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El hombre pez de Liérganes es el apodo dado a Francisco de la Vega Casar, quien se convirtió en una leyenda de la mitología cantabria, por haberse perdido en el río Miera. Sus amigos observaron cuando se lanzaba para nadar, y pasado un tiempo no regresó jamás a esa  zona, y posteriormente apareció por Dinamarca. Su leyenda es muy conocida en la zona y a continuación conocerás más de esta persona leyendo este artículo.el hombre pez

Origen

Se remonta hacia el año 1674, cuando Francisco de la Vega Casar se encontraba en su pueblo natal de Liérganes, Cántabro, hijo de una pareja de Cántabros llamados  Francisco de la Vega y María de Casar. El joven se encontraba con unos amigos nadando en el río Miera, cuando el joven de repente se fue nadando río abajo, hasta perderse de vista, sus amigos estaban tranquilos porque el joven sabía nadar, sin embargo pasado un rato los jóvenes observaron que Francisco no aparecía, y comenzaron a pensar que se había ahogado, para ello dieron parte a las autoridades, quienes inmediatamente comenzaron la búsqueda. (Ver articulo: Las sirenas)

La historia

El texto de Fray Benito Jerónimo Fiero llamado “Teatro Crítico Universal” Volumen VI, parece la primera reseña sobre la historia del joven, también en el libro titulado “El Hombre Pez”, año 1877, se relata detalladamente cómo fueron los acontecimientos reales de ese día, se relata que a mediados del siglo XVII, en el pueblo de Liérganes vivía una pareja que tenía 4 hijos, uno había fallecido y Francisco, que era el segundo de la familia, fue enviado a Bilbao para que estudiara carpintería, y ya estando en la ciudad se fue a nadar con unos amigos un día antes del día de San Juan, por el año 1674. Estando nadando en el río, la corriente lo fue llevando hasta que se perdió río abajo, ni los jóvenes ni su familia volvieron a saber más de él.

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Poco tiempo después, en el año 1679, se confirmó que había aparecido en las costas de Dinamarca, después en el Canal de la Mancha y posteriormente en Andalucía, sin embargo también unos pescadores que se encontraban en la costa de Cádiz, confirmaron que observaron a un ser acuático de apariencia humana, que desapareció muy rápidamente, seguidamente la criatura siguió apareciendo, hasta que los pescadores colocando unas carnadas de pan, pudieron darle captura.

La criatura tenía el aspecto de un pez muy grande con características humanas, su piel al igual que un pez tenía escamas, pero la forma era de un hombre. Posteriormente fue llevado al convento de San Francisco, donde se le presentó a las autoridades eclesiásticas, quienes al interrogarlo comenzó a balbucear una palabra que todos entendieron como Liérganes, sin embargo nadie sabía el significado hasta que una persona de la región “La Montaña”, les comentó que  en su región existía un pueblo que se llamaba así. (Ver articulo: Oannes)

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Confirmación del suceso

Domingo de la Cantolla (religioso español del siglo XVII quien fue secretario del Santo oficio de la Inquisición), confirmó la presencia del pueblo ya que él era de allí, la noticia llegó al pueblo de Liérganes, donde investigadores comenzaron a preguntar si había sucedido algo extraño en ese pueblo, y los lugareños respondieron que cinco años atrás había desaparecido un joven llamado Francisco de la Vega.

El Fraile del convento, llamado Juan Rosendo, acompañó a Francisco de la Vega hasta el pueblo de Liérganes, para comprobar que era de allí, y en el camino el joven se desvió, yendo directamente hasta su casa, al abrir la puerta la madre lo reconoció al momento. Ya estando en su casa Francisco deambula por la casa sin mostrar ningún interés por lo que le rodeaba, iba descalzo, desnudo y no hablaba nada, sólo pronunciaba las palabras “Tabaco”, “Pan” y “Vino”, también duraba muchos días sin comer, dedicando solamente a llevar cartas a poblaciones vecinas.el hombre pez

En una ocasión, llegó a la casa de  su madre con una carta mojada, después de haber nadado un largo trecho, luego de nueve años en casa de su madre, desapareció en el mar sin saberse más nunca de su vida. (Ver articulo: Abgal)

Los omicritas y el hombre pez.

El siguiente relato establece una relación entre unos seres espaciales llamados los omicritas y el único sobreviviente de las razas de la tierra llamado el hombre-pez, la historia comienza cuando un niño omicrita observa al hombre pez dentro una pecera que se mueve demasiado por el movimiento de la nave, allí se cuenta que el hombre-pez medía aproximadamente 50 cm de largo, braceaba con lentitud como si estuviera meditando, a veces se paraba y miraba a los otros seres omicritas que lo observaban, estos lo amedrentaban y le hacían piruetas.

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El niño le contaba a sus amigos que el hombre pez se encontraba triste porque no tenía pareja, pero no había solución a este problema porque su raza ya se había extinto, la tierra fue destruida hace mucho tiempo y solamente es una pequeña bola de plomo que gira hacia Omicron B; los otros niños expresaron “entonces es un teresiano”. El niño también les comentó que cuando llegó medía dos metros de alto y tenía mucha fuerza, y lo colocaron en la pecera con el objeto de conservarlo, pero el frió contrajo su corpulencia.

Otro dijo: “Si eso es así va a terminar convertido en un pequeño gusano, y después morirá”, el otro niño le contestó: “No morirá, el frío lo reducirá hasta transmutarlo y convertirlo en bacteria, luego lo pondrán en un caldo de cultivo junto a otras bacterias para observar su comportamiento, y si da buenas señales se utilizará como arma biológica contra Saturno”.el hombre pez

Según los omicritas ciertos microorganismos pueden enfrentar el poder destructivo de la energía atómica, que según ellos se estudia en el Planetarium (lugar donde se hacen las mayores investigaciones omicritas), continuando con la historia, los niños seguía observando al hombre pez, y repetían sus hipótesis a los mayores. Por su parte, el hombre pez los miraba con tristeza e intentaba abrir su boca para decirles algo, sin embargo su voz tampoco se escuchaba, y solo exhalaba pequeñas cantidades de agua.

De pronto. el hombre pez pareció molestarse y comenzó a bracear con mucha intensidad y furia, en vez de nadar intentaba ponerse de pie, como lo hacían los antiguos habitantes de la tierra, pero no lo conseguía, lo que hacía que se molestara aún más. Los niños observaban, y pronto se dieron cuenta que la ira del hombre pez obedecía a la presencia de un omicrita que había participado en la guerra de los mundos, lo identificó como uno de los que había sido protagonista de la destrucción del planeta.el hombre pez

Los niños dirigieron la mirada hacia el omicrita en cuestión, y éste contestó: “Mi nombre es Mecranis y ese animal que ustedes ven allí, ya no es un pez sino un mutante próximo a extinguirse, decía que era hijo de un ser omnipresente, que había creado el mundo para disfrutarlo o destruirlo, sin embargo este hombre pez intentó llegar al cielo para eliminar a quien le había dado la vida, construyendo una torre muy alta, donde al no poder subir cayó estrepitosamente en su planeta”.

Continuó relatando que luego de un tiempo se propuso construir otra tarde, amenazando esta vez a los planetas de la galaxia, y lanzó miles de robots contra ellos, los cuales jamás llegaron porque se devolvieron y portando las armas atómicas más bien destruyeron el planeta tierra, convirtiendo todo en sólo una masa de plomo.el hombre pez

La historia culmina cuando Mecranis extrae de sus bolsillo unos aparatos que fueron introducidos en la pecera con el objeto de hacer que se entendiera lo que el hombre pez decía, los niños que colocaron en sus oídos otros aparatos especiales para descifrar el lenguaje del hombre pez, pudieron escuchar que solamente decía “Yo soy el creador”, “Yo soy el creador”, los niños asustados decidieron irse del lugar y abandonar al hombre pez en su pecera. (Ver articulo: Skinwalker)

Escultura

Bajo el Puente Mayor, junto al molino de Mercadillo, se puede apreciar la escultura que representa a la leyenda del mítico personaje de Francisco de la Vega “El hombre Pez”, está realizada en bronce y es un hombre desnudo sentado sobre una roca contemplando el paisaje sobre el río Miera, que fue donde desapareció, al acercarse a la estatua, se puede observar en su piel las escamas, representativa de un pez.el hombre pez

En las aguas del  río aún se bañan algunas personas, sobretodo jóvenes que en ocasiones observan la estatua y recuerdan o tratan de memorizar el suceso.

La estatua es una obra del escultor Javier Anievas, muy cerca de allí se encuentra el Molino de Mercadillo, sede del Centro de Interpretación del Hombre Pez, estructura reconstruidos en el año 1667 con el objeto de informar sobre todo lo que sucedió con Francisco y con la veracidad del suceso, hoy en día es solamente un molino  donde se aprecian algunas informaciones del hecho, y sirve de atractivo cultural y turístico.

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