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Descubre todo sobre el ritual llamado Capacocha

Este artículo tratará sobre la mitología inca y el ritual de la Capacocha, donde hablaremos sobre cómo era esta creencia, sus características e importancia en su cultura. Del ritual Capacocha vamos a trabajar de dónde surge, como es su desarrollo y para qué sirve, según sus creencias y mitos.

¿Qué es la Capacocha?

Este famoso ritual tiene como eje central equilibrar los momentos de transición de los incas, como por ejemplo: la muerte de un jefe, cuando van a sembrar o cuando van a cosechar. También es utilizado cuando hay desastres naturales o un evento que los incas consideren de gran importancia.

Éste es un ritual de adoración de su Dios Sol, quien abarcaba toda la extensión del territorio inca y su ubicación, lo cual ellos lo llaman Tawantinsuyu. Según sus creencias, a ellos les sirven para la unificación del territorio, de los espacios de toda la atmósfera sagrada y el trabajo orientado hacia un solo fin, el poder político y religioso del imperio inca.

El ritual consiste en el sacrificio de niños y niñas como ofrendas al dios Inti del Sol, con la finalidad de otorgarle poder político y religioso a los hombres de tribus o grupos conquistados. Así, muchos hombres de aldeas y padres de familias sacrificaban a sus hijos para ser nombrados caciques. Del mismo modo, el cacique ya establecidos, ofrendaban a sus hijas e hijos pequeños, para incrementar su poder y estatus, ganar territorios y riquezas.

Etimología

La palabra Inca significa hijo del Sol. Es una palabra de origen quechua y se refiere específicamente a aquel que habita en el Cuzco. Por lo que podría traducirse como ‘el hijo del Sol que habita en el Cuzco’.

Su filosofía de vida giraba alrededor de la religión, el cosmo y la deidad era el Sol, quien los gobernaba a través del emperador, Hijo del Sol. La educación de sus pueblos estaba orientada hacia las creencias, la divinidad y todo el universo, donde su dios era quien creaba todo lo que había y todo lo que se crearía en el futuro. Aunque también, tenían dioses menores, estos eran quienes les otorgaban los alimentos. La vida de todos los pobladores debían transcurrir y apegarse estrictamente a los cánones y mandatos de los dioses, que sólo se comunicaban con el emperador y los caciques escogidos por él.

La educación del pueblo inca estaba a cargo de los ‘Amautas’, quienes eran los conocedores de las historias, tradiciones y la filosofía de vida inca. Su abolengo los llevaba a participar en los consejos imperiales del sacerdote mayor, llamado Sapa Inca. En consecuencia, eran personajes influyentes con muchas relaciones sociales y solían ser consejeros en los cónclaves locales donde se desarrollaba y hasta en la corte imperial. Los Amautas no necesitaban de la escritura para enseñar sus discípulos.

Respecto al los sacrificios y ofrendas, etimológicamente la palabra ‘Capacocha’ significa sacrificio o muerte sin ninguna concepción, se refiere a la obligación de darse a un sacrificio real. Sus derivaciones gramaticales podrían desglosarse en dos vocablos: ‘capac’, que significa soberano, y ‘hucha’, que significa pecado o culpa. Así, puede decirse que etimológicamente ‘Capacocha’ significa “las culpas del soberano” y para los inca es obligación al rey o emperador. (Ver articulo: Ritos Incas)

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Territorio Inca

El territorio inca estaba compuesto por la franja occidental de América del sur, llamado Tawantin Suyu. Esta abarcaba parte del sur occidente de Colombia, Perú, Ecuador, Chile en su parte norte, así como el norte de Argentina.

Unificado por su cultura, mitología y caracterizada por grupo de saberes, leyendas, creencias y memorias ancestrales del Imperio de los Hijos del Sol. Los territorios localizados en los ahora Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina, estaban integrados como un todo y como uno, la sierra central de Perú, hacia el norte, era considerado el centro, y partiendo desde allí hasta el resto de las provincias de manera sistemática.

Los Incas compartían percepciones, identidades, territorios y creencias religiosas con los quechuas del Perú, Ecuador y Bolivia, su influencia militar, comercial y política viene de la conquista de nuevos territorios al sur y norte del Cuzco.

Se puede decir que los incas construyeron un imperio conquistando terrenos a través de su religión y doblegando pueblos por medio de sembrar miedos religiosos con sus dioses. Este imperio fue el único que conservó espacios y mantuvo territorios durante la conquista de América, hasta la conquista del Perú en 1533. Momento en el cual, el imperio queda seccionado y reducido, luego de un dominio territorial que duró 94 años aproximadamente.

El territorio inca fue creado y fundado por Manco Capac y Mama Ocllo, su hermana y esposa, quien fue conocida como la jerarca del imperio. Ella le acompañó durante todo su reinado y lo asistió en las ceremonias importantes. Juntos eran los mayores jerarcas de la cultura Inca, de ellos nacen la mayoría de las leyendas y nombres de dioses.

Los mitos, leyendas e incluso los dioses fueron ideados para mantener el imperio y engrandecerlo. Se dice que hasta para las montañas, Manco Capac inventaba sus nombres o se los otorgaba en honor a personajes de su familia y entorno, por ejemplo el monte Apu, fue nombrado por el padre de los jerarcas.

De estos jerarcas nace un hijo y sucesor del imperio, llamado Sinchi Roco y fue el heredero de la dinastía inca por muchas décadas, cumpliendo así el legado que le dejaba su padre y su madre.

Entre los lugares importantes del imperio, se encuentra el Cerro Plomo ubicado en la zona andina, considerado uno de los tantos sitios adoratorios que los incas tenían, también se sabe del Kenko ubicado en el valle sagrado inca en Perú. En Argentina los lugares de adoración estaban ubicados en la meseta del Collao, en la provincia de Jujuy.

Actualmente, los herederos de la cultura inca habitan el sur de Colombia, Ecuador, Bolivia, al norte Chile y al noroeste Argentina siempre dentro de la cordillera andina y montañosa suramericana.

Ritual

El ritual de la Capacocha consiste en que escogían a los niños que tuvieran características particulares de belleza, fortaleza, salud y con la mayor perfección física posible, para prepararlos para su sacrificio. Estos niños eran especialmente escogido por los jefes incas.

Los magistrados incas buscaban entre los mismos hijos de los jefes, caciques y personalidades importantes de la aldea, para procurar el ascenso en el poder o incrementar el abolengo de su padre. Estos niños podían ser de cualquier sexo, siempre y cuando fuesen apreciablemente los más hermosos y fuertes de la etnia inca.


En otras ocasiones, el sacrificio de los niños significaba el sello de una alianza contraída por matrimonio, como símbolo de una gran pureza de corazón y de alma para los dioses. Los grupos incas siempre escogían a cuatro o cinco de los más bellos niños de su grupo étnico o aldea, para sellar los compromisos adquiridos entre familias o aldeas.

Estas alianzas solían estar asociadas a la dominación que un cacique adquiría sobre otro grupo, cuando él tomaba como esposa a una joven de la aldea o familia en cuestión, para reafirmar y ‘bendecir’ el compromiso era necesario el sacrificio de un grupo de niños de la familia o la aldea de la joven.

Una vez escogidos los niños que serían la ofrenda, el ritual se inicia cuando a los niños los llevaban caminando, poco a poco, por los caminos rocosos hacia el lugar de sacrificios ubicado en el Cuzco. Durante la travesía iban acompañados por los huacas o sacerdotes/custodios imperiales. En los casos de niños pequeños, además de los huacas, los escogidos los llevaban cargados y acompañados de sus madres, pues no podían caminar por ser aún bebés.

Según la cultura inca, los dioses eran los más importantes de sus tierras y los huacas eran designados por ellos. Además de escoger a los niños para ofrenda de sacrificio, estos sacerdotes también acompañaban y custodiaban a los políticos y religiosos más importantes del grupo étnico.

Los huasca, además, eran el grupo de personalidades que llevaba con ellos los cargamentos de oro, plata, carneros que se debían sacrificar para festejar las alianzas. Estos cargamentos de ofrendas se dirigían hasta el Cuzco, donde, de acuerdo a la cultura inca, estaba el aposento de los dioses y especialmente del dios supremo Sol Inti.

Al llegar al Cuzco comenzaban las ceremonias de adoración a los dioses Sol y Rayo, y a las momias de los antiguos emperadores y reyes de dinastías ancestrales. Las almas de los ancestros, constituían para los incas, una de las jerarquías divinas y fungían como dioses menores y guías espirituales, a quienes recurrían en favor y ayuda ante sus adversidades.

Al culminar los rituales, festejos y negociaciones, todos regresaban a sus aldeas por un camino camino alterno, trazado especialmente para tal fin en línea recta. Esto como símbolo de que todo iba a salir bien en la alianza recién acordada y prever que no existiesen obstáculos en el camino. Dado que si aparecía alguna dificultad, significaría que habrían obstáculos en la realización de lo acordado durante la negociación del compromiso.

El viaje de ida y vuelta al ritual podía durar días, semanas y en casos meses de caminata. La caravana, al llegar a los poblados que estaban en el camino, eran recibidos con fiestas, expresiones de regocijo y entusiasmos.

Una vez en el Cuzco, el jefe del ritual o sacerdote subía a la montaña sagrada seguido por los elegidos para el sacrificio. En ese momento comenzaban los miedos y temores, porque los niños caminaban al ritmo de cánticos.

Una vez en la cima de la montaña, tomaban al o los niños escogidos para el sacrificio y le vestían con bellos y espléndidos atuendos. Después, les intoxicaban con una chicha con base de alcohol de maíz, preparada por ellos, hasta que quedaban adormecidos. Así, los acostaban sobre la piedra de sacrificios, rodeados por las ofrendas de las más ricas y destacadas. Posteriormente, los trasladaban hasta el fondo de una tumba y los dejabans en el fondo de la tierra como parte de las reliquias ofrecida a los dioses.


Según los sacerdotes y personalidades del imperio, los niños que eran ofrendados no morían, sino que se posaban al lado de los dioses y de sus ancestros para cuidar y ayudar a la aldea de donde provenía y al pueblo inca en general.

Las investigaciones arqueológicas indican que, muchas de las momias producto de este ritual,  los niños parecen haber sido sometidos a cambios de dieta y un aumento del consumo de alcohol y hoja de coca durante los últimos meses de vida. Estos estudios resultan muy interesantes, tanto por la información que arrojan acerca de los sacrificados en los rituales de la Capacocha y la vida que llevaban, como por lo que cuentan sobre la coacción y el control que ejercía la élite política sobre la población en la época inca.

Importancia

Los rituales y sacrificios de vidas ofrecidas a dioses, en general, tienen sólo importancia fundamental en culturas de dominación, para saciar el ego de un  hombre o grupo de hombres. Los cuales, a través del miedo, procuran satisfacer sus ambiciones de poder y se transmiten a los pueblos como hechos asociados a divinidades, rodeados de hechos ficticios y mitológicos.

Su importancia radica entonces en las prioridades del poder político y social, como medio para someter a los pobladores y obligarlos a ceder su territorios so pena de castigos terribles infringidos por los dioses.

Para los pueblos primitivos, como el inca, la importancia de los rituales como el de Capacocha, radica en la necesidad de tener buenas cosechas y riquezas abundantes, ahuyentar sequías, desastres naturales y pestes. Lo cual, en sí mismo, significa la alimentación, la salud y una vida tranquila, pues las buenas cosechas están asociadas al buen clima, sin eventos naturales que acarrean desastres y muerte.

Así, las ofrendas al dios Sol y al restos de dioses debían ser bellas e inmaculadas, de allí el sacrificio de niños y adolescentes sin mácula alguna, y servían esencialmente para garantizar la ayuda de los dioses en la productividad de los cultivos del pueblo inca. (Ver articulo: Pahana)

Aunque la ejecución de los sacrificios no tienen una época definida del año para su ejecución, estos rituales estaban asociados a eventos como el mes del arado o la fiesta de los dioses más importantes. También, estos rituales se caracterizan por tener simbolismo cosmológico, ya que, los incas realizaban muchos de estos sacrificios entre los meses de abril y julio. Especialmente si se presentaban fenómenos como lluvias de meteoritos, erupciones volcánicas, grandes terremotos, etc. Los cuales podían simbolizar riquezas y porvenir los primeros, o ruina asociado a la furia de los apus (montañas vivientes de los Andes).

El inca supremo o rey, ordenaba el protocolo ritual a seguir en los sacrificios, y los tukuy rikuq o corregidores, y los michuq o jueces, debían rendir informes detallados de la ejecución, la cual debía ser estrictamente apegada al protocolo emitido.

La agricultura era una de las principales actividades económicas de los incas y en general, de los grupos indígenas andinos. Por lo tanto, su devoción estaba dirigida a garantizar el sustento de su pueblo, mediante la adoración al Sol, el cual estaba representado por el dios Sol Inti, así, los rituales estaban orientados a que los cultivos se dieran abundantes.

En general, los rituales se realizaban con cánticos, los cuales evocaban a los dioses y a la naturaleza. Estos cantos indígenas, eran y aún hoy, son memorizados por los participantes en el ritual. La letra y el significado se transmite oralmente, como herencia cultural, de generación en generación de padres a los hijos que suceden a los jefes o emperadores tribales.

Hallazgos encontrados sobre el ritual

No hay evidencias exactas del ritual de Capacocha, pero se han encontrado algunos hallazgos en las cercanías de la montaña del Apu. Por los escasos entierros hallados, se puede decir que eran muy pocos los sacrificios humanos que se localizaba en este sitio ritual. Sin embargo, las fosas encontradas se han documentado y estimado la época en que se realizaron, algunos resultaron ser muy antiguos y otros más recientes, cercanos a la actualidad.

  • La niña Tanta Carhua en Cuzco Perú se dice que pertenece a un sacrificio, ofrecido por su padre para ser nombrado cacique.
  • Los niños de Salta (Salta Argentina), se encontraron dos niños y una niña, se estima que fueron los sacrificios realizados cuando el volcán hizo erupción en 1540, para calmar a los dioses.
  • Los niños de Salta (Salta Argentina), también compuesto de dos niños y una niña, fue encontrado en 1999, lo curioso de este otro hallazgo es que las momias aún tenían sangre en su corazón, sus órganos estaban intactos y tenían comida en el intestino.

  • El niño del Cerro el Plomo (Santiago de Chile), fue encontrado en las cordilleras congelado y en perfecto estado, data de hace 50 años.
  • La doncella Inca o Momias de Llullaillaco, data de hace unos 500 años, se trata de una adolescente de unos 15 años, sepultada con dos niños pequeños (6 y 7 años), cerca de la cima del volcán, en Salta Argentina. En la fosa también había un conjunto de objetos que se suponen son el ajuar de la joven, formado por figuras humanas y animales en miniatura, utensilios y alimentos. El estado de conservación es sorprendente, y se estima que fue ofrendada para elevar el estatus social de su familia.

Entre los hallazgos, se pueden mencionar diversos objetos, como coronas de plata, que sustentan la teoría que también se hacían ofrendas de joyas en las fosas que se cavaban para depositar las ofrendas y sacrificios. También se han encontrado dentro de estas fosas, botellas de cerámica de la época, un pectoral de plata, prendedores de plata, vasijas de barro dando fe de las ofrendas de frutas y alimentos, agujas de plata.

Entre los objetos que acompañaban a las momias de Llullaillaco, se encontraron figuras hechas con conchas de moluscos traídas desde la costa, tocados de plumas procedentes de la cuenca del Amazonas. Además de las estatuas bien talladas de oro y plata, adornadas con ropa en miniatura bellamente tejida. Todos estos objetos estaban al alcance sólo de las capas más altas de la sociedad inca. De allí que se corrobore la teoría de que este tipo de rituales eran encargos especialmente ordenados desde los estratos más elevados de la política y la sociedad inca.

Dimensión política de la Capacocha

En lo referente a la influencia del ritual, es necesario observar que la razón del sacrificio es satisfacer a los dioses, por las alianzas y negociaciones entre los factores de poder. Por lo tanto, el mensaje de fondo hacia la población, es que todos son responsables por mantener tanto a los dioses, como a los gobernantes felices. Dado que, eran ellos quienes manejaban la vida de todos los pobladores e incluso, dueños de sus hijos.

Sabiendo que etimológicamente ‘Capacocha’ significa  “las culpas del soberano” y para los incas es obligación al rey o emperador, podría interpretarse como la no pertenencia del ser humano a sí mismo, sino que le pertenece al emperador, como un objeto más. Además, queda implícito, que ser hermoso, saludable y atractivo, era perjudicial, puesto que se corría el riesgo de ser elegido para los sacrificios.

Este ritual les servía a su vez a los incas para el control político de los jefes incas en sus negociaciones con sus lacayos, y entre los que tenían mayor poder. En general, quienes ejercían el dominio de mayores extensiones de territorios en nombre del imperio, ante aquellos pueblos recién conquistados y dominados, ejecutaban los rituales para sellar la ‘alianza’. Quedando así integrados al imperio, acrecentado su poder y subyugándolos a sus normativas; así fue como el gran imperio se hizo de los pueblos andinos.

De acuerdo con las investigaciones llevadas a cabo por diversas universidades, el sistema de control ejercido sobre las comunidades, fue capaz de llevar a los niños hasta una cumbre recóndita, a una altitud extrema. Lo cual, necesariamente, debió contar con el auspicio del gobierno central del más alto nivel, según los autores del estudio. Y pudo haber ocurrido en el marco de la expansión militar y política del imperio de Cuzco, que tuvo lugar justo antes de la llegada de los españoles.

Este tipo de rituales inca dieron atención especial a la conformación de grandes relaciones con las más alta sociedad regional de Cusco y Curacas, para mantener enmarcadas sus riquezas y poderío. Enlazando en matrimonio a jóvenes herederos de vastos territorios. Si uno de los cónyuges tenía menor estatus social y/o político, generalmente la mujer, debía ofrecer el sacrificio de niños para sellar y garantizar el compromiso.

La posición política era tan importante para ellos porque suponía también el estatus social. Tanto que, hasta los dioses tenían niveles jerárquicos, donde primero se encontraba el dios Viracocha, luego el dios creador y finalmente con mayor categoría el dios Sol Inti. Alrededor de ellos con menor categoría existían dioses que eran utilizados para manipulaciones sociales. (Ver articulo: Urcuchillay)

Lo politeísta de la religión y cultura de los inca, también invita a conocer sobre los alcances familiares. Así, quien era la esposa de Manco Capac, era también su hermana, y quien dirigía la enseñanza de la artesanías y tejidos a las mujeres incas, junto a todas las demás actividades domésticas.

La política inca estaba enfocada hacia aquel que tenía el poder, quien también ostentaba la denominación de origen divino. El emperador era visto como el único ser capaz de hablar con los dioses, y era él quien se encargaba de toda la organización geopolítica del pueblo. Este jefe o jerarca vigilaba muy de cerca la educación del pueblo, a través de su consorte y hermana.

El gobernante y semidiós inca, también veía por la lengua de su pueblo, ya que esto lo fortalecía geopolíticamente. Dado que al controlar la lengua hablada en sus dominios, tenía más control de las personas extranjeras, que venían de fuera y podían perturbar su mandato.

La creencias y adoración a los dioses era una parte importante en la política inca, ya que, ellos basaban la unión de sus pueblos con el fin de adorar a un sólo dios, el Sol Inti, y sin dejar de adorar sus dioses particulares de cada región.

El inca de mayor jerarquía era el soberano y vivía en un palacio en el Cuzco por este motivo, la ciudad se convirtió en la capital incaica. De allí partían todas las ordenanzas al resto del imperio, para el beneficio popular y social.

Los científicos de las investigaciones sobre los hallazgos incas sugieren que los sacrificios de Capacocha, pudieron haber sido un método muy estratificado para ejercer el dominio social sobre amplias zonas de territorios conquistados. Puesto que todo el conjunto de ofrendas ricamente elaboradas, la logística y recursos para su ejecución, representan su estatus y también el simbolismo de que el ritual se realizó con la autorización del nivel más alto y como un método de disuasión muy estratificado, para ejercer el dominio social sobre amplias zonas de territorios conquistados.

Los científicos encuentran ahora, similitudes entre las crónicas de los españoles, con los resultados de las investigaciones realizadas a las momias de niños, ls cuales coinciden respecto a que los elegidos eran llevados al Cuzco y eran atendidos con cuidado. Entre los cambios de vida que recibían, se encontraba el consumo de hojas de coca y alcohol, lo cual corrobora las hipótesis plasmadas en las crónicas históricas que cuentan que algunas de esas vírgenes del Sol eran trasladadas para participar en ceremonias del solsticio durante el año anterior a su sacrificio.

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