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Aprende todo sobre Beale Ciphers y sus leyendas ocultas

Los “Beale Ciphers” o “los Papeles de Beale”, fueron un pequeño folleto que se publicó hace más de un siglo, estos se encontraban cifrados, el que lograse descifrarlo encontraría las coordenadas a un tesoro enterrado en un lugar secreto en el condado de Bedford, Virginia. Estos papeles han despertado la curiosidad de muchos buscadores de tesoros, que desde entonces han tratado de encontrarlo; son muchas y numerosas las excavaciones e intentos de descifrar el código y es que solo se ha podido descifrar uno de los tres documentos, por lo que tampoco se ha encontrado el supuesto tesoro.

beale ciphers

¿Qué son?

La historia cuenta que en el año de 1885 un estadounidense llamado Thomas J. Beale, encontró un tesoro el cual está lleno de mucho oro, plata y joyas, en una mina ubicada al norte de Santa Fe, éste no se encontraba solo, otros 30 aventureros lo acompañaban y fueron los que ayudaron a Beale a transportar el tesoro al condado de Bedford, sitio en el cual según se cuenta, lo enterraron para que estuviese seguro y lejos de las garras de los codiciosos.

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Luego de enterrar el maravilloso tesoro, Beale se encargó de escribir tres letras codificadas de las cuales, la primera de ellas mencionaba la ubicación exacta del tesoro, la segunda tenía una descripción detallada del tesoro y la tercera contenía los nombres con la información detallada de cada uno de los 30 miembros.

Estos documentos fueron colocados en una caja de hierro y les fueron entregados a Robert Morriss, un amigo de confianza, para que éste lo guardara. Según se cuenta, Beale le dijo a Morriss que no abriera la caja, y la única forma de que la podría abrir es que él mismo o alguno de sus compañeros se lo pidiera, también le dijo, que ellos se irían de viaje y si en 10 años no regresaban del viaje podría abrir la caja.

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Beale no regresó y después de 23 años, Morriss decidió que era momento de abrir la caja y se quedó atónito y emocionado por lo que leyó, éste inmediatamente comenzó a tratar de descifrar los tres cifrados, pero después de décadas de intentos, no estaba ni cerca de resolver el misterio. Antes de morir, Morriss le entregó los papeles a un amigo sin nombre y él también pasó décadas trabajando en el descifrado de los mensajes.

Aunque algunos no han parado de buscar, otros simplemente han ignorado estos documentos y los mismos han llegado a pensar que las cifras de Beale son un engaño muy elaborado y estos sugieren que la persona que publicó el folleto de 1885, supuestamente James B. Ward,  fue la misma persona que escribió la carta original con los cifrados. (Ver artículo: El Alicanto)

Otro dato curioso que según los analistas comprueban que estos documentos son falsos, es que supuestamente esos documentos fueron escritos en la década de 1820 y tenían palabras como “estampida” e “improvisar”, las cuales según los historiadores no se usaron hasta la década de 1840, lo que indica que estos documentos no pudieron haber sido escritos en el año 1820.

Finalmente, hay quienes creen que estos documentos surgieron como una estrategia publicitaria y es que por ejemplo, los folletos se vendieron a un precio de 50 centavos , lo que serían el equivalente a 13 dólares en la actualidad, aunque en la actualidad, todavía existen personas que tratan de descifrar los Beale Ciphers, con la esperanza de poder conseguir el maravilloso tesoro lleno de oro y joyas.

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El único documento descifrado

De los tres papeles que se pusieron en circulación, sólo uno ha sido descifrado y éste se descifró con una copia de la Declaración de Independencia de los Estado Unidos, la persona que logró descifrarlo tuvo que hacer algunos cambios en la ortografía y es que el descifrado consistió en ubicar el número que aparecía en el documento y ubicarlo en la declaración, por ejemplo, el primer número era 115 y se ubicó la palabra 115 en la declaración de la independencia, la cual es “Instituida” y entonces se toma solo la primera letra que en este caso es la “I” que traducido al español sería “Yo”. (Ver artículo: El Galipote)

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A continuación se transcribe la traducción del único documento que ha sido descifrado en la actualidad:

“He depositado en el condado de Bedford, a unas cuatro millas de Buford, en el interior de una bóveda y a seis pies bajo tierra, los siguientes artículos que a su vez pertenecen a las partes cuyos nombres figuran en el texto adjunto número 3.

El primer depósito consiste en 1.014 libras de oro y 3.812 libras de plata, todo ello depositado en noviembre de 1819. El segundo se hizo en diciembre de 1821 y constaba de 1.907 libras de oro y 1288 de plata, además de joyas obtenidas en St. Louis por un valor de 13 mil dólares.

Todo ello empaquetado de forma segura en una cubierta de hierro. El texto número 1 describe la localización exacta de la cámara subterránea, de manera que, de descifrarla, no debería existir ningún problema para encontrarla”.

Según se cuenta, para poder hacer el descifrado correcto, hay que hacer unas modificaciones y éstas basadas en que Beale usó una versión diferente a la original Declaración de Independencia, entonces se dice, que hay que aplicar las siguientes modificaciones al texto original.:

  • Después de la palabra 154 que es “instituto” y antes de la palabra 157 que es colocación, se debe agregar la palabra “a”.
  • La segunda modificación consiste en eliminar una de las palabras, la cual está después de la palabra 240 que es invariablemente y antes de la palabra 246 que es “diseño”.
  • La tercera modificación consiste en que después de la palabra 467 que es “casas” y antes de la palabra 495 que es “ser”, se deben eliminar diez palabras.
  • La cuarta modificación consiste, en eliminar una palabra después de la palabra 620 que es “comer” y antes de la palabra 654 que es “a”.
  • Finalmente, se debe eliminar una palabra después de la palabra 677 que es “extranjera” y antes de la palabra 819 que es “valiosa”.

Además de las modificaciones que se mencionaron, hay que tomar en cuenta que Beale siempre utiliza la primera letra de la palabra 811 y también usa siempre la primera letra de la palabra número 1005. Finalmente, cuando se estaba haciendo el descifrado, se encontró que existen 4 posibles errores y se piensa que estos se cometieron cuando se hizo la transcripción del documento original, estos errores son los siguientes:

  • El número 84 debe ser 85, ya que la secuencia de números da: 63 43 131 29 quedando la palabra consistcd la cual debería ser “consisted”.
  • El número 53 debe ser 54, ya que la secuencias de números da: 20 125 371 38 quedando rhousandy que debería ser “thousand”.
  • El número 84 debe ser 85, ya que la secuencia de números da: 575 1005 150 200 quedando thcy que debería ser “they”.
  • Finalmente, el número 96 debe ser el 95, ya que la secuencia de números da: 405 41 600 136 quedando varlt y debería ser “vault”.

¿En cuánto está valorado el Tesoro?

Basados en el documento descifrado, se puede realizar un cálculo estimado del maravilloso tesoro y es que como se pudo apreciar anteriormente, hay un aproximado de 3 toneladas de oro y es que un evaluador en enero de 2017, calculó que en oro hay un aproximado de 42 millones de dólares y en plata hay 1 millón de dólares, también se estima que en joyas exista un promedio de 220 mil dólares, lo que da un total de 43.220.000 de dólares.

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¿Los Beale Ciphers son reales?

Son muchos los investigadores que han estudiado los Beale Ciphers y las opiniones se encuentran divididas y es que por ejemplo, el investigador Carl Hammer a finales de la década de 1960, usó “supercomputadoras” para realizar un análisis de los cifrados y éste logró descubrir que algunos de los cifrados estaban mal codificados y los dos no descifrados no mostraban los patrones que uno esperaría de números elegidos al azar y es que probablemente codifique un texto inteligible.

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Finalmente, concluyó, basado en los datos arrojados por las “supercomputadoras”, que la historia del folleto poseía las características necesarias para ser una falsificación y es que según éste, no hay evidencia alguna de la veracidad de estos papeles.

Luego de las conclusiones dadas por el investigador Carl Hammer, los criptógrafos que analizaron los papeles posteriormente afirman que los textos que no se han podido descifrar tienen unas características estadísticas que hacen pensar que estos en realidad no son encriptaciones de un texto plano en inglés, es decir, que no estamos en presencia de secuencias alfabéticas.

Hay casi tantas personas que creen que la historia del tesoro es real, como hay quienes creen que es una obra elaborada de ficción y engaño y lo cierto es que ninguna de las dos versiones puede ser confirmada de manera concluyente.

La falta de verificación, las contradicciones observadas en la historia y las acciones de creencias necesarias para encontrar, transportar y enterrar tal tesoro, podrían pasar inadvertidas para muchos. Las personas también argumentan que los papeles son un engaño y tienen por argumento la poca información que hay en torno a Thomas J. Beale y es que estos se preguntan si éste realmente existió.

Hay quienes mencionan que estos papeles no son reales, porque no se entiende la razón por la cual Beale se habría tomado la molestia de escribir tres textos cifrados diferentes, además se menciona que el lenguaje en los folletos que contenía los papeles de Beale, mantiene cierta correlación significativa entre éste y el estilo de escritura de las letras de Beale, lo que puede significar, que ambos fueron escritos por la misma persona.

Además de lo antes expuesto, extraña que se utilizan palabras como “improvisar”, que no fueron registradas antes de la década de 1820 en inglés, aunque ya se utilizaba en francés desde 1786 en el área de Nueva Orleans.

También llama la atención de los analistas e historiadores, que el único documento que se ha podido descifrar es el que contiene la descripción del tesoro, lo que puede llegar a significar una estrategia deliberada para despertar el interés de las personas en descifrar los otros dos textos y es que además, el tercer texto pareciera ser muy corto para contener los nombres de 30 personas.

Finalmente, hay que destacar que han sido muchos los intentos de descifrar los papeles que faltan, hay quienes han tratado de conseguir alguna relación con algunos textos históricos, como los son la Carta Magna, la Biblia, la Constitución de los Estados Unidos y la Carta Real de Virginia, pero ninguno ha podido conseguir alguna relación exitosa hasta la fecha.

Lo cierto es que todavía a la fecha no existe alguna prueba que demuestre que los Beale Ciphers son verdaderos o falsos y es que hasta los criptoanalistas más hábiles han intentado descifrar el resto de los documentos sin tener éxito, la respuesta a si estos documentos son reales o son falsos queda a criterio de cada uno, ya que no existen pruebas que demuestren si estos son verdaderos, pero tampoco existe prueba que demuestre que son falsos.

Thomas J. Beale

No existe mucha información de Thomas J. Beale, hay quienes aseguran que éste no existió y que los papeles son un engaño, pero si se consultan los registros, se puede apreciar que en el Censo de 1810 se encuentran dos personas registradas con el nombre de Thomas Beale, una que vivía en Connecticut y la otra que vivía en New Hampshire.

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Posteriormente, en el año de 1820 se realizó otro censo, en éste también aparecen dos personas con el nombre de Thomas Beale, uno de ellos era el  Capitán Thomas Beale quien estuvo en la batalla de Nueva Orleans en el año de 1815 en Louisiana, éste es originario del Condado de Virginia Botetourt, en el área de Fincastle, la cual queda a 19 kilómetros del Condado de Bedford, el otro se llama Thomas K. Beale el cual vivía en Virginia.

Los datos de los censos que se hacían antes del año de 1850, sólo registraban los nombres de los jefes de familia, por lo que a lo mejor existían otras personas con este nombre pero que no fueron registradas en el Censo.

Hay quienes indagaron un poco más allá y consiguieron que había un hombre con el nombre de Thomas Beall, el cual aparece en las listas de clientes del Departamento de correos de St. Louis en el año de 1820, lo que coincide con la información que sale en el folleto donde se dice que Beale envió una carta de St. Louis en los años de 1822.

James B. Ward

En el año de 18855 ,James B. Ward, de Lynchburg, Virginia, estaba listo para rendirse, esto después de veinte años de tratar de resolver un problema difícil con un éxito limitado, Ward sabía que tenía pocas o ninguna posibilidad de resolverlo todo, así que decidió lanzar el problema al público y ver si alguien más podría tener éxito.

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Por este motivo, publicó un folleto con el extenso título: “Los Papeles de Beale, este folleto contiene declaraciones auténticas sobre el tesoro enterrado entre 1819 y 1821, cerca de Bufords, en el condado de Bedford, Virginia y que nunca se ha recuperado”.

Pocos son los datos que se conocen acerca de Ward, hay quienes aseguran que éste era masón y además se menciona que dentro de los Beale Ciphers, se utilizan algunas imágenes y términos masónicos, además hay quienes han mencionado que el texto necesario para usar y decodificar el Beale Paper 1 y 3 podría ser un texto masónico.

Los que mantienen esta teoría dicen que esta es una de las razones principales por las que no se ha podido encontrar un texto y es que muchos textos públicos ya han sido probados, pero los Textos Masónicos se mantienen en secreto.

Otra teoría que está estrechamente relacionada con lo anterior, consiste en que los Beale Ciphers no necesariamente podrían conducir a un tesoro físico, sino a un tesoro de tipo más espiritual, como la búsqueda de la “Palabra Perdida en Logias Masónicas”.

Esto hace pensar que la búsqueda del tesoro no fue tanto un engaño, pero su propósito y significado no es un objetivo para encontrar un tesoro lleno de oro, sino lograr obtener una comprensión y sabiduría secretas dadas al resolver los dos últimos papeles.

El Folleto de 1885

En el año de 1885, fue la primera vez que salieron a luz pública los Beale Ciphers, estos aparecieron en un folleto titulado, “Los papeles Beale” y contenían las declaraciones auténticas con respecto a un tesoro enterrado entre 1819 y 1822, cerca de Bufords, en el condado de Bedford, Virginia y el cual nunca ha sido encontrado.

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Este folleto es considerado como la única fuente conocida de dicha historia y aunque el folleto comparte la historia de Beale Ciphers, ninguno de los documentos originales que allí se mencionan como son la caja original, dos letras, los 3 códigos y la carta de St. Louis, nunca se han visto.

El folleto fue propiedad de James B. Ward y de esto sí hay un registro, sin embargo, se afirma que Ward sólo actuaba como un intermediario del autor de la historia contenida en su interior.

Quien posee los papeles sigue siendo un gran debate y es que el folleto comienza con Ward compartiendo como el poseedor se convirtió en parte de los desconcertantes papeles de Beale y por qué había decidido revelar todo lo que sabía sobre la historia del tesoro de Beale a través del folleto.

Según los papeles de Beale, Robert Morriss, quien es considerado como el primer propietario de la misteriosa caja, entregó el contenido y compartió la historia de cómo él mismo fue parte.

Hay quienes comentan que el poseedor asumió la responsabilidad de los papeles de Beale de Morriss en 1862 y desde ese momento se comprometió a menudo hasta su desaparición financiera y emocional, en el intento de descodificar los 3 cifrados de Beale que según revelarían la ubicación, contenidos y titularidad del tesoro de Beale.

Intentos de búsqueda

Nadie sabe si los Beale Chipers son reales o no, pero esto no ha impedido que muchos buscadores de tesoros se interesaran en la historia y trataran de encontrar este maravilloso tesoro. Cuando se publicó el folleto que contenía los papeles de Beale, se decía que en el condado de Bedford se encontraba un tesoro inimaginable, esto causó que muchos se aventuraran con pala en mano para ser los primeros en conseguir el mencionado tesoro.

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Durante más de cien años, se han arrestado a muchas personas por invadir y excavar sin autorización y algunos de ellos en grupos como en el caso de un grupo de personas de Pensilvania en los años noventa.

Se completaron varias excavaciones en la cima de la Montaña de Porter, una a fines de la década de 1980, con el permiso del propietario de la tierra, el cual accedió con la condición de dividir el tesoro a medias, pero los buscadores de tesoros sólo encontraron artefactos de la Guerra Civil.

Lo cierto es que los que han creído en la historia de los Beale Ciphers, han tratado de diversas formas de conseguir el tesoro, ya sea realizando una búsqueda física del tesoro después de investigar e investigar lo más posible, o bien gastando sus esfuerzos en tratar de descifrar los códigos.

A lo largo de los años, muchas son las personas que han tratado de conseguir el tesoro, uno de los buscadores más conocidos del tesoro de Beale fue Mel Fisher. (Ver artículo: La Mojana)

Fisher es famoso por invertir 16 años en la búsqueda del naufragio Atocha, éste tenía un lema el cual decía “Hoy es el día” y se cuenta que este lema fue el que mantuvo la creencia y la energía para el descubrimiento final de 1622.

En el año de 1989, Fisher comenzó la búsqueda del tesoro de Beale, el mismo comenzó por peinar la tierra y se cuenta que éste decidió aplicarle su lema a este tesoro perdido, estuvo algunos meses en Virginia tratando de conseguir dicho tesoro, pero no dieron con ningún tesoro, aunque esto no les bajó el ánimo, ya que ellos creían que era posible encontrar un tesoro.

Al igual que Fisher, muchas son las personas que siguen con el pensamiento de que este tesoro existe y por tanto es posible encontrarlo, además de buscar físicamente a través de las montañas y los valles del condado de Bedford, Virginia, donde podría encontrarse el tesoro perdido de Beale, muchos pusieron el pensamiento y la esperanza de “Hoy es el día” para encontrar la solución a los Beale Ciphers.

Son incontables las personas que consideran que en cualquier momento alguien puede descubrir y aplicar la clave correcta a los dos códigos numéricos restantes y con ello se lograría revelar los mensajes con las coordenadas exactas en dónde fue enterrado el tesoro.

Son muchas las teorías y métodos que se le han aplicado a los códigos y es que las personas piensan y mantienen la fe de que como se consiguió el método correcto para aplicar la Declaración de Independencia como una necesidad clave realizada y es que como la historia incluyó como se usó la Declaración para resolver los Beale Ciphers número 2, seguro es posible que en algún momento se consiga la forma de descifrar los demás.

El mundo para poder resolver estos documentos es muy extenso y es que por ejemplo, en lugar de numerar las palabras de la Declaración, se podría usar otra numeración de la Declaración, como la numeración de letras, sílabas, cualquier otra letra o se aplicó una doble capa de codificación en los dos últimos, además de que es posible que se haya utilizado otro texto, además de la Declaración.

Datos curiosos

Son muchos las posibles adeptos que se pueden contar de estos papeles, hay una de las pocas características que se vinculan con el tiempo de Beale y esta es la antigua chimenea de la Taberna de Buford’s. En el mensaje decodificado en el documento número dos, Buford’s proporciona un área para comenzar una búsqueda física y es que el mensaje de Beale dice: “Cerca de cuatro millas de Buford’s” y las personas han asociado esto con la taberna de Buford’s, donde se cuenta que Beale había visitado este lugar.

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Los restos antiguos de la chimenea colocados a lo largo de la ruta lateral 460 en Montvale, condado de Bedford, detrás de una casa y en el borde de un pasto, el cual según se cuenta, está custodiado por un perro grande, es desde este punto que una envolvente de 4 millas indica dónde se podría enterrar el tesoro, claro esto para los que creen en la existencia del tan nombrado tesoro. (Ver articulo: Creación del mundo)

Lo más probable es que, mientras se puedan encontrar más evidencias para probar o desestimar el legendario tesoro de Beale, la búsqueda de este tesoro perdido continuará.; Sin embargo, hay una advertencia muy importante para recordar, una que se dio en los Beale Ciphers de 1885 y es que hay que aprender de la experiencia del autor, de haber dejado que el deseo de resolver los cifrados lo consuma en condiciones desfavorables, y es que citando el folleto se le deja la siguiente advertencia:

“Una vez más, nunca, como lo he hecho, sacrifique sus propios intereses y los de su familia por lo que pueda ser una ilusión; pero como ya he dicho, cuando termine el trabajo de su día y esté sentado cómodamente junto a su buen fuego, un corto tiempo dedicado al tema no puede herir a nadie y puede traer su recompensa “.

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