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Descubre todo sobre Ixquic, personaje de la mitología Maya.

Ixquic o Xkik es una doncella que pertenece a la mitología maya, conocida como la diosa madre virgen, es parte del importante libro el “Popol Vuh”. Hija de Cuchumaquic y madre de Hunahpú e Ixbalanqué. Conoceremos más sobre ella y sus mitos dentro de este artículo.

Ixquic

Ixquic en el Popol Vuh.

Ixquic es un personaje perteneciente a la mitología maya, es la diosa madre virgen gracias a quien se da inicio el Tercer Ciclo del Popol Vuh, esto mismo se refiere a una reformación cultural dándole predominio e importancia al género femenino. Por ello, la diosa forma una de las bases importantes del mismo, es una de las diosas femeninas mas resaltantes para los mayas, además de la importancia que se le otorgan a sus dos hijos, por ser de ella y el dios Hun-Hunahpú.

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El nombre de la diosa se traduce en “la de la sangre”, esto es probablemente porque su padre es llamado “Reúne sangre” por ser príncipe del inframundo. Los hijos de la diosa también tienen sus propias referencias como Hunahpú, el maestro mago y Ixbalanqué, el pequeño sacerdote del Sol.

En el Popol Vuh hacen mención a Ixquic como la única hija de Cuchumaquic, quien se conoce como uno de los señores del inframundo, denominado para los mayas Xibalbá. Ixquic, también habita en el Xibalbá con su padre, pero al salir de allí y conocer al árbol Hun-Hunahpú (quien es un dios castigado y transformado en un árbol), se enamoró de él y al poco tiempo quedó embarazada de dos gemelos llamados Hunahpú e Ixbalanqué.

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Al quedar embarazada de Hun-Hunahpú, Ixquic ya no podía seguir viviendo en el inframundo, el Xilbalbá y por ello se traslada a vivir con Ixmukané, diosa dueña del maíz y madre del dios Hun-Hunahpú.

Mito de Ixquic.

Ixquic desde joven quedó embelesada de las historias contadas sobre un árbol particular que nació de la nada y pese a todas las advertencias existentes sobre lo que le deparaba a quien fuese allí, la doncella sentía gran atracción a este lugar. Por ello, sin que pudiesen enterarse partió en busca de este, camino a la cabeza de los magos, Ahpú.

Entre los frutos de este árbol se encontraba escondido un cráneo, perteneciente al dios Hun-Hunhpú, el maestro supremo de los magos. Este surgió a la luz luego de que Ixquic pasase un rato apreciando su árbol y el cráneo le preguntó si deseaba los frutos de su árbol. Ixquic respondió afirmativamente a esto y el dios le pidió que extendiese su mano.

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Ixquic cumplió la petición y sin tiempo para darse cuenta, Hun-Hunahpú ya había escupido en su mano y de esta manera ella había quedado embarazada del dios. Ixquic regresó al inframundo y con el paso del tiempo su embarazo fue evidente. Los jefes del inframundo, entre ellos su padre, contrariados con esta noticia le exigían que declarase quien era el padre, pero la doncella solo se limitaba a decir que ella misma no lo había conocido.

Su embarazo es la razón de que los jefes del inframundo la manden a sacrificar. En su búsqueda, los búhos la encuentran y cuando están por matarla ella pide su clemencia y estos, aunque acceden, deben llevar como prueba a sus superiores el corazón de la chica. Así, Ixquic inteligentemente corta un árbol de granate rojo y tomando de adentro su savia la deposita en el recipiente, asemejándose a un corazón. (Ver Artículo: Yum Kimil)

Los búhos ayudan a la diosa a llegar a la tierra y luego regresan a entregar el corazón a los jefes, quienes deciden quemarlo, creyendo en verdad que es el corazón de la diosa.

El significado de Ixquic para los mayas

Esta diosa más allá de ser la madre virgen, también con su historia llena de significado los conocimientos mayas. El mito en el que se relata la historia de esta diosa trata de destacar la pureza de su bondad, revelándose contra los reyes del inframundo en búsqueda de proteger a sus hijos y así además pudiendo conseguir aliados que entendiesen que ella era buena.

Se puede hacer referencia la parte donde los búhos van en busca de matarla y ella con amor paga con la savia de un árbol, la sangre es el símbolo de la vida y del sacrificio y la savia es lo puro. Dando a la humanidad su amor como manifestación.

Es por ello que los búhos, que eran sirvientes de los señores del Xibalbá, cambian al ver los actos de cada uno, recobrando y sentir y obrar sano, invirtiéndose el karma a favor del bien.

Aquí un video sobre Ixquic como diosa dentro de la mitología maya:

 

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