≡ Menu




Budismo japonés: significado, divinidades y mucho más

El budismo japonés se ha practicado en el país asiático desde que llegara oficialmente, de acuerdo a algunos estudios, se cree que ese acontecimiento ocurrió en el año 552 d.C., y desde entonces ha ejercido una importante influencia sobre el desarrollo de la sociedad japonesa. El budismo, junto con otras religiones como el sintoísmo, forman parte de la diversidad cultural de Japón, y en las siguientes líneas, serán abordados con detalle algunos datos interesantes sobre el budismo japonés.

Historia del budismo japonés

Antes de entrar a analizar algunos aspectos relevantes sobre la historia del budismo japonés, conviene señalar que en la actualidad casi el 34% de los japoneses se considera como budistas y el número ha ido creciendo de forma constante desde 1980. No obstante, algunas estadísticas sugieren que al menos el 75% de los japoneses ha practicado alguna forma de budismo. Como se observa, es destacada la importancia que tiene el budismo japones dentro de la sociedad.

Tambien Te Recomiendo Ver...

La llegada del budismo a Japón está íntimamente ligada a su llegada a China, de cualquier forma, ambos Budismos provienen de la India, y de acuerdo a los historiadores, su llegada se dio por tierra, a través de la conocida ruta de la seda en Asia. A continuación, serán abordados de forma breve, los distintos períodos de la historia de Japón, con el objetivo de facilitar al lector el entendimiento de la evolución del budismo japonés. (Ver: Budismo Kadampa)

Período Kofun 

El período Kofun abarcó los años comprendidos entre el 250 y 538. De acuerdo a los registros históricos contenidos en el Libro de Liana, escrito hacia el año 635, cinco monjes budistas llegaron a Japón procedentes de la antigua ciudad de Gandhara, ubicada entre la actual India y Pakistán.
La llegada de estos monjes budistas, supuso el inicio de la propagación del budismo en Japón. Así, estos monjes trajeron consigo una serie de escrituras y dibujos, que hicieron circular entre los japoneses, con una finalidad predicadora, alentando a las personas a desprenderse de las ataduras materiales y adoptado la vida que el budismo enseña a través de su doctrina.

Período Asuka y Período Nara

Ambos períodos abarcan los años comprendidos entre el 538 y 794, y aunque en el punto anterior se estableció que existen registros de la llegada de cinco monjes budistas a Japón, los historiadores señalan que la introducción oficial del budismo en Japón, ocurrió a partir del año 552, cuando uno el monarca de uno de los tres reinos que había en la península de Corea, llamado Seong de Baekje, envío una misión a Japón, en la que se incluía a algunos monjes budistas.
Los monjes budistas que acompañaron esta misión, trajeron imágenes de buda y un gran número de escrituras que contenían las enseñanzas para la introducción al budismo. A su llegada, el poderoso clan Soga, con influencias importantes dentro del Imperio y que ejercieron durante el período de Asuka, jugó un papel fundamental en la propagación del budismo en Japón.
Al principio, la sociedad japonesa se mostró renuente a la adopción de este nuevo culto religioso, y por lo tanto su crecimiento fue muy lento durante los primeros años después de su llegada, sin embargo, esta situación iba a cambiar en años posteriores, cuando la Emperatriz Suiko, alentó a la sociedad japonesa a adoptar el budismo.
Una leyenda que data de este período, relata que hubo un intento por destruir una de las primeras reliquias budistas que trajeron los miembros de aquella expedición que arribó a Japón en el año 552, y que fuera comentada al inicio de esta sección.
Así, un grupo de personas intentó destruir la citada reliquia con un yunque y un martillo, en el intento, ambas herramientas, quedaron totalmente destruidas, mientras que la reliquia quedó intacta, lo que dio paso a alimentar aun más la fe budista. Este hecho, permitió a uno de los miembros del clan Soga a ordenar depositar esa reliquia en la piedra fundacional de una pagoda, que fungiría como templo budista, llamado Asuka-dera
Posteriormente, hacia el año 607 de este período, se conformó una misión que tenía como objetivo obtener copias de unos sutras, o escrituras que recogen discursos de buda, que reposaban en Sui, China, país que fungió un rol fundamental para el budismo japonés, puesto que de ahí se importaron muchas de las practicas que lo conforman hoy en día.
Con el paso del tiempo, el número de budistas en Japón fue creciendo a buen ritmo, construyéndose templos a lo largo del territorio, según algunos datos consultados para escribir este artículo, para el año 627, habían 46 templos budistas, 816 sacerdotes budistas y 569 monjas en todo Japón.
Durante este período, en Japón nacieron y se desarrollaron 6 ramas budistas diferentes, en los textos consultados las refieren como sectas budistas, y que son:
  1. Hosso
  2. Kegon
  3. Sanronshu
  4. Kusha-shu
  5. Jojitsu
  6. Ritsu

Cada una de estas ramas o corrientes budistas del budismo japonés, está influenciada por alguna de las grandes ramas budistas de la India, y poseían diferentes templos a los largo del territorio. Asimismo, algunos textos consultados indican que el budismo de estos períodos estaba integrado por sacerdotes que, básicamente, se dedicaban a meditar y rezar para la prosperidad y estabilidad de la casa imperial, es decir, estaban ligados estrechamente a las esferas de poder.

Tambien Te Recomiendo Ver...

Es por esta razón que el budismo, en principio, se reservó casi que de forma exclusiva a la esfera política, y no había un programa de enseñanza para las masas. Tampoco existía un programa oficial para preparar a los sacerdotes, quienes se formaban haciendo mezclas entre prácticas budistas y de otros cultos religiosos de Japón.

A finales del período Nara, surgió el nacimiento de lo que es conocido como el Tangmi o budismo esotérico japonés, al cual dedicaremos unas lineas posteriormente, pero podemos resulta posible adelantar que su origen está en el creación de las escuela budista china Shingon.

Período Heian

Esté período abarcó los años comprendidos entre el 794 y 1185 después de cristo, y durante éste la capital del imperio fue mudada de Nara a Kyoto. De la misma forma, el budismo japonés siguió su desarrollo, y los monasterios budistas se convirtieron en centro de poder, hasta el punto de llegar a formar una clase de monjes guerreros, llamados Sohei.

Tambien Te Recomiendo Ver...

Durante este período el budismo y el sintoísmo son las religiones más dominantes dentro de Japón, y mantuvieron un equilibrio.

Período Kamakura

El período Nakamura abarcó los años comprendidos entre 1185 y 1333 después de cristo, en donde hubo grandes intervalos de inestabilidad política y social, debido a la transición entre el sistema imperial aristocrático, al samurai. Durante este período se estableció el denominado Shogunato de Kamakura, un régimen político militar, el primero de su clase, que gobernó durante varias décadas.

Durante este período surgieron dos escuelas budistas que, de acuerdo a los estudios consultados para este trabajo, tuvieron una influencia importante en en país. Así, nació el budismo Tierra Pura, que se enfocó en la salvación a través de la en Amitaba que, de acuerdo a las escrituras del budismo Mahadaya, es un buda celestial.

Asimismo, vio en el nacimiento de otra escuela, el budismo Zen, al cual haremos referencia en lineas posteriores pero que se fundamenta en la liberación de la persona a través de la meditación.

Igualmente, durante este período el monje Nichiren, adquirió una especial importancia, debido a que comenzó a enseñar la devoción al Sutra lotus, uno de los sutras más populares del budismo Mahayana, y que posteriormente dio origen a una tercera escuela del budismo japonés, el budismo Nichiren, que también será abordado posteriormente.

Período Muromachi o Ashikaga

Abarcó los años comprendidos entre 1336 y 1573 d.C.. En torno al budismo japonés, no existen muchos elementos notables que puedan destacarse, salvo el hecho que la escuela Rinzai, una de las escuelas del budismo Zen, obtuvo la ayuda del Shogunato de Ashikaga y del Emperador para acometer el desarrollo de esta rama.

Período Azuchi-Momoyama y Período Edo

Ambos períodos abarcaron los años comprendidos entre 1573 y 1868, d.C. Este período fue muy delicado para el budismo japonés, debido a que, como quedó establecido anteriormente, hubo una especie de tenencia militarista del budismo japonés, en donde se formaban a monjes guerreros, que alcanzaron poder e influencia dentro de la escena política y militar japonesa.

Después de un tiempo de guerra, Japón fue re unificado durante este período, y las practicas budistas comenzaron a ser estrictamente controladas, lo que favoreció el a otros cultos religiosos como el neocofucianismo y el sintoísmo, que vieron como el número de seguidores iba en aumento.

De la misma forma, Japón adoptó una política proteccionista y cerró sus fronteras para el resto del mundo, incluso el comercio se vio severamente afectado, hasta el punto que solamente era permitido tener relaciones comerciales con comerciantes holandeses.

Debido a este período de oscuridad, no surgieron nuevas doctrinas, ni construcción de templos, siendo la única excepción a esta constante el surgimiento de una linaje budista denominado Obaku, fundado por un monje proveniente de China, y que tuvo su nacimiento hacia el final del período Edo.

La escuela Obaku, adoptó su nombre inspirandose en el Monte Huangbo, en China, que era el hogar del fundador de aquella escuela.

Período de restauración Meiji

La restauración Meiji fue un período de la historia de Japón que abarcó los años comprendidos entre el 1868 y 1912, y se caracterizó por sus constante conflictos políticos y militares. Igualmente, fue durante este período que se depuso, finalmente, el sistema feudal que predominó hasta la época, y se comenzó una progresiva apertura de Japón hacia el mundo.

Budismo japonés

Este período también fue muy delicado para el desarrollo del budismo japonés, especialmente porque el sintoísmo se convirtió, oficialmente, en la religión del Estado, lo que llevó a ver al budismo como una amenaza, no solo interior, sino exterior, especialmente por los establecimientos budistas que, para la época, ya existían por casi toda Asia.

Este ambiente tenso y delicado para el budismo japonés, solamente le dio a esta doctrina dos opciones, desaparecer o adaptarse para sobrevivir. La escuela budista Zen, eligió el segundo camino señalado anteriormente, y comenzó a modernizar sus practicas, siguiendo así la tendencia de otras escuelas budistas orientales, pero tratando de conservar su identidad japonesa.

Otras escuelas budistas comenzaron a desaparecer y con ellas, su doctrina y enseñanzas. No obstante, hacia 1872 una serie de decretos, permitieron suavizar la situación de los monjes budistas de las distintas escuelas de Japón, lo que ayudó a la preservación de sus enseñanzas. (Ver artículo: Mantra budista)

Período imperial japonés

Abarcó los años comprendidos entre 1931 y 1945 y fue una etapa muy convulsa, especialmente desde el punto ideológico, donde la sociedad japonesa comenzó a desarrollar un férreo nacionalismo, que lo llevó a tomar un camino que terminaría por involucrar al Imperio en la segunda guerra mundial.

Los debates ideológicos de la época, involucraron a todos los movimientos religiosos, entre ellos el budismo japonesa. Una serie de textos fueron publicados, en los cuales se definía la particularidades de la cultura japonesa, con la finalidad de despertar el sentimiento nacionalista entre los Japoneses.

Algunos monjes, maestros y estudiosos del budismo japonés  de la época, contribuyeron con sendos texto en este movimiento. Especial relevancia durante esta época, tuvo la escuela Zen, que se asomó como la ficha de identidad espiritual de Japón e incluso de Asia.

Durante la segunda guerra mundial la mayoría de los templos budistas defendieron y justificaron la tendencia militaristas que adoptó el país, mientras que aquellos monjes y escuelas budistas que se opusieron o presentaron algunas quejas a dicha tendencia, fueron perseguidos y, finalmente, su culto fue prohibido por las autoridades militares.

Budismo japonés

Durante 1940, un gran número de monjes budistas fueron detenidos por el régimen, por su postura desafiante ante el status quo, y la obligación que era impuesta desde el gobierno de adorar a ciertos símbolos de la religión sintoísta.

Terminada la segunda guerra mundial, hubo otro re surgimiento del budismo japonés, y se incrementó la demandad de monjes budistas con la finalidad de glorificar y honrar las vidas de soldados que cayeron durante el conflicto armado, aunque este re surgimiento no permitió el crecimiento del budismo en Japón, sino que permitió que no desapareciera.

Período de la postguerra

Este período comienza con el fin de la segunda guerra mundial en 1945 y llega hasta nuestro días. El período de guerra, así como la persecución que sufrió el budismo japonés en períodos anteriores, que fueron desarrollados en los puntos anteriores, contribuyeron a la disminución de creyentes y monjes que practicaran esta religión.

No obstante, comenzó una lenta, pero firme recuperación en el culto, alejándose de las alarmantes cifras del silo pasado, donde hasta 100 organizaciones budistas desaparecían por año, debido a posición asumida por las esferas de poder, contra el budismo y que fueron comentadas con anterioridad.

Budismo japonés

Hacia 1984, el 27% de los japoneses se consideraba como budistas, y desde entonces ha tenido un crecimiento considerable y sostenido, hasta llegar al presente, donde cerca del 34% de los japoneses se considera como budista.

En cuanto a ritos funerarios, casi la totalidad de las ceremonias se conducen o incluyen rituales budistas, y desde 1963 el término “funeral budista” fue acuñado por Tamamuro Taijo, para identificar y describir al budismo japones tradicional, como el culto utilizado para las ceremonias fúnebres.

Algunas escuelas budistas, particularmente la Nicheren, tuvieron un rápido y acelerado crecimiento durante la posguerra, aumentando no solamente en número de seguidores, sino en el número de establecimiento y templos en donde se formaban a personas en su doctrina o para ser monjes de dicha escuela budista. (Ver artículo: Templos taoístas)

Budismo japonés

Adicionalmente, esta escuela asumió un rol más social y de contacto directo con la sociedad japonesa, ayudando constantemente a los más desfavorecidos y pobres de Japón, que después de la guerra, habían aumentado considerablemente.

Buda japonés y su significado

De acuerdo a los datos consultados para este artículo, en Japón existen unos 75 mil templos budistas, y en cada uno de ellos es posible encontrar un gran número de budas diferentes, no solamente en apariencia física, sino en las posiciones que adoptan. El buda japonés, a lo largo de la historia, ha adoptado varias formas y posiciones, cada una de las cuales tienen un significado particular, que será analizado en las lineas que siguen a continuación.

Para las personas que conocen a fondo la fe budista o han estudiado su desarrollo, le será bastante sencillo reconocer a cada una de las representaciones de Buda y su significado, con tal solo observarlas. Ahora bien, para aquellos que no están familiarizados con el budismo japonés, puede llegar a generarse confusión.

En el budismo en general, no solo el japonés, existen existen unas cien posiciones que el buda puede adoptar, cada una de las cuales, como se dijo, tiene un significado particular o Mudra. En estas lineas serán abordadas solamente las posiciones y posturas más comunes, para brindar al lector algunas herramientas que le sirvan para notar las diferencias.

La primera posición a describir es la del buda protector, está representado por un buda sentado, mirando al frente, con su mano derecha levantada hasta el nivel del pecho, y posee dos significados asociados, el primero de ellos, es la protección de buda, representada por la mano derecha alzada que simboliza un escudo protector; y la segunda, es la victoria sobre el miedo, que sería una consecuencia natural de la protección del buda.

En definitiva, la característica particular de esta representación es la posición de la mano derecha, que simboliza el coraje y el valor que ofrece la protección del buda.

La segunda posición, es la del buda en meditación. Esta representación es muy popular entre las personas que desean mejorar sus habilidades en la meditación, o llevar la serenidad a ciertos espacios del hogar u trabajo.

En esta representación, buda se encuentra sentado, de piernas cruzadas, con sus dos manos sobre sus regazo y palmas mirando hacia arriba. En ocasiones, a algunas de estas estatuas le es agregado un bol  para las alamas, y es colocado igualmente sobre su regazo.

Esta estatua representa la concentración y meditación profunda. Los ojos del buda pueden estar medianamente abiertos o completamente cerrados, representando, como se dijo, un estado profundo de concentración y serenidad.

La forma general de la estatua, adopta una forma triangular, lo cual representa estabilidad. Muchas de las estatuas más famosas de japón, entre ellas la del gran buda de kamakura, adoptan esta posición.

La tercera posición, es conocida como el buda que toca la tierra, y es representado con las piernas cruzadas, la mano izquierda sobre su regazo y la mano derecha apuntando hacia la tierra, representando de esas forma el momento de iluminación de buda. (Ver artículo: Buda Amitabha)

El buda de Nirvana o el buda inclinado es la cuarta posición, y representa los últimos instantes de buda en la tierra, justo antes de entrar a la Nirvana. Es representado con el buda acostado sobre su lado derecho, y descansando sobre una tabla.

Budismo zen japonés

El budismo Zen es una escuela budista derivada de la rama del budismo Mahayan, originaria de China. Como es evidente esta escuela budista ha recibido una notable influencia del daoismo, una religión altamente popular en China, y se dividió, a su vez, en varias escuelas.

El budismo Zen, y sus escuelas, se esparció por toda Asia, especialmente en Vietnam, el norte de Corea, hasta llegar a la región este de Japón, donde es conocido bajo el nombre de budismo japones zen o, simplemente Zen japonés.

Como quedó recogido anteriormente, esta escuela budista nació durante el periodo Kamakura y sus practicas se enfocan, principalmente, en la meditación como forma de alcanzar los objetivos de su doctrina.

El budismo Zen japonés, y todas sus escuelas, han logrado sobrevivir a los diversos períodos de la historia de Japón, demostrando una gran flexibilidad y capacidad de adaptación. Durante ciertos períodos, contaron con una gran influencia política, siendo protegidos y favorecidos por los líderes militares que gobernaron Japón durante varias décadas.

Igualmente, durante la segunda guerra mundial, alentaron la militarización del Imperio y lograron de esa manera sobrevivir a la persecución y sus monjes estuvieron involucrados en el debate ideológico que se dio durante la época.

El budismo japonés Zen, parte de la idea que todos los seres humanos somos capaces de despertar y conseguir nuestro camino a la iluminación, debido a que todas las criaturas tienen las cualidades y características del buda, pero que aun no han podido ser desarrollada, debido a ese estado de sonambulismo en el que nos encontramos sumidos.

Forma de budismo nichiren daishonin

El budismo nichiren es otra de las ramas presentes dentro del budismo japonés y que se origina además, en el budismo mahayana. Su fundador fue el monje budista japonés Nichiren

Desde sus inicios, esta rama budista ha tenido gran influencia en ciertos sectores de la sociedad japonesa, dentro de la cual han logrado arraigarse. Es especialmente conocido por su estudio y adoración al texto sutra del loto, y, como muchas otras ramas del budismo, intentan ayudar a todas las personas a alcanzar la iluminación y felicidad plena.

Asimismo, sus doctrinas se encuentran enfrentadas con otras ramas budistas de Japón, pero especialmente entra en conflicto con el budismo esotérico, el de tierra pura, el shingon y el ritsu, por considerarlos como desviaciones de la escuela ortodoxa mahayana.

El objetivo final del budismo nichiren, es alcanzar una sociedad más justa y próspera, donde reine la paz y la armonía, y por eso mucho de su trabajo ha estado enfocado en la ayuda a terceros.

Budismo esotérico japonés

En Japón, existen dos escuelas que practican el budismo esotérico, y son la escuela Tendai y el budismo Shingon. Esta última escuela es una de las más importantes y grandes dentro de Japón. Su origines se remontan a la India, pasando por China y, finalmente, llegando al archipiélago japonés.

En Japón, el auge de este budismo se inició con el monje Kukai, quien trajo estas prácticas luego de hacer su viaje a China en el año 804 después de cristo.

Budismo laico japonés

El budismo laico japonés está representado por el movimiento u organización religiosa conocida bajo el nombre Soka Gakkai, que se fundamenta en las doctrinas de la escuela budista Nichiren Daishoin, descrita una lineas más atrás.

Es uno de los movimientos religiosos budistas más importantes del Japón contemporáneo, siendo la rama mas numerosa dentro del budismo Nichiren y abogan por la paz, la educación y la cultura de la sociedad.

Fue fundado en 1930 por los profesores Tsunesaburō Makiguchi y Jōsei Toda y en sus inicios, fue considerado como un movimiento antisistema, enfrentado a la figura del Emperador, por lo que muchos de sus miembros fueron perseguidos y encarcelados durante gran parte de la segunda guerra mundial.

Con la llegada de la democracia, el grupo se reintegro y consolido, ganando seguidores desde el fin de la guerra mundial, hasta nuestro días.

Plasmado en tattoo

La influencia del budismo no solo en Japón y el resto de Asia, sino en el mundo, ha permeado en todo el mundo. Actualmente es común observar que en casas y oficinas, estatuas budistas de las diferentes escuelas y países, convirtiéndose en símbolos de buena fortuna y de felicidad.

Asimismo, diversas expresiones artísticas han adoptado la representaciones budistas y sus reliquias, para atraer buena suerte, es el caso del tatuaje. Los tatuajes budistas son altamente populares entre las personas que desean expresar su necesidad de alcanzar la paz, la iluminación y la felicidad plena, valores que profesan el budismo y todas sus corrientes.

Dejar Comentario