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El Dios Dionisio: biografía, atributos y todo lo que necesita saber

El Dios Dionisio es considerado un personaje muy importante dentro de la mitología griega y también romana, creado en dios del vino y de la vendimia, también inspirador de la locura ritual y del éxtasis; a su vez también fue conocido como el dios de la agricultura y del teatro.

La biografía del Dios Dionisio

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Dionisio es hijo de la mortal Sémele, quien a su vez era hija de Cadmo, rey de Tebas y Harmonía; su padre era Zeus quien se enamoró perdidamente de Sémele, este bajo a la tierra en representación de humano, pero ella lo rechazo. En cuanto el dios Zeus le dijo quién era, fue entonces ella quien accedió a ofrecerle sus encantos concibiendo un hijo, Dionisio era nieto de Harmonía y bisnieto de La Diosa Afrodita.

Sémele a los seis meses de estar embarazada, la celosa esposa de Zeus, disfrazada de anciana la engaño diciéndole que el hombre que la pretendía no era Zeus, Sémele totalmente dudosa de ello, obligo a Zeus a que se presentara ante ella en su máximo esplendor, Zeus no acepto y fue aquí donde Sémele se negó a conceder los favores de Zeus hasta que este no le demostrara quien era en realidad.

Zeus lleno de ira, por la duda de Sémele se transformó en rayo y ella cayó fulminada, pero El Dios Hermes consiguió salvar al niño retirándolo del vientre de la madre y atándolo al muslo de su padre Zeus donde permaneció aproximadamente durante tres meses hasta el final del embarazo. Por esta razón es que se conoce a Dionisio como “el dios nacido dos veces”.

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Al transcurrir algún tiempo, Dionisio llego al mundo saliendo del muslo de su padre, perfectamente vivo y en buenas condiciones, luego de ello Zeus se lo confió a Hermes, y le dijo que lo cuidara como una niña, posteriormente Hermes lo dejo en manos de Atamas, rey de Orchòmenos, y de su segunda mujer, Ino, para que lo criasen, y le recalco que lo vistiesen como si fuera una niña para tratar de engañar a Hera, esposa de Zeus quien estaba furica y completamente celosa, pero la diosa finalmente consiguió el ardid, y para vengarse tanto de Ino como de Atamas los volvió locos.

En vista de ello Zeus llevo a su hijo Dionisio fuera de Grecia, a un país llamado Nisa y allí se lo confió a las ninfas, para impedir que su esposa Hera lo reconociera lo transformo en cabritillo y posteriormente las ninfas que lo criaron se convirtieron en las siete estrellas de la constelación Hiades, como recompensa a sus esfuerzos. Dionisio era el dios de la viña, del vino y del delirio místico, delicado eufemismo para expresar de manera discreta los efectos de la embriaguez en las cuales incurrían sus adoradoras y sus sacerdotisas (ménades o bacantes y tiades) a fuerza de empinar el codo.

Cuenta la leyenda que este dios alegre y plural, encontró un buen día una delicada planta que cayó en gracia, era un tanto delicada y apenas había crecido, solo tenía unos cuantos brotes verdes, aun aquí no se sabía de pámpanos ni racimos.

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Dicha planta despertó una curiosidad en Dionisio al ver que esta era pequeña y muy frágil en aquel momento, no se le ocurrió como protegerla más que meterla en un hueso de pájaro, su débil tallo no tardo mucho más en crecer enormemente, de tal modo que el dios Dionisio vio insuficiente donde la había cobijado y la metió en un espacio mucho mayor, siendo este el otro hueso pero en este caso el de león.

Sin embargo, la misma seguía prosperando rápidamente y acabo por acomodarla esta vez en un espacio más grande en el fémur de un asno, es allí cuando la planta ya adulta empezó a dar frutos (la uva), entonces Dionisio fuertemente interesado por su inesperado hallazgo, no le tomo mucho tiempo descubrir el modo de transformar aquellas uvas en vino.

Lo increíble de todo esto era que aquel maravilloso licor surge con las cualidades de los seres a los que había correspondido criar la planta alegría, fuerza y estupidez. Es a partir de aquí que todo el que bebe en exceso adquiere las dos primeras cualidades: “disfruta, momentáneamente, de una alegría de pájaro y de una audacia y fuerza de león. Y al que abusa constantemente, le aguardan inevitablemente la debilidad y el embrutecimiento. O sea, volverse una bestia, un asno de dos patas.”

Cuenta otra leyenda que un buen día Dionisio fue raptado por unos piratas que navegaban a lo largo de la costa, el dios se encontraba descansando cuando fue tomado por unos piratas y conducido a un barco, el piloto se da cuenta que el raptado es un dios, es aquí cuando este le aconseja a sus compañeros “Desembárcale al punto si queréis evitar grandes males”, pero sus compañeros se rieron de él, aunque no por mucho tiempo ya que Dionisio empezó hacer de las suyas.

En una primera instancia hizo correr por la cubierta de la nave olas de un vino con olor embriagador, luego vieron trepar por el mástil y enroscarse a la vela una viña que empezó a invadirlo todo con sus ramas, los piratas consternados con esto empezaron a creer que el piloto tenia razón, por lo que decidieron regresar el barco a la costa pero ya era demasiado tarde.

Dionisio se transformó en león y también creo una osa, con la cual creo el terror y el espanto entre los piratas, quien corrían de un lado a otro totalmente aterrados, en cuanto el león salto sobre el jefe los demás empezaron a huir enloquecidos, se tiraron de cabeza al mar, donde fueron transformados por el dios en delfines.

Dionisio salvo al piloto por haber reconocido en una primera instancia su naturaleza divina, en esta ocasión el dios se encontró en la isla de Naxos a la hermosa Ariadna, hija de Minos y Pasífae abandonada allí por Taseo. Ariadna se encontraba durmiendo en la playa cuando fue vista por Dionisio que enamorado de ella al punto de contemplar su cabello, la hizo su esposa y le ofreció como regalo de boda una hermosísima corona de oro, una obra maestra de Hefestos, Dionisio adquirió de su padre Zeus el don de la inmortalidad para Ariadna, tuvieron un hijo llamado Estófilo.

El origen de su nombre “Dionisio” es de un significado incierto.

 Dios Dionisio según la mitología griega

Dentro de la mitología griega Dionisio representa el dios de la vendimia, vinificación y el vino, la fertilidad, la locura ritual, el éxtasis, aparte se muestra religioso y teatral. El alcohol en especial el vino, tenía un papel fundamental sobretodo dentro de la cultura griega con Dionisio ya que formaba una parte importante dentro de su estilo de vida. Su nombre nos muestra que pudo ser adorado desde aproximadamente el 1500-1100 A.C. particularmente por los griegos micenos, otras características nos demuestran el culto al dios Dionisio en la antigua Creta minoica. (Ver articulo: Dioses de la mitología griega)

Sus orígenes se plantean un tanto inciertos y sus cultos tomaron variadas formas, muchos de ellos son descritos en fuentes antiguas como Tracios, otras como griegos, en algunos cultos llega del este como un extranjero asiático. Es el dios de la epifanía “el dios que viene” y su “extranjería” como dios extranjero puede ser inherente y fundamental en sus cultos.

Se destaca por ser una figura muy popular y a la vez principal dentro la mitología y religión griega y se incluye en algunas de las listas de los doce olimpos, es Dionisio el ultimo dios aceptado en el monte Olimpo; a su vez era el más joven y el único en tener una madre mortal. Sus festividades fueron el gran impulsor del desarrollo del teatro griego.

Las primeras imágenes del dios Dionisio partiendo de la mitología griega muestran un hombre maduro, con barba y túnica, sostiene una vara de hinojo, coronada por una piña conocida como tirso. Aunque imágenes posteriores lo muestran como un joven andrógino semidesnudo o desnudo, sensual y lampiño, incluso la literatura ha llegado a describirlo como femenino o afeminado.

Su culto principal muestra su turbulento retorno triunfal, como si regresara de más allá de las fronteras de lo conocido y civilizado, también es importante mencionar que su procesión está conformada por seguidores salvajes y sátiros barbudos itifálicos, varios de ellos llevan el tirso y otros tantos danzan o tocan la música; el propio dios Dionisio es dibujado en un carro, frecuentemente con bestias exóticas como leones o tigres y a veces atendido por Sileno.

Se ha llegado a la conclusión que la procesión era el modelo de culto para los seguidores humanos de los misterios dionisiacos y en los misterios tracios, la piel de zorro simboliza la nueva vida.

Reiteramos nuevamente que según la mitología griega se le presenta como hijo de Zeus y la mortal Sémele, siendo semi- divino o heroico, algunos expertos creen que Dionisio es un sincretismo de una deidad local griega de la naturaleza y el dios más poderoso de Tracia o Frigia.

Atributos del Dios Dionisio

Al Dios Dionisio se le personifica como un joven alegre y festivo, a su vez se mostraba semidesnudo, vestido con piel de cabra o pantera, coronado de hiedra y vid, levantando una copa de vino, también racimos de uvas, pámpanos y hiedra. Como símbolo de su divinidad empuñaba el cetro o tirso cubierto de hojas de vid o hiedra.

Podía ir en un carro tirado por leopardos, acompañado por un cortejo a su vez formado por una serie de personajes extravagantes y extraños tales como: Sátiros o Silenos, mitad hombre, mitad macho cabrío, con un cola muy poblada y un miembro viril siempre erecto; Ménades o Bacantes, mujeres ebrias que bailan desenfrenadamente, Faunos, parecidos a los Silenos; y Centauros, seres mitad hombre, mitad caballo. Todos estos personajes bailaban danzas frenéticas al son de la música y acompañados por el vino.

Sus animales son la pantera, la cabra, el asno, el leopardo, el toro, el delfín, la serpiente y el cerdo.

Dionisio como el Dios del teatro

Cabe acotar que la cuna del teatro occidental es conocida como Grecia,  si bien ya coexistían manifestaciones teatrales a nivel mundial, tanto los bailes y las danzan conforman las más remotas formas del arte escénico. Estas primeras danzas mímicas son totalmente prehistóricas, la practicaban  los magos de las tribus,  acompañándose a su vez de música y de masas corales en sus conjuros con el fin de ahuyentar los espíritus malignos, entre otras cosas.

Al hablar de teatro occidental inmediatamente nos referimos a Grecia. Su iniciación se remite a las celebridades religiosas en honor al dios Dionisio, conocido como divinidad de la fecundidad, de la vegetación y de la vendimia. Los griegos acostumbraban a celebrar estas fiestas al principio y al final de la siega, pidiéndole al dios Dionisio que el campo fuera fecundo.

Todo iniciaba exactamente con una procesión, un carro que recorría las calles con la estatua de dios Dionisio sobre él, rodeada a su vez de danzantes que representas los sátiros (compañeros masculinos de esta divinidad) también seguidos por jóvenes ansiosos de alcanzar el éxtasis dionisiaco ya que “Dionisio es también el dios del exceso”. Todos los ciudadanos que asistían a estas celebridades danzaban, se disfrazaban y se embriagaban.

En honor al dios, se practicaban distintos rituales, se sacrificaba un carnero cuya sangre fertilizaba los campos mientras los sátiros bailaban y entonaban algunos textos (precedentes del coro). A esto se le conoce como el ditirambo y debía llevarse a cabo a las afuera de cualquier pueblo griego.

En los variados cantos solía invocarse a los distintos dioses para que se acercaran a la tierra, pero más concretamente solía invocarse a Dionisio, ya que en él se personifican todas las fuerzas misteriosas de la naturaleza.

Durante los rituales se daban algunos hechos de trance o histeria colectiva, cuyo fin era la liberación del mal mediante el furor producido, lo cual sería el origen de la futura “purificación catártica” del teatro griego. Por consiguiente, el simple canto o la invocación de un dios poco tenía que ver propiamente con el teatro, aunque si con la teatralidad, ya que hacía falta que se le cantara a un hombre y no a un dios, podemos decir que el rito religioso como tal debía retirarse de la escena para así dar paso al hombre.

Pero Dionisio era mitad mortal, por lo tanto, hombre. “Entonces, ¿Por qué no cantar a un hombre que haya muerto y sea célebre? Su naturaleza semihumana permitió a Grecia secularizar el ditirambo”.

Importante hacer referencia: “La leyenda dice que durante una de estas invocaciones, un griego bastante pasado de vino se levantó y dijo “¡Yo soy Dionisio, ¿Qué queréis?!”, y así nació el primer actor en el sentido estricto del término. Desde entonces, un “primer actor” salió del coro para disfrazarse de dios, luego se representarían escenas de su vida, y finalmente, de los hombres”.

Dionisio el Dios del vino

Partiendo del relato arriba descrito: La leyenda cuenta que Zeus padre de Dionisio, tomo al infante y lo puso bajo la tutela de las ninfas de la lluvia de Nisa, para que lo criaran durante su infancia. Cuando el dios Dionisio creció descubrió la cultura del vino y a su vez la forma de extraer su precioso jugo, y posteriormente las propiedades de su concentrado fermentado. Hera quien era la esposa se Zeus hizo que Dionisio se volviese loco y lo empujo a vagar por las distintas partes de la tierra. Ante esta manía de Hera, Dionisio responde con la locura báquica la cual alterna con el vino puro. (Ver articulo: El dios Zeus)

La diosa Cibeles mejor conocida por los griegos como Rea, lo curo y le enseño sus diversos ritos religiosos, y de esa manera Dionisio inició su recorrido por Asia enseñando a la gente el cultivo del vino, de ese modo se consagra Dionisio como el dios del vino, como símbolo de su divinidad empuñaba un tirso y un cetro cubierto de hojas de hiedra o vid.

La primera planta descubierta es conocida como la vid, según sus tradiciones se dice que son de origen sobrenatural, partiendo del relato de Icarios que privilegia la violencia sobrehumana del brebaje extraído del racimo.  “Un día, de lo alto del cielo, llovió sobre la tierra una gota de sangre de los dioses. En medio de las florestas germinó un arbusto de tallos sarmentosos con zarcillos y pámpanos (sarmiento).”

En el momento en el que dios Dionisio andaba errante por el mundo se encuentra y reconoce el racimo protuberante por un jugo rojo oscuro, anunciado por los oráculos de Rea. Por un lado tenemos el vino que representa o mejor dicho es paradigma de excitación, hijo de una madre salvaje, según Esquilo.

Es Dionisio su dios creador, según Nono, cuando Dionisio fue arrebatado del vientre de su madre, las primeras nodrizas del feto salvado fueron las llamas de la tormenta ígnea que desato Zeus; por ello el poeta lo llama “hijo del fuego” y “el ígneo”.  Alquíloco al entonar su canto a Dionisio, dice que este es “tocado por el rayo del vino”.

Del culto dionisiaco se le atribuye al vino la propiedad de exaltar y embriagar, ello se observa en las distintas fiestas de su epifanía en que gracias a un prodigioso manaba el vino, sumado a que junto con la música y la danza provocaban una profunda excitación con la cual se denuncia la demencia (la locura). En la vid aumenta la locura de Dionisio y se contagia a todos aquellos que gozan de sus jugos milagrosos.

Tanto la música, la danza, la adivinación y el vino son perfecciones que provienen cual magníficos prodigiosos de la demencia dionisiaca, desde aquí Dionisio y el vino representaría excesos, desmesura, desconocimiento del límite, por tanto es considerado el dios que lleva al hombre a la locura, el dios del delirio.

Cuando nos referimos al cultivo de la vid, se realiza un recorrido entre lo salvaje y lo cultivado, reiteramos nuevamente que Dionisio es el dios de la vid cultivada,  este recorta la parte salvaje, desarraigando las partes irregulares, fácil para hacer pasar a las plantas del estado salvaje al estado cultivado.

El vino puro con rostro de delirio, como signo de poder es el compañero de Dionisio; el vino es una sustancia en la cual se cruzan la muerte y la vida consideradamente aumentada, donde pueden intercambiarse el fuego ardiente y la humedad que apaga la sed; a Dionisio le concierne el derecho real de civilizar el vino, de amansar la máscara de Akratos.

Dionisio como Dios romano

Dionisio es conocido como Baco dentro de la mitología romana, reiteremos que es conocido como el dios del vino, la vendimia y el éxtasis a instancias de la mitología griega.

La gran mayoría de los dioses griegos  del Olimpo tuvieron su equivalente,  “alter ego”, tanto en la mitología y la cultura romana, Dionisio será conocido como Baco, debido a su importancia no se limitó la adoración asimismo por parte de los romanos, es de este modo como para los romanos fue Baco, para los griegos fue Dionisio, pero representan las mismas características, es decir, es el mismo dios pero con nombres distintos, aunque cabe acotar que su significación dentro de la cultura griega fue mucho mayor.

A Baco se le puede catalogar como la figura de primo hermano de Dionisio, debido a que los romanos, a medida que conquistaban territorios, adherían los dioses locales a sus propios dioses antiguos, eso sí rebautizándolos y transportándolos al terreno propio.

Tradicionalmente a Baco se le conocía como el dios libertador, debido a la capacidad de liberar espiritual y mentalmente a una persona que se le atribuye al vino. Podemos afirmar que cuando una persona ingiere vino y en particular si lo hace en demencia, se confirma justamente un estado liberador que hace que ese individuo sea capaz de hacer o decir cosas que es su estado normal.

Respecto a su procedencia hay variadas versiones sobre quienes fueron sus padres, sin embargo, todas coinciden en la paternidad de Zeus, las mayores  contradicciones se presentan por quien fue su madre, algunos hablan de Perséfone, aunque prioritariamente se coincide con que fue Sémele , una mortal hija de un rey.

Su nacimiento también se encuentra empañado de variadas versiones, una de las más difundidas dice que cuando Hera, esposa de Zeus, se enteró que Sémele tenía una relación con su esposo y aparte estaba embarazada, la engaño y finalmente termino causándole la muerte, a pesar de ello Zeus logro salvar el feto de Baco y lo planto a su muslo, en su determinado momento nació y Zeus lo puso al cuidado de sus diversas divinidades.

Al igual que otros dioses destacados, Baco, tenía sus propias festividades en las cuales se le rendía culto, se llamaban Bacanales. Y como era frecuente en estas fiestas el vino corría en grandes cantidades y nadie se media en este sentido.  Se empezaron a celebrar específicamente en la ciudad de Roma, en el año 200 A.C. y se las trajo desde la Magna Grecia.

Inicialmente surgieron como una fiesta convocada para mujeres pero luego con el tiempo se abrió la participación a los hombres. Estas festividades se realizaban cinco veces en el mes, otra acotación importante que se le atribuye a los bacanales es que habrían sido las inspiradoras de los carnavales en la actualidad.

Referente a las representaciones iconográficas de Baco fueron muchísimas y de lo más variadas a lo largo de la historia, cada artista plástico que mostro interés en la figura y en lo que este dios supo simbolizar oportunamente lo pintaron con sus enfoques particulares, aunque claro, siempre habían factores en común en este caso las expresiones pictóricas del vino y el espíritu liberador que este dios griego y también romano supo expresar especialmente.

Uno de los cuadros más emblemáticos y populares que existen sobre Baco es el que realizo oportunamente el pintor italiano Caravaggio, quien es considerado como el primer y más fiel representante del arte Barroco italiano. Lo pinto con una de las técnicas más populares como lo es el óleo, lo cual consiste en combinar los pigmentos con un aglutinamiento a base de aceites de origen vegetal, sobre un lienzo.

Su tamaño el totalmente imponente ya que alcanza el metro de alto y 84 centímetros de ancho, data de finales del siglo XVI, más específicamente del año 1595. La pintura se expone en la Galeria Uffizi que es un monumental palacio y museo en la ciudad italiana de Florencia. En este museo se exhiben una de las más importantes colecciones del mundo es por ello que es una atracción turística que atrae a todos aquellos que visitan la ciudad de Florencia, claro está que el cuadro de este dios romano no deja de afocar y ser admirado por todos los visitantes.

Sin embargo, hay un trasfondo que impulso esta creación y no sería tanto la iniciativa del artista como suele acontecer en muchos casos, sino que cuenta la leyenda que cuando Caravaggio trabajaba para el Cardenal Del Monte, èste se lo encargo para regalárselo a Fernando I de Medici, debido a la celebración de la boda de su hijo Cosme II.

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