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Descubre todo sobre Faetonte, el hijo de Helios

Faetonte, el hijo de Helios , el gran dios del Sol,  es el protagonista de uno de los mitos más emblemáticos de la antigua Grecia, conocido también como el mito del carro del Dios Sol o de Faetonte y Helios.

Retrato de Faetonte

Faetonte: Hijo del Dios Sol

La historia de Faetonte comienza en un pequeño pueblo oculto en Grecia, en el cual  vivía con su madre, la oceánide o ninfa marina Clímene, que era esposa de Mérope. Durante su niñez, su madre y el recorrían los campos cercanos del pueblo, hasta que fueran alcanzados por los primeros rayos del sol,momentos en los cual su madre le narraba la historia de su padre, el dios del sol el gran Helios. Todo esto se convirtió en una rutina durante su desarrollo y Faetonte creció escuchando de su madre, múltiples palabras de elogio y admiración hacia su padre.

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Pintura de Faeotonte

Sin embargo existen otras versiones en las cuales se afirma que  Faetonte sería el hijo que Eos dio a Céfalo y que luego Afrodita raptaría siendo tan solo un niño, para convertirlo en uno de sus leales guardianes. Así mismo se rumoraba que fue uno de los favoritos de la diosa de la belleza.

Mito de Faetonte

Faetonte  al crecer escuchando historias de heroísmo de su padre creció siendo un joven orgulloso y presumido, pero existían ocasiones que ponía en duda las fábulas que narraba su madre. Los amigos de Faetonte en varias ocasiones se burlaban de él y su afirmación de ser hijo del dios sol, ya que creían que eran inventos del joven. Sin embargo uno de sus amistades (Epafo) alegó ser hijo del dios Zeus, lo cual enojo mucho a Faetonte y decidió preguntarle a su madre si todas las historias eran ciertas, y de ser así que le diera pruebas verdaderas e irrefutables que probaran las mismas.

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Clímene sabiendo que solo había uno forma para que su hijo pudiera encontrar la paz,la felicidad y el honor que sentía que había perdido, le mostró el camino que conducía al Olimpo, a la residencia de los dioses griegos. El joven inició su viaje hacia el encuentro con su tan celestial padre, con el fin de pedirle el favor a través del cual todos conocerían su nacimiento divino. Como en todo viaje griego ocurrieron diferentes eventos durante su trayecto que cambiaron varios ideales de Faetonte. Hasta que llegó al palacio en la parte oriental de mundo, que había sido decorado de manera lujosa con oro, plata y marfil. En su trono se encontraba Helios con un manto morado, en medio de un brillante arcoíris y rodeado de sus guardaespaldas, las horas, los días, los meses y las estaciones.

Pintura de la caida de Faetonte Helios le dio una cálida bienvenida y Faetonte con intenciones de saber la verdad, le pregunto si era su padre y de serlo tendría que darle una prueba para que todo el mundo lo supiera. El Dios del Sol juró por el Rio Estigia que lo era y que se arrepentía en varias ocasiones de haberlos dejado a  a él y a su madre. Así mismo le ofreció lo que él desease como prueba de su amor y su paternidad. Faetonte le exigió conducir el divino carro del sol.

El Carro del Sol

Faetonte le dijo a su padre que su deseo era hacer lo mismo que hacía él todas las mañanas, conducir su carro de fuego a través de los cielos, pero Helios le contesto que esa era la única petición que no podía cumplir debido a que manejar este carruaje significaría un grave peligro para Faetón y para el mundo. El joven siguió insistiendo reprochando que si era realmente su hijo podía hacer los mismo que el sin causar ningún daño.

El Dios Sol no veía la forma de negarle la petición a su hijo, así que finalmente con mucho miedo tomo la decisión de dejarlo manejar su carruaje dorado con gemas brillantes. Helios decidió darle la mayor cantidad de recomendaciones para evitar alguna tragedia, pero gracias a la actitud impaciente de Faetonte apenas pudo escucharlas.

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Los consejos principales de Helios para Faetonte fueron, manejar en el medio de la tierra y del cielo (espacio cósmico), que no bajara mucho el carro, por que de ser así podría incendiar la tierra, con las llamas de su carruaje. Igualmente que no alzara mucho el carro para que no tocara el cielo. Finalmente le indicó que no usara el látigo  y que sujetase fuertemente a los caballos  ya que ellos solos iban a realizar el trabajo.

Al momento de partir Faetonte iba seguro, pero luego preso del pánico y de los movimientos bruscos del carruaje y los caballos, se asusto y perdió el control del carro. Los caballos se soltaron y el carro brillante cayo en la tierra en donde la vegetación se secó y ardió, en este momento se crearon los desiertos. Así mismo quemó la piel de los habitantes de ese territorio hasta volverla de color negro.

Después de tantas tragedias Zeus tubo que intervenir y parar el caos, lanzando un rayo al carro desbocado, en donde Faetonte salió disparado y cayo en el Rio Eridano donde murió.

Helios se entristeció mucho al enterarse que su hijo había muerto y como consecuencia, la tierra pasó un día en penumbra. Clímene vagó por el mundo desconsolada, Debido a la solidaridad de los dioses las hermanas de Faetonte fueron convertidas en árboles que producían ámbar. Igualmente, Cieno, fiel compañero de Faetonte se convirtió en cisne por la pena y empezó a lamentarse en lo que hoy se conoce como “Canto del Cisne”

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