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Aprende todo sobre Mellona, quien protege la miel

Una de las deidades de la mitología Romana fue la diosa Mellona. Considerada como la protectora de la miel, y por ende de las abejas y de la apicultura. Su nombre se deriva de la palabra miel, lo que vincula su terminología con las abejas. La Diosa Mellona se convirtió en la patrona de aquellos para quienes la miel representaba un medio de subsistencia.

Mellona

La diosa Mellona

Mellona era una diosa romana, la cual tenía el rol de ser la protectora de la miel, por ende también era conocida como la diosa de  las abejas y de la práctica de la apicultura, razón por la cual su nombre es un referente del término miel.

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Mellona también tenía entre sus roles proteger a todas las personas, que consideraban el negocio de la miel como un medio de subsistencia. Se convirtió ademas en la protectora de las colmenas y en la vengadora de todos a quienes les robaban la miel.

Dentro de la mitología griega, tiene su equivalente que es la ninfa Melisa, una de las hijas de Meliseo, rey de Creta, quien convirtió a su hija Melisa en una de las sacerdotisas de la diosa Rea. Melisa junto a su hermana, Amaltea, eran las encargadas de la crianza de el dios Zeus cuando era niño, para protegerlo de su padre Cronos.

La diosa Mellona se encuentra registrada dentro de una lista denominada como indigitamenta,  esta lista de dioses que fue creada por los sacerdotes romanos y que aún mantiene, con  el fin de asegurarse de invocar correctamente  alguna  divinidad. Mellona es considerada una diosa importante y poderosa, con referencia al mundo de las abejas, convirtiéndose en protectora y guardiana de la dulzura de la miel.

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¿Qué es la indigitamenta?

La indigitamentas era unas lista donde aparecían registrados los nombres de deidades, guardadas en los tiempos antiguos, por parte del Colegio de los Pontífices. Se dice que en la antigua religión romana, se utilizaban con el de fin de invocar los nombres divinos, de una manera correcta en el caso de las oraciones públicas.

Dentro de esta lista; que por su extensión, también se consideraban libros, se describían la naturaleza y caracteres de las distintas deidades, a las que se podía acudir en circunstancias particulares, donde se explica  las especificaciones referentes a la secuencia de invocación.

La redacción de los primeros registros indigitamentas, así como muchos otros aspectos de la religión romana, le fue atribuido al segundo rey de Roma, Numa Pompilius. Los libros del santo padre se dieron a conocer a través de pasajes dispersos, que se mantuvieron en toda la literatura latina.

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Se dice que al escribir sus libros de teología, ahora fragmentarios, Varro  basó su conocimiento directo sobre las listas, que mas tarde fue la referencia utilizada por los Padres de la Iglesia, dentro de sus catálogos contentivos de nombres de deidades menores.

Otro de los investigadores históricos afirmó que las listas de Varro no fueron reconocidas como indigitamentas, sino más bien eran di certi, llamando así a la lista descriptiva, contentiva de los nombres de dioses con características certeras e identificables. Algunas de las deidades más arcaicas que conformaban el panteón romano, no eran ampliamente conocidas dentro de la República tardía.

Constitución de las indigitamentas

Por las mismas variantes que surgen en torno a la lista de la indigitamentas,  no se tiene claro si su contenido se refería solo a formularios de oración completos, o simplemente era el índice de los nombres de los dioses. Fueron tomadas por parte de los sacerdotes como fórmulas de invocación, por lo que los indigitamenta fueron catalogados como precationum carmina, cánticos o himnos de dirección. Hay quienes los definen como encantamientos, conjuros, e indicios, signos o también una serie de insinuaciones.

Otra de las interrogantes que se tejía alrededor de las indigitamenta, era conocer la certeza de que los nombres descritos allí representaban a las entidades menores distintas, o si se trataba de calificativos vinculados con algún elemento, en torno a la esfera de influencia, con referencia a alguna deidad principal.

Es decir, conocer realmente si la indigitación era un nombre destinado arreglar o focalizar la función del dios invocado. En definitiva, se dice que la indigitamenta es una especie de índice, donde están contenidos los nombres significativos, caracterizando una función divina específica.

Muchos de los creadores de las listas indigitamentas están relacionados con el ciclo de concepción, nacimiento y desarrollo infantil de los dioses romanos, así como el seguimiento de la vida de las deidades desde su infancia. La Diosa Mellona aparece reflejada dentro de esta lista, donde su nombre va seguido de una breve descripción, que destaca su función principal como protectora de las colmenas y de la miel.

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