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Escila según la mitología griega: todo lo que debes saber

Escila, era una hermosa ninfa marina que se había permitido rechazar a multitud de pretendientes, entre estos un titán llamado Glauco. Víctima de los celos de la hechicera Circe, se convirtió en un monstruo marino.

¿Quién fue Escila?

Escila fue una ninfa, nombre con el que es conocido a ese ser mágico procedentes de las fuerzas de la naturaleza. Su creación es simple, surge de la condición natural que construye un cuerpo y luego lo ocupa. (Ver articulo: Medusa en la mitología griega)

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Como todas las ninfas, su cuerpo era el de una mujer con gran atractivo y encanto, con aspecto siempre jovial. Las ninfas toman la forma de algún tipo de naturaleza por lo que en el caso de Escila, iba más hacia las aguas, por lo que se describe como un ser con dorso de mujer y cola de pez, tipo sirena. Se dice que Escila era hija de Hécate diosa de la hechicera y de Forcis, dios marino.

Debido a su atractivo, tuvo muchos pretendientes, pero también se hizo víctima de otras deidades que le tenían envidia. Una de ellas fue la hechicera Circe, quien celosa por su belleza y del amor que le profesaba el dios Glauco, preparo un hechizo que la convirtió en un horrible monstruo marino, destinado a vagar en los acantilados.

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En varias historias Escila siempre ha tenido varias formas. En una era representada como un monstruo con seis cabezas y doce pies. Otro de los mitos la describen como un ser místico que mitad mujer y mitad pez gigantesco, con seis perros saliéndole de su cintura, y en otros la simbolizan como una serpiente con seis cabezas, parecido a la Hidra de Lerna.

Escila y Glauco

Entre sus pretendientes, destacaba el dios marino Glauco, quien en un principio fue un mortal llamado Glaucis. Luego fue transformado en un tritón, que físicamente tenia cabeza y cuerpo de hombre, pero cola de pez, esto al colocar sus pies sobre aguas puras, siendo un pescador.

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Esta transformación se dio en medio de su faena como pescador. Glaucis lanzó su red sobre la hierba para contar su pesca pero los peces volvían a la vida y regresaron al mar. Sorprendido por aquella acción, Glaucis probó el contenido de la hierba sintiendo como efecto una necesidad de lanzarse al mar. Nadando hacia las profundidades de aquellas aguas, fue recibido por los dioses del mar, quienes le dieron la inmortalidad y el nuevo semblante.

Ya como Glauco, el titan intento impactar a Escila con la historia, para provocar el interés de ella sobre él pero no surtio efecto, por lo que Glauco consultó a la hechicera Circe, a quien le solicitó algunas hierbas mágicas para conquistar a Escila.

Circe se negó ante tal petición, y a cambio le declaró su amor, pero Glauco la rechazó. Circe no pudo resistir la deshonra y al sentirse insultada, preparó un brebaje mágico para derramarlo sobre las aguas donde Escila nadaba.

Con la poción, el agua fue contaminada y esto transformó a Escila en un monstruo con 12 patas y seis cuellos, con una horrible cabeza cada uno. Su vientre estaba cubierto con cabezas de perros ladrando de aspecto similar al de Cerbero, el perro del inframundo.

Glauco presencio aquella horrible transformación y se puso a llorar desconsoladamente, huyendo del palacio de Circe. Escila permaneció vagando en las aguas del estrecho de Mesina, pero se vengó de Circe al atacar a la tripulación de Odiseo cuando pasaron por sus dominios, ya que Odiseo había sido amante de la hechicera.

Escila y Caribdis

Escila y Caribdis, son dos monstruos marinos de la mitología griega situados en orillas opuestas de un estrecho canal de agua. Caribdis, era un monstruo que cargaba enormes cantidades de agua varias veces en el día y las devolvía, adoptando así la forma de un remolino que devoraba todo lo que se ponía a su alcance.

Mientras que Escila era un monstruo marino con forma de mujer pero contentiva en su cintura de unas serpientes y perros de varias cabezas, también devoradores de lo que atravesara sus dominios. (Ver articulo: Caribdis)

Se dice que los marineros al pasar por las aguas del canal, al tratar de evitar a Caribdis que se les presentaba con un gran torbellino, se van iban al otro extremo donde estaba Escila, corriendo el mismo grado de peligro de ser derribados. Posteriormente, se le llamo al lugar con el “Estrecho de Mesina”, ubicado entre Calabria y Sicilia, al sur de Italia.

También debido a esos hechos tomo sentido retorico la frase “entre Escila y Caribdis” para representar la situación donde está entre dos peligros y el alejarse de uno, te haría estar cerca del otro, es decir, “entre la espada y la pared”. En ambos sentidos se vivía un tormento difícil de superar y del que pocos salían bien librados.

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