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Lamashtu, lo que no sabías sobre este demonio mesopotámico

Dentro de la mitología mesopotámica, Lamashtu era una criatura endemoniada del género femenino que dentro de las tradiciones de los pueblos de Sumeria era conocida también con el nombre de Dimme. Este demonio se consideraba sumamente maligno, por lo que era muy temido dentro de la comunidad. Todo lo que necesitas saber acerca de esta criatura mesopotámica podrás encontrarlo a lo largo de este artículo.

¿Quién es Lamashtu?

El nombre de Lamashtu, cuya etimología también se escribe con las palabras Lamaštu o Labartu, radica con procedencia dentro de los nombres acadios. Era conocida también con el nombre de Dimme, palabra con la cual era descrita dentro de la mitología mesopotámica, específicamente dentro de los pueblos sumerios. Lamashtu era un tipo de demonio femenino, que fue considerada como la madre de todos los monstruos y por ende catalogada como la fuente desde donde emerge todo lo ilícito e inhumano. (Ver articulo: Adad)

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Ésta es considerada como una deidad sumamente maligna, monstruosa y aterradora, cuyo origen tiene lugar dentro de las profundidades de la demencia. Lamashtu es una especie de soberana demoníaca, a la cual le rinden culto por los horrores que rondan al mundo y que ocurren generalmente durante la noche. Es también llamada la madre de los monstruos dado a las múltiples historias donde se indica que dentro de su útero se gestaron muchas estirpes de monstruos y entidades malvadas, las cuales se hicieron famosas dentro de Golarion.

De su descendencia se citan como ejemplos a dos tipos de demonios, los “Trasgos” y los “Gnoll”, unas bestias mestizas que fueron las más conocidas dentro de los relatos contados, aunque el final de la cadena de su terrible descendencia cuentan muchísimos más criaturas, tantas que se hace imposible enumerarlas. Lamashtu es una deidad del mal la cual ejerce un control sobre las bestias, convirtiendo las sabanas en sitios oscuros y temerosos, provocando a su vez terribles pesadillas, robándole la paz contentiva dentro de los sueños. Es un ser que produce la destrucción de todas las cosas a voluntad.

La crueldad de Lamashtu llegó a tal punto que cuentan que se desgarró el útero y elaboró un tipo de ritual diabólico donde se lo comió para poder ejercer un mayor control sobre los Nonatos. De igual manera, varias de sus historias indican que su plato favorito son los niños, por lo que cuentan que se ha comido cerca de un millar de niños a los cuales primero secuestra y separa de sus familias de forma ilícita.

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Como madre, produce una leche para amamantar, pero esta leche es agria y venenosa por lo que el feto podría llegar desde alimentar a envenenar, incluso cuentan que quien la beba, corre el riesgo de ser transformado en alguna extraña criatura. Otra de las cosas que hace este demonio llamado Lamashtu es que roba el semen de los hombres cuando estos se encuentran profundamente dormidos y luego, este elemento lo usa para instaurar demonios híbridos a quienes somete bajo su voluntad y se mantienen a su servicio, pues luego tienen que avergonzar y herir a sus padres por órdenes precisas de ella.

Tiene fama de poder matar a alguien sólo con tocarlo o también con su aliento, lo que se ha determinado como principal causa de mortalidad infantil y quienes no mueren, sufren constantemente de ataques a través de los sueños, generando terribles pesadillas. Lamashtu tiene como único fin originar el mal y crear el caos a cada paso, torciendo tanto la piel como los espíritus de varios seres a los cuales con su acción, deforma.

A pesar de ser una deidad, no tiene intención de construir grandes imperios, ni le interesa participar en guerras, su único deseo es depravar a los mortales alterando a la descendencia de los seres humanos sobre la tierra, construyendo un ejército de criaturas monstruosas que estén al servicio de ella. Este demonio se aprovecha de las circunstancias de guerra y caos que se generan en el mundo, ya que esto propicia la necesidad de que existan más nacimientos para poder así reemplazar a los ya fallecidos.

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Se dice que Lamashtu disfruta arruinando a los más inocentes, siendo los infantes los más vulnerables ante su ataque, ya sea vilipendiando su carne o impurificando sus mentes con macabros y perversos pensamientos. Existen relatos donde es considerada como una especie de diosa de la fertilidad, aunque aquellos que le imploran y la veneran serán seguramente quienes han sobrevivido a un parto difícil y sus hijos estarán de alguna forma inevitablemente deshonrados. (Ver articulo: Assur)

Cuentan que al ofrecerle a esta diosa diabólica un recién nacido que sea hijo de alguien distinto a la persona de la ofrenda, este hecho es tomado como un sacrificio para proteger al propio vástago. Esta situación se toma como una práctica que es en cierta forma aceptable por parte de personas que se desesperan al pensar que pueden perder a sus hijos. Muchas de las historias que comprenden datos sobre niños que son cambiados, ya sean raptados o simplemente reemplazados por otros, son en realidad niños que fueron alterados por el demonio de Lamashtu, los cuales parecen normales pero durante la noche se transforman en monstruosidades.

Su historia

La historia de esa deidad demoníaca está vinculada a la creación de los primeros habitantes del planeta, remontándose a los tiempos de Adán y Eva. Se dice que antes de que se produjera el episodio donde Adán y Eva fueron expulsados por Dios del Jardín del Edén, Adán cortejó a Lamashtu e incluso le hizo una propuesta de matrimonio, la cual ella rechazó. Luego, Adán lo intentó con Eva y al proponérselo, ésta sí la aceptó.

Después del rechazo, Lamashtu escogió entonces ser la diosa del Infierno por toda la eternidad, pero además debía tener toda una vida de obediencia en cuanto a su permanencia en la Tierra; el mismo destino tendrían que cumplirlo también sus hermanas Lillith, Durgia, y Naama. Luego de ocurrido el episodio del diluvio producido en la tierra, la influencia de Lamashtu disminuyó, en vista de ese hecho tan trágico purificó a un gran grupo de criaturas infernales que fueron ordenados.

Desde ese entonces, sólo quedó el Infierno como el lugar donde habitan los demonios. Ahora dentro de la tierra sólo podía degustar de su plato favorito, los niños, en especial los recién nacidos, a quienes se los comía, regresando luego al Infierno. Para reponer su poder, Lamashtu empezó a trabajar en beneficio de antiguos brujos que eran muy poderosos, práctica que luego fue llamada como brujería.

Según cuenta la leyenda, Lamashtu debía secuestrar a los bebés por ordenes de este grupo de brujos, y que luego se derivaron de los rasgos dentro de los miembros de su propia familia. Esta diosa diabólica era hija del dios An, por lo que de él heredó gran poder. Cuentan que era tan poderosa que nadie podía luchar en su contra, siendo el único que podía enfrentarla, la criatura llamada Pazuzu, quien aparece en los registros como su esposo.

Debido a esto, las madres les colocaban a sus hijos recién nacidos amuletos contentivos de la imagen de Pazuzu para con ello protegerlos. Lamashtu, la madre de los monstruos, tiene un mayor control sobre los monstruos que carecen de inteligencia. Se dice también que es la asesina del dios “Curchanus” a quien no sólo mató, sino que también le robó todas sus bestias, razón por la cual, las criaturas ingobernables que habitan dentro de las tierras salvajes tienen a los seres humanos como enemigos.

Crea a sus monstruos por voluntad y capricho, moldeándolos como criaturas radicalmente distintas unas de otras. Estas nuevas criaturas viven atormentadas por lo que siempre están implorando su ayuda y a cambio le dan su más irrestricta lealtad. De igual manera, le hacen ofrendas, en especial de niños recién nacidos, leche materna o placentas. Los monstruos que están al servicio de Lamashtu, son utilizados como cazadores de aquellas personas que resultan infieles.

Se alimentaba de niños lactantes, comiendo su carne y bebiendo su sangre. También se le acredita la responsabilidad en el caso de los abortos, los cuales se dice que provocaba sólo al tocar unas siete veces el vientre de la madre. De igual manera, le provocaba la muerte de los niños mientras dormían en sus cunas robándoles el aliento. Algunas veces, las madres se convertían en las potenciales y ocasionalmente también los hombres adultos a los cuales se dice que devoraba.

Características 

Al demonio de Lamashtu se le ve representada con la figura de una criatura que tiene todo el cuerpo cubierto de pelos y con una cabeza como de leona, aunque en otras imágenes se le representa con la cabeza de un pájaro. Sus orejas y dientes son iguales a las de un burro, y sus dedos y uñas son muy largas, parecidas a unas garras. En cuanto a sus patas, éstas eran iguales a la de los pájaros, las cuales finalizaban en garras afiladas en vez de dedos. Dentro de las ilustraciones se le puede ver montada sobre un burro y otras veces se le dibuja amamantando a un perro con el pecho derecho. Otras veces es a un cerdo a quien amamanta y lo hace con el seno izquierdo. A la par de esta acción, se le puede observar sosteniendo a unas serpientes con ambas manos.

Lamashtu es conocida con el nombre de Lamartu en Arcadia y como Dimme dentro de Sumeria. Ha sido reconocida como la primera diosa de los vampiros de Babilonia, y cuyo nombre se volvió en sinónimo de horror y terror para los pobladores mesopotámicos. Lamashtu es representada como una criatura híbrida, cuyos rasgos son bastante espeluznantes.

Todas las representaciones e historias sobre el demonio de Lamashtu, resultan ser las más perturbadoras dentro de toda la mitología mesopotámica. Durante los tiempos de la Antigua Babilonia, Lamashtu se remontó al panteón vampírico por ser la hija de Anu, el dios del cielo, un parentesco que todavía dentro de sus múltiples leyendas no se le da ninguna explicación en vista de que Lamashtu escogió ser una monstruosa criatura, una diosa diabólica o reina vampira.

Era tan temible esta criatura que pocos se atrevían a decir su nombre en voz alta, utilizando en cambio adjetivos horrorosos para poder referirse a ella, entre estos estaban, la Secadora de Ríos, la que Arrasa las Cosechas o el Negro Horror de la Noche. Lamashtu buscaba el corazón de las aldeas para alimentarse, se paseaba cual viento frío, que a su paso erosiona los pastos de las sabanas. Lamashtu transitaba por todos los poblados buscando las mujeres que estaban embarazadas, afición que compartía con su hermana Lilith, otra de las diosas vampiro.

Al conseguirlas, les producía que abortaran y luego esperaba pacientemente a que finalizaran los llantos, las lamentaciones y demás ritos funerarios, para luego alimentarse con los fetos, comiendo su carne y bebiendo su sangre, siendo esto su comida favorita. También se robaba a los niños recién nacidos, acción por la que era comparada con las hadas malas que figuraban dentro de la mitología celta.

Se dice que aquellos niños que lograban zafarse de ser comidos por ella, ya sea como fetos o siendo recién nacidos, les esperaba un futuro aún peor, pues los envenenaba entonces dándoles a beber su leche ácida, la cual emanaba de sus pechos estériles. Se dice también que Lamashtu fue la vampiresa más temida de la antigüedad. Su maldad era incomparable y dejaba a la sombra a otras diosas que formaban parte del panteón vampírico, como el caso de Aluga, Aisha Qandisha, Ardat Lili y Alouqua.

Pero esta fatal deidad no sólo atacaba a infantes, también en los hombres y mujeres provocaba terribles pesadillas que terminaban por ocasionarle graves enfermedades que no tenían remedio ni alivio. A pesar de ser tan terrible y poderosa, tenía un talón de Aquiles, su esposo Pazuzu, el cual curiosamente también era un demonio pero no uno cualquiera, sino el Rey de los demonios del Viento.

Este hecho volvía aún más temerosas a las madres de Babilonia colocándolas en una encrucijada, ya que para poder evitar ser víctimas de Lamashtu, debían recurrir ante otro ser igualmente diabólico. El terror que provocaba esta diosa de los vampiros era de tal magnitud que no se registra ni un sólo santuario o templo donde se le haya rendido algún culto a Lamashtu. A cambio de ello, se registran pocas plegarias que se le hacen en su nombre.

Lamashtu, un demonio con muchas historias

Lamashtu es un demonio cuyo origen tiene muchas historias. Alguna de ellas coinciden en varios aspectos y se diferencian en otros. Su nombre no se ha hecho eco para escritores con poca paciencia para la escritura y la narración, más si llama la atención de aquellos compuestos por rituales enmarcados dentro de contextos de baños de sangre y gritos espantosos, personas locas, entre otros. Sin embargo, varias historias de esta diosa oscura son contadas.

La Antigua Traición

Cuentan que hace muchas épocas, existían dos demonios, uno de ellos llamado Lamashtu y el otro conocido como Pazuzu, el Señor de los demonios. Se dice que en aquellos tiempos no eran enemigos como lo fueron posteriormente, inclusive existen relatos que difieren en cuanto a los hechos de que si eran hermanos, amantes o simplemente aliados, pero lo que sí es que en las historias los vinculan siempre trabajando unidos.

Eran unos demonios malvados que se enfrentaron a otros grandes demonios a quienes acabaron, reclamando luego un territorio que gobernarían conjuntamente. Pero un hecho haría que ambos descompaginaran, la Reina demonio destrozó el contorno bestial del ya desahuciado dios Curchanus, cambiando de posición y poder, lo que enfureció a Pazuzu.

Tan pronto como regresó de la batalla, Pazuzu emboscó a Lamashtu, apuñalándola con un cristal de hierro frío con el cual le arrancó el corazón, tal como se matan a los vampiros, cortando además sus alas lo que hizo que cayera desde la cima hasta lo más profundo del reino que ambos compartían.

Tras este enfrentamiento, Lamashtu duró varios siglos para poder recuperarse, sustentándose sólo de la energía divina que había robado. Al recuperar sus fuerzas, surgió del pozo donde había caído y se enfrentó nuevamente a Pazuzu para pelear por su territorio. Cuentan que la reina demoníaca nunca pudo recuperarse de la traición de Pazuzu y aún espera poder vengarse de él por haberle roto sus alas, torturarla y dejarla como prisionera bajo la tierra por miles de años.

Se dice que hoy en día, evocar su nombre es malgastar su influencia. Cuentan que los mortales temerosos ante su poder, colocan el nombre de Pazuzu o sencillamente la imagen del dios del viento como amuletos alrededor del cuello de las mujeres que están en gestación y también de los niños recién nacidos para protegerlos de la influencia de Lamashtu.

La Gran Devoradora

Cuenta la leyenda que hace muchos años existía una deidad llamada Lamashtu, quien era un demonio femenino y que codiciaba el poder que le había sido concedido al dios Curchanus, poder que ejercía teniendo el control sobre todas las bestias del planeta. Un día, llevada por dicha codicia decidió planear tenderle una trampa a dicho dios, construyendo un camino que llevó al dios a atravesar planos a una parte secreta que se encontraba dentro de su reino, y donde sería emboscado por demonios y bestias mutadas, los cuales se abalanzaron sobre él. (Ver articulo: Tammuz)

El dios se debilitó por el ataque, momento que aprovechó Lamashtu para darle la estocada final, transformándose en un enorme lobo demoníaco. En medio de su ataque, desgarró al dios con su mandíbula, dejándolo fatalmente herido. Con esto, la malvada deidad consumió todo el poder del dios.

En el momento en que Lamashtu se encontraba festejando su triunfo, el dios Curchanus aprovechó la oportunidad para otorgarle el poco poder que le quedaba a Densa, la diosa de la estrella, quien era su protegida y quien juró vengarse de Lamashtu por haberle dado muerte a su maestro. Desde ese entonces hasta ahora, Desna y Lamashtu son enemigas, aunque la diosa demoníaca no la considera como una amenaza sino más bien como una molestia.

Madre de los Monstruos

La historia señala que Lamashtu era una criatura demoníaca que tenía un gran control sobre las bestias y los monstruos. Cuentan que un día, citó ante su presencia a cada una de las criaturas salvajes que habían sido creadas. Fue así entonces que ante sus ojos se hicieron presentes cientos de criaturas terribles, monstruos y bestias. Dicen que en el momento que pasó ante ella la poderosa, la malvada diosa sintió por ella un gran deseo y le ordenó que se convirtiera en su príncipe.

Se dice que como producto de esa unión se gestaron las primeras medusas existentes, aunque la pitón sigue siendo la bestia preferida de la reina demonio. Este tercer mito ha sido contado con importantes variaciones dentro de cada narración. Uno de ellos es la historia de los Gnoll, quienes indican que fue una hiena la que se ganó la codicia de la diosa, mientras que por su parte las arpías cuentan que fue un halcón, teniendo así como uno una versión distinta en cada historia.

Devoción a la reina oscura

A pesar de no existir registros sobre algunos templos construidos en honor a Lamashtu, sí cuenta con varios siervos que le rendían culto y devoción a la llamada Reina oscura. Dicen que estos frecuentemente realizan automutilaciones en medio de rituales para demostrar con ello su devoción a la malvada deidad, mostrando sus cicatrices como una especie de trofeo. Ellos tienen la creencia que con esto, ella aparecerá y los recompensará originándoles algún tipo de deformidad, la cual más que una vergüenza es tomada es lucida por ellos a manera de veneración. (Ver articulo: Ninsun)

Existen casos donde los seguidores se vuelven tan fanáticos que se practican cirugías primitivas para provocar alteraciones, siendo considerados como grandes masoquistas con una alta tolerancia al dolor y las heridas. Algunas mujeres que le rinden culto estando embarazadas, le rezan pidiéndole una bendición, transformando a sus nonatos en pequeños monstruos que desgarran a sus madres para poder nacer, en lugar de hacerlo de forma tradicional.

Este tipo de partos desgarradores son sumamente peligrosos y los asisten sanadores no curanderos o incluso una partera, para que así la madre pueda tener la oportunidad de sobrevivir al parto, obteniendo a cambio horribles cicatrices que quedan grabadas en su vientre. En estos nacimientos que se realizan mediante rituales, se rechaza la aplicación de la magia curativa que previene las cicatrices, ya que por el contrario, los fieles consideran a las mismas como símbolos de devoción y clemencia.

Traer a varios hijos bajo este método es algo, además de peligroso, ambicioso, ya que algunas sucesiones de Lamashtu vienen demasiado deformadas o son muy frágiles para sobrevivir. Se dice que los orcos, de los cuales no todos le rinden adoración a la Reina oscura, tratan a sus hembras poco mejor que esclavos, mientras que en el caso de los gnoll, quienes sí son grandes seguidores del culto a Lamashtu, ubican a sus hembras a un mismo nivel en que están ubicados los hombres.

A pesar de ello, cuando las mujeres son estériles, las ubican en una posición menor dentro del grupo de adoradores de Lamashtu, llegando a ejercer dentro de la comunidad papeles que casi siempre son ejercidos por los hombres, como por ejemplo la caza. Quienes se opongan a realizar estas labores son rechazadas, ya que dentro de la comunidad se considera a la infertilidad como una maldición originada por la Reina oscura.

Otro aspecto a conocer es que los seguidores de la Reina oscura ingieren plantas alucinógenas y consumen animales venenosos durante la realización de los rituales de veneración con la intención de alterar el discernimiento que tienen sobre el mundo mortal. Se dice que en la mayoría de los casos, el consumo de estas sustancias sólo les produce sueños, visiones y pesadillas. Cuentan que las intervenciones de Lamashtu durante los rituales producen unos efectos físicos a las criaturas que las reciben.

En algunos casos especiales, el demonio de Lamashtu les produce útiles pesadillas que ayudan al participante del culto, indicándole algunas pistas sobre una posible solución a determinado problema. A pesar de que no pertenece al grupo de las deidades de sanación, existen casos especiales donde los adoradores que fueron heridos son favorecidos y reciben una bendición pudiendo así levantarse y sus heridas se encuentran luego medio curadas o alguna extremidad que se creía perdida fue recuperada.

La forma de comunicarse con la Reina oscura regularmente se vincula con un animal o alguna de las bestias para que lo posea, realizando de manera paralela un ritual que implique un tipo de sacrificio donde se dé carne para poder alimentar a la criatura. Dentro del culto se efectúan actividades denominadas servicios que incluyen aullar, emitir gritos, derramar sangre, participar de algún nacimiento o realizar sacrificios con humanoides o animales.

Dentro de estos rituales son utilizados varios tóxicos, y la mayoría de estas prácticas finalizan con orgías, consumo obsesivo de comida, sexo y alucinaciones. Estos encuentros son amenizados con un toque de tambor con el cual además se establece el tiempo de duración de cada ceremonial. Generalmente estos cultos se efectúan durante las horas de la noche, aunque un largo parto puede inspirar un ritual donde el lugar es lo menos importante.

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