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Tzitzimime, lo que no sabías sobre estos personajes mitológicos

Dentro de la mitología mexicana, los Tzitzimime son seres malignos divinos que intentan continuamente destruir el mundo.

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¿Quiénes son los Tzitzimime?

Las Tzitzimime, son seres monstruosos que están constantemente acechando a la humanidad con la intención de exterminarla cuando ya no tenga más remedio. También son conocidas como los “monstruos del segundo cielo”. Físicamente son fáciles de reconocer, ya que son muy similares a la fisionomía del dios Mictlantecuhtli, el señor de la muerte.

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Su nombre aparece en náhuatl Tzitzimime, y significa “flechas malas”. También se les conoce a estas criaturas malignas con el nombre de Tzitzimitl, la cual puede derivar de tzintzon, finche, mitl, flecha.
En los tiempos antiguos se tenía la creencia de que estos seres eran estrellas femeninas que intentaban impedir la puesta del sol arremetiendo contra el al amanecer y anochecer arreciando el ataque más fuertes durante los eclipses.

Existen relatos donde se señala que las tzitzimime no eran totalmente malas, incluso se cree que podían evitarle una enfermedad a alguien, pero a su vez, contagiar con esa misma enfermedad a otra persona. Coatlicue, la de la falda de serpientes, fue una de las deidades que hizo uso de las propiedades contentivas las Tzitzimime, quien con ella curaba las enfermedades de los niños. (Ver articulo: Quetzalcóatl)

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Características

Las Tzitzimime eran consideradas estrellas, constelaciones o planetas en los cielos, los cuales eran considerados de forma funesta. Se creía que descendían a la tierra para devorar a los seres humanos durante los eclipses de Sol. Estas eran unas criaturas consideradas visibles a través de la oscuridad de los cielos.

Su símbolo estaba asociado con las estrellas que aparecen alrededor del sol durante un eclipse total, una vez que éste se ocultaba completamente y la oscuridad se apoderaba de todo solo minutos. Las Tzitzimime fueron identificadas por muchos años como diablos o demonios que aparecerían amenazando constantemente al sol con bajar a la tierra y devorar a todos los humanos.

En la mitología mexicana, eran representadas físicamente con una silueta femenina, compuesta únicamente de huesos. Vivian dentro de un mundo considerado el segundo cielo, siendo descritas como mujeres sin carne, solo huesos, en espera para acabarse el mundo.

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Se tenía la creencia de que si no caía el instrumento para encender el fuego, todo desaparecería, acabando todo en total oscuridad y ya no saldría más nunca el sol, preparando el escenario para que las Tzitzimime salgan al mundo a comerse a los hombres, a la espera del momento de mayor vulnerabilidad para darle el golpe de gracia y acabar con toda la humanidad.

Grupos de Tzitzimime

Las Tzitzimime estaban clasificadas por grupos que a su vez eran representadas con colores. Como ejemplo se tenía a las Iztactzitzimitl, catalogadas como los monstruos blancos. Los Xouchcaltzitzimitl, eran agrupados con el nombre de los monstruos azules. Los Coztzitzimitl estaban en el grupo de los monstruos color amarillo e Itlatlauhcatzitzimitl, los monstruos clasificados con el color rojo.

Se dice que la más monstruosa de todas estas criaturas era Itzpapalotl, conocida como la mariposa de obsidiana, quien se consideraba una Tzitzimime. Itzpapalotl era el lado oscuro de la “diosa madre” de los chichimecas. Los habitantes de zapotecas la asociaban con los murciélagos y los mexicanos con las mariposas nocturnas de color negro. (Ver articulo: Ek Chuah)

Otra de las criaturas Tzitzimime fue la abuela Mayahuel, la señora del pulque, quien cuanta la leyenda de su historia, despedazó a su pequeña nieta para que sus restos fueran la comida universal. Los ataques de las Tzitzimime cesaban en ciertas circunstancias, por ejemplo, en las temporadas secas, ya que estas feroces criaturas no se aparecían en ningún ritual durante los meses de tierra seca. Otro de los casos era durante el día, pues sólo atacaban durante las horas de oscuridad total, siendo la luz uno de sus vitales enemigos.

Donde su presencia se hacía evidente era en los casos donde había niños o bebés dentro de los hogares, ya que a las Tzitzimime les gustaba llevárselos. Aprovechaban la ceremonia del fuego nuevo o el tiempo de duración de los eclipses solares, así como en las horas de total oscuridad de la noche para atacar, así como el periodo de las lluvias.

Sabias de su presencia si se escuchaba un ruido entre las conchas, ya que las Tzitzimime tenían faldas de caracoles y se dice que aquel que las llegaba a escuchar, se moría. Otro de las historias tejidas alrededor de estas criaturas era que si una mujer embarazada perdía la vida durante el desarrollo de la ceremonia del fuego nuevo, esta se podría transformarse en una Tzitzimime.

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