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Descubre todo sobre Hubal, divinidad árabe

Hubal es considerado como una de las principales divinidades preislámicas, se cuenta que su adoración fue fomentada principalmente en La Meca, además de que fue considerado el dios de la Ka´ba antes de la época de Muhammad, si quieres conocer más de este personaje, sigue leyendo este artículo y conocerás más de una de las principales divinidades adoradas dentro de la mitología árabe.

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Hubal como Dios

Hubal es un dios árabe, cuya adoración fue promovida en La Meca por el Khuza’i ‘Amr b, específicamente en la primera mitad del siglo III d.C., inicialmente este dios no fue representado con forma humana, pero posteriormente se le asignan rasgos humanos y fue a través de una estatua hecha de cornalina con el brazo derecho truncado.

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Hubal fue considerado el dios de la Ka’ba antes de la época de Mahoma, el significado de su nombre ha tenido diversas discusiones y es que hay quienes sugieren que el nombre podría haber sido derivado de ha-Baal.

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Un dato curioso sobre el nombre Hubal es que en la escritura árabe y hebrea no se anotaron las vocales y se dice que esto podría mostrar una conexión con el hebreo “el Baal” el cual fue un ídolo mencionado en la Biblia. Otros estudiosos mencionan que el término Hubal podría ser de HUBAAL o Hobaal que en hebreo significa “el Señor”, se cuenta que en algún momento la palabra Allah se usó para hacer referencia a Hubal y que esto fue mucho antes que Mahoma.

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Lo realmente cierto es que mucho antes de los tiempos de Mahoma, los miembros de la tribu Quraish de La Meca adoraban más de 360 ​​deidades diferentes, de las cuales la más poderosa era Hubal, conocido en ese momento como el Dios de la Luna y éste tenía como símbolo a la luna creciente. El símbolo de la luna creciente es muy importante aquí porque los estudiosos musulmanes argumentan que la presencia del Dios de la Luna en Arabia no prueba nada claro, dicen que estaba Hubal en La Meca y esta deidad fue adorada allí junto con otros 360 dioses, por eso Mahoma se deshizo de todos estos ídolos y convirtió a todas las tribus árabes en la única y verdadera religión: El Islam.

La presencia de la media luna y la estrella como símbolos del Islam hace que muchos musulmanes se sientan incómodos en estos días, ya que es la posibilidad de que otras personas puedan creer que Allah es un antiguo Dios pagano en lugar del dios de Abraham y Moisés.

La estrella y la media luna, como se muestra en algunas banderas de los países musulmanes, no tienen ningún significado en la fe islámica, en otras palabras, la razón para representar estos símbolos en banderas no es islámica o religiosa, por el contrario, es principalmente una continuación de una tradición establecida por el vasto imperio, que ha llevado a algunos de los estados musulmanes modernos a representar estos dos símbolos en sus banderas.

El origen del culto a Hubal no es del todo claro, hay quienes afirman que existen fundamentos para pensar que cuando Amr viajó a Siria, se trajo consigo los cultos de las diosas Uzza y Manat y que posteriormente se había combinado con el culto de Hubal, el cual en ese momento era considerado el ídolo de la tribu Khuza’a.

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Los estudiosos de estas épocas mencionan que la imagen de Hubal fue llevada a La Meca desde la antigua ciudad de Hit en Mesopotamia; por otro lado, hay quienes piensan que el origen de la palabra Hubal proviene de la palabra aramea que hace referencia al “espíritu” y estos mismos mencionan que la adoración a Hubal fue llevada a La Meca desde el norte de Arabia.

Aunque también se dice que la palabra Hubal es una combinación de palabras que sería, HU que se traduce como “Dios o Espíritu” y la palabra BAAL, que significa “Maestro o Señor”, si nos vamos a las afueras del sur de Arabia, Hubal sólo aparece una vez y esto es en las inscripciones nabateas, en estas inscripciones se menciona a Hubal junto con los dioses Dushara y Manawatu.

Como vemos, son escasas las referencias que existen sobre Hubal, se puede decir, que éste fue un Dios nabateo, aunque también se consiguieron unas inscripciones donde se ve la palabra Hubal, pero en este caso aparece como el nombre de una persona y la traducción sería “hijo de Hubal” o “hecho por Hubal”.

En la “Ka’ba”, Hubal debe haber conservado este carácter original de una deidad estelar, pero su papel más característico era el de una divinidad cleromántica y es que se cuenta que fue ante este dios que se lanzaron los lotes sagrados.

La estatua estaba dentro de la Ka’ba, sobre el pozo sagrado que se cree que fue cavado por Abraham para recibir las ofrendas que se llevaron al santuario, hay quienes aseguran que esto indica una conexión con Abraham, además de que en las pinturas de los murales de la Ka’ba preislámica Hubal es representado como un anciano con flechas.

Hubal en la religión nabatea

Hubal también fue adorado en la religión nabatea, se conoce con este nombre ya que era la religión de una antigua nación árabe que se estableció en el siglo IV a.C. y se mantuvo hasta el año 106 cuando se dio la unión romana, esta ciudad se llamaba Nabataea.

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Las personas que habitaban en esta zona practicaban una religión politeísta, es decir que adoraban a muchos dioses locales, como por ejemplo Baalshamin, Isis y dioses grecorromanos como Tique y Dionisio.

Por lo general, estos adoraban a sus dioses en los templos, en lugares altos o en piedras sagradas conocidas como betilos, los mismos se consideraban anicónicos, es decir, que evitaban las imágenes de seres divinos como los profetas u otros personajes religiosos; por esta razón era que decoraban los lugares sagrados con símbolos geométricos.

Son pocos los vestigios que quedan de estos habitantes, pero se dice que estos le ofrecían sacrificios a sus dioses y alguno que otro ritual, además los mismos creían que había vida después de que las personas fallecían.

Al ser anicónicos, las representaciones que estos hacían de sus dioses eran muy variadas y no había un diseño estándar, esto hace que sea muy difícil establecer una línea general en su cultura, hay estudios que mencionan que estos adoptaron diferentes elementos de otros templos, por lo que se reconocen dentro de sus templos diferentes elementos de la cultura de los indios, griegos, romanos, persas, egipcios y sirios.

Ahora bien, las primeras menciones que existen de Hubal aparecen en las inscripciones nabateas y aparecen relacionados con Manawat, existen quienes afirman que su culto fue el mejor organizado en la Ka’ba, se dice que se custodiaba al ídolo y se le ofrecían ofrendas y sacrificios.

Hubal era una deidad adorada por ellos, se cuenta que estos por lo general, acudían a éste en la búsqueda de respuestas a diversos problemas, como de matrimonio, de linaje o en algunos casos de muerte.

Uno de los rituales que se le hacían a Hubal consistía en las siete flechas de desviación (éstas tenían una palabra grabada cada uno), las cuales eran arrojadas y la primera que cayera sería la respuesta.

Hubal no es Allah

En algún momento se llegó a pensar que Hubal y Allah eran la misma deidad y es que se cuenta que Hubal eclipsó a muchas otras deidades en el panteón de La Meca,  hasta tal punto que se crearon algunas especulaciones en su entorno que decían que sí había una unanimidad entre hubal y Allah.

En la época preislámica existían diversos dioses los cuales posteriormente fueron conocidos como dioses paganos, aunque el culto de la Arabia preislámica de Allah no se le asocia con un ídolo, incluyendo Hubal como “dios de la luna de la Meca”, a quien erróneamente se asocia con Allah.

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Como ya vimos, Hubal era el ídolo principal de la Meca pagana, pero no tenía ninguna conexión histórica o teológica con Allah o en realidad, incluso con la luna.

En algunos casos se le veneraba a Hubal basados en la adivinación y su culto era relativamente nuevo, ya que fue introducido en La Meca sólo unas pocas generaciones antes del tiempo de Mahoma, probablemente originado entre los antiguos moabitas o mesopotámicos.

¿Por qué Hubal no aparece en el Corán?

Existieron tres diosas que se adoraban en la Arabia preislámica y que aparecen en el Corán, estas eran Allat, al-ʿUzza y Manat, como vemos, son muchos los dioses que existieron y que se mencionan en el Corán, pero Hubal es la excepción a esto y es que a pesar de que muchos lo consideran una figura central en la jerarquía árabe de los dioses, éste no aparece en el Corán.

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Ahora bien, la razón exacta de por qué Hubal no aparece en el Corán no se sabe y en torno a esto han surgido muchas especulaciones y es que hay quienes dicen que quizás el primer erudito sugirió que Hubal era originalmente el nombre propio de Allah en Makkah, esta hipótesis se basó en alguna evidencia circunstancial y argumentum e silentio, en la que se señala que Allah siempre fue un nombre propio en las fuentes árabes y no un nombre común.

Según esta teoría, Allah era el título usado dentro de cada tribu para dirigirse a su deidad tribal en lugar de su nombre propio y por lo tanto Allah, se convirtió en el sustituto islámico del nombre de cualquier ídolo.

Por otro lado, hay quienes aseguran que aparte de la presencia conocida de Hubal en la Kaʿbah, no hay polémicas en el Corán contra él, es decir, que mientras el Corán criticó a Allat, Manat y al-ʿUzza, a quienes los árabes paganos se referían como las “hijas de Allah”, no llegaron a atacar el culto de Hubal, aunque tal argumento se puede aplicar a cualquiera de los ídolos paganos no mencionados en el Corán, como Dhul-Khalasa y Dhul-Shara.

Estas teorías se han convertido en una especie de grito de reunión, para que los misioneros y los apologistas afirmaran que Hubal no era otro que Allah; aunque para algunos esto es claramente un enredo lógico e irónico, tanto que el Corán mismo ha sido ignorado para abordar el tema de Hubal.

La razón por la que no se menciona a Hubal, es específicamente por su género y es que no hay nada que distinguiera a Hubal de las otras divinidades árabes como Dhul-Khalasa y Dhul-Shara, mientras que otras divinidades mencionadas en el Corán, es decir, Allat, Manat y al-ʿUzza, se distinguían por ser consideradas como las hijas de Allah.

Y es que en cierta forma se puede ver como en el Corán también se critica la posición de los “hijos de Allah” atribuida a Jesús y ʿUzayr y es que el Corán se refiere al concepto de “hijas de Allah y mencionar a una deidad masculina como Hubal estaría en contra del argumento con que el Corán está llamando la atención.

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Hay quienes aseguran que el Corán usa la ironía para que se entienda el punto de vista que existe en torno a Hubal y es que el primer punto que menciona el Corán, es que no tienen evidencia de sus especulaciones:

No son más que nombres que has nombrado, tú y tus padres; Allah no les ha enviado ninguna autoridad. No siguen más que conjeturas y los bajos deseos a los que (sus) almas se inclinan; y ciertamente la guía les ha llegado de su Señor. (Sūrah al-Najm: 23)

Es interesante que se mencionen a “las hijas de Allah”, ya que las mujeres dentro de la sociedad árabe no tenían una posición real de influencia en su sociedad, pero como se aprecia en el Corán, las deidades femeninas según los árabes, tenían la estación con Allah para influir en sus decisiones.

Si se compara a estas tres diosas con Hubal, se puede apreciar que este último carece de atributos de conexión específicos, si bien se sabe que era conocido como un hombre con un brazo dorado, un reemplazo de un brazo de piedra roto cuando Hubal tomó posesión del Quraysh, pero no se tiene mucha información de éste.

Además hay que mencionar que a Hubal se le involucró en los cultos de adivinación y se dice que éste pronosticaba eventos futuros. Por otro lado, hay quienes aseguran que Allah fue un posible resultado de una evolución de las diversas deidades que se adoraban.

Hubal en La Meca

Son muchos los historiadores que se han dedicado a escribir sobre Hubal, los mismos buscan saber cómo llegó el culto de Hubal a La Meca, hay quienes aseguran que el culto de Hubal fue llevado a La Meca por Khuzaymah ibn-Mudrikah ibn-al-Ya’s’ ibn-Mudar y otras versiones mencionan que fue el líder de la tribu Khuza’a, este era conocido como el hijo de Luhay y se llamaba Amr ibn Luhayy.

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A finales del siglo IV se colocó dentro de La Meca la figura de Hubal y este fue colocado a lado del pozo sagrado que se encuentra en la parte interna de la Kaaba, en este lugar fueron adorados la principales deidades de la tribu Khuza’a.

Posteriormente, cuando los Quraysh se convirtieron en los protectores del santuario y del ídolo suplantando a los Khuza’a, a Hubal se le coloca con forma humana y la figura era de ágata roja, un dato curioso es que este ídolo tuvo uno de los brazos rotos hasta que la tribu de los kuraischitas le puso otro de oro macizo.

En un momento, Hubal ocupó el rango más alto de los 360 ídolos que eran venerados en La Meca y es que éste pasó a ser el dios de la luna, el dios de la ciudad y de la familia y Señor de la Casa (Kaaba). Junto a su figura también se adoraban otros dioses importantes, como las tres diosas que eran consideradas como las hijas de Allah estas eran, “Al-lat” quien era la diosa del Sol, “Al-Uzza” quien era la diosa Venus y “Manat” quien era la diosa del destino.

Una vez que se decide trasladar la figura de Hubal de la Kaaba, se apreciaron que frente a su figura habían siete flechas, éstas eran usadas como un ritual de adivinación, las personas que tuvieran problemas en casos de muerte, virginidad y matrimonio, acudían a Hubal y lanzando las flechas ante la estatua obtenían la respuesta y es que se cuenta que la dirección en la que las flechas apuntaban les daba una respuesta a la pregunta que habían hecho al ídolo.

Muchas son las historias que se cuentan entorno a Hubal, una de ellas cuenta que Abd al-Muttalib, quien era abuelo de Mahoma, hizo una promesa en honor a Hubal y es que si éste lograba tener 10 hijos sacrificaría a uno de ellos.

Cuando ya tuvo su descendencia, fue ante la figura de Hubal y le consultó a las flechas de adivinación para saber cuál de los niños debía sacrificar, cuando las flechas cayeron, éstas apuntaban a su hijo Abd Allah ibn Abd al-Muttalib, quien era el futuro padre de Mahoma, pero en su lugar sacrificaron a 100 camellos.

Hubo un tiempo en donde el acceso a la figura de Hubal fue controlado por la tribu Quraysh y se cuenta que fueron muchos los devotos que lucharon contra los seguidores del profeta Mahoma durante la batalla de Badr en el año 624. En esta batalla fueron las tropas de Mahoma las que fueron derrotadas y el líder de la tribu Quraysh Abu Sufyan ibn Harb el vencedor, el cual mencionó que le había pedido ayuda a Hubal para poder ganar esta batalla y también dijo que como él derrotó a Mahoma, quedaba demostrado que Hubal era superior al Islam.

Pero esto no duró mucho, ya que en el año 630, Mahoma conquistó La Meca y de esta forma le puso fin a la tradición de los Quraysh y con ello se acabó el culto a los ídolos, en esta época fue que se destruyó por completo la estatua de Hubal junto con las muchas otras estatuas que habían de los 360 ídolos de la Kaaba, posterior a esto es que se consagra la meca a Allah como único Dios.

Hubal en las tradiciones preislámicas

Como se sabe, son muy pocas las pruebas que existen y que hacen referencia a Hubal y esto complica que se pueda describir o establecer cuál fue el papel que cumplía este dios en las mitologías paganas árabes.

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Existen historiadores que afirman que Hubal llegó a ser considerado como un hijo de de Al-lat y por tanto, era el hermano de Wadd, aunque también se especula que Hubal era una deidad de la Luna, ésta es una de la más comunes y esto se debe principalmente, a que la mitología árabe del sur se basó en una trinidad entre la Luna, el Sol y la estrella de la tarde, los cuales eran padre, madre e hijo respectivamente.

Aunque esta versión fue rechazada por diversos investigadores y esto se debe a que se encontró un origen nabateo de Hubal, por lo que se desestima las creencias del sur de Arabia.

Si se analiza la historia de las creencias preislámicas, antes de que apareciera Muhammad, la Kaaba estaba rodeada por 360 ídolos y cada casa árabe tenía su dios.; Adicionalmente, los árabes también creían en los yinn, los cuales eran seres mágicos y en una divinidad vaga con muchos descendientes.

Entre las principales deidades de la era preislámica se pueden mencionar a la Diosa de Sol llamada al-Lat, la cual era adorada en forma de piedra cuadrada; la diosa Venus llamada al-Uzzah, la cual era representada con la estrella de la mañana y adorada como una losa de granito en forma de hueso del muslo entre Talf y La Meca; también estaba la diosa del destino llamada Manat y que era adorada como una piedra negra en el camino entre La Meca y Medina y finalmente estaba el dios de la luna llamado Hubal, cuya adoración se le hacía a la Piedra Negra de la Kaaba.

La historia cuenta, que esta piedra negra había caído del sol, la luna, las estrellas y los planetas y por lo tanto ésta era la representación de todas las fuerzas cósmicas.

Se dice que la llamada “Piedra Negra” que los musulmanes veneran hoy, es la misma que sus antepasados ​​habían adorado mucho antes de Mahoma y que creían que había venido de la luna, aunque la realidad es que a esta fecha no se ha realizado ninguna investigación científica sobre la piedra, pero debido a su importancia, en el año 930 una secta iraquí de Qarmatianos la rompió, aunque posteriormente la devolvieron.

Además, se cuenta que la Ka’aba estaba dedicada a Al-Ilah, el Dios Supremo de los árabes paganos, a pesar de que la imagen que preside es Hubal, a comienzos del siglo VII Al-Ilah se había vuelto más importante que antes en la vida religiosa de los árabes. Muchas religiones primitivas desarrollan una creencia en un Dios Alto, que a veces se llama el Dios del Cielo, pero de igual forma también continuaron adorando a los otros dioses, que eran muy importantes para ellos.

Para muchos historiadores hubal pierde importancia, ya que éste no es mencionado en el Corán, como si lo son las diosas Al-Lat, Al-`Uzza, y Al-Manat.

Ritos de adivinación de Habul

Como ya vimos, uno de los dioses más adorados por los Quraysh fue Hubal y éste estaba hecho con ágata roja, en la forma de un hombre con la mano derecha rota y fue así que llegó a la posesión del Quraysh, por lo que estos decidieron hacerle una mano de oro.

Habul estaba dentro de la Ka’ba y delante de ella habían siete flechas adivinatorias, en una de ellas estaba escrita la palabra “Puro” y en otra “impuro”, cuando un hombre dudaba del linaje de un recién nacido, ofrecían un sacrificio a Hubal y luego mezclaban las flechas y las tiraban; si las flechas mostraban la palabra “Puro”, el niño sería declarado legítimo y la tribu lo aceptaría, pero si por el contrario decía “impuro” el niño sería declarado ilegítimo y lo rechazarían.

La tercera flecha tenía que ver con la adivinación concerniente a los muertos, mientras que la cuarta era para la adivinación sobre el matrimonio; el propósito de las tres flechas restantes no ha sido explicado.

Se cuenta también que siempre que una persona no estuviera de acuerdo con algo o se propusieran emprender un viaje o emprender algún otro proyecto, se dirigían ante Hubal y barajarían las flechas adivinatorias, lo importante es que fuera cual fuera el resultado que obtuvieran, lo seguirían y lo acatarían.

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