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Semíramis: significado, historia y mucho más

Semíramis es un nombre de origen hebreo y su significado quiere decir “el más alto cielo”. Semiramis dentro de la mitología mesopotámica, fue una reina asiria a la que se le atribuye la construcción de Babilonia. Varios escritores se interesaron por su leyenda convirtiéndose en la fuente de inspiración de diversos autores.

Semiramis

¿Cuál es su significado?

El nombre de Semíramis etimológicamente tiene una variante que es Semira, la cual a su vez tiene como significado “el cielo más alto”. Esta diosa fue reconocida como la reina asiria, estando incluida en los registros con el nombre Shammuramat, y cuyo consorte era Shamshi-Adad V. Se dice también que fue la tutora de su hijo llamado Adad Narari III.  Por otra parte, existen algunos registros de leyendas griegas, donde se le señala como la esposa del rey Ninus de Asiria. Varios relatos indican que esta reina tuvo que encargarse del reino de su esposo cuando éste falleció luego de un reinado de 52 años y que ella completó con 42 años más al frente.

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La historia reconoce que Semíramis logró grandes avances al encargarse del gobierno de su esposo, ya que logró extender el imperio que ya tenían conformado hasta Etiopía y la India, donde fundó un monumento allí como una manera de honrar la memoria de su esposo, el rey Ninus. La estatua estaba ubicada cerca de ciudad de Babilonia.

Sin duda alguna, el aspecto más destacado sobre esta figura mitológica, es la atribución que se le hace como fundadora de numerosas ciudades y maravillosos edificios dentro de la ciudad de Babilonia, entre estos figuran desde hermosos palacios y jardines colgantes, hasta la construcción de un túnel bajo el río Éufrates; de igual forma, los registros sobre sus hazañas y expediciones en las cuales llegó a conquistar Egipto. Su mito no describe abiertamente su muerte, sólo refleja una historia donde se narra que subió al cielo transformada en una paloma.

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Su historia         

La reina Semíramis es un personaje cuya historia está compuesta de varias leyendas, siendo una de ellas, la que más se cuenta, que tenía por madre a la diosa llamada Derceto, una figura de origen sirio y a la cual se le conocía como la dama con rostro de mujer pero con cuerpo de pez, descripción que hoy en día tienen las sirenas y para aquellos primeros tiempos las ninfas de agua. Se dice que esta diosa abandonó a su hija Semíramis en el desierto para que muriera allí.

Pero este destino no se cumplió y fue descubierta por un grupo de palomas que la adoptaron, la cuidaron y alimentaron. Luego de esto, cuenta el relato que fue encontrada por un pastor de nombre Simas quien la recogió y continúo con su crianza. Existen algunos registros sobre la fecha de su nacimiento, la cual podría haber sido durante el siglo IX a.C, y su muerte se registró en el siglo VIII a.C.

Siguiendo con su historia, se dice que al llegar a la adultez, contrajo matrimonio con el oficial de Nino y quien también ejercía como gobernador de Siria de nombre Oannes, a quien asistió durante el ejercicio de su monarquía. Al poco tiempo, se casó con el propio Nino, de quien se quiso deshacer años más tarde mandándolo a matar. Una vez que se sintió dueña absoluta del imperio asirio, reedificó dentro de los pantanos del Éufrates a la ciudad de Babilonia, conocida como la más bella y célebre ciudad del Oriente y todo el mundo.

Para su protección, mandó a rodear la ciudad con grandes muros y murallas inmensas, adornando varios palacios de manera lujosa y colocando jardines colgantes, los cuales están registrados como las grandes maravillas del mundo. Luego de esta hazaña, comenzó a realizar expediciones a través de Asia, por lo que países como Media, Persia, Armenia y Arabia, que por años fueron sometidos por Nino pero luego de su muerte habían recobrado su independencia, volvieron a estar dominados.

Tiempo después extendió su reino incorporando a los países de Egipto, Libia y todo el Asia llegando los linderos hasta la India. Estas expediciones también le valieron el reconocimiento a esta distinguida reina como una gran guerrera y aventurera. Cuentan que su reinado tuvo una duración de cuarenta y dos años y luego de esto le cedió el trono a su hijo Ninias, con quien por mucho tiempo se lo estaba disputando. La forma de su muerte aún no está clara, solo se dice que abandonó este mundo, subiendo a lo más alto de los cielos transformada en una paloma.

https://www.youtube.com/watch?v=MGxFskvtjos

Su relación con María  

La posición en la que la Iglesia Católica ubica a María es la de la Reina del universo. Dentro de todas las religiones, ésta es la más afín con el paganismo. Existen muchas religiones que adoran a diferente y falsos dioses, pero la mayoría de ellas tienen en común la creencia de una reina celestial, madre de todo el universo. Esta creencia ha sido avalada por el propio Vaticano, quien no solo la avala sino que mantiene vivo el concepto como un pilar dentro de la religión católica.

Se mantiene la imagen de la Virgen María como Inmaculada, libre de todo pecado original, elevada a la gloria celestial y exaltada por Dios con el título de Reina del universo. Pero es también la misma doctrina del catolicismo que desmiente estas teorías al indicar que María no es inmaculada y no fue elevada en cuerpo y alma al cielo, ya que no hay registro de ello ni en los evangelios, ni en lo descrito por los Apóstoles.

En cambio, sí se expresa que María está muerta y a la espera de la resurrección, esto según Juan 5:28-29. María, o el alma de María, se mantiene dormida a la espera de la resurrección de los santos, tal cual como lo expresan las escrituras. De igual forma, las doctrinas mantienen la creencia de que la virgen María fue elegida por Dios para ser la madre de su hijo Jesús, el salvador de todos los pecadores en la tierra y del mundo.

Estas culturas paganas que existieron en la antigüedad adoraban también a una falsa diosa, a la que denominaban con el título de “reina del cielo”. También en los tiempos de la antigüedad, específicamente dentro del imperio babilónico se adoró de igual forma que a María, una diosa llamada Semíramis.

Semíramis indicó que la muerte de su esposo Nimrod llevaba una finalidad de buscar la salvación, y que el hijo que llevaba dentro de su vientre, era la reencarnación del mismo Nimrod, que volvía al mundo para ser adorado y servido. Tammuz, fue el nombre que le puso Semíramis a su hijo, el posible salvador del mundo, que fue exaltado y adorado por la cultura babilónica pagana.

Basados en la cultura idolátrica que emanó en Sumeria-Caldea, la Iglesia Católica Romana se refiere a María con el nombre de “la Madona”, al igual que es llamada  Semíramis, por lo que ambos nombres lingüísticos establecen cierto enlace entre María y la antigua diosa madre Baalti o Semiramis y “la Madona” del catolicismo romano. Es así como Semíramis adoptó el nombre de “La Madre de Dios” y desde ese momento comenzó a ser adorada dentro de diversas culturas con cualidades paganas, a través del tiempo y con leves variaciones dentro del nombre como los casos de la diosa del universo.

Semíramis afirmaba que había tenido a su hijo Tammuz de forma milagrosa, alegando además que era la reencarnación de su esposo Nimrod. Tammuz era reconocido como “Bacus”, palabra que significa “Hijo lamentado”; algunos relacionaban a Tammuz con la profecía descrita en las escrituras del Génesis en 3:15, donde se hace semejanzas entre Tammuz y Cristo, indicando que el nacimiento de ambos fue milagroso. Se convirtió en la deidad femenina más venerada emergiendo de su mito una nueva creencia pagana babilónica.

De igual forma y según la mitología, fue encarnando varios nombres, por ejemplo en el caso de Egipto estas características le pertenecían a la diosa llamada Hathor, mientras que en el Tíbet y en China fue conocida con el nombre de Virgo Deipara. Dentro de la mitología griega las características le correspondieron a la diosa Hestia, mientras que en la Romana fue llamada Juno o Paloma. Existen registros bíblicos de que en los tiempos antiguos existía la adoración hacia una deidad femenina a la que catalogaban como la reina de los cielos.

Semiramis y Nimrod    

Nimrod y su esposa Semíramis establecieron el primer reino que existió en el mundo dentro de Sumeria-Caldea. La historia lo registra como el primer rey. Cuentan que estos míticos personajes existieron en el mundo luego de ocurrido el episodio de El Diluvio. Aunque el nombre de Semíramis no aparece en la Biblia, el de su esposo Nimrod sí se refleja dentro de las escrituras del Antiguo Testamento. Nimrod, era el bisnieto de Noé.

Dentro de los textos bíblicos Nimrod tenía fama de gran cazador ante los ojos del Dios Jehová, según Génesis 10:9. Nimrod, llegó a ser el primer rey poderoso que existió sobre la tierra pero también fue el primer gran caudillo, convertido en rey y a la vez en un dictador, fundador de varios reinos. El nombre de Nimrod tiene su raíz en hebreo con la palabra “Gibor”, cuyo significado es “tirano” o también “rebelde”. Este personaje de la historia es descrito como un hombre de carácter recio, insurgente ante los designios del Dios Creador.

Su nombre Marad en hebreo significa “rebelarse”, que denota su resistencia contra Dios y sus mandatos. Nimrod fue el fundador de varias ciudades, entre las cuales destaca Babel, ubicada dentro de la tierra de Sinar y Nínive. Con el pasar de los siglos, ésta se convertiría en la capital del reino Asirio. Etimológicamente, el nombre de Nínive se deriva de Nina, que fue el nombre de una diosa, quien tiempo después fue conocida con el nombre de Ishtar.

Cuenta la historia que cuando el dios Cus engendró a Nimrod, éste se convirtió en el ser más poderoso sobre la tierra. Se dice también que Roma, ciudad capital del Imperio Romano, no fue la primera “ciudad grande” del mundo. Antes de su fundación ya habían ciudades consideradas como grandes y también santas. Originalmente Nimrod conocido en la actualidad como Nimrud, fundó la ciudad de Cala la cual llegó a ser una de las más importantes de Irak.

Babilonia fue conocida con el nombre de “la gran ramera”, que en aquellos tiempos encarnaba la esencia de Semíramis. Cuando se murió su esposo Nimrod, Semíramis se auto nombró “Rhea”, el nombre con que se bautizó a la “Madre de los Dioses”, término distintivo e importante dentro de la raza humana. Aunque Nimrod estaba muerto, ese hecho hacía que olvidaran quién era o quién había sido. Otro de los nombres con que fue conocido fue “Baal”, término que significa “Señor” o “Amo”.

De igual forma, lo nombraban como “Kronos”, el mismo dios a quien dentro de la mitología  romana era conocido como el dios Saturno, consorte de la diosa Rea. Al ser Semíramis la esposa de “Baal”, recibió el título de “Baalti” que llevado al idioma latín significa “Mea Domina” o “Madonna” en italiano.

Semíramis jugó un papel importante dentro de los “Misterios caldeanos”, que fueron el canal para propagar un mundo de idolatrías fomentado por ella misma. Semíramis tiene el carácter mitológico de la diosa Isis o Helena. Dentro de otras mitologías, Osiris es comparado con Nimrod mientras que Isis se refleja en Semíramis, por lo que se veía claramente que Helena era Semíramis, la Reina del Cielo.

La Torre de Babel fue construida dentro la tierra de Sinar, donde Nimrod y su esposa Semíramis construyeron su imperio y comenzaron su reinado. Según algunas leyendas antiguas, a la pareja se le atribuye la construcción de aquella torre que se convirtió en un icono de la idolatría que define a la soberbia humana y con la cual después de un tiempo también fueron identificados Nimrod y Semiramis, como las torres de Babel.

Su influencia en la Navidad      

Se dice que la Navidad es una de las principales tradiciones originadas en Babilonia, dato que por ende fue censurado dentro de las profecías religiosas y otras enseñanzas bíblicas. Es una cultura arraigada a la antigua Babilonia fundada por Nimrod, época que data los tiempos posteriores al diluvio.

En escritos antiguos se decía que Nimrod era un ser tan perverso que se casó con su propia madre, Semíramis. Este personaje resultó muerto de forma precoz, por lo que su llamada madre y esposa Semíramis, dio a conocer que el hijo que llevaba en su vientre era la reencarnación de su esposo Nimrod, lo que hacía que se le contemplara como un ser espiritual.

Se dice que valiéndose de tramas, Semíramis hizo lo posible por convertirse en la “reina del cielo” babilónica, y que su hijo obtuviera el título de “divino hijo del cielo”. Comenzaron así a generarse varias generaciones de adoración idólatra hacia este personaje místico. Es así como en Babilonia “la madre y el hijo” que no eran más que Semíramis y Nimrod nacidos nuevamente, comenzaron a ser los principales objetos de adoración. Tal tradición de veneración se extendió por todo el mundo, con algunas variaciones en los nombres adaptados a cada región, países o lengua.

La idea de “la madre y el hijo”, comenzó a propagarse durante los siglos IV y V, época donde los mitos paganos de Roma se transformaban en la corriente del cristianismo, el cual contemplaba las antiguas creencias y costumbres, escondidas detrás de evocaciones con nombres cristianos, que fueron popularizados también durante la época de la Navidad. Es tanto así que las tarjetas de Navidad, las canciones y las representaciones del nacimiento del hijo de Dios se desprendían de esa leyenda.

Con el paso de los años, los habitantes de Babilonia fueron adaptándose y aceptando esas historias durante toda la vida, aprendiendo a verlas como un tema espiritual y sagrado. Por ello se dice que estas costumbres tenían su origen en la Biblia y también en la idolatría pagana. Es así como entonces la antigua Babilonia encierra el verdadero origen de la Navidad. Se dice que el hijo de la “reina del cielo” nació un 25 de diciembre, por lo que los paganos de todo el mundo han celebrado la navidad durante esa fecha incluso por muchos siglos antes del nacimiento de Jesucristo.

Los apóstoles pertenecientes a la Iglesia primitiva nunca conmemoraron esta fecha como el nacimiento de Cristo ya que la Biblia tiene como mandato solo rendirle culto y conmemorar su muerte, por lo que este hecho es considerado como uno más de los “misterios caldeos”, que fueron inventados por Semíramis, la esposa de Nimrod que aparecen en los registros con nombres cristianos que hicieron famosos las religiones paganas.

El árbol de Navidad    

También proveniente de la tradición babilónica viene la historia del arbolito de Navidad. Cuentan que la noche en que murió Nimrod, éste sostenía en sus manos un gran árbol tipo siempre verde, el cual emergió de una cepa muerta, que era la representación del nacimiento de Nimrod en su nueva vida, es decir su reencarnación. Es por ello que en cada aniversario del natalicio de Nimrod, se dejarían regalos debajo del árbol, cada 25 de diciembre, indicando que eso es el verdadero origen del árbol de Navidad.

El arbolito de Navidad moderno se elaboró en Alemania, cuyo modelo fue copiado por los alemanes a los romanos, quienes a su vez se lo copiaron a los babilonios y los egipcios. Dentro de su historia se cuenta que alguien cortó a Nimrod en partes y ese mismo alguien, tomó su órgano viril lanzándolo luego al río. Al verlo, un pez se lo trago, hecho que enfureció a Semíramis.

Según indica la leyenda, Semíramis recuero el órgano viril de Nimrod y lo enterró. Luego de un tiempo, en el mismo sitio que lo hizo creció un gran pino, por lo que los árboles de Navidad siempre son pinos, ya que entre todos los árboles, es éste el que crece más firme. Así el arbolito de Navidad se convirtió en el símbolo del órgano viril de Nimrod, por lo que se dice que al rendirle culto al árbol de Navidad se le está rindiendo implícitamente al órgano de Nimrod.

Tradicionalmente, el árbol de Navidad es decorado con bolas redondas que representan al Sol, y la estrella que se coloca en la punta del árbol, simboliza la estrella de David, aunque hay quienes indican que es la estrella del dios Renfán. Por su parte, los escritos bíblicos no hablan nada sobre la estrella de David aunque sí nombran la estrella de Jacob. En otros relatos se indica que es la estrella de Belén, la misma que siguieron los reyes magos del oriente, una estrella distante conformada por un gran grupo de ángeles resplandecientes.

Se dice que el culto que se le rendía a los árboles no contaba con la aprobación de Dios, siendo considerada como una práctica abominable. Más bien se tenía la idea de que se seguía una tradición donde al rendirle culto al árbol se estaba honrando a Semiramis, Nimrod y Tammuz, cuyos adoradores armaban sus altares y les rendían culto a sus dioses colocando delante de ellos frondosos árboles, indicando que fue por ello que al llegar el diluvio con lo primero que arrasó fue con los árboles como castigo a la idolatría.

Se estaba así adorando a la naturaleza y no a Dios, enaltecían la perspicacia humana y adoraban las obras construidas por ellos, mostrándoles a sus hijos como rendirse ante imágenes de ídolos falsos que eran esculpidas y que motivaban la idolatría. Estos altares fueron construidos dentro de los campos verdes y bajo la sombra de los árboles como un tributo a sus ídolos. Se dice que este culto a los árboles comenzó luego del episodio del diluvio en Babilonia.

Rendirles culto a Semiramis, a Tamuz, a Isis, Osiris; o Diana para hindúes Vishnu, la Virgen María y el niño Dios, nombres que se le dan a Baal y Nimrod, considerado el dios del Sol, era considerado como una forma de rendirle culto al Diablo. Los cristianos practicantes se hacían partícipes de este tipo de idolatría, mas sin embargo, los apóstoles, considerados como los padres del cristianismo y la iglesia primitiva, jamás le rindieron culto a María, ni a ningún niño Dios.

Semíramis en Babilonia

Semíramis era denominada como la reina de Babilonia. Fue la única mujer que durante un periodo concreto de la historia gobernó e instauró todo un imperio el cual mantuvo por más de cuenta años. Su reinado da origen a la cronología de acontecimientos que dan relevancia a dicho periodo. Uno de los pasajes dentro del relato de la leyenda de Semíramis que se vuelve más significativo se deriva de la importancia que tuvo su acción dentro de la reconstrucción de Babilonia, la cual se ejecutó bajo su mandato.

Desde la fundación de la misma ciudad así como todas las maravillas arquitectónicas que componen a Babilonia, fueron construcciones ordenadas por la reina Semíramis. Escritores destacan la construcción de grandes atalayas, torres de vigilancia y grandes murallas que fueron construidas para poder proteger los territorios anexados dentro de lo que se convirtió como un gran complejo arquitectónico. Muchas de las construcciones fueron mandadas a hacer, algunas como protección de la tierra y otras a razón del pasado diluvio.

Semíramis más que una reina, fue una mujer guerrera visionaria que logró una de las hazañas jamás realizadas, conformar un imperio tan poderoso que se volvió referencia en el mundo de sus conquistas de la reina, especialmente lo referente a la construcción de las torres y las guardas, que nunca antes habían sido ideadas.

Se presenta así entonces a una reina que fue pionera dentro de las actividades relativas a la construcción, con iniciativa propia que habitaba la capital del reino en Babilonia, por lo que buscó mejorar sus condiciones no sólo en la parte estética sino también en la de protección.

Existen relatos donde se le atribuye el origen de la ciudad de Babilonia al tiempo de duración del reinado de Nemrod, pero se expresa claramente que es la reina Semíramis quien ordena realizar las mejoras más importantes y significativas de la ciudad siendo reconocido como un logro extraordinario, debido a los detalles de cada elemento y al proceso de construcción que se desarrolló.

Semíramis ennobleció, acreció, mejoró, labró o fizó toda la obra, reedificó las estructuras dentro de los espacios de ubicación iniciales destinados para la ciudad de Babilonia, que gracias a ello fue reconocida como la ciudad más bella y célebre dentro del Oriente, fama que años más tarde se extendió en todo el mundo.

Como guerrera precavida y para su protección, ordenó cercar todo el complejo arquitectónico con grandes muros y murallas que llamaban la atención por su inmenso tamaño. La reconstrucción contemplaba incorporar la construcción de varios palacios los cuales fueron decorados con mucho lujo, realizando además hermosos jardines colgantes, que junto a la belleza de los edificios, fueron motivo de elogios y atención por lo que están registrados como una de las grandes maravillas del mundo.  

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