar “Por culpa de un anillo de oro, que en la fuente dejé, terminé metida en el saco y de este saco nunca saldré.”. Cada vez que el viejo repetía este acto, muchas personas se reunían alrededor para echarle monedas o darle comida.

Una vez, el viejo llegó con su saco a una casa donde se conocía a la niña, lugar que el viejo no poseía ningún conocimiento alguno, y como siempre puso a cantar a su saco, diciéndole “Canto saco, canta”. La niña comenzaba su canto y de esta forma las hermanas de la niña lograron reconocerla, ellas se acercaron al viejo y le permitieron quedarse en su posada, durante esa noche, el viejo llevado por la cómoda oferta que le propusieron, se fue con ellas.

Llevaron al viejo a su casa, mientras le fueron sirviendo la cena, se percataron que no había vino en la casa, a lo que le propusieron al viejo que fuera a una taberna, y comprara allí el vino, mientras que ellas terminaban de hacer la cena. El viejo tomó el dinero dado por las mujeres y se propuso ir a comprar el vino, pensando en la limosna que recibiría.

Cuando el viejo salió de la casa, los padres sacaron a su hija del saco, y ésta les contó todo lo que había sucedido, luego de esto decidieron esconderla en la habitación de las hermanas, para que el viejo no pudiera verla; luego metieron en el saco un perro y un gato. Cuando regresó el viejo, éste comió y bebió, para luego irse a dormir.

A la mañana siguiente, se levantó, tomó su limosna y se dirigió a otro pueblo. Cuando llegó al nuevo pueblo, se encargó de reunir a la gente a su alrededor y como era costumbre hizo su acto con su saco; sin embargo, al decir las palablaras, el saco o cantaba. Después de un rato intentando, se molestó, ya que las personas del pueblo lo que hacían era reírse y amenazarlo. (Ver articulo: Leyendas colombianas)

Por tercera vez intentó hacer que su saco cantara, y no lo hacía, el viejo cegado por su ira, emprendió a golpes y patadas a su saco, para que éste cantara, esto hizo que el gato y el perro se molestaran y empezaran a maullar y ladrar. Cuando el viejo intentó abrir su saco se encontró con estos dos animales furiosos, que se salieron del saco, el perro lo mordió, el gato rasguñó su cara, esto hizo que las personas del pueblo pensaran que el viejo sólo quería burlarse de ellos, por lo que todos se enojaron y emprendieron múltiples golpes con palos, piedras, varas y empujones, dejando muy lastimado al Hombre del Saco, quien salió muy magullado de los diferentes golpes que le habían proporcionado; se dice que aún el Hombre del Saco se encuentra curando de sus heridas.

Baba Yaga

Es conocida por ser un personaje que vive dentro del folclore de Rusia, Baba Yaga es una bruja muy popular y es un cuento comúnmente usado por los adultos para asustar a los niños. Esta bruja posee una piel muy arrugada, tiene una larga nariz de color azul y posee una gran dentadura de hierro, los cuales les sirve para poder desagarrar, cantidades de carne que desee ingerir.

Luce muy flaca, prácticamente esquelética, ella vive moviéndose entre el mundo de los vivos y los muertos, esto lo logra gracias a sus piernas, ya que una de ella es de hueso y la otra se encuentra de carne y musculo. Vive usando una gran olla mágica, la cual sirve para desplazarse por los amplios y grandes bosques rusos.

Ésta es capaz de remar por el viento, usando una gran escoba de plata, su misión en el bosque es buscar niños para poder alimentarse. Suele vivir en una casa muy particular, la cual posee dos enormes patas de gallina por la parte inferior, dándole movilidad a la casa, logrando así una movilidad por toda Rusia.

Dentro de esta gran casa se encuentran los cráneos de los humanos que han sido consumidos por la bruja, esta casa por dentro posee grandes iluminadoras que sirven para alumbrar el interior de su casa, y es esta luz la que sirve para guiar a todos los fantasmas que se encuentran al completo servicio de la bruja. (Ver articulo: Diamante Hope)

Cuando la bruja desea entrar en su casa, recita un hechizo el cual dice: “Casa, casita, dale la espalda al bosque y párate en frente de mi”. Esta bruja suele comportarse de manera siniestra y malvada, muy pocas son las ocasiones donde esta bruja presta ayuda a otras personas, respondiendo muchas de sus preguntas, con la única condición que la persona le lleve flores azules, ya que estas flores permiten crear una poción, que hace que esta bruja sea capaz de rejuvenecerse, debido a que cada pregunta que ella responde es un año de vida que pierde. También se cree que Baba Yaga es la encargada de proteger el agua de la vida y de la muerte, protectora de ésta, siendo la única capaz de otorgar la resurrección de una persona.

Película del Hombre del Saco

Es una película española que fue estrenada en el año 2009, la cual habla como un pequeño niño presencia como asesinan a su madre ante sus propios ojos, esto le causó un profundo trauma que lo perturbó durante muchos días, en vista de esto el niño se va a vivir con su padre y su nueva madrastra.

El lugar donde reside es un pequeño pueblo, el cual se encuentra muy alejado de la ciudad y fue en este lugar donde el niño empieza a tener horribles sueños, en donde el Hombre del Saco lo acecha consecutivamente e incluso se acerca a él, en un mundo de pesadillas, alterando así su percepción de lo que era real y lo que solo es una ilusión.

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