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Okiku, es el nombre de muñeca japonesa que supuestamente está poseída por el espíritu de una niña que falleció muy pequeña. Esta muñeca de apariencia terrorífica, tiene la particularidad de que el cabello no le deja de crecer.

Okiku

La historia de la muñeca Okiku

Okiku, es una muñeca diabólica que hace parte de los mitos japoneses y cuya historia tiene más de ocho décadas en Japón. Okiku, es el nombre de una muñeca diabólica que se dice esta poseída por un espíritu maléfico, de apariencia tenebrosa y a la cual el cabello le crece y crece sin parar.

Su mito se asocia con la historia de Kikuko Suzuki, una pequeña niña de tres años de edad, a la cual sufrió de una grave enfermedad que la mantuvo en cama durante varios meses. Su hermano mayor llamado Eikichi Suzuki, fue de visita a la ciudad de Hokkaido, donde le compró un regalo para su hermana que estaba convaleciente. (Ver articulo: Kannushi)

El regalo consistía en una muñeca muy llamativa y de apariencia inofensiva, de unos 40 cms de alto, con cabello de color negro que le llegaba a la altura de los hombros. Estaba vistiendo un kimono, que es el traje tradicional japonés. Los ojos de la muñeca eran muy expresivos y también de color negro, con la cara de un material de porcelana blanca.

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La pequeña Kikuko permanecía siempre junto a su muñeca, a la cual llamó Okiku. La niña jugaba todos los días con su muñeca, la cuidaba y hacía con ella juegos típicos adaptados a su edad. Al pasar los días, comenzó a empeorar la salud de la pequeña, hasta llegar el caso que falleció luego de estar cinco meses sin poder levantarse de su cama.

Al momento de fallecer la niña estaba acompañada por su muñeca, de la cual ya se había hecho inseparable. Cuenta la historia que el día de la cremación del cuerpo de la pequeña Kikuko, junto a ella, fueron colocados los objetos más preciados por la niña para que se quemasen juntos, pero la familia olvidó colocar también a la muñeca. (Ver articulo: Tsukuyomi)

La familia de Kikuko decidió conservar a la muñeca, colocándola luego junto a las cenizas de la pequeña, todo colocado dentro de un altar que hicieron en la vivienda familiar. Con el transcurrir del tiempo, la familia se percató de que el cabello de la muñeca que inicialmente estaba cortado hasta los hombros, crecía de manera inexplicable.

El cabello le había llegada hasta las rodillas, lo que inmediatamente le hizo pensar a la familia que el espíritu de su pequeña Kikuko estaba dentro de la muñeca. Aún incrédulos, los papás de Kikuko le hicieron una prueba a la muñeca cortándole el cabello pero este volvió a crecer, lo que acentuó sus sospechas. En los inicios de la Segunda Guerra Mundial, la familia Suzuki se vio en la necesidad de irse de su residencia.

Entrega de Okiku

Aunque estaban seguros de que el espíritu de su hija estaba dentro de la muñeca, no la llevaron consigo, más bien se le entregaron a unos sacerdotes que ocupaban el tempo Mannenji, ubicado en la ciudad de Iwamizawa. Estos custodios guardaron la muñeca junto a las cenizas de la pequeña kikuko.

Antes de entregárselas, la familia alertó a los sacerdotes del templo con respecto a las cualidades sobrenaturales que poseía la muñeca. En un principio los monjes del templo, se mantenían incrédulos ante la historia relatada pero luego comprobaron cómo el cabello de la muñeca no paraba de crecer.

Con el pasar del tiempo, los sacerdotes se acostumbraron a este aspecto de la muñeca, hasta llegar incluso a hacer del cortarte del cabello de la muñeca, uno de sus asignaciones habituales. Se dice que incluso le tomaban fotografías a la muñeca con el cabello de diferentes medidas y las exhibían al público.

Ubicación de la muñeca

Luego de más de ocho décadas de su mito, la muñeca Okiku existe todavía y permanece en la actualidad dentro del templo Mannenji, en Hokkaido Japón, donde sigue bajo la custodia de los monjes. Los relatos describen que allí es visitada por miles de turistas y curiosos que asisten cada año solo para comprobar lo que se dice del cabello de la muñeca.

Asistentes del templo han asegurado que no sólo el cabello de la muñeca sigue creciendo, sino también que los labios, los cuales antes tenían una apariencia de estar cerrados, ahora parecieran estar semi abiertos. Otro de los elementos que llama la atención son sus ojos negros y oscuros que parecieran estar mirando fijamente a los visitantes, como si la muñeca en realidad tuviese vida propia.

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