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Descubre todo sobre el Tió de Nadal, un tronco que se ha vuelto especial

El Tió de Nadal, para catalán, era un tronco especial que simbolizaba la Navidad. Es un elemento enmarcado dentro de la mitología catalana y aragonesa que se convirtió en una cultura navideña teniendo sus raíces especialmente en Cataluña. De igual forma en la región de Andorra y algunas comarcas de Aragón, donde es conocido como La Toza o Tronca de Navidad.

¿Quién era el Tió de Nadal?

El Tió de Nadal es una práctica que se ha vuelto tradición dentro de las regiones de Aragón y Cataluña, de las cuales gracias a su popularidad alguna vez se ha tenido referencia sobre él. Este mítico personaje describe una historia la cual ha evolucionado con el pasar de los años, incorporándose nuevos elementos que varían según la región que lo adopte. A pesar de que es una cultura general, son los niños quienes más esperan ansiosamente el momento en que puedan celebrar la llegada del Tió de Nadal y así poder acompañarlo con la interpretación de las canciones del Tió.

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El nombre del Tió de Nadal se origina de del latín titio que significa tizón, tea, antorcha y hachón, lo que se deriva del material, pues es un tronco especial. A pesar de la influencia que existen en los hogares con respecto a las celebraciones navideñas de otras partes del mundo, gracias al proceso de globalización, todavía quedan hogares en algunos sitios de Cataluña, que mantienen sus propias tradiciones y donde los niños en vez de esperar a Santa Claus, esperan es la llegada del Tió de Nadal para sus regalos y golosinas.

Siguiendo con la etimología del nombre del Tió de Nadal, tenemos también que la palabra Nadal significa Navidad en catalán, aragonés, asturiano, gallego y occitano. Este personaje ficticio, en los primeros tiempos tenía su aparición los días previos al solsticio de invierno, pero luego por tener un carácter de tradición pagana, terminó por incorporarse a las actividades conmemorativas de las fiestas navideñas, pasando a ser una de las tradiciones de Navidad más populares en las zonas de Cataluña y Aragón, donde el Tió de Nadal es conocido como Tronca de Nadal o Toza.

De igual forma, podemos encontrar el mito del Tió de Nadal en Occitania, bajo la evocación del nombre Cachafuòc o Soc de Nadal. El Tió de Nadal es un tronco, leña o también sirve una rama gruesa la cual se toma generalmente comenzando el adviento. Dentro de la tradición debe dejársele comida cada noche y taparlo luego con una manta para protegerlo del frío.

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Este procedimiento se debe hacer hasta la llegada de la Nochebuena, donde los niños de la casa toman la batuta y lo golpean con bastones o palos, mientras que a su vez interpretan canciones, para que “descargue” regalos y dulces que lleva por debajo de la manta con que ha sido cubierto la noche de Navidad. Pero no todo el tronco se tapa, se debe dejar un extremo visible, el cual suele decorarse con dulces y chocolate, elementos con los cuales se le dibuja una cara sonriente al tronco que sirve como Tió de Nadal.

Los orígenes de esta tradición navideña son de tipo rural, debido a que en sus inicios, las acciones estaban estrechamente relacionadas con las celebraciones del solsticio de invierno, entre muchas otras actividades que forman parte de la tradición pre cristiana del tronco de Navidad. De igual forma, cuando comenzó esta tradición, el tronco no “cagaba” objetos grandes, sino más bien solo dulces, chucherías, barquillos y turrones dedicados a los más pequeños. Luego de finalizadas las fiestas el tronco se dejaba quemar en las chimeneas de las casas que simbolizaba el cierre de las fiestas.

La leyenda del Tió de Nadal, está emparentada con la tradición del árbol de Navidad, el cual dentro de su historia también era portador de regalos para los más pequeños y contenía dentro de su celebración eventos similares en Galicia y el Reino Unido. En los cánticos es común observar la palabra “cagatió”, que hace referencia a la ceremonia que hacen los niños cuando golpean al tronco para conseguir los regalos. El origen de la palabra emerge de la letra de la canción tradicional, “Caga, tió” basados en el vulgarismo “cagar” o defecar.

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El Tió de Nadal es un tronco mágico que se convirtió en un personaje típico dentro de la cultura navideña catalana. El tronco baja de la montaña el día 8 de diciembre y se acomoda en las casas con muchos niños. Desde ese día y hasta la noche del 24 de noviembre se debe tener al Tió bien tapado con una manta para cubrirlo del frío.

También debe irse alimentándolo con dulces y golosinas todos los días hasta el 25 de diciembre, donde los niños se reúnen alrededor del Tió de Nadal, y comienzan a golpearlo con un palo, mientras se canta una canción para que cague los regalos, tal cual como una piñata de cumpleaños. Luego de un rato, por fin el Tió “caga” los regalos, pero sólo los pequeños, ya que los regalos grandes serán llevados por los Reyes Magos el 6 de enero.

Los regalos del Tió son chucherías, pegatinas, cuentos y objetos pequeños. El Tió de Nadal simboliza afecto y también encarna la reciprocidad de los buenos actos, es decir, si eres bueno con los demás, los demás serán buenos contigo; por lo que si eres bueno con el tió, el tió te cagará regalos.

El hecho de tener que atizar al Tió de Nadal con un palo de madera, también tiene un significado, que se encuentra inmerso dentro de la misma tradición ya que antiguamente, existía una chimenea en la mayoría de los hogares de Cataluña y, atizando los troncos, era la manera en que se avivaba el fuego para mantener a los hogares calientitos, asimismo se debe atizar al tió para que suelte los regalos.

Su Historia

El Tió de Nadal se ha convertido en una tradición cuyo origen es de corte rural y tiene su data dentro del periodo del pre cristianismo que se arraigó en las regiones de Cataluña y Aragón. Originalmente, este tronco especial era el que se utilizaba en las chimeneas de los hogares para darles luz y calor durante la temporada de invierno.

Se dice que inclusive, durante los primeros tiempos, la quema de este tronco fue conceptualizada como la manera de rendirle tributo a los ancestros, y al llegar el día de Navidad, el 25 de diciembre de cada año, el tronco era quemado, utilizando sus cenizas para echarlas en el campo como una ceremonia a la siembra y pedir así una cosecha próspera para el siguiente nuevo año.

La historia cuenta que el Tió de Nadal es un personaje alegórico, el cual les ofrece a los miembros de la familia donde habita y los visitantes de dicha residencia, regalos, golosinas y muchos obsequios, convirtiéndose en la representación de los bienes materiales que se obsequian con la llegada de la Navidad.

En algunos hogares tenían por tradición quemar al Tió de Nadal unos días antes de Navidad, costumbre que fue desapareciendo poco a poco, con el paso de los años donde se le ha ido incorporando el hecho de que ahora los niños sólo golpean el tronco con mucha fuerza a la vez que van entonando la melodía tradicional del tronco.

Incluso, se ha dicho que con el paso del tiempo, ha evolucionado tanto esta tradición del Tió de Nadal que ahora forma parte de las fiestas infantiles con regalos que se les hace a los niños y niñas el día de Navidad. Los padres se preparan los primeros días de diciembre para seleccionar un tronco lo suficientemente firme y grueso para ser llevado a la casa donde los niños y niñas esperan ansiosos su llegada el día de la Inmaculada Concepción, 8 de diciembre. El tronco es ubicado en una zona de la sala y se tapa con una manta para que no pase frío.

Cada noche, tanto los padres como los niños lo van alimentando para que esté “gordo” en la Nochebuena o el mismo día de Navidad, que es cuando los pequeños de la casa van tras sus regalos al golpear al Tió de Nadal con bastones, interpretando los villancicos. No debe faltar la frase mágica “caga tió”, que es la palabra clave para que defeque los regalos por debajo de la manta. Es de suponer que ya los padres han dejado bajo la manta dulces y juguetes antes del ritual y sin que los niños los vean.

Existen versiones que indican que el Tió de Nadal era el único que daba regalos en las fiestas navideñas de los pueblos, no así en las ciudades donde la tradición se completaba con la llegada de los reyes magos el 6 de enero. Al principio, el Tió de Nadal era sólo un tronco con la manta, ahora se ha humanizado colocándole una cara sonriente en un extremo visible dibujada con chocolatina, y un gorrito que, sumado a la manta, se figura como si fuese un viejito o abuelito.

En sus orígenes, el Tió de Nadal formaba parte de una tradición milenaria que se asociaba con la naturaleza, la fertilidad y el solsticio de invierno. Se dice que luego, la imagen del Tió de Nadal fue desvirtuada y folklorizada como parte de una estrategia comercial y una gran influencia anglosajona como resultado de la globalización. En sus inicios era sólo un tronco cuya función era dar luz y sus costumbres estaban enraizadas a un elemento vegetal, representando con ello la naturaleza en general.

Dentro de su mito se concebía como un tronco con cualidades animales y mágicas, para ahora ser un tronco convertido en un personaje, con cara y ojos, patas e incluso gorro al estilo catalana. El Tió de Nadal evolucionó como un personaje mágico que llega a las casas en la víspera de Navidad, llamando a la puerta, buscando protección, quien lo alimente y lo cuide del frío hasta el 24 por la noche, cuando le tocaba cagar al Tió.

Los regalos que daba el Tió de Nadal eran frutos secos, turrones, barquillos y dulces para los más pequeños, pero a la vez, eran todos aquellos dulces que se necesitaban para preparar la mesa de la cena de Navidad. Se dice que al final de la noche, el Tió de Nadal, cuando terminaba, cagaba un arenque salado, un ajo, una cebolla o se hacía pipí en el suelo.

La leyenda del Tió de Nadal tiene relación con otros elementos o personajes que forman parte de la Navidad como el Árbol de Navidad, que es donde se colocan los regalos para ser abiertos la Nochebuena o el día de Navidad, con el San Nicolás, Santa Claus, con el personaje del Joulupukki escandinavo, con el alemán Weihnachtsmann. De igual forma se relaciona con el Papá Noel del mundo anglosajón, con el Olentzero Navarro y Vasco o con el Apalpador gallego, el viejito Pascuero chileno, entre otros.

Fotos de Caga Tió de Nadal

La tradición del Tió del Nadal se fue adoptando en varias regiones por lo que se le iban incorporando elementos según la zona. Aquí dejamos varias imágenes del Tió.

Canciones

Para hacer el ritual del Tió de Nadal, donde es golpeado para que expulse los dulces que lleva dentro, los niños además de golpearlo con palos de madera, van cantándole una melodía especial al estilo de villancico. Estas son canciones simples, basada en rimas sencillas, ya que generalmente han sido creadas y cantadas por los propios niños. Gracias a este factor existen muchas variantes regionales de la canción ya que se adapta a la zona donde se interprete y también a las traducciones que tengan. La más conocidas son las siguientes:

¡Caga tió! ¡Caga tió!, semillas y turrón

No cagues anchoas que son mucho más salados

Caga turrones que son más ricos

¡Caga tió! semillas y turrón

si no quieres cagar, te daré un bastonazo

¡Caga, tió!

Otras variantes

¡Caga tió! De miel y requesón

no cagues avellanas que no nos gustan

Caga turrones que son más ricos

Buen Tizón, buen Barón

buena casa, buena brasa

Que Dios mantenga la paz en esta casa

y en todos los que están en ella

¡Tió, Tió! Caga turrón de aquel tan bueno

si no tienes más, caga dinero

si no tienes suficiente, caga un huevo

Caga Tió!  Tío de Navidad,

no cagues arenques, que son muy salados.

Caga turrones, que están más buenos.

¡Caga Tió! Tío de Navidad

¿Cómo construir un Tió de Nadal?

Para construir un Tió de Nadal es necesario primero que nada ir al bosque o a la montaña y seleccionar un buen tronco, de proporcionable tamaño y en buen estado. Luego se lleva a la casa sin dejarlo ver hasta el día 8 de diciembre o también el 13 de diciembre, día de Santa Lucía, que es cuando siguiendo la tradición, toca a la puerta de los hogares. Es una actividad donde se pueden incluir todos los miembros de la familia ya que juntos pueden irlo humanizando. (Ver articulo: Belsnickel)

Al tronco comienzan a colocarle unos ojos, que pueden ser del material que deseen, también debe llevar una nariz, que por lo general es una pieza de madera que sobresale, tal como la nariz del personaje de Pinocho. También se le coloca una boca, de igual forma con el material que se desee pero es necesario que la boca tenga una sonrisa, ya que el personaje del Tió de Nadal siempre está sonriendo y es parte de su simbología, llevar alegría al hogar. Hay quienes les colocan dos patas también de madera y con las cuales se sostiene tipo barril.

Para darle los toques finales, se cubre gran parte del tronco con una manta que por lo general es de color rojo o verde, por lo colores de la Navidad y también en la parte que representa la cabeza, se le coloca un gorro, también de color rojo o verde. Dentro del tronco se van colocando día a día frutos secos, polvorones, frutas entre otros que son los que se van a comer los niños el día de Nochebuena cuando los participantes del ritual harán “cagar” al Tió dándole golpecitos mientras se cantan canciones típicas.

Después que finaliza la Navidad, este simbólico personaje se guarda en algún lugar de la casa hasta el próximo año donde se vuelvan a realizar las actividades que corresponden con la tradición o se quema como símbolo de que ya se finalizó el periodo decembrino. En ese caso, para el año siguiente deben seleccionar un nuevo tronco y construir nuevamente al Tió de Nadal.

¿Y qué caga el Tió?

Una vez que llega el tronco del Tió de Nadal a los hogares los primeros días del mes de diciembre, los niños y niñas aguardan ansiosamente que inicie la Nochebuena o el día de Navidad para poder hacer “cagar” al Tió de Nadal y obtener las deliciosas golosinas que va almacenando día a día desde el 8 de diciembre hasta el 25.

El tió “caga” los regalos de los niños, aunque lo del término “cagar regalos”, fue incorporado dentro de la leyenda como la última fase dentro del proceso de evolución que sufrió. Cada casa tiene una forma distinta de jugar al Tió de Nadal, por ejemplo había hogares donde el tió “cagaba” varias veces. Cuando no tenía patas, se colocaba sobre unas sillas, se cubría con una manta grande, y se le deja un espacio amplio para los regalos. Luego de golpearlo y cantarle, los niños se asomaban para mirar por debajo de las mantas, donde el Tió de Nadal había dejado sus regalitos.

Para cada periodo, se dejaba un intervalo de tiempo donde los niños se iban a otra habitación para que los padres recargaran con dulces al Tió. En ese tiempo también los niños se ponían de acuerdo en la melodía que interpretarían en la siguiente sesión de darle de golpes al tronco. Los regalos se reponían pues no eran infinitos y se tenía una dinámica con avisos según el tipo de regalo que tenían dentro.

Al “cagar golosinas” era porque le quedaban nuevas sesiones pero si ya dejaba caer papeles de regalo, era la señal para saber que ya el ritual había finalizado y se tenía que esperar hasta el siguiente año en Navidad para verlo. El termino de cagar está asociado al cambio que sufre su propio nombre dentro de la canción donde cambia de el Tió de Nadal a Caga Tió, aupando la acción de “caga tió” ya no usado como un nombre, sino refiriéndose al verbo en imperativo.

Pero el Tió nunca defeca objetos grandes, sino chucherías, barquillos y turrones para los más pequeños, ya que los regalos grandes son llevados por los reyes magos. El tió caga higos secos y cuando deja de defecar cuando se va quedando vacío, sacando de él un pez salado, un ajo o cebolla.

Tió de Nadal, el tronco de la buena suerte

Existe sobre este tronco especial una historia reflexiva sobre el significado de llevar obsequios a los hogares de una forma mas simbólica y representativa. El aspecto que adopta este trozo de árbol era muy similar al de un hombrecito viejo. Se dice que por ello, el tió lleva consigo un mensaje a los creyentes donde debían darle un tesoro a una persona desvalida y esta acción sería recompensada con beneficios que los verían llegar en el día de Navidad, donde la suerte llamaría a la puerta de la casa.

Fue así entonces que los hacendados y comerciantes comenzaron a ser benévolos entre ellos y con el prójimo, regalándoles un presente a los más necesitados antes de Navidad. Cuenta la leyenda que un día reunidos para calentarse frente a la chimenea, escucharon una voz que provenía de ella y que decía: “Voy a bajar, voy a bajar” e inmediatamente vieron ante sus ojos caer un grueso tronco por la chimenea.

La acción se repitió hasta que cayeron un total de 5 troncos que unidos tomaron la forma de un hombrecito viejo, que les iba indicando a los asistentes un lugar dónde se encontraba un gran tesoro. A la mañana siguiente, la fortuna les sonrió para siempre jamás. De este hecho se originó la reflexión de que quien hace bien a otros, ese beneficio se le devolverá en bienestar y fortuna como algo reciproco.

Historia para niños

Cuenta la historia que hace muchos años, cuando los días a empezaban a hacerse más cortos y fríos, dentro de las casas de campo, los pobladores salían a buscar la leña para quemarla en el hogar. En medio de esta búsqueda, se dejaban de lado los troncos más tiernos para que se fueran secando y evitar con ello que se humearan. Cuentan que un día, unos niños se encontraban jugando con un tronco grande y hermoso, a tal punto que llegaron a encariñarse con él y le solicitaron a su padre que no lo quemara hasta después de pasada la Nochebuena.

Los niños comenzaron a llevarle las conchas de la naranja y las cascarás de nueces como alimento, que eran los desechos de aquellos días de diciembre. Asombrados observaban como cada día toda la comida desaparecía, a la vez que el tronco cada vez estaba más lozano. Los niños jugaban con él cabalgándolo tal cual como si fuese un caballo y al hacerlo, interpretaban melodías improvisadas por ellos mismos. (Ver articulo: Kris Kringle)

Cuando llegó el día de Nochebuena, el tronco estaba a punto de reventarse con todo lo que había comido en días anteriores, además que se había dejado mucho tiempo al lado del fuego y esto hizo que estuviera tan secado que crujía. El tronco estaba listo para ser quemado en la chimenea, como el resto de la leña. Ante este hecho los niños estaban muy tristes, ya que se tendrían que deshacer del tronco con que se divertían a diario.

Luego de la cena, el padre estaba listo para echar el tronco al fuego, pero los niños le pidieron que los dejara despedirse de él jugando con éste una última vez. Tomaron el tronco y le colocaron una manta con la que simularon una silla de montar y luego se subieron encima interpretando una melodía, al tiempo que lo iban golpeando con una cuchara de madera la cual usaban como una fusta.

Algo extraordinario ocurrió luego, el tronco empezó a crujir y a crujir, dando la impresión de que iba se iba reventar, por lo que los niños asustados se bajaron de él rápidamente. Le quitaron la manta de encima y al hacerlo se llevaron la mayor de las sorpresas, el tronco les había dejado muchos dulces, avellanas y turrones de forma mágica.

Luego de esto, los niños le pidieron al padre que no quemara el tronco, conservándolo, para repetir el proceso al año siguiente, cuando volvieron a dejarlo cerca del fuego para secarlo, lo alimentaron, jugaron con él y también le cantaron. La siguiente Nochebuena volvió a dejarles dulces, por lo que se hizo tradición en todas las casas tener un Tió en Nochebuena que les lleva dulces a los niños y niñas y también uno que otro regalito.

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